LA CUBANA

CIELO RASGADO, VIENTO, O MAR PICADO

La historia de los vapores auxiliares LA CUBANA y la MONTAÑESA se remonta a los orígenes de los contratos de las grandes líneas españolas desde la metrópoli a las colonias. Se anunciaba como Linea de Vapores Españoles, y su tráfico era entre Santander y la Habana.
Tras varios intentos fallidos, no fue hasta la llegada de los llamados “los catalanes” (Joaquín María Tintore, Navegación e Industria y Bofill, Martorell y Cia.), que se consiguen unos servicios regulares y de calidad. Despues de inciertas vicisitudes, el gobierno acaba dándole los servicios a Antonio López, quien posteriormente –tras un inicio de estos escandalosamente incorrectos- consigue afirmarse en el servicio y consolidar la que luego sería la Compañía Trasatlántica.

Fragata PALMERSTON, despues correo LA CUBANA. Del libro El Puerto de Santander. Retazos de una Cronica.jpg
Fragata PALMERSTON, despues correo LA CUBANA. Del libro El Puerto de Santander. Retazos de una Cronica.jpg

Sobre el buque que hoy veremos, LA CUBANA, no he podido encontrar ningún cuadro, o foto, bajo su condición de “auxiliary steamer”, que significa que era en realidad un velero con una máquina de vapor auxiliar. Estamos a mediados del siglo XIX, y sobre los orígenes del vapor, consultado el Sr. Sven-Michael Edye, de la naviera Sloman Neptun, nos apunta:

Vapor auxiliar CHARITY. Del libro Elder Dempster. Fleet History. 1852-1985.tif
Vapor auxiliar CHARITY. Del libro Elder Dempster. Fleet History. 1852-1985.tif

…”As per our archive, the ship was built 1853 in Liverpool as an iron steamer and carried the name “CHARITY“. She was 248′ 5” long, and had a width of 30′ 9” and depth of 24′ 2”. Robert Miles Sloman (the son of the founder of our company) bought her on March 26th, 1859, from “Canadische Dampfschiffahrts-Gesellschaft” for Lst. 15,000. Already on May 13th, 1859, Sloman sold the ship to “G. Geßler” in Santander/Spain. She was renamed to “LA CUBANA” and was employed for “Hamburg-Habana-Linie”. On March 23rd, 1865, Sloman bought the ship in an auction in Hamburg, and converted her to a four mast sailing ship. At the same time she was renamed to “PALMERSTON“. The last entry for a change of command to a new captain dates from December 1st, 1878. The ship was probably sold or wrecked in 1894”…
Agradecemos mucho este clarificador e-mail, y lo vamos a extender, completando la historia del buque con varias consultes en libros y hemerotecas.
El Puerto de Santander. Retazos de una Crónica, está escrito por el magistral Rafael González Echegaray, se publicó en 1985, y su ISBN es 84-85429-45-1. No es, ni mucho menos, uno de los mejores libros de este escritor, pero en su primera parte –interesantísima- da unas pinceladas sobre los primeros servicios trasatlánticos a vapor desde Santander. En él, leemos:
…”Sin embargo a comienzos de 1859 empieza a fraguar la idea de un servicio de vapores correos, no subvencionados por el Gobierno, es decir, libre, con escala única en Santander, que era, junto con Cádiz, el puerto comercial más importante de la península en sus relaciones con el comercio antillano.
Pero la idea rio fue local, ni tan siquiera española, sino del gran armador hamburgués Robert Miles Sloman, competidor de la Hamburg Amerika Linie en la carrera de Nueva York y pionero mundial en las experiencias trasatlánticas a vapor para el transporte de carga y viajeros.
Los Sloman, desde 1791 se habían dedicado a los negocios navieros y fue en 1836 cuando Rob inició el servicio regular de buques veleros puros entre Hamburgo y Nueva York con las fragatas «CUXHAVEN», «FRANKLYN», «HOWARD» y «WASHINGTON». El primer vapor que pusieron en servicio fue el «HELENA SLOMAN», que llevaba el nombre de una hija de Robert y era de 800 toneladas, casco de hierro y hélice. Andaba 9 nudos, llevaba 600 tns. de carbón y su capacidad de pasajeros era para 312 personas. Su primer viaje le dio zarpando de Hamburgo el 28 de mayo de 1850. Pero el «HELENA» se perdió en su tercer viaje, el 28 de noviembre de 1850 y desde entonces Sloman se decanta en favor de la vela para todas sus líneas trasatlánticas, conservando la máquina sólo con carácter subsidiario, y empleando el viento generalmente, como elemento propulsor fundamental en toda su flota. Por eso los buques de Sloman no fueron nunca vapores en el sentido estricto de la palabra, sino fragatas a vapor, con lo que queda bien claro su principal carácter.

La PALMERSTON ya convertida en velero puro. Foto State Library of Victoria. De la web Trove.jpg
La PALMERSTON ya convertida en velero puro. Foto State Library of Victoria. De la web Trove.jpg

La competencia de Sloman con la Hamburg Amerika Linie en la línea de Nueva York arranca de 1848 con la creación posterior de la Adler Linie y dura hasta 1875. Robert M. Sloman fallecería entretanto, el 2 de enero de 1867.
Pero antes Robert Sloman había puesto sus ojos en el tráfico indiano de la capital montañesa, porque no en vano su olfato de buen cazador del negocio marítimo le orientaba hacia la locura de la exportación harinera de Castilla a través del puerto de Santander, los regresos de géneros tropicales en abarrote y la gran marea de emigrantes que volcaba toda la provincia a cambio del retorno de los favorecidos de la fortuna —los menos—; pocos pero substanciosos para el tráfico de tornaviaje con el pasaje de cámara en primera.
Desde entonces traspasaron dos de sus mejores fragatas de hélice a una nueva sociedad, que al efecto se creó en España y así surgieron los dos grandes vapores correos que fueron «LA CUBANA» y «LA MONTAÑESA» (los diarios de la época hablan de la MONTAÑESA), que simbolizaban con sus nombres los polos del eje comercial de la nueva línea: Santander y la capital habanera.
«LA CUBANA» llegó por primera vez a la bahía santanderina el 23 de mayo de 1859 a las 8 de la mañana y su presencia causó sensación. Decía el Boletín de Comercio: ”«El casco es de proporciones elegantes, contiene espaciosas cámaras, no dudando que los pasajeros hallarán en él cuantas comodidades puedan desear».
Realmente la fragata era hermosa. Se trataba del «PALMERSTON», un hermoso casco construido en Liverpool en 1853 para la Canadian Steamship Co. con el nombre de «CHARITY». Era de casco de hierro, proa de violín, tres palos cruzados y chimenea entre el mayor y el trinquete y registraba nada menos que 1.339 toneladas brutas, con 1.112 de carga y 2.000 de desplazamiento, cifras realmente extraordinarias para aquella época. Se había traspasado a la nueva empresa el 13 de mayo, con lo que llevaba tan sólo diez días bajo pabellón y nombre españoles. Había costado quince mil libras esterlinas.
Tenía una eslora de 243 pies por 30 de manga y solamente la cámara de primera clase, bajo la toldilla de popa, medía 56 pies, «amueblada con admirable gusto y sencillez y con muy buenas luces». Los «camarotes son cómodos y muy bien amueblados, especialmente el dormitorio de señoras».
El cronista se deshace después en alabanzas: «Desde que el barco dio fondo en nuestra bahía es visitado sin cesar por un gran número de personas atraídas por la curiosidad de ver un vapor de tan grandes dimensiones y sobre todo por la idea de que es el primero de su clase que partirá desde este puerto para el de La Habana, pensamiento que se deseaba ver realizado hace mucho tiempo».
Es claro que el sueño del Santander progresista y trasatlántico se había hecho realidad por obra y gracia de «LA CUBANA», un barco que tendría larga vida, fuera ya de nuestra matrícula.
El Boletín del 25 relata así la salida de la fragata: «Ayer, poco después de las seis de la tarde, salió de este puerto para el de La Habana la magnífica fragata de vapor «LA CUBANA». Al pasar frente del centro del caserío del Muelle disparó cuatro cañonazos. Aunque estamos bien acostumbrados a ver en nuestra bahía hermosísimos vapores, no dejó de causarnos una impresión agradable que nos entretuvo hasta que desapareció el espectáculo grandioso de la marcha majestuosa de «LA CUBANA».
Mandaba entonces «LA CUBANA», que también era nombrada con el nombre de «VAPOR CORREO N.° I», el capitán D. Antonio Pradera y el costo del pasaje era de 2.200 reales de Santander a La Habana en 1ª clase; 1.600 en 2ª y 900 en sollado.
Figuraba como armador, D. Alejandro Juan Sixto de Geissler, vecino de Cádiz, que instaló su escritorio en el entresuelo de la casa n.° 2 del Muelle.
Su apoderado era un tal Gustav A. Labbers y actuaba como corredor o consignatario D. Francisco de la Puente, con oficina en la calle del Rubio n.° 5.
Al comentar la llegada de «LA CUBANA» en estreno riguroso, decía otro diario local: «Nuestra hermosa bahía se ve todos los días surcada de vapores de diferentes dimensiones y procedencias. Sólo en el mes que concluyó, aquí entraron 39 y salieron 36 con 7.867 toneladas de registro. Los que llevan la dirección oeste tocan en los principales puertos españoles, terminando viaje en Marsella y los que van para el este, Bilbao, San Sebastián, Bayona, Saint Nazaire, Londres, Hamburgo y Amberes».
«LA CUBANA», rindió su primer viaje en el puerto de La Habana, el 14 de julio de 1859, tras 21 días y 11 horas de navegación trasatlántica, desde Santander. El tornaviaje a Europa debió ser muy bueno y al recalar en el puerto de Southampton el día 29 de julio, el capitán Pradera recibió una calurosa epístola de felicitación de todos los pasajeros, entre ellos Dionisio Alcalá Galiano y no pocas gentes de Santander que decían estar «contentísimos de la comida y trato recibidos a bordo».
Volvió a anunciarse escala de «LA CUBANA» en la bahía para el 24 de agosto, zarpando el 30. Pero al salir de El Havre, escala inmediata anterior a la de Santander, se le enredó la cadena del ancla en la hélice durante la maniobra de levado, lo que determinó el retraso del buque, rectificándose el anuncio de salida de nuestro puerto para el 31.
La salida del «VAPOR CORREO Nº 2», o «LA MONTAÑESA», empieza a anunciarse por entonces con una fecha de partida en torno al 1.° de octubre. Pocos días después de éste apareció la fragata al mando del capitán D. Juan Bautista Alegría”…
Mas adelante el autor anota:
…”El año 1859 tocaba su fin. «LA CUBANA» salió de Santander el 30 de diciembre para Hamburgo y El Havre, después de haber solicitado un capellán para embarcar en clase de tal en viaje redondo y suministrar el «pasto espiritual» a los pasajeros. El 31 se anuncia la entrada de «LA MONTAÑESA» que recaló el 3 de enero siguiente.
El 9 de diciembre del mismo 1859 llega a Santander un tercer gran vapor hamburgués de la empresa Sloman, el «ELBA», de casco de madera, hélice y arboladura de fragata. Robert Miles Sloman apodera a J. Herbert para vender en nuestra ciudad dicho buque al mismo don Alejandro Juan Sixto de Geissler, vecino de Cádiz, al precio de tres mil libras esterlinas. Sin embargo este tercer vapor correo de Geissler desaparece sin dejar rastro en archivos, listas, protocolos, y matrículas y desde luego no se incorporó a la línea. Al parecer se vendió en diciembre de 1860 a armadores ingleses.
Así entramos en 1860 con «LA MONTAÑESA» en puerto. A don Antonio Pradera sucede en el mando de «LA CUBANA» el capitán don Pascual Larrazábal.
Poco después aparecen también en la flota los capitanes Ondarza y Mier de nuevo.
Un anuncio del Boletín de Comercio, de mediados de marzo hace la propaganda de la línea en estos términos. «Del 10 al 12 del próximo abril saldrá de este puerto la rápida fragata de vapor “CORREO Nº 1” “LA CUBANA“, capitán D. Antonio Pradera. Admite carga a flete y pasajeros a los que ofrece excelentes comodidades y el esmerado trato de costumbre. La despacha su armador D. A. de Geissler. Precios de Pasaje: Primera cámara 125 duros; sollado 45 duros, incluida manutención».
Ya en la primavera se cambia la escala inglesa de Grimsby por la de Southampton y la capacidad de pasajeros llega en «LA MONTAÑESA» hasta 300 plazas. Los consignatarios de la línea en Bilbao son la firma San Pelayo, Mendezona y Cía., en donde expiden cantidad de pasajes para La Habana. Los viajeros se desplazaban del Arenal al Muelle de Naos en los vaporcitos «VIZCAINO-MONTAÑES», «PELAYO» y «NERVION».
Cuatro años duraron los viajes de estas dos famosas fragatas de vapor.
En 1862 «LA MONTAÑESA», al menos, dio algún que otro viaje en calidad de correo oficial interino durante el bache que se produjo entre la contrata de Los Catalanes y la de Antonio López.
Pero el 28 de marzo de 1865 se remata en pública subasta en Hamburgo «LA CUBANA» porque a Geissler, a pesar de todo, han empezado a no irle bien los negocios navieros y es el propio Sloman quien concurre a la puja y recupera oficialmente su antiguo barco. «LA CUBANA» cambia de nombre y de bandera y es despojado de su maquinaria y calderas de vapor. Convertido en un velero puro y rebautizado nuevamente «PALMERSTON», dura hasta el año 1894, en que se perdió.
«LA MONTAÑESA», tras sufrir una importante avería, en el mes de abril de 1863 fue también subastada en Hamburgo por su capitán Ulpiano de Ondarza, volviendo de nuevo a poder de Sloman, quien la rebautizó «ASTEROID», con cuyo nombre continuó en servicio hasta 1864 año este en que fue vendida en Inglaterra. Después desapareció del mundo de los vivos sin dejar el menor rastro en registros ni anales, lo cual no es sorprendente, ya que hasta la década de los años ochenta del siglo pasado no empiezan a tener caracteres de fiabilidad plena los datos de los registros de las sociedades clasificadoras e incluso los de las primeras listas oficiales de flotas de cada país”…
Ante todo, hemos de hacer notar la confusión que causaban los términos Vapor Correo, con el consiguiente numeral. Se sabe cierto, que hubo un VAPOR CORREO Nº1, que fue de Navegación e Industria, y que después fue el GENERAL MIRAMON, celebre en los hechos de Antón Lizardo. Es posible (no lo se) que el termino Vapor Correo, con el numeral consiguiente fuese variable, dependiendo del servicio que se daba.
Respecto a su vida operativa, el buque, como consecuencia de los hechos bélicos en que siempre se encontraba inmerso nuestro país, fue fletado (o probablemente requisado) por las autoridades militares.
Según el diario La Esperanza, de Madrid, en su edición de 22 de enero de 1862, en su página 2, el buque participa en los hechos bélicos de Veracruz, formando parte de los transportes de tropas que allí se dirigían:
…”A las cinco de la tarde de este mismo día avisó el vapor de trasporte LA CUBANA que había sufrido avería en su máquina, y se dispuso que le remolcase el vapor VELASCO. Ambos se perdieron de vista por popa al anochecer, y el vapor FRANCISCO DE ASIS salió en seguida en demanda de ellos, haciéndolos incorporar á la escuadra después de las nueve de la noche. Inmediatamente fue reparada la avería, y se continuó la ruta”…
Desde la Habana, y desconocemos el motivo, también hizo viajes a Nueva York, según confirma el diario El Lloyd Español, en su edición de 25 de marzo de 1862, en su página 2. Su capitán; Larrazabal.
El diario La Iberia, de Madrid, en su edición de 19 de febrero de 1864, en su página 3, da noticias de otro transporte militar desde la Habana a Santo Domingo. Cita:
…”Fragata de vapor LA CUBANA, de la matrícula de Santander, capitán Ondarza, con acémilas, víveres y efectos de hospital para dicho punto”…
Los vapores coloniales, en aquellas fechas, hacían de mensajeros de noticias, escritas y narradas, y a su llegada a la metrópoli los diarios nacionales las publicaban. Una de estas llegadas transmitía que LA CUBANA, en esas fechas, hacía de transporte de tropas. Lo narra el diario El Clamor público, en su edición de 19 de mayo de 1864, en su página 2:
…”«En el vapor LA CUBANA, que entró esta mañana procedente de la Habana, han venido dos compañías de ingenieros destinados á la espedicion. Han llegado también varios convalecientes.
Con el vapor LA CUBANA ha llegado de la Habana el señor comandante de estado mayor don Eduardo Gamir, que va de jefe de estado mayor en la espedicion que se está formando para dirigirse á las aguas de tanto Domingo”…
Es muy posible que estos constantes fletamentos (o embargos del buque) fuesen minando las finanzas de la compañía –como paso con muchas otras- y forzasen a su final.
De agosto a diciembre de 1864 tenemos constancia de que continua su labor militar con transportes a Santo Domingo. Después, como ya hemos visto, se vuelve a vender en Hamburgo y pierde la contraseña nacional.
En Santander, o en Madrid, o no sé dónde, debe existir un óleo que represente a la fragata a vapor LA CUBANA. Esto es casi seguro, por lo que pedimos la ayuda de los lectores para, a ser posible, acceder a algún archivo que nos permita ilustrar con ese cuadro este artículo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *