EL EXPRESS. UNA TRAGEDIA OLVIDADA

A las diecisiete horas y quince minutos del día 17 de agosto de 1875, el vapor EXPRESS, que estaba a la carga, cerca de la machina, en la Barceloneta, explotaba y se hundía como consecuencia de la deflagración de los explosivos que embarcaba para llevar a Cette, con destino a los ejércitos que en la Seo de Urgell combatían a los Carlistas. La tragedia, ya olvidada, dejo una cifra incierta de muertos, superior a los treinta, y decenas de heridos. La sociedad civil, abrumada por los hechos, se unió y recolecto dinero, formándose un patronato para la gestión y atención de las victimas, algunas de las cuales acabaron en el Asilo Naval. De no ser por las circunstancias favorables, o el destino, como se quiera ver veremos, la catástrofe pudo haber sido mucho mas sangrienta de lo que fue.

Explosión del vapor EXPRESS en el puerto de Barcelona. Grabado de Monleon aparecido en LA ILUSTRACION ESPAÑOLA Y AMERICANA. Año XIX, edición de 30 de agosto de 1875. Numero XXXII.bmp
Explosión del vapor EXPRESS en el puerto de Barcelona. Grabado de Monleon aparecido en LA ILUSTRACION ESPAÑOLA Y AMERICANA. Año XIX, edición de 30 de agosto de 1875. Numero XXXII.bmp

Su capitán, D. Antonio Chiques Frances, murió en la tragedia. Solicitamos de la atención de los lectores toda la información posible sobre este marino.
El EXPRESS fue uno de los primeros vapores de la matricula de Barcelona, ya que en origen había sido el NEGRITO, y posteriormente se bautizo como GALIANO.
Gracias a la atenta colaboración de Rosa Busquets y de Jordi García, de la biblioteca del Museu Maritim de Barcelona, veremos las características del buque, y, a través de un documento extraordinario, las consecuencias del accidente que lo destruyo.
En la ficha disponible en el Museu Maritim leemos: …”EXPRESS. (5ª Lista-Vol. II- Folio 103) – antes y bajo pabellón francés dice el registro que se llamo NEGRITO (¿)
Vapor con casco de hierro y movido por hélice, que fue construido en Londres en el año 1857. Al inscribirlo en esta matricula se le asignaron las siguientes dimensiones: 146 pies de eslora, 22 de manga de construcción y 21 de idem arqueo, con 10 de puntal y 30 de distancia entre los mamparos de maquina y carboneras: 158,569 toneladas de arqueo total, 86,764 para carga y 71,805 de espacios para maquina, caldera y carboneras.
Formose su asiento provisional el día 10 de marzo de 1875 y en 16 abril siguiente ya se comunico por la Comandancia General del Departamento de Cartagena la aprobación definitiva de su abanderamiento y matricula.
Se inscribió como propiedad de D. Juan Francisco Castellá y Fiol, vecino y del comercio de esta ciudad; quien lo adquirió en Burdeos y en pública subasta por la suma de 46.100 francos.
Después de estos datos esenciales únicamente consta en la inscripción de este buque la siguiente nota: “Según averiguación sumaria instruida por la Capitanía del Puerto de esta capital, este buque, a consecuencia de la voladura de las municiones que se hallaba cargando atracado al muelle y por cuenta de la Administración militar, se incendio, sumergiéndose totalmente; habiendo fallecido ocho individuos y quedando heridos treinta y uno, conforme se desprende de la antedicha sumaria, dandosele de baja en 5 septiembre de 1879”.
Notas complementarias.

Despues de la tragedia. Remoción de cadaveres en el puerto. Grabado de Monleon aparecido en LA ILUSTRACION ESPAÑOLA Y AMERICANA. Año XIX, edición de 30 de agosto de 1875. Numero XXXII (1).png
Despues de la tragedia. Remoción de cadaveres en el puerto. Grabado de Monleon aparecido en LA ILUSTRACION ESPAÑOLA Y AMERICANA. Año XIX, edición de 30 de agosto de 1875. Numero XXXII (1).png

(Del Registro de Marina). Puede verse en el fichero documental –sección de Costas y Puertos- una serie de notas acerca de la terrible explosión que hundió este desgraciado vapor y de las trágicas consecuencias que tuvo este trágico accidente.- Parece ser que el pintor Pineda dedico a esta catástrofe una de sus populares acuarelas.- En el barrio marítimo de la Barceloneta era muy conocida una taberna nombrada La Granada, a causa de tener colgada del techo en el lugar mas visible un trozo de granada o bomba lanzada a gran distancia por la explosión”…
En la LISTA OFICIAL DE BUQUES, Año 1878, todavía aparece el vapor EXPRESS, ya dado de baja, con la señal distintiva HMBQ, un registro bruto de 158 toneladas y una potencia nominal de 60 caballos.
Esta ficha contiene varias imprecisiones que trataremos de desvelar a través de los documentos que citaremos a continuación.
Según el muy ortodoxo y reconocido historiador catalán Martín Rodrigo y Alharilla, en su trabajo “Navieras y navieros catalanes en los primeros tiempos del vapor, 1830-1870”, que se encuentra en la revista TsT. Transportes, Servicios y Telecomunicaciones, Nº. 13, 2007 (Ejemplar dedicado a: La Marina mercante española, 1814-1922, pags. 62-92), la historia inicial del vapor es la siguiente: …”La Catalana de Vapores Costaneros.
En ese momento, febrero de 1858, la navegación a vapor aparecía en Barcelona como un sector con grandes perspectivas de futuro. Las diferentes compañías navieras de la capital catalana no sólo habían empezado a repartir beneficios sino que prometían rendir aun más en el futuro. Por ese motivo, numerosos hombres de negocio de la ciudad (industriales, comerciantes, propietarios, rentistas, …) habían optado por interesarse en las diversas firmas del sector, aportando sus capitales. La transformación de aquellas navieras que se habían constituido bajo la forma de sociedades en comandita en compañías de responsabilidad limitada (acometida por Martorell Bofill y Cía., en el verano de 1856, por Pablo María Tintoré y Cía., en el verano de 1857, y por Mata Serra y Cía., en el invierno de 1858) había buscado –y conseguido- precisamente atraer un mayor número de capitales para la compra de nuevos vapores. No en vano, a la altura de 1860, las tres navieras descritas hasta ahora en este apartado sumaban un capital total de
12.110.000 pesetas repartido entre más de 250 socios, casi todos ellos residentes en Barcelona. A éstos cabría sumar los accionistas de la pionera Navegación e Industria. No debe extrañar, por lo tanto, que otros hombres de negocio decidiesen poco después apostar asimismo por el vapor. Ese fue, por ejemplo, el caso de Gaudencio Masó.
Gaudencio Masó Ruiz de Espejo había nacido en Santiago de Cuba, hijo del comerciante suburense Rafael Masó Pascual y de la cubana Teresa Ruiz de Espejo. La familia al completo regresó a Cataluña, instalándose en Barcelona. El pater familias alumbró en la capital catalana la firma Rafael Masó y Cía. a la que se acabarían incorporando años después sus dos hijos varones, Rafael y Gaudencio Masó Espejo. Así, en 1852, se constituyó la firma Rafael Masó e Hijos. Esta sociedad mercantil heredó diferentes veleros de la anterior como la corbeta SANTA ROSALIA (construida en 1838, reformada ampliamente en 1857 y rebautizada entonces como NUEVA ROSALIA) o la fragata PAQUETE DE SITGES. No en vano los Masó se habían dedicado de forma preferente al comercio marítimo, tanto en Santiago de Cuba (a través de la firma Masó Primos y Cía.) como después en Barcelona.

Memoria publicada con motivo de la catastrofe.jpg
Memoria publicada con motivo de la catastrofe.jpg

A principios de los años 1860, Gaudencio Masó Ruiz de Espejo decidió apostar por la navegación a vapor. Creó entonces la sociedad Gaudencio Masó Espejo y Compañía, cuyo nombre comercial fue el de Catalana de Vapores Costaneros.
Para su nueva empresa decidió comprar dos pequeños buques de vapor. Uno de ellos, de primer nombre INDIO, se había acabado de construir en los talleres barceloneses de La Maquinista Terrestre y Marítima, en abril de 1858; se trataba de “un buque a vapor de hierro con máquinas de hélice que mide 130 pies de burgos de eslora a flor de agua, de manga 18 ½ pies y de puntal 9 ½, siendo su máquina de fuerza de 70 caballos”, con una cabida neta eran 45 “toneladas españolas”. Masó compró el buque a sus propietarios, la firma barcelonesa Gaspar Roig y Cía.
También les compró un segundo vapor, denominado NEGRITO, que éstos a su vez habían adquirido en Liverpool, a finales de 1857, a J. William Baillie Askle, a cambio de 5.500 libras esterlinas. Era éste un buque algo mayor que el anterior pues sumaba 146 pies de eslora, 21 pies de manga de construcción y 11 pies de puntal.
Ambas adquisiciones debió hacerlas Masó en 1862, presumiblemente la fecha de constitución de la sociedad Catalana de Vapores Costaneros. Al poco, renombró respectivamente a ambos buques como GRAVINA y GALIANO, y los dedicó al comercio de cabotaje. En las operaciones de compra, Gaudencio Masó se había asociado con Agustín Marín, quién adquirió una quinta parte de los buques mientras que Masó se quedaba con las cuatro quintas partes restantes. Año y medio después, en agosto de 1863, Gaudencio vendió la mitad de su interés en los vapores GRAVINA y GALIANO a su hermano Rafael Masó Ruiz de Espejo, que se convirtió en un nuevo copropietario de los buques. En esa fecha, el valor de ambos vapores se cifraba en doscientas mil pesetas”…
Mas adelante, Martín Rodrigo y Alharilla cita: …”Los negocios navieros de José Serra Font corrieron mejor suerte que la Hispano Alemana de Vapores o que la sociedad Catalana de Vapores Costaneros, una firma cuyos problemas financieros se pusieron de manifiesto en la primavera de 1864. El 18 de mayo de ese año el capitán del vapor GALIANO, Francisco Roca Figueras, comunicó a la compañía su voluntad de dejar el mando del buque. Al romper su relación, la empresa le debía 3.425 pesetas “parte por préstamos que les hiciera de mayor cantidad y parte por salarios”. Roca falleció poco después sin haber percibido tal cantidad. Tampoco la percibieron sus hermanas y herederas, quienes debieron acudir al Tribunal de Comercio demandando a los deudores, los Masó. Ambos hermanos fueron asimismo incapaces de pagar una parte del precio de construcción de su vapor GRAVINA (antes INDIO) que la firma Gaspar Roig y Cía. había dejado sin pagar a La Maquinista; una deuda que la Catalana de Vapores Costaneros había asumido al adquirir el buque y que ascendía, al menos, a 19.000 pesetas. De hecho, La Maquinista llegó a embargar el vapor GRAVINA, y sólo después de un complicado proceso se pudo levantar el embargo y los hermanos Masó pudieron liquidar las cargas del buque. El vapor GRAVINA fue vendido a la firma asturiana Oria y Pinilla (que lo rebautizaron como EDUARDO) por 30.000 pesetas. El mismo destino debió registrar el segundo buque de la empresa, el vapor GALIANO, habida cuenta que la Catalana de Vapores Costaneros acabó desapareciendo, en el contexto de la crisis del negocio naviero registrada en los años 1860”…

Exposicion de los cadaveres recogidos en la catastrofe en el patio del hospital. De la revista.jpg
Exposicion de los cadaveres recogidos en la catastrofe en el patio del hospital. De la revista.jpg

El vapor GALIANO acabo siendo vendido en Marsella en 1873.
Después de este excelente apunte, de este extraordinario historiador, solo nos quedan unas preguntas por contestar.
¿Quién fue el constructor del buque en Inglaterra?
¿Se construyo en Londres o en Liverpool?
¿Tuvo algún otro nombre antes de NEGRITO?
¿A quien se vendió en Marsella?
¿Se volvió a renombrar NEGRITO, tal y como cita la ficha del Museu Maritim?
¿Quién vendió a D. Juan Francisco Castella y Fiol el EXPRESS?
¿Era este el nombre, EXPRESS, que llevo el buque en los dos años que estuvo bajo bandera francesa, o se bautizo de esta forma en Barcelona?
En buques con tanta antigüedad es prácticamente imposible cerrar el ciclo de la vida comercial de un buque. Esperamos la colaboración de los lectores para dar respuesta a estos interrogantes.
Volvamos de nuevo al fondo documental, extensísimo, del Museu Maritim de Barcelona. En el hallamos un documento extraordinario: CATASTROFE DEL VAPOR EXPRESS: JUNTA DE AUXILIOS A FAVOR DE LAS FAMILIAS DE AQUEL SINIESTRO. MEMORIA NARRATIVA DE TODOS LOS ACTOS QUE CONSTITUYEN LA DELICADA MISION QUE HA VENIDO DESEMPEÑANDO PARA PROCURAR EL ALIVIO Y SOCORRO DE LOS HERIDOS Y DE LAS MENESTEROSAS FAMILIAS DE ESTOS Y DE LAS VICTIMAS.
Editado en 1876 por Narciso Ramírez, esta disponible para su consulta en la Biblioteca, y nosotros nos limitaremos a condensar la narración que en el se hace de la tragedia. Este opúsculo esta firmado en Barcelona, a 31 de enero de 1876, por el Marques de Ciutadilla, Francisco Maresch, Antonio de Barnola, Enrique de Duran, el presbítero Vicente Nanot, Pedro Mártir Corominas, Mariano Casí López, Joaquin de Pozo Secall, Jose Brell, Gil Jorba, Jose Costa, Narciso Triter, Antonio Lloret, Antonio Vidal, Francisco Ubeda, y por el Secretario de la Junta Avelino Guitert de Cubas.
Condensando del texto, anotamos: …” Exmo. Sr.
El vapor mercante EXPRESS, de la casa Pujol y Castella del comercio de esta plaza, anclado en las aguas del puerto el día diez y siete de Agosto ultimo, cargaba bombas y toda clase de municiones de guerra con destino a Cette, para ser transportadas a la Seo de Urgel, a la sazón sitiada por las tropas leales.
Las cinco y cuarto de la tarde próximamente serian, cuando al estallido que produjo al reventar a bordo una granada, inflamada ignorándose y es probable que jamás llegue a saberse como, dejo atónitas y llenas de estupor a cuantas personas se hallaban presentes, que entrevieron horrorizadas el inminente riesgo de fulminar, aquella detonación, la mecha que viniese a prender al volcán que pronto podrían abrirse bajo sus pies.
Fatalmente en menos de tres segundos la llama del proyectil roto, comunico en algunos del considerable numero de cajas de los propios pertrechos colocados ya en la bodega, y un estruendo horrisono, aterrador, dilatado, solo comparable con el que produciría el choque de las nubes al lanzar de su seno un haz de rayos que viniera a ejercer espantosa violencia contra objetos terrestres, hirió los oídos de todos los habitantes de esta capital y pueblos comarcanos, haciendo vacilar sus casas en repetido movimiento, y viose con pasmo salir del EXPRESS, como de un cráter volcánico, entre el sumamente denso humo de la pólvora, un surtidor de fuego, que a impulsos de la fuerza esplosiva de las municiones de guerra que constituían el deposito en erupción, lanzaba a los aires en vertiginoso torbellino, la arboladura hecha pedazos, la cubierta y obra muerta en grandes y pequeños trozos, hierros de la maquina, y de la montura del buque, innumerables proyectiles, ya huecos, ya Remington, que eran esparcidos en todas direcciones y a extraordinarias distancias, y por fin, ardiendo cual otras tantas llamaradas, gran numero de cuerpos humanos de los desgraciados que se hallaban a bordo, hasta sumergirse por completo en el mar los restos del casco con cuantos seres en el habían quedado.
Es indescriptible, es materialmente imposible definir la pavorosa impresión que tan infausto suceso causo en las personas que se hallaban próximas a aquel sitio, el cual ofrecía un conjunto desgarrador.
El mar y los andenes, en una circunferencia de mas de cuarenta metros al punto donde se hallaba anclado el EXPRESS, entre los millares de destrozos de que se veían cubiertos, destacabanse convertidos en ardientes masas, cadáveres mutilados, miembros humanos de dudoso aspecto, sin vestigio de sus ropas, totalmente desnudos y negros; trozos aun mas informes quasi devorados por el fuego, y multitud de heridos de astillazos, cascos, golpes, quemaduras, etc., cuyos lamentos ahogaban el grito de horror exhalado de los pechos de cuantos presenciaron ese espantoso desastre.
Desvanecido el humo de la pólvora y repuestos del pasmo los inmediatos espectadores de ese tétrico drama, impelidos por los sentimientos mas íntimos del corazón, precipitaronse con frenético afán, unos a tirar cubetas de agua sobre los inflamados restos humanos, muchos al socorro de los heridos, y bastantes a consolar y contener a un sinnumero de mujeres y niños que entre llantos y sollozos y gritos de dolor y desesperación, volaban de sitio en sitio en busca de sus esposos, de sus hijos, de sus padres o de sus hermanos, examinando cadáveres y miembros palpitantes de hombres que, en una exhalación habían satisfecho de un modo en estremo horrible el tributo a la humana naturaleza.
Los habitantes del barrio marítimo, que al ser sorprendidos por tan pavoroso estruendo lanzaronse azorados a la calle ansiosos de saber la causa que lo originara, al conocerla, corrieron acelerados al lugar del siniestro, ávidos de proporcionar un consuelo a aquellos infelices; de atenuar el padecer de tantas victimas.
Maquinal y espontáneamente cual si hubiese existido consigna, eran conducidos los heridos a la Tenencia de Alcaldía de la Barceloneta unos, otros a las vecinas farmacias de los Sres. Poquet, Triter, Vidal y Rajals, y los restantes a sus propios domicilios; habiendo sido, sin perdida de tiempo, curados los de mayor gravedad por los facultativos D. Mariano y D. Joaquín de Pozo, D. Antonio Porret, D. Benito Vilardell, D. Rodolfo Soler, D. Juan Vilá y D. Ramón Suñé, que con laudable celo y ejemplar desinterés presentáronse en el acto a ofrecer los servicios de su profesión medica.
La operación de retirar del sitio de la catástrofe a los que habían sufrido lesiones considerables, hubo de verificarse con bastante dificultad, a causa del riesgo que existía, pues que habiéndose comunicado el incendio a dos lanchones, a los cuales la explosión lanzara innumerables proyectiles, estuvieron largo rato arrojando fuego hasta que, despreciando todo temor los señores Ayudantes de esta Capitanía del Puerto, con algunos marineros tripulantes de los buques de guerra NAVAS DE TOLOSA, DIANA, COLON y el VIGIE perteneciente a la escuadra francesa, los separaron arrastrándoles fuera del alcance de tierra, penosa cuanto atrevida empresa que se realizo bajo la dirección del Muy Ilustre Sr. Comandante de Marina, D. Francisco de Llano, que, impávido, permaneció de continuo en el puesto de mayor peligro, dictando oportunas ordenes para impedir nuevas desgracias.
Afortunadamente aquellas descargas parciales no causaron mas victimas; pero así de ellas, como la de la que produjo la voladura del EXPRESS, las plantas de zinc de la techumbre de los tinglados comerciales situados a una regular distancia del embarcadero fueron taladradas, hechos pedazos bastantes de los gruesos vidrios de sus centros, por las granadas caídas en el interior de aquellos depósitos, llegando numerosísimos cascos a diversos puntos de la Barceloneta que ocasionaron desperfectos en distintas casas, de las que, además, por la fuerte sacudida o trepidación que experimentaron, rompieronse un sinnumero de cristales.
El hecho hasta cierto punto dichoso de haber el buque sufrido instantánea sumersión en el liquido elemento, cesando de esta suerte la voladura de granadas que aun contenía en deposito; la rara coincidencia de no trabajar en el muelle mas gentes que las ocupadas en el EXPRESS, por no haber arribado aquel día ninguno de los muchos vapores que hacen escala en esta plaza; la casualidad de reinar en la atmosfera la calma mas apacible, lo cual impidió que la llama del incendio se propagara a las naves inmediatas, y por ultimo, el fenómeno providencial que casi no puede concebirse, de haber respetado el fuego un abundantísimo numero de cajas del propio fulminante situadas sobre el anden, rozando con los palos de la embarcación del siniestro, fueron concausas de que, la intensidad del daño sufrido no tomara proporciones mas gigantescas y que las victimas del desastre no ascendieran a una cifra muchísimo mas aterradora.
V.E., Excmo. Sr., que en los momentos de producirse aquel ruidoso estampido se hallaba en consistorio tratando de los intereses de su competencia, con animo de atenuar en los posible las aciagas y lamentables consecuencias de la terrible catástrofe, trasladose en cuerpo al muelle con toda clase de auxilios botiquín, médicos de la Alcaldía, camilleros, etc, contribuyendo en mucho su presencia y acertadas disposiciones al logro de su humanitaria obra.
Los Excmos. Sres. Capitán General interino, y Gobernador Civil de la Provincia cooperaron igualmente a tan noble como laudable objeto; en una palabra, todas las autoridades, asi civiles como de marina, militares y judiciales, se hallaron a la altura de su elevada misión, dictando cuantas providencias les sugirió su celo, para impedir que la reproducción de explosiones por medio del gran numero de granadas que había esparcidas por todos lados viniese a aumentar el numero de victimas, y también las conducentes a hacer menos doloroso el intenso mal que se deploraba”…
El documento continua detallando los auxilios que se dieron a las victimas y a sus familiares, y en un punto de este destaca: …”Desde luego que fue posible conocer el triste resultado de tan oscuro siniestro, que a grandes rasgos se ha pretendido describir, se pudieron contar y lamentarse ochenta y seis desgracias personales divididas en cincuenta y cinco heridos; de ellos quince graves, veinte y seis menos graves y catorce leves; muertos cuyos nombres se conocen veinte y nueve, entre estos el capitán del buque D. Antonio Chiques Frances, el consignatario D. Juan Castellá y Fiol, y D. Juan Castellá y Rodon, padre del anterior, que por casualidad se hallaba a bordo y el agente de Comercio D. Manuel García; además una mujer y una niña desconocidas. Seis de los difuntos eran solteros, uno viudo y los veinte y dos restantes casados, habiendo quedado huérfanos treinta y ocho niños, casi todos párvulos en razón de ser jóvenes la mayor parte de los que perecieron.
Además de los trece cadáveres y dos grandes canastos de despojos humanos recogidos por los camilleros de la Alcaldía, después de la catástrofe y trasportados al hospital de Santa Cruz, aparecieron en el mar e hizo recoger la Junta el día diez y ocho, dos cuerpos y algunos restos; cinco cadáveres el veinte; el veinte y uno medio cuerpo de mujer y una pierna de niño, y así varios despojos, hasta el veinte y nueve del propio Agosto.
Esta triste y durísima tarea, tocaba con gravísimas dificultades, a consecuencia de las corruptas emanaciones que arrojaban aquellos miembros por el estado de descomposición total, puesto que era dificilísimo encontrar personas que se encargaran de extraerlos del mar, hasta el extremo de que en algunos casos la Junta debió practicar largas y engorrosas gestiones para su consecución.
En virtud por lo acordado por V.E. en sesión del día veinte y uno de Agosto, celebráronse en sufragio de las almas de estas victimas, unas solemnes exequias, que tuvieron lugar con sencilla y majestuosa pompa en la parroquial iglesia de San Miguel del Puerto”…
La catástrofe tuvo una amplísima repercusión mediática, y en la prensa de toda España se narraron con mayor o menor fortuna los hechos acaecidos. Ejemplo de ello es el diario LA CORRESPONDENCIA DE ESPAÑA, quien en su edición de 20 de agosto de 1875, en su n.º 6.471, página 1, citaba: …”Barcelona, 18. Una horrorosa catástrofe llenó ayer de consternación al vecindario de Barcelona.
A las cinco y cuarto de la tarde oyóse desde todos los ángulos de la ciudad y hasta de las poblaciones vecinas, una detonación espantosa que hizo retemblar las habitaciones y romper muchísimos cristales.
Una gran nube de humo cubría el cielo y un olor sofocante a pólvora hizo presumir alguna esplosion de un depósito de municiones.
En efecto, la esplosion tuvo lugar en el vapor mercante «ESPRESS» que estaba cargando bombas, granadas y municiones destinadas al sitio de la Seo de Urgel.
Ignórase cómo se motivó la gran esplosion que tanta alarma produjo. Desgarrador era el aspecto del muelle después dé disipado el humo. El suelo estaba sembrado de cadáveres, todos mutilados, carbonizados algunos, y miembros palpitantes se veían esparcidos por todas partes.
Todas las autoridades así civiles como militares acudieron en seguida al sitio de la catástrofe tomando las disposiciones mas convenientes á fin de que no se produjeran nuevas desgracias, pues había muchísimas granadas esparcidas por el suelo que aun no hablan reventado.
El vapor «EXPRESS» a la primera esplosion se fué a pique junto con las personas que habla dentro y que no hablan volado por la fuerza esplosiva de los proyectiles.
El número de muertos asciende á doce y el de heridos á unos veinte, la mayor parte de gravedad, siendo necesario practicar algunas amputaciones. Las pérdidas materiales son de muchísima consideración”…
Y en la pagina 2 añadia: …”Como complemento de los detalles que nos ha trasmitido la Agencia Fabra, y en otro lugar publicamos, acerca del horrible siniestro ocurrido al vapor EXPRESS en el puerto de Barcelona, damos los que se han recibido de aquella capital. A las cinco y cuarto de la tarde del 17, los habitantes de Barcelona salieron de sus casas y moradas azorados por un horroroso estallido que resonó por todos los ángulos de Barcelona.
Una espesa nube de humo que se levantó en dirección al puerto, indicó en seguida que el suceso había debido ocurrir en la Barceloneta ó en las aguas del puerto. Un gentío inmenso se lanzó corriendo por las calles y plazas, y la afluencia se dirigió á la muralla del mar para ver lo que ocurría. Era que se habían incendiado las municiones que se cargaban en el vapor EXPRESS con destino al sitio de la Seo. Nadie se esplicaba cómo pudo suceder esta desgracia; sin embargo, la versión, al parecer más verdadera, es la siguiente: El EXPRESS se hallaba en la Machina, cargando las municiones de guerra que conducia una barcaza. Una de las granadas que se trasladaban reventó sin saberse cómo. El fuego prendió en otras granadas que también estallaron, y entonces se oyó un estallido espantoso y volaron en pedazos por los aires los cuerpos do muchas personas.
No paró aquí la desgracia; el fuego continuó propagándose á las cajas de cartuchos Remington, los cuales explotaban é inflamaban otras cajas. Durante más de media hora continuaron estas esplosiones, que producían un ruido parecida al de los cohetes de los fuegos de artificio. La esplosion hizo volar la cubierta del buque EXPRESS, que se abrió por el casco y se hundió en el mar, lo cual no dejó de ser una ventaja, porque el agua impidió nuevas esplosiones y nuevas desgracias.
La barcaza conductora de las municiones empezó a arder, y para acabar con ella fue preciso sacarla del puerto a remolque.
A la hora en que escribimos estas líneas, dice LA IMPRENTA, nos es del todo imposible referir las desgracias personales que han ocurrido. Cuerpos mutilados que volaron por los aires hay muchos, y se recogieron varios cadáveres en el anden del puerto, en el paseo contiguo á las casas de la calle Nacional y en otros sitios más ó menos lejanos. Por la noche se condujeron en tres carros 12 cadáveres al hospital. El número de heridos que sahornos, asciende a 25.
Los cascos de las granadas llegaron a diversos puntos de la Barceloneta. En este barrio marítimo, apenas quedó un cristal entero. La baranda de un terrado se vino abajo.
En el momento de oírse el gran estruendo de la esplosion, los habitantes de la Barceloneta salieron azorados á la calle, corriendo en todas direcciones en busca de la causa de esta inmensa desgracia. Las personas que estaban en los baños de la mar vieja salieron precipitadamente del agua. Las mujeres y niños lloraban, y por todas partes se presenciaban escenas que partían el corazón. Mujeres desesperadas que buscaban á sus maridos y corrían de sitio en sitio examinando los cadáveres y los restos informes de hombres que en una exhalación habían pasado á la eternidad. Marinos que abandonaban precipitadamente sus buques. Llanto, desesperación y espanto en todas partes.
Acudieron al sitio de la desgracia todas las autoridades. El ayuntamiento estaba celebrando sesión y abandonó la sala del Consistorio para trasladarse al momento al anden del puerto con todos sus dependientes, facultativos, camilleros, etc.
Entre los particulares hubo actos de abnegación y de valor dignos de especial mención. De una obra de las afueras de San Antonio salió un albañil que abandonó su trabajo al oírse la detonación, y en su anhelo de prestar sus socorros á las desgraciadas víctimas de esta catástrofe, se llegó corriendo hasta la plaza de frente Atarazanas, tomó allí un bote y se hizo conducir al sitio de la desgracia; pero sea que la embarcación marchara con demasiada lentitud, sea que en su afán da llegar pronto, los momentos le parecían horas, se desnudó y se arrojó al mar, llegando á nado hasta las aguas de la Machina. Allí luchando con las aguas pudo recoger algún cuerpo mutilado que flotaba en el mar y sacarlo á la orilla. Al llegar á tierra un caballero le prestó sus calzoncillos y un marinero su blusa.
El vapor EXPRESS estaba fletado por el gobierno para conducir municiones y recursos. Se salvaron muchas cajas de municiones que aún se hallaban en el anden, por no haberlas alcanzado el fuego.
La sensación que esta desgracia ha producido en Barcelona es inmensa. LA CRONICA DE CATALUÑA dice que entre las víctimas se cuenta á uno de los co-propietarios del buque, el señor Castelló, hijo, que estaba en el vapor, y á alguna otra persona conocida en los círculos del comercio marítimo.
De las personas que estaban á bordo solamente se salvaron dos, es lo que se dice, pero sin que se expliquen cómo, respecto de una de ellas por lo menos, pues en cuanto á la otra, que era el contramaestre del buque, se cuenta que al haber oído en el fondo de la bodega algo como un disparo y sabiendo en qué consistía parte del cargamento, en el acto y rápido como el pensamiento, se echó al agua, oyendo tras si la espantosa detonación y llegando á nado á ampararse de una lancha.
Uno de los cadáveres lanzados del vapor fue á parar á otra embarcación anclada en el puerto. Varios buques, asimismo anclados, sufrieron también averías.
La detonación fue tan intensa que se sintió en los pueblos de la comarca en un ancho radio.
La mayor parte de los efectos que contenía el buque, los cadáveres mutilados, miembros separados del tronco, etc., etc., fueron á parar á largas distancias, volando por sobre los andenes, cayendo como una lluvia sobre estos y yendo á chocar algunos contra las casas del barrio de la Barceloneta.
A mayores distancias aún alcanzaron los fragmentos de menor volumen con tal fuerza lanzados por la violencia de la voladura, entre ellos infinidad de cascos de granada y varios de estos proyectiles sin esplotar, ocasionando distintas desgracias personales.
A la otra parte de la Barceloneta, cerca de la plaza de Toros, hirió una astilla á un hombre en la pierna. En el establecimiento de baños de La Deliciosa, uno de los cascos de granada allí caídos, como en todos los alrededores, dio en el hombro de un joven que se estaba bañando, al cual hizo la primera cura el médico Sr. Blanch.
El terror que se apoderó de loa habitantes de la Barceloneta y de la infinidad de personas que frecuenta aquellos establecimientos de barrio, fue indescriptible; todo el mundo echó a correr, medio desnudos muchos y sin dirección fija, pues nadie sabía lo que pasaba y en parte alguna se creían seguros. Fue aquello un momento de terrible angustia fuera de los limites de toda ponderación”…
En el diario LA CORRESPONDENCIA DE ESPAÑA, edición de 21 de agosto de 1875, en su pagina 3, se leia: …”En la CRONICA DE CATALUÑA correspondiente al día 17, hallamos los siguientes detalles relativos al siniestro del vapor EXPRESS: «Teniendo el vapor EXPRESS, de esta inscripción marítima, de la propiedad de D. Juan Castellá y Fiol, de este comercio y vecindad, que cargar municiones y pertrechos de guerra, se pidió á la capitanía del puerto el atraque del citado buque al muelle inmediato a la machina do fuego, cuya petición fue negada por considerarse improcedente; pero en vista de la petición oficial que se recibió, en la cual se manifestaba la urgencia del embarque, se dispuso el atraque del espresado vapor al sitio indicado. Hallándose en dicha faena á las cinco de la tarde, estivándose cajones de municiones, esplotó uno de los mencionados de sus bodegas, que, comunicándose con una rapidez asombrosa, produjo la total esplosion, tomando esta la dirección del Sur, y por lo mismo afortunadamente no comunicó á los otros cajones que había encima del muelle al lado del buque para embarcarlos; y por otra parte, como reinaba el viento flojito al ENE, pudieron salvarse de un seguro incendio los buques atracados al muelle que efectúan su descarga, y sobre todo el bergantín-goleta PROFETA cargado de azucar, atendida la aproximación de su costado de estribor con la popa del EXPRESS.
Desde el primer momento se constituyó en el sitio del siniestro el señor comandante de marina y capitán de este puerto, capitán de navío de primera clase D. Francisco de Llano y Herrera, acompañado do sus ayudantes, y con los botes con sus correspondientes dotaciones, bombas y demás utensilios de los buques de guerra surtos en el puerto, NAVAS DE TOLOSA, LEON y DIANA, como también la perteneciente al vapor de guerra francés VIGIE, que desde el primer momento se presentaron en la capitanía á ofrecer sus servicios y tomar órdenes.
Dictáronse por la referida autoridad de marina y jefe del puerto las providencias oportunas al efecto de que, habiendo quedado al costado del vapor una barcaza cargada con cajones de municiones y fardos de corcho, se encendieron estos, y naturalmente era imposible que persona humana se acercase a ella, pues á medida que iban prendiendo fuego los citados cajones, el disparo de las municiones era terrible. Por último, después de grandes esfuerzos, pudo cortarse la cadena de popa de la barcaza que estaba amarrada, y una vez logrado, los botes de los antedichos buques, bajo la dirección del ayudante de la capitanía, señor don Juan Maramendi, fue remolcada y sacada a un sitio fuera de peligro, y este desapareció ínterin el de igual clase don Herminio Rabasa con arreglo á las órdenes que recibía de su jefe trasmitidas por el otro ayudante D. Alberto Sánchez Toca, no obstante el continuo disparo de toda clase de cartuchería recogía los heridos, cadáveres y restos humanos esparcidos en distintos buques y lanchas de carga, cuyas disposiciones fueron admirablemente secundadas y apoyadas por el excelentísimo señor capitán general interino gobernador militar, que con sus ayudantes se presentaron desde el primer momento al lugar del siniestro, á la par que el escelentísimo señor gobernador civil, alcalde constitucional y varios individuos del ayuntamiento, disponiéndose que por las fuerzas á sus ordenes se estableciera un cordón al objeto de impedir que las cápsulas esparcidas por el muelle causasen mayores desgracias.
Reconocido y pasado todo peligro quedó durante la noche ofrecido por las citadas autoridades un fuerte reten del batallón de municipales, carabineros y sección de caballería, con el ayudante D. Antonio Marimon, para la debida vigilancia del espresado sitio, no pudiendo precisarse con la debida exactitud por falta de datos al efecto, el número de personas que se hallaban á bordo del EXPRESS en el momento de la esplosion; sin que ocurriese desgracia alguna en los demás buques del puerto”…
Tambien el diario EL SIGLO FUTURO, en su edición de 23 de agosto de 1875, en su Nº 117, pagina 3, hacia el siguiente apunte: …”Lejos de haberse desvanecido la honda cuanto dolorosa sensación dé la voladura del vapor EXPRESS, continúa preocupando, después de tres días, como en el primero, los ánimos de los barceloneses la terrible catástrofe.
Ayer mañana arrojaron las aguas seis cadáveres más, uno de ellos el del capitán del buque, mutilados los más y especialmente el de una mujer, puesto que le fallaban las extremidades. El día anterior se hablan recogido otros tres, sumando los aparecidos hasta ahora 21, con más varios miembros sueltos que arrancados del tronco se van asimismo retirando á proporción que se les ve flotar á merced del oleaje.
Usted comprenderá, señor director, la penosa impresión que produce tan fúnebre pesca, dispénseme la apreciación.
Calcúlese que en el fondo del mar, donde se halla sumergido el destrozado vapor, y entre sus restos, debe de hallarse todavía un número quizás mayor aún de cadáveres de los que van recogidos”…
LA CORRESPONDENCIA DE ESPAÑA: diario universal de noticias, Año XXVI Número 6476, en su edición de 25 de agosto de 1875, anotaba: …”Dice anoche LA POLITICA.
No iba desencaminada la sospecha que ayer apuntamos de que los carlistas pueden haber puesto mano en la catástrofe ocurrida al vapor EXPRESS. Los periódicos de Barcelona hacen indicaciones en este sentido”…
Estos rumores, debido a lo excepcional de los momentos, aparecieron de inmediato. Sin embargo, la tragedia tuvo su origen en la mala gestión de las autoridades navales, forzadas por ordenes superiores, quienes autorizaron la carga en un lugar improcedente.
Volviendo con el diario LA CORRESPONDENCIA DE ESPAÑA, en su edición de 26 de agosto de 1875, numero 6477, en su pagina 5, citaba: …”S. M. el rey ha contribuido con 10000 reales á la suscricion abierta en Barcelona para contribuir al alivio de las desgracias causadas por la catástrofe del vapor EXPRESS”…
Al final, y según parece ser, se recaudaron 74.224 pesetas, cantidad nada despreciable para la epoca.
Mas noticias aparecieron en el diario EL SIGLO FUTURO, en su edición de 4 de septiembre de 1875, en el numero 128, en su pagina 2: …”El día 31 los bazos estrajeron del vapor EXPRESS la mitad de un cuerpo humano, y aunque parece imposible penetrar en el interior del buque por hallarse obstruida la entrada, se confía en que podrá salvarse mucha parte del cargamento.
Las víctimas ascienden hasta ahora á 28 muertos, 55 heridos, ocho graves, siete menos graves y 40 leves, habiendo sido dados de alta 31. Han resultado, por último, 24 viudas y 38 niños huérfanos menores de 16 años.
Así lo dio un periódico de anoche”…
Los trabajos que se efectuaban en el buque dieron sus frutos, y por partes, se iban extrayendo bienes y cuerpos. Así lo acredita el diario EL CONSTITUCIONAL: diario liberal, Época Segunda, Año X, Número 2294, en su edición de 23 de noviembre de 1875: …”En el puerto de Barcelona, a los tres meses de la voladura del vapor EXPRESS han logrado sacar los buzos uno de los bultos con 1.000 duros en plata que existían a bordo del buque en los momentos de la catástrofe”…
También lo confirmaba el diario EL GLOBO en su edición de 24 de abril de 1876, Num. 389, en su pagina 3: …”Del casco del vapor EXPRESS se han extraído desde el sábado último hasta el miércoles, cuatro cadáveres mutilados y casi en esqueleto.
Uno de estos tenia entre las costillas un casco de granada. Asimismo se han extraído algunos miembros humanos”…
Ese mismo mes, según el diario LA CORRESPONDENCIA DE ESPAÑA, edición de 29 de abril de 1876, nº 6720, en su pagina 2, daba cuenta de la recuperación de los restos del buque: …”Se han sacado ya á flote la máquina y la popa del vapor EXPRESS, empleando para ello dos grandes grúas de vapor”…
Con el tiempo se premiaron algunas de las actitudes heroicas de la gente que vivio la tragedia. En el diario EL SIGLO FUTURO, edición de 12 de octubre de 1876, nº 236, en su pagina 3, se hacia la siguiente cita: …”Con motivo de la voladura del vapor EXPRESS en las aguas del puerto de Barcelona, á la sazón que cargaba municiones y pertrechos de guerra para socorrer al ejército que estaba en la Seo deUrgel, el Excmo. éjllmo. señor Obispo de esta diócesis ofreció un premio de 250 pesetas, que la Económica adjudicó á Marcial Magriñá, quien al oír la esplosion del vapor, cuando el mar estaba sembrado de restos humanos, cuando el terror había embargado los ánimos y muchos huían por el terror de una segunda esplosion, se arrojó al mar, salvando con su solo esfuerzo y esposicion de su vida á José Rumau, que lanzado por la fuerza de la esplosion desde e1 casco del vapor luchaba lleno de heridas con las ansias de la muerte”…
En el DIARIO OFICIAL DE AVISOS DE MADRID, edición de 4 de enero de 1877, en su pagina 3, aparecia la siguiente cita: …”Varios diputados, y entre ellos los señores Castelar y Sagasta, han dejado ayer tarde sobre la mesa del Congreso una proposición de ley pidiendo se concedan 20.000 pesetas de indemnización á los dueños del vapor EXPRESS, que, como recordarán nuestros lectores se voló hallándose anclado en el puerto de Barcelona con cargamento de proyectiles de guerra”…
Otras fuentes citan que eran 200.000 pesetas las solicitadas.
La Junta y el Patronato que se crearon para gestionar la catástrofe se reunía periódicamente. En el diario LA VANGUARDIA, edición del miércoles, 21 agosto 1895, en su página 2, aparecía el siguiente apunte: …”Ayer mañana se celebró, bajo la presidencia del alcalde, la reunión anual de la junta que se constituyó á raíz de la explosión ocurrida en este puerto del vapor «EXPRESS», para conceder socorro á las familias de las víctimas de aquella catástrofe.
En la reunión de ayer se acordó, como cada año, verificar el reparto de las pensiones correspondientes”…
No fue hasta 1901, en que desapareció este patronato. Así lo acredita el diario LA VANGUARDIA, en su edición del sábado, 21 diciembre 1901, página 5: …”El Consistorio se entero de una comunicación en la cual se daba cuenta de la disolución del «Patronato del vapor Express»”…
Este articulo se ira ampliando con nueva información que iremos condensando de otras fuentes, y, oportunamente, se avisara de su actualización.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.