Colaboración del Sr. Juan Mª Rekalde.
Copyright del Sr. Juan Mª Rekalde.
El vapor DELFINA pertenecía a la flota de Sainz de Inchaustegui, compañía fundada en el año 1917, con escritorio en la calle de la Estación, nº 5, de Bilbao. Construido por Blyth Shipbuilding and Drydocks Ltd., de Blyth, en Inglaterra, se entregó a sus propietarios el 18 de octubre de 1921 (Fuente: Luis Maria del Busto y Mandaluniz. Un Siglo con la Marina Mercante. 1895-1995. Vol. I)
Era un bonito carguero de cinco bodegas, dos palos y chimenea con ligera caída; 3.096 toneladas de registro bruto, con una eslora entre perpendiculares de 331 pies 2 pulgadas; una manga de 46 pies 7 pulgadas y un puntal en bodega de 23 pies y 2 pulgadas. Su máquina era la clásica alternativa de triple expansión, construidas por George Clark Ltd., de Sunderland, que le permitieron una velocidad en pruebas de 11,4 nudos.
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El DELFINA se dedicó, según lo poco que hemos podido obtener en las hemerotecas, al transporte de carbón y madera, con frecuentes llegadas a Valencia.
Su perdida se produce el 16 de diciembre de 1928, y dio lugar a uno de los episodios oscuros de la marina mercante española. Al parecer, y esta contrastado, la actitud de parte de la tripulación que se salvo fue poco correcta, y, como siempre, los ingleses demostraron porque son los mejores marinos del mundo.
Según el diario El Sol, de Madrid, en su edición de 20 de diciembre de 1928, en su página 4, los hechos ocurrieron de esta manera: …”Como ocurrió el naufragio del vapor DELFINA. Bilbao 19, (6 t)
El armador del vapor bilbaíno «DELFINA» acaba de facilitarnos los siguientes detalles acerca de la pérdida del citado buque.
El accidente ocurrió en los arrecifes de Skeric (realmente Skerries), en la isla de Man (Inglaterra), a causa del fuerte temporal reinante. El capitán logró en los primeros momentos sacar al buque por sus propios medios; pero era tan considerable la avería sufrida, que el buque comenzó a hacer agua y a hundirse.
Entonces se pidió auxilio por «radio», y acudió el vapor inglés «Hudstman» (realmente HUNTSMAN), que logró recoger a los tripulantes del «DELFINA«, después de heroicos esfuerzos, quedando abandonado el buque bilbaíno, que se hundió definitivamente, la tripulación fué llevada a Manchester, la componían 32 hombres. El radiotelegrafista Juan de Dios Yáñez no abandonó su puesto hasta que salió del buque naufragado toda la tripulación.
Los tripulantes del «DELFINA» llegarán a Bilbao dentro de cinco o seis días, a bordo del buque bilbaíno «RUFINA«, que tiene orden de recogerlos.
El «DELFINA» desplazaba 5.200 toneladas, y fue construido en 1921 en Blyth (Inglaterra), con el nombre que llevaba hasta ahora y para su actual propietario.
El accidente ocurrió después de haber descargado maderas en Mánchester y cuando se dirigía en lastre al canal de Brístol para cargar carbón con destino a Italia. El buque estaba asegurado. (Febus.)”…
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Más interesantes son los artículos del diario El Noticiero Bilbaíno, quien en su edición del martes 18 de diciembre de 1928, en su página 5, en que cita: …”Embarrancamiento de un vapor español.
Londres, el vapor HUNTSMAN, ha recogido a los tripulantes del barco español DELFINA, embarrancado en los arrecifes Skerrie, cerca de la isla de Man.
El DELFINA está completamente sumergido.
En la edición del jueves, 20 de diciembre de 1928, en la página 1, venia una foto del vapor, la misma que ilustra este artículo, y en la página 7 dice: …”El vapor DELFINA hundido, la tripulación camino de Bilbao.
Ayer nos personamos en las oficinas de D. Fernando Sainz Inchaustegui, armador del vapor Bilbaíno DELFINA.
Dicho Señor, con su característica amabilidad, nos confirmó el hundimiento del buque, ocurrido el domingo a primera hora de la mañana en Man, costa Inglesa.
El DELFINA, debido al fuerte temporal, embarrancó en los arrecifes de Skerrie.
El capitán logró hacer salir por sus propios medios al buque del embarrancamiento; pero había sufrido tales averías, que empezó a hundirse. Entonces se pidió auxilio por la radio y acudió el vapor inglés HUNTSMAN, que logró recoger a la tripulación, no sin grandes esfuerzos, abandonando el DELFINA, ya casi hundido.
La tripulación fue llevada a Manchester, siendo hospedados los oficiales en un hotel y la gente de a bordo en varias fondas.
La primera noticia que del accidente recibió la casa armadora, fue un cable enviado desde Manchester.
Inmediatamente, se dio la orden a la casa consignataria de dicho puerto, de que los tripulantes fueran debidamente atendidos.
Estos son, con la oficialidad de cubierta y de máquinas 32.
El capitán es D. Fausto de Zugazabeitia.
Oficiales: primero, D. Horacio Menchaca y segundo, D. Pedro Petralanda.
Maquinista: primero, D. Prudencio Arrarte; segundo, D. Félix Uriarte y tercero, D. Juan Ugalde.
Radiotelegrafista, D. Juan de Dios Yáñez.
Este señor, no abandonó su puesto, hasta lograr la salvación de la tripulación. Esta llegará a Bilbao, probablemente, dentro de cinco o seis días, a bordo del vapor bilbaíno RUFINA de Bilbao, perteneciente a D. Antonio Larrea, que tiene orden de recogerla.
Las características del vapor DELFINA son:
Eslora, 331 pies; manga, 46; puntal, 25, 6. Tonelaje: peso muerto, 5.200; bruto, 3.095; neto, 1.857.
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Fue construido en 1921 en Blyth, Inglaterra, con el nombre actual, para D. Fernando Sainz Inchaustegui.
El accidente le ocurrió al DELFINA, después de descargar madera en Manchester, y cuando se dirigía, en lastre, desde Manchester, al canal de Bristol, para cargar carbón con destino a Italia.
Para ir a Manchester, había salido de Sebenico, (Mar Adriático)
El buque estaba asegurado.
Se nos rogó hiciéramos constar que la tripulación se hallaba sin la menos novedad, para llegar a Bilbao cuanto antes”…
En la edición del viernes, 21 de diciembre de 1928, en su página 8, se anota: …”Los náufragos del vapor DELFINA.
Según nos participó ayer D. Fernando Sainz Inchaustegui, armador del vapor DELFINA, hundido cerca de la isla de Man, los tripulantes de dicho buque, llegaran, probablemente, mañana a Bilbao, disintiendo de hacer el viaje, como se dijo, en el vapor RUFINA “…
Y en la edición del domingo 23 de diciembre de 1928, en su página 2, se leía: …”Llegaron los tripulantes del vapor DELFINA
En el tren de las 12, 55, llegaron ayer a Bilbao los 32 tripulantes del vapor DELFINA, hundido en las costas inglesas, cerca de la isla de Man, según dijimos.
En la estación de Achuri fueron recibidos por altos empleados de la casa armadora.
Por la tarde a las tres y media, estuvieron en la casa armadora del Sr. Sainz Inchaustegui y cobraron sus haberes devengados, marchando a sus casas, la mayoría de ellos reside en pueblos cercanos.
En la casa armadora tuvieron el gusto de conversar con el primer oficial, D. Horacio Menchaca, joven simpático y de mucha cultura.
Dijo que ya se había publicado lo más interesante y añadió que el embarrancamiento del DELFINA, ocurrió el día 16, a las cinco de la mañana, en el lugar indicado, después de llevar muy cerca de 30 horas capeando un temporal verdaderamente horroroso.
Con los medios de a bordo, se logró desembarrancar el buque; pero, apenas salió a flote, se vio que hacía agua, en forma tal, que se le veía hundir.
Entonces se pidió auxilio por la radio, a cargo del radiotelegrafista, señor Yáñez, el cual no abandonó su puesto hasta que llegó el salvamento.
Un vapor, añadió, se acercó a nosotros, al cabo de una hora y se nos puso al habla, diciéndonos que no se hallaba en condiciones de recogernos a bordo por las razones que expuso, si no era por verdadero apuro, pero que estaría junto a nosotros hasta que llegara otro que pudiera hacerlo.
Efectivamente, no se separó hasta que llegó el vapor inglés HUNTSMAN y entonces el otro vapor siguió viaje a su destino.
El transbordo al vapor inglés, lo hicimos en un bote, en dos tandas. En la primera, fui yo con 16 tripulantes, a los que acomodé en el HUNTSMAN.
Para transbordar a los de la segunda tanda, que eran el capitán y los tripulantes restantes, hube de ir yo, con marineros del vapor inglés.
Enseguida vimos al DELFINA en situación tan crítica, que es de creer se hundiera en breve rato.
A nosotros se nos recibió a bordo del vapor inglés con toda clase de atenciones.
Nos llevaron a Liverpool. Fuimos a ver al cónsul español y ante él hicimos la declaración del naufragio.
Terminó diciendo el Señor Menchaca, que de Liverpool han regresado en tren a Bilbao, sin más novedad.
El señor Menchaca, llevaba a bordo del DELFINA diez años de primer oficial.
Es ya capitán y es todavía muy joven.
Sean bien venidos los tripulantes del DELFINA”…
Según parece ser, el bote al mando del primer oficial llevo al HUNTSMAN parte de la tripulación, y cuando el capitán de este, o el primer oficial del DELFINA, pidieron voluntarios para volver y rescatar al resto, nadie se presento, y el capitán del HUNTSMAN tuvo que pedirlo a los marinos ingleses, que si tripularon el bote, a riesgo de sus vidas, y rescataron al resto de la tripulación del DELFINA.
Lo narra el diario The Advertiser, de Adelaide, en su edición de Saturday 2 February 1929, en que cita: …”Perilous Hours in Storm. Gallant Rescue off Anglesey.
A British liner’s fine rescue work was vividly described at Liverpool, when the Harrison vessel HUNTSMAN (8,196 tons) landed the crew of 34 of the spanish steamer DELFINA, of Bilbao.
DELFINA, a 3.096-ton vessel, was wrecked on the Skerries Rocks, off Anglesey.
An officer of the HUNTSMAN, describing the rescue, said his ship received an S.O.S. message that the DELFINA was sinking at 8 o’clock in the morning.
«We reached her at 9.30» he added.
The wind was so strong and the seas so heavy that we could never get closer than 50 yards to the DELFINA, which had drifted some eight or nine miles from the rocks she had struck.
Prompt Response.
«One of the DELFINA‘s lifeboats brought off 17 of the crew, including the chief officer and a large Alsatian dog.»
The officer said that when the captain of the HUNTSMAN asked for volunteers to bring off the remainder of the DELFINA‘s crew there was a prompt response, and the DELFINA‘s lifeboat was manned. «We went back to the sinking ship,» added Quartermaster Owen, and brought off the remainder, including a 15-year-old cabin boy. When we almost got alongside the DELFINA we were in danger of being washed up on to her deck. We were about six hours in making the rescues. We were all filled with admiration for the way in which our captain maneuvered the ship to the leeward of the sinking vessel. Several times we were in danger of crashing into her. We thought our lifeboats would have capsized.»
None of the Spanish crew could speak English. The captain said that his ship was light and was going to Swansea to take in a cargo of coal. Her lightness, he said, made her an easy prey to the strong seas and heavy winds. She was washed on to the Skerries about 5 o’clock in the morning, and so badly holed in the fore-part that her first and second holds immediately filled with water.
«We got the pumps to work, but these became choked. We were in a sinking condition when the HUNTSMAN arrived.»…
Aunque muy incorrecto por parte de algunos tripulantes, es comprensible, y quien esté libre de pecado, que tire la primera piedra. En la otra parte, la valentía, profesionalidad y espíritu marinero de los anglosajones han escrito tantas y tantas páginas de gloria, que es imposible enumerarlas.