EL BERGANTIN ASTURIANO NUEVO JULIANA

PA BON TIEMPU, BERMELLÓN AL PONIENTE Y NON AL SALIENTE

Los Astilleros de la Linera estaban situados en la ensenada de La Linera, o A Lieira, entre las poblaciones de Castropol y Figueras. Entre los años 1840 y 1900 se construyeron allí 18 bergantines, con buenas maderas de castaño y roble, de la zona, y hierro de las ferrerías de Boal y los Oscos. En el año 1863 botaban al agua el bergantín NUEVO JULIANA, construido, según parece ser, por el maestro de ribera Piñeirua. La matrícula era de Ribadeo, y, según parece ser, en origen, perteneció a los Sres. J. R. de la Revilla y Hermano.
Posteriormente, según parece ser, pasa a titularidad de Carlos Casas y Martínez Bengoechea, los mayores armadores de aquella matricula. Después, y hasta el final de sus días, perteneció a la contraseña de la naviera Viuda e Hijo de J.M. Martínez Bengoechea. Su final, trágico pero incruento, lo narraremos en este artículo junto a parte de su vida marítima.

Bergantin NUEVO JULIANA, de la matricula de Ribadeo. Oleo de William Howard Yorke. Museo Maritimo de Asturias. Foto Jorge Montoro.JPG
Bergantin NUEVO JULIANA, de la matricula de Ribadeo. Oleo de William Howard Yorke. Museo Maritimo de Asturias. Foto Jorge Montoro.JPG

En el Lloyd´s Register of Shipping: Años 1897-1898, se dan las características técnicas de este bergantín:
…”NUEVO JULIANA; señal distintiva: HWVG; capitán: J.M. Menéndez; bergantín con casco de madera; registro bruto: 210 toneladas; registro neto: 183; construido en 1863; astillero: Linera; eslora entre perpendiculares: 93,2 pies; manga: 25,9; puntal en bodega: 14,2 pies; matricula de Ribadeo”…
En el Boletín de Comercio, edición de 5 de marzo de 1867, n.º 53, en su página 2, aparecía el siguiente anuncio:
…”Para Santiago de Cuba. Saldrá en todo el corriente mes si el tiempo lo permite el bergantín NUEVO JULIANA, capitán Don Domingo M. Magadan.
Admite solamente pasageros. Para el ajuste pueden entenderse con sus armadores los señores J. R. de la Revilla y Hermano, en liquidación”…
Lo que confirmaría viajes trasatlánticos de este pequeño tragavientos hasta la Cuba colonial.
Sin embargo, poco después, el mismo diario, en su edición de 15 de marzo de 1867, anunciaba:
…”Bergantín NUEVO JULIANA, de 192 ts., cap. Don D. Magadan, de Greenock con carbón á la orden”…
El 12 de abril de 1867, en el mismo diario se anunciaba que había salido en dirección a Santiago de Cuba.
El Boletín de Comercio, edición de 20 de diciembre de 1869, anunciaba que el NUEVO JULIANA estaba cargando 2.000 barriles de harina para América.
Al final sale el 29 de diciembre de 1869, con destino a la Habana, con 2.433 barriles mayores de harina y 275 sacos de la misma mercancía.
En junio de 1870, repite viaje con la misma mercancía y el mismo destino (2.410 y 250).
El mismo Boletín de Comercio, de Santander, en su edición de lunes 30 de enero de 1871, anunciaba que el bergantín era despachado de nuevo hacia la Cuba colonial:
…”Bergantín NUEVO JULIANA, de 183 ts., cap. Don A. Magadan, para la Habana con 2.166 barriles mayores de harina, 260 sacos de id., 484 bultos de conservas y otros efectos”…
Pasan los años y el bergantín continuo en la misma carrera. Lo confirma el Boletín de Comercio, en su edición del viernes 31 de mayo de 1872:
…”Para Santiago de Cuba. Saldrá dentro de breves días el bergantín NUEVO JULIANA, al mando de su acreditado capitán D. Domingo Magadan. Admite á flete algunos abarrotes y pasajeros á los que su capitán ofrece buen trato. Lo despachan sus armadores D. Juan de la Revilla y hermano, en liquidación, y en la correduría de 0. Matías Cimiano, Muelle 14”…
Un incidente debido a las condiciones meteorológicas es anunciado en el Boletín de Comercio, en su edición del viernes 14 de febrero de 1873:
…”Gravesend 7. —El NUEVO JULIANA, destinado á Santander ha vuelto de arribada con pérdida del ancla”…
Los viajes a América siguen siendo repetitivos, según atestigua el Boletín de Comercio en su edición de 20 de marzo de 1874:
…”Bergantín NUEVO JULIANA, de 183 ts., cap. D. D. Magadan, para la Habana con 2.419 barriles de harina, 400 sacos de id., 129 bultos de conservas y otros efectos”…
Según parece ser, en 1876, al producirse una explosión mientras transportaba carbón, se originan graves averías que hacen que los armadores subasten el buque.
¿Es a partir de aquí que lo compran Carlos Casas y Martínez Bengoechea? No podemos confirmarlo.
Sea como fuese, a partir de ese momento, el buque cambia de armadores, capitán y fletes, para dedicarse más al pequeño y gran cabotaje en España.
En el diario El Balear, en su edición de 16 de marzo de 1882, se anotaba la salida desde Palma de Mallorca:
…”Para Ribadeo, bergantín NUEVO JULIANA, de 232 toneladas, capitán D. Guillermo Martínez, con 10 m. y lastre”…
El diario El Áncora, de las Baleares, en su edición de 11 de julio de 1888, confirmaba su nuevo talante carbonero:
…”El bergantín NUEVO JULIANA, capitán D. José M. Menéndez, de Cardiff, con 23 días, 10 marineros y carbón”…
El buque estaba fletado para llevar carbón a Palma de Mallorca, después, en lastre, se dirigía a Torrevieja, cargaba sal, y salía para el Norte de España.
Su final, en uno de esos arriesgados viajes para un buque sin propulsión propia, lo narra el diario La Reforma, en su edición de martes 7 de febrero de 1899, en que cita:
…”El jueves á última hora circularon en esta capital rumores de haber ocurrido un desgraciado suceso en alta mar á la vista de este puerto; suceso del cual me he informado en la Capitanía del puerto, donde se recibieron las primeras noticias, ampliadas posteriormente con toda clase de detalles.
Procedente de Torrevieja, de donde zarpó con rumbo á Lisboa el bergantín-goleta español NUEVO JULIANA, recaló dicho día en aguas de Sanlúcar, arrastrado por el fuerte huracán reinante que le puso en peligro varias veces.
A pesar de la lucha titánica sostenida valientemente por la tripulación, un fuerte golpe de mar acabó de anegar el barco, encallando éste, completamente destrozado, en el bajo llamado del Banquete.
Apercibidas las autoridades de Marina de las señales de auxilio hechas por el capitán del barco, ordenaron la salida del práctico D. Manuel Gil y Vidal, quien, con un arrojo digno del mayor encomio, acudió en una falúa al lugar del suceso, recogiendo la tripulación que llevaba el NUEVO JULIANA, compuesta de un capitán, un contramaestre, un cocinero y seis marineros.
Todos estos deben la vida á la oportuna ayuda del Sr. Gil y demás marineros que con él salieron en la falúa, puesto que á poco de ser abandonado el bergantín quedó hecho astillas, perdiéndose también los 340.000 kilos de sal que conducía, y los equipos de la tripulación”…

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