EL REMOLCADOR GRAN CANARIA

CUMBRE CLARA Y MAR OSCURA, AGUA SEGURA

La revista La Vida Marítima, en su edición de 20 de marzo de 1911, en su página 8, hablando sobre los inmensos recursos en buques auxiliares que tenía el puerto de Gran Canaria –casi todos ellos de intereses extranjeros- citaba:
…”The Grand Canary Coaling y C.º; tiene esta importante casa 46 barcazas, varios algibes flotantes y embarcaciones menores, cuatro remolcadores, entre ellos uno de salvamento, disponiendo para este objeto de dos potentes bombas, capaces de desalojar cada una 600 toneladas de agua por hora; acaba de montar esta casa un magnifico varadero capaz para buques de 2.000 toneladas y de 260 pies de eslora, con grúa para levantar pesos de 40 toneladas; en este varadero se construyó el remolcador GRAN CANARIA, de 150 toneladas. Como complemento al varadero existen grandes talleres mecánicos, calderería y fundición, con personal competente, y en los cuales se ejecutan toda clase de trabajos”…

El GRAN CANARIA en gradas. Foto Juan Garrido López. Cedida por daniel Rodriguez. Nuestro agradecimiento.tif
El GRAN CANARIA en gradas. Foto Juan Garrido López. Cedida por daniel Rodriguez. Nuestro agradecimiento.tif

El gran remolcador GRAN CANARIA –para el momento en que fue construido- será el objeto del estudio que hoy realizamos. Una foto suya, perteneciente a la colección del finado Juan Garrido López, ilustra un artículo titulado “La construcción naval en metal en el Puerto de La Luz (1). 1898-1908”, que se encuentra en la web Apuntes de la Historia Marítima de Canarias, bajo la dirección de Daniel Rodríguez. Con su permiso, y nuestra recomendación de visita a esta incipiente web, veremos la vida marítima de este pequeño dogo de los mares.
En la citada web, condensando, se cita:
…”El ingeniero inglés de la Casa, Thomas Eddington, que figuraba como responsable de los talleres desde 1902, y que incluso contrajo matrimonio en Las Palmas en octubre de 1905 con la súbdita británica Florence Johnson, supervisó y llevó la dirección técnica del impresionante remolcador “GRAN CANARIA” que tomó forma en las instalaciones del Puerto de La Luz y fue botado el sábado 17 de noviembre de 1906. En su construcción colaboró el maestro carpintero de ribera Juan Pedro Alemán y el maestro de los talleres mecánicos Juan Seara.
El remolcador fue matriculado con el folio 846 de la cuarta lista, tenía una máquina de vapor de 450 HP de potencia y medía 31.05 metros de eslora, 5.82 metros de manga y 3.48 metros de puntal, su arqueo era de 151 toneladas de registro bruto”…
Tenía la chimenea pintada en amarillo, con el zuncho en negro, y el puente estaba forrado en madera de teca barnizada, llevando un bonito palo a proa de este. La máquina, construida en Inglaterra, se instaló en Las Palmas, como ya hemos visto.
Sus características técnicas exactas las da la L.O.B: Año 1935:
…”Señal distintiva: EEPW; vapor remolcador con matricula de Las Palmas desde el año 1907; armador: Cª de Embarcaciones Canarias; año de la construcción: 1906; casco de hierro; eslora entre perpendiculares: 31,05 metros; manga: 5,82; puntal: 3,48; calado máximo: 2,89; registro bruto: 150,89 toneladas; registro neto: 15,79; desplazamiento: 350 toneladas; potencia: 54 NHP o 450 IHP; velocidad: 10 nudos; 1 caldera timbrada a 12 kilos de presión; capacidad de las carboneras: 40 toneladas; consumo por singladura: 3 toneladas”…
En el Lloyd´s aparece, indistintamente, junto al antes mencionado, la Gran Canary Coaling Co., propietaria real del buque.
En el diario Las Canarias, en su edición de 4 de diciembre de 1906, se citaba:
…”Astillero Notable. —En lo que va de año han sido varios los trabajos realizados por la importante casa de Las Palmas The Grand Canary Coaling y C.º. El último de ellos ha sido la construcción del remolcador GRAN CANARIA, de notables condiciones”…
Unos años después ocurrió un hecho relevante en la vida marítima de las islas Canarias; la varada y hundimiento del vapor interinsular LEON Y CASTILLO. El GRAN CANARIA estuvo muy implicado en los hechos. La Gaceta de Tenerife, en su edición de 25 de octubre de 1910, anotaba:
…”El «LEON Y CASTILLO» encallado. La tripulación salvada.
En la casa consignataria de los señores Elder Dempster y Comp. se ha recibido un telegrama de Las Palmas, manifestando que el correíllo interinsular «LEON Y CASTILLO» encalló en un sitio de la Costa llamado Morro del Tablón, situado 22 millas al N. de Río de Oro, suponiéndose que el barco se perdería totalmente y añadiendo que todos los tripulantes se salvaron y llegaron hoy por la mañana al Puerto de la Luz en el remolcador GRAN CANARIA.
Al conocerse la noticia en esta Capital, ha renacido la tranquilidad, pues el no haberse recibido noticia alguna durante cuatro días, hacía suponer que había ocurrido algo grave”…
También el diario El Progreso, en su edición del 26 de octubre de 1910, citaba:
…”Noticias telegráficas del LEON. Las Palmas 26 (15.50.)
El «LEON Y CASTILLO» zarpó de aquí el día 15 para llevar el destacamento a Río de Oro, la aguada y los víveres.
A causa de la neblina en la madrugada del día 17 el capitán D. Juan González mandó moderar la marcha, calculando hallarse a 14 millas de distancia de la costa. Pero a causa de una desviación del compás, según dice el capitán, fallaron los cálculos y el vapor varó a las cuatro de la madrugada del 17 en el sitio conocido por «Montaña decepción» á 22 millas de distancia de la factoría de Río de Oro, quedando a pocas horas de la misma tierra y enterrado en la arena cerca de cinco metros.
Al amanecer el capitán ordenó salieran dos marineros por tierra en dirección á las factorías para pedir auxilio, llegando al amanecer del día siguiente dos destacamentos y el mismo Gobernador de Rio de Oro Comandante Bens, evitando que los moros cometieran atentados.
En vista de la imposibilidad de salvar el vapor acordóse abandonarlo dirigiéndose todos á la factoría, donde recogió á la tripulación del LEON DE ORO el remolcador «GRAN CANARIA» que se envió desde aquí con auxilios presumiendo el accidente de que ha sido víctima el ya citado vapor.
A poco de abandonar el LEON, los moros entregáronse al saqueo.
Todos los tripulantes están aquí sanos y salvos. Solo se ha salvado del naufragio los instrumentos náuticos y parte del equipaje de la tripulación. El vapor solo estaba asegurado en 1.000 libras esterlinas en la misma compañía armadora”…
Por su parte la revista La Vida Marítima (30/10/1910) en su página 10, explicaba la odisea:
…”Las Palmas. Naufragio del vapor «LEON Y CASTILLO. -EÍ día 25 por la mañana llegó a este puerto el remolcador GRAN CANARIA, que había ido a Río de Oro en busca del vapor LEON Y CASTILLO, que varó á causa de la espesa niebla y el fuerte oleaje, a 25 millas de Río de Oro, el día 17.
El choque fue formidable, y el buque quedó sobre unos peñascos, con grandes vías de agua. El oleaje destrozaba la cubierta y se llevó los botes y el puente.
Al amanecer amainó el temporal; dos tripulantes saltaron a tierra, y después de cinco horas de penosísima marcha, llegaron a la factoría. Se presentaron muchos moros ante el buque: se les hizo subir a éste, reteniéndolos a bordo para que no pudiesen dar noticias del naufragio a los demás moros, que habrían saqueado el buque.
El día fue de gran angustia; al anochecer llegaron fuerzas de la factoría y desembarcaron los tripulantes del LEON Y CASTILLO, dejando abandonado el barco.
Sobre éste se lanzaron los moros, que aguardaban ansiosos este momento.
Los tripulantes fueron escoltados por las tropas hasta Río de Oro, y allí se les atendió solícitamente hasta que llegó a recogerlos el GRAN CANARIA, que los condujo a Las Palmas.
En el puerto se desarrollaron escenas muy conmovedoras, pues las familias de los tripulantes tenían pesimistas impresiones respecto a la suerte de éstos.
El LEON Y CASTILLO desplazaba 300 toneladas y pertenecía a la Compañía de correos de la Península a Las Palmas, y se le considera totalmente perdido.
Reina gran alarma, porque se dice que en la costa de África se ha perdido un pailebot pesquero y la tripulación está en poder de los moros”…
Datos mucho más interesantes aparecían en la Gaceta de Tenerife en su edición de 31 de octubre de 1910:
…”Como anunciamos oportunamente, en vista de que el correo interinsular tardaba en regresar a Las Palmas, salió el día 20 á las 12 de la noche el remolcador «GRAN CANARIA» mandado por el Capitán Sr. Noda, empleado de los Sres. Elder Dempster y marino muy experto. Como maquinista iba Mr. Irween, de la casa de Grand Canary. La tripulación componíanla 6 hombres.
El «GRAN CANARIA» avistó al «LEON Y CASTILLO» el 22 a las 12 de la tarde en un momento en que la niebla se disipó.
Aproximóse entonces con muchas precauciones a la playa y por algunos moros se enteraron de que el correo interinsular había naufragado y su tripulación se había trasladado a la factoría.
Siguió rumbo el remolcador hasta Rio de Oro donde llegó el día 23 a las 8 de la mañana, tardando tanto en su viaje a causa de la niebla, más densa cada día.
El mismo día a las 12 de la mañana salió el «GRAN CANARIA” para el lugar del suceso, llevando a su bordo á parte de la tripulación del «LEON Y CASTILLO» y alguna fuerza al mando del Comandante político militar de la columna.
Llegó en el viaje a dos millas próximamente del buque naufrago, pero ante la imposibilidad de aproximarse a tierra por la gran cerrazón, el GRAN CANARIA retornó al puerto de Rio de Oro, renunciando a toda clase de auxilios y desembarcando al Comandante referido y a la fuerza de su mando.
A las 6 de la tarde de dicho día, domingo 23, el «GRAN CANARIA» salió de Río de Oro para Las Palmas. A dicho puerto llegó el 25 por la mañana conduciendo al Capitán, oficiales y tripulantes del «LEON Y CASTILLO». Condujo también la correspondencia”…
El GRAN CANARIA era como una cenicienta para todo, y cuando era necesario era usado como correíllo. El Diario de Tenerife, en su edición de 22 de mayo de 1911, así lo atestigua:
…”Ayer tarde llegó el remolcador GRAN CANARIA, que está haciendo ahora el servicio de correo interinsular por tener averías en su máquina uno de éstos vapores.
Salió llevando correspondencia pata Santa Cruz de la Palma”…
Intervino como remolcador de salvamento en la varada del EMMA (La Opinión. 08/05/1914)
…”El Naufragio del EMMA. Copiamos de El Tribuno, de Las Palmas:
«A pesar de las noticias facilitadas por la casa consignataria y por la Delegación del Gobierno, el naufragio del EMMA no fue tan temible como lo había pintado.
Resulta ahora que el buque se halla encallado en una playa de arena, en Maspalomas, y que seguramente podrá ser salvado.
Anteanoche salieron para el indicado sitio, en el remolcador «GRAN CANARIA», varios empleados de la Comandancia de Marina y Sanidad Marítima, con el fin de efectuar varias operaciones en el buque.”…
En el diario El Heraldo de Madrid (30/5/1928, página 16), se daba cuenta de una tragedia en Las Palmas:
…”En el incendio de un buque perece carbonizado un muchacho y otro sufre graves quemaduras.
Las Palmas 30. -Del vapor incendiado, «BLOISHUN«, no ha podido ser extraído el cadáver carbonizado del muchacho de quince años, perteneciente a su tripulación, y que pereció en la bodega número 2. El otro niño, que pudo ser salvado, sufre gravísimas quemaduras y está asistido en el hospital de San José. El remolcador «GRAN CANARIA«, uno de los que sacaron al buque incendiado, en pleno incendio, de la dársena, sufrió averías, entre ellas, la rotura del palo que le produjo con el botalón de proa el «SEBASTIAN ELCANO» al levar anclas para evitar el peligro del incendio. El buque incendiado estaba asegurado, era de matrícula francesa, así como su tripulación, y desplazaba 1.657 toneladas”…
Un interesante artículo sobre un incidente que pudo acabar con la vida de la motonave CIUDAD DE SEVILLA, lo daba el diario tinerfeño Hoy en su edición de 29 de octubre de 1933:
…”Incendio a bordo del CIUDAD DE SEVILLA.
El jueves último, por la noche, se declaró un incendio en la bodega número 3 y segundo sollado del «CIUDAD DE SEVILLA«, surto en el puerto.
En los primeros momentos el fuego tomó algún Incremento, debido al combustible que encontró a su paso.
Se supone que algún pasajero, inadvertidamente arrojó alguna colilla de cigarro, que fue a la boca de la bodega entreabierta, cayendo sobre una importante cantidad de huacales de plátanos que estaban allí para ser exportados.
Es de creer que ésta prendió la paja con que se empaquetan los racimos, propagándose rápidamente el fuego y destruyendo unos quinientos o seiscientos de los mil y pico de huacales allí depositados. Los huacales incendiados fueron descargados rápidamente.
El personal de a bordo estuvo muy diligente al darse cuenta de lo que ocurría, y rivalizó con toda clase de medios para sofocar el Incendio, quedando totalmente extinguido a los veinte minutos.
El remolcador «GRAN CANARIA«, de la Casa Elder, acudió también rápidamente al costado de la motonave, para prestar los auxilios que fueran necesarios, pues avisado el servicio de incendios, su tardanza en llegar hizo temer desde los primeros momentos que el accidente llegase a ser de mayor importancia.
La fruta colocada a bordo y en gran parte perdida, era de la propiedad de los señores don Antonio Marrero, Fyffes Limited, don Pedro González Martín, don Miguel Curbelo y don Antonio Moran”…
El GRAN CANARIA participo activamente en los hechos ocurridos el 8 de enero de 1936 en Las Palmas, con motivo del hundimiento de una motonave de Trasmediterranea. Según la web Trasmeships:
…”El CIUDAD DE MALAGA tuvo una corta vida marinera pues el día 8 de enero de 1936, a las dos de la madrugada y al mando del capitán Agustín Espino, zarpó del puerto de Las Palmas rumbo a Santa Cruz de Tenerife con 78 pasajeros a bordo y 41 tripulantes, y poco después de salir del puerto, fue abordado en una falsa maniobra por el carguero británico CAPE OF GOOD HOPE, provocando su pérdida sin que, afortunadamente, se produjeran víctimas mortales”…
Lo confirma el diario La Época, de Madrid, en su edición de 9 de enero de 1936, en su página 3:
…”«El CIUDAD DE MALAGA» viro en redondo con dirección al puerto tratando embarrancar. A los pocos minutos se inundaron las máquinas y se apagaron las luces, provocándose gran pánico.
El remolcador «GRAN CANARIA» trasladó el buque averiado hasta la playa, pero fueron inútiles los intentos para evitar su pérdida, porque se hundió en veinte minutos.
El pasaje, que iba dormido, se lanzó corriendo por los pasillos y escaleras.
Algunos viajeros se arrojaron al agua con salvavidas.
El remolcador mencionado, varias falúas y botes de salvamento recogieron al pasaje, que en gran parte estaba en paños menores, y a la tripulación, poniéndoles a salvo. El capitán, herido en la ceja izquierda, fue el último que abandonó el buque. El cura párroco de San Pedro de Dante, en Garachico, don Francisco Segovia, dio la absolución al pasaje.
Los buzos extrajeron la correspondencia y las maletas. El equipaje y la carga se han perdido totalmente, calculándose que los daños pasan de cuatro millones de pesetas.
El buque inglés tiene la proa doblada hacia la izquierda y arrugado el hierro de la línea de flotación. Las autoridades de Marina instruyen el correspondiente sumario. Parece que hubo negligencia en ambos barcos, a causa de equivocarse en las señales luminosas.
Se dice que el buque Inglés, que llevaba un práctico a bordo, no debió entrar en el puerto hasta que saliese el vapor español. El material de salvamento estaba en pésimas condiciones”…
En el año 1938 da remolque y lleva a Gran Canaria al pesquero francés CASOAR, en peligro de hundimiento y con 18 tripulantes a bordo. Las circunstancias bélicas provocadas por la guerra civil, hacen que se embarque al teniente de navío D. Ángel García.
El CASOAR, al mando de M. Lafón, se reparó en las instalaciones de The Grand Canary (Fuente: Diario Falange (01/12/1938)
En 1946 rescata a un pequeño pesquero averiado. Lo narra el diario Falange (23/05/1946):
…”El vapor pesquero RAMON GALLUD, se encuentra averiado en alta mar. -La estación costera del Puerto de la Luz, recogió ayer un radio del vaporcito pesquero RAMÓN GALLUD, comunicando que se encontraba sin poder navegar, a causa de sufrir averías en su máquina, en la situación 28 10 grados latitud, y próximo al sitio conocido por Puerto Cansado. La casa Armadora del citado buque ha enviado ayer tarde al remolcador «GRAN CANARIA», que lleva la misión de remolcarle hasta el Puerto de Santa Cruz de Tenerife, donde reparará las averías que sufre.
El «RAMON GALLUD» pertenece a la serle de pesqueros denominada «Vacas»”…
Al hablar sobre la pérdida del buque MONTE ISABELA, lo hicimos a través de un artículo del Sr. Rafael Sánchez Valerón publicado en la web Telde Actualidad. El MONTE ISABELA se perdió el 20 de septiembre de 1946, y el remolcador GRAN CANARIA tuvo una importante participación. El relato cita:
…”Las autoridades marítimas habían dispuesto que el remolcador GRAN CANARIA saliera del Puerto de la Luz para auxiliar a los náufragos. El vaporcito pesquero SAN JUAN que venía de la pesca, fue la primera embarcación que llegó al lugar del suceso recogiendo a los primeros náufragos. Los restantes fueron salvados por el GRAN CANARIA. La mala suerte se cebó con el pequeño pesquero, pues sufrió una avería siendo arrastrado al garete en dirección al Sur teniendo que ser auxiliado por el GRAN CANARIA cuando ya se encontraba cerca de Arguineguín. También acudieron como siempre los “barqueros” de la zona de Gando.
Algunos barcos en ruta que también recibieron el S.O.S. lanzado por el MONTE ISABELA trataron de acudir al lugar del siniestro. Uno de estos buques fue el MONTE NAFARRE, que había salido del Puerto de la Luz para Cádiz con tabaco. El otro fue uno inglés que también había abandonado nuestro puerto. Pero la estación costera comunicó a los mismos que ya habían acudido embarcaciones ligeras para recoger a los tripulantes del MONTE ISABELA y aquellos siguieron ruta. También un avión de la base de Gando voló inmediatamente sobre el lugar del suceso, informando que los tripulantes del vapor hundido permanecían a flote en balsas y maderos desprendidos del buque.
Durante toda la noche, posterior al suceso se realizaron activas búsquedas que dieron por resultado el hallazgo de 32 hombres de los 34 que componían la tripulación, echándose en falta a dos, ignorándose si habían desaparecido en el accidente o se encontraban aún a bordo de algún bote.
El buque se hundió en seguida, sin dejar rastros que permitieran precisar el lugar de la catástrofe. Por ello, el GRAN CANARIA pasó gran parte de la noche buscando, infructuosamente por todos los alrededores del sitio dónde suponía se había producido el hundimiento.
En la tarde del día siguiente al naufragio el remolcador GRAN CANARIA que realizaba exploraciones en los alrededores del lugar del siniestro encontró una balsa con los dos tripulantes que faltaban habiendo fallecido el fogonero Antonio Jiménez de la Nuez, siendo la quinta y última víctima mortal de los que de manera directa o indirecta fallecieron como consecuencia de los naufragios relatados.
Los tripulantes salvados perdieron sus pertenencias, viéndose precisados a lanzarse al agua solamente con lo puesto. Todos fueron espléndidamente atendidos en Gando y trasladados después al Hotel Central. Poco después de las dos de la tarde recibió la Estación Costera, a cuyo frente estaba el técnico don Luis Campanario una llamada del remolcador GRAN CANARIA, dando cuenta de haber hallado sobre una balsa al cocinero y al fogonero del MONTE ISABELA, Antonio Jiménez y Juan Limiñana, uno de ellos vivo y el otro muerto. Los desaparecidos se encontraban a la altura de Arinaga.
Colaboraron con el remolcador en los trabajos de localización de los desaparecidos algunos aviones de la Base Aérea, los cuales sólo hallaron restos del barco hundido y un bote con un trapo blanco”…
Durante los años 1954 y 1955, participa en el rodaje de Moby Dick, protagonizada por Gregory Peck, haciendo de transporte de actores y remolcador del mock-up de la famosa ballena blanca. Existe una foto en que el actor aparece caracterizado del diabólico capitán Ahab a bordo del GRAN CANARIA.
Junto al FOTUNATE era parte del paisaje canario, atracados ambos en el muelle de Santa Catalina, ojo avizor a la presencia o pitadas de los vapores que requerían sus servicios.
Con la construcción del GUANCHE, en Vigo, el GRAN CANARIA fue degradado a misiones secundarias y, posteriormente, a remolcador en reserva, siendo desguazado en el muelle de Martinón, y sus restos hundidos en el Atlántico.
Los servicios relatados en este artículo, son solo una pequeña parte de los realizados por este valiente vaporcito, que, como siempre, se merecería un libro por formar parte de la historia marítima canaria.

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