LA TRAGEDIA DEL C-4

…”Hermosa maniobra de los submarinos.
En la mañana de ayer y conforme habíamos anunciado el submarino C-4 realizo un importante ejercicio de inmersión dinámica entrando sumergido en nuestro puerto.
El submarino, al mando de su comandante don José Luís de Ribera Egea, se sumergió en alta mar y en navegación submarina enfilo la estrecha bocana de nuestro puerto llegando hasta la plana de Calafiguera sin asomar mas que el periscopio.

El C-4 amarrando en la base de submarinos de Cartagena. Excelente acuarela de G. de Aledo. Del libro NUESTRA MARINA
El C-4 amarrando en la base de submarinos de Cartagena. Excelente acuarela de G. de Aledo. Del libro NUESTRA MARINA

Ya en Calafiguera, el sumergible inicio una breve maniobra de ascensión, asomando parte de la torreta de mando y así navego hasta hallarse a la altura de la Isla de Pinto de esta Base Naval donde maniobro rápido saliendo a la superficie para dirigirse a su fondeadero.
Esta mañana ha salido del puerto para realizar idéntico ejercicio el submarino C-4 al mando de su comandante”…
Esta espectacular entrada en Maó la narra el diario EL BIEN PUBLICO, Año LVIII, Número 17618, en su edición de 23 de diciembre de 1931. Eran tiempos de practicas, siempre arriesgadas cuando se trata de submarinos, en los que nadie podía adivinar que este sumergible sobreviviría a una guerra civil, soportaría una guerra mundial, y tendría una muerte horrible durante unos ejercicios en los que trataba de dar caza, imaginariamente, a su peor enemigo; el destructor.
Confieso que este articulo lo hago a desgana, ya que según iba recogiendo datos, era evidente que su presencia en la red es inmensa. Sin mas, la prestigiosa Fundación HISTARMAR le dedica toda una pagina, basada en un articulo aparecido en la REVISTA GENERAL DE MARINA, de junio de 1996, en su Tomo 230. A esta web remitimos al lector para completar lo que aquí se diga.
Aprovecharemos para recordar un libro, definitivo, sobre el arma submarina española: LOS SUBMARINOS ESPAÑOLES. Escrito por Camil Busquets i Vilanova, Albert Campanera i Rovira, Juan Luís Coello Lillo y Agustín Ramón Rodríguez González, es un “must” imprescindible en nuestras bibliotecas. Su ISBN es 84-8055-952-7, y se publico por Agualarga. Grupo Cultural, en 2002.
De este libro transcribimos la descripción de la tragedia: …”Accidente y perdida del C-4
Una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial, la Armada pudo volver a desarrollar sus actividades habituales en mar abierto, tremendamente restringidas durante la contienda, aunque las limitaciones para el consumo de combustible derivadas de la delicada situación económica española de la época, agravadas por el aislamiento político internacional, seguirían todavía vigentes durante bastantes años.

Maniobras en el Mediterraneo. 1933. Revista naval. Servicio Fotografico Aeronaval. Nº de Reg. 3179. Del libro HOMBRES Y BARCOS. LA FOTOGRAFIA DE LA MARINA ESPAÑOLA EN EL MUSEO NAVAL. (1850-1935)
Maniobras en el Mediterraneo. 1933. Revista naval. Servicio Fotografico Aeronaval. Nº de Reg. 3179. Del libro HOMBRES Y BARCOS. LA FOTOGRAFIA DE LA MARINA ESPAÑOLA EN EL MUSEO NAVAL. (1850-1935)

A semejanza de las demás unidades de la Flota, los cuatro componentes de la Flotilla de Submarinos (C-2, C-4, GENERAL MOLA y GENERAL SANJURJO) pudieron reiniciar su ciclo normal de instrucción y adiestramiento, que incluía la realización de ejercicios periódicos con buques de superficie. Y sería precisamente en el transcurso de uno de éstos cuando se produciría la tragedia del C-4, único submarino español perdido hasta la fecha por accidente en tiempo de paz.
El día 27 de junio de 1946 tenía lugar en aguas de la costa Norte de Mallorca un ejercicio rutinario de adiestramiento antisubmarino de los destructores ALCALA GALIANO, CHURRUCA y LEPANTO, participando en el mismo los submarinos GENERAL SANJURJO, C-2 y C-4. Éstos últimos habían zarpado de la Base de Sóller a las 8 de la mañana, dirigiéndose a ocupar las posiciones asignadas, a unas 15 millas de la costa, en tanto que los destructores, procedentes de Palma de Mallorca, aparecieron en la zona hacia el mediodía.
En torno a las 2 de la tarde, la flotilla de destructores navegaba a 14 nudos, en el orden antes citado y formada en línea de marcación de 40 grados por babor y con intervalo de 300 metros. En esos momentos el C-4 debió de hacer un «lanzamiento» simulado de torpedo contra alguno de los dos destructores que navegaban en cabeza de la formación, emergiendo seguidamente para comunicar el resultado de su ataque, pero lo hizo con tan mala fortuna que apareció sobre la superficie de las aguas justo delante del LEPANTO, que cerraba la formación. Éste no pudo hacer nada para esquivarlo, abordándolo con su roda directamente entre la torreta y el cañón. A resultas del tremendo impacto, el C-4 pasó rodando bajo el pantoque del destructor, hundiéndose acto seguido para siempre en las profundidades.

6 de julio, los buques participantes se acercaron al lugar de la tragedia y lanzaron coronas de flores. Foto colección Diego Quevedo Carmona. Del libro LOS SUBMARINOS ESPAÑOLES
6 de julio, los buques participantes se acercaron al lugar de la tragedia y lanzaron coronas de flores. Foto colección Diego Quevedo Carmona. Del libro LOS SUBMARINOS ESPAÑOLES

A consecuencia del abordaje, el LEPANTO tuvo una vía de agua, comenzando a escorar y hundir la proa, por lo que debió dirigirse inmediatamente a Sóller escoltado por el CHURRUCA. Mientras, el ALCALA GALIANO permanecía en el lugar del hundimiento, recogiendo tan solo los restos de una silla, al tiempo que conseguía comunicar con el C-2 para indicarle lo sucedido e izaba la señal de suspensión del ejercicio para que el GENERAL SANJURJO -o el C-4, pues todavía no se sabía con toda certeza la identidad del submarino perdido- pudiera verla.
La angustiosa duda duró hasta las 18.26 horas, cuando el SANJURJO salió por fin a la superficie muy cerca del CHURRUCA, que había vuelto a las inmediaciones del lugar del accidente, constatándose la pérdida del C-4 y sus 44 tripulantes, incluido su comandante, el capitán de corbeta Francisco Reina Carvajal, que había tomado el mando del buque el 20 de abril anterior. Por esos extraños y caprichosos avalares de la fortuna, cuatro miembros de la dotación del C-4 no se encontraban a bordo aquel día, salvándose así milagrosamente de compartir el fatal destino de sus compañeros; entre ellos se hallaba su segundo comandante, teniente de navío Enrique Rolandi Gaite, que había desembarcado el día anterior por causa de un proceso gripal.
Con las banderas a media asta, los cuatro buques permanecieron todavía algún tiempo en el lugar del hundimiento del C-4, delatado por algunas manchas de aceite y combustible, cuya situación se estimó en ese momento al 14 verdadero de Sóller y a unas 14,5 millas de distancia.
Tras rezar todas las dotaciones una oración en memoria de sus compañeros desaparecidos, la pareja de submarinos se dirigió a Sóller, mientras que los ALCALA GALIANO y CHURRUCA hacían lo propio hacia su base temporal de Palma, aunque éste último recibió orden de volver y permanecer en la zona del hundimiento hasta el día siguiente, explorándola infructuosamente en busca de algún resto del naufragio.
Aunque nunca se sabrá exactamente la causa del accidente, la hipótesis más verosímil apunta a que el comandante del C-4, al observar por el periscopio, debió interpretar erróneamente que los destructores navegaban en línea de fila y no de marcación, es decir, escalonados, emergiendo con tan fatales consecuencias sobre la derrota del LEPANTO.
Pese a la tragedia, los ejercicios continuaron con el calendario previsto y, a su finalización, los buques participantes volvieron a sus bases habituales aunque no sin congregarse antes, el día 6 de julio, en el lugar del hundimiento para celebrar un nuevo y emotivo acto de despedida, durante el cual se lanzaron varias cruces hechas con flores sobre la tumba submarina del C-4 y sus hombres.
Este trágico accidente no seria el único registrado por entonces en nuestros submarinos; recordemos los sufridos por los GENERAL MOLA y GENERAL SANJURJO en 1947 y 1948, respectivamente, el último de ellos con una víctima mortal.
La consecuencia más inmediata de la pérdida del C-4 fue acelerar la retirada del servicio de su gastado compañero de clase C-2, que, tras la incorporación a la Flotilla de Submarinos del reparado G-7, fue clasificado como unidad de superficie en marzo de 1948, quedando adscrito a partir del 8 de septiembre siguiente a la Escuela de Mecánicos, en Ferrol, no causando baja definitiva hasta el 6 de junio de 1951.
En cuanto a la pareja de submarinos de origen italiano, ya vimos como fueron agotando lentamente sus mecanismos en una incesante actividad de adiestramiento hasta finales de los cincuenta, en que su precario estado hacía necesaria su inmediata sustitución por unidades más modernas, causando finalmente baja en la Armada el 28 de septiembre de 1959”…
Excelente narración de la tragedia que en la prensa nacional quedaba plasmada con los nombres de los infortunados marinos que perecieron. En el diario LA VANGUARDIA, edición del sábado, 29 de junio de 1946, pagina 4, se anotaba: …”Hundimiento de un submarino.
En aguas de Baleares, en el curso dé unos ejercicios.
Cartagena, 28.- A las dos de la tarde, el capitán general de este Departamento marítimo comunicó a los periodistas la pérdida del submarino «C-4» en aguas de Baleares, con toda su tripulación, durante las maniobras navales que se efectúan en aquellas aguas, a doce millas de Sóller. Durante un supuesto ataque de una flotilla de submarinas, a otra de destructores, se abordaron el destructor «LEPANTO» y el submarino «C-4», hundiéndose este ultimo rápidamente, y a profundidad de unos 300 metros, por lo que no ha pedido prestársele ninguna clase de auxilio, habiéndose perdido el sumergible con toda su tripulación.
Mandaba el submarino el capitán de corbeta don Francisco Reina Carvajal y el resto de la tripulación lo formaban los siguientes: Capitán maquinista, don José Cifuentes González; mecánico mayor, don Germán Ocampo Martínez; mecánicos primeros, don David La Encina Blázquez y don Pedro Vazquez Sanz; contramaestre primero, don Alejo Aldegunde Borrego; electricista primero, don Ginés Garrido Caparras; ídem segundo, don David Fernández Pinou; mecánico segundo, don Raimundo Parrado Ramos; torpedista segundo, don Lucas Martínez. Morales; alumnos en prácticas en el submarino, tenientes de navío, don Horacio Barrios Delgado y don José Rivero Tapiador; alféreces de navío, don Francisco Martínez García y don Antonio Bosque Blanchi; marineros aspirantes, don Luís Santos Sanz y don José Antonio Martínez Pardo.
Dotación de marineros: Cabos primeros, José Seoane Barríl, Sebastián Alonso Molina, Francisco Pérez Bayona, Jerónimo García Salmerón, Manuel Cervantes Calderón, José Fórtís Cillero, Pablo Martínez Martínez; cabo segundo electricista, Norberto Pando Albaladejo; marineros especialistas, Diego Millar Martínez, José Insúa Soto, José Santiago Santos, Casimiro San Emeterio Tapida, Ramón Cemelin Macvidal, Benito Gallego Díaz, Antonio Berenguer Llorent. Francisco Salvador Martínez, Eduardo Gutiérrez Cerezo, Rafael García García, Vicente Fontán Fernández, Francisco Martínez Collado, Serafín Pérez Tudela, Elisardo Muino Casamanes, Juan Montes Romera, José Gutiérrez Menéndez, José Carrasco Oliver, José Pérez Martínez.
Fogoneros: Diego Barba Madrid, Eugenio Medrano Meras y Ramón Repostero Urguiada.
Inmediatamente de conocerse la noticia, el vecindario y las autoridades han testimoniado al almirante Bastarreche su condolencia. Casi toda la tripulación es de Cartagena, por lo que el duelo es enorme en esta ciudad. El lunes a las 10, en la iglesia de Santo Domingo se celebrarán solemnes funerales en sufragio de las victimas.-Cifra”….
Y tambien en el diario LA VANGUARDIA, en su edición de martes, 2 de julio de 1946, pagina 3, se hacia eco del luto oficial: …”En sufragio de las almas de las victimas del submarino C-4
Los ministros de Marina y de Justicia presidieron una misa de réquiem.
En Madrid.
Madrid, 1.- En la galería central del Ministerio de Marina se ha celebrado está mañana una misa de réquiem por las víctimas del submarino «C-4» hundido recientemente en aguas de Baleares.
Presidieron los ministros de Marina, almirante Regalado; el de Justicia, señor Fernández Cuesta; el subsecretario de la Presidencia, señor Carrero Blanco, y otras personalidades.
Ofició el teniente vicario señor Tapia, y al final se rezó un responso.- Cifra.
Solemne funeral en Cartagena.
Cartagena, 1.- Ayer por la mañana, en la iglesia de Santo Domingo se celebró un solemne funeral, organizado por la Capitanía General del Departamento, en sufragio de las almas del comandante, oficiales, suboficiales y marinería que constituían la dotación del submarino «C-4».
El acto, al que asistió el reverendísimo señor don Miguel de los Santos Díaz Gomara, obispo de la diócesis de Cartagena, que ocupó un sitio de preferencia al lado del Evangelio, fue presidido por el capitán general del Departamento marítimo, almirante Bastarreche, acompañado del gobernador civil de la provincia, señor García; presidente de la Diputación, señor Alcázar; presidente de la Audiencia; alcaldes de Murcia y Cartagena; gobernador militar de Cartagena, general Díaz Várela, y de Murcia, coronel Sarabia; el almirante señor Díaz del Río; magistrado juez de instrucción, señor Bozal; comandante militar de Marina y demás autoridades y jerarquías.
En el centro de la iglesia se había levantado un severo túmulo, al que daba guardia una sección de marinería de instrucción de la Escuela de Submarinos, a la que pertenecía el «C-4», y una sección de Infantería de Marina.
En lugar preferente estaban las viudas y demás familiares de las víctimas. Ofició la santa misa el vicario del Departamento.
Al acto asistió una gran cantidad de fieles. Después de la misa, el obispo, revestido de pontifical, ofició en el responso, y terminado éste, el prelado, con el almirante Bastarreche y los gobernadores militar y civil, visitaron a los familiares del comandante del «C-4» para darles el pésame oficial de la Marina.
Las autoridades despidieron el duelo a la puerta de la Capitanía General. Después, el almirante Bastarreche visito también a los familiares de un oficial, dos suboficiales y de cuatro clases y marinería para darles también oficialmente el pésame de la Marina.- Cifra.
Pésame del Jefe del Estado.
Cartagena, 1.- En Capitanía General se ha recibido el siguiente telegrama del ministro de Marina al almirante Bastarreche: «Por orden expresa de S. E, el Jefe del Estado, sírvase comunicar personalmente su sentido pésame familias víctimas pérdida submarino «C-4», residentes en zona del mando de V. E.».- Cifra”…
Su vida operacional se puede encontrar, ampliamente narrada en Internet.

2 comentarios en “LA TRAGEDIA DEL C-4

  1. Muy buenas. Es sólo para pedirle que rectifique un error: Ginés Garrido se apellidaba de segundo Caparrós, no «Caparras», como figura en la página. Supongo que será una jugada del autocorrector. Soy sobrino suyo. Le sobrevivieron 2 hijos de muy corta edad, hoy coroneles retirados de Inf. De Marina. Uno de sus nietos, es actualmente capitán de corbeta de submarinos. Muchas gracias.

  2. Todavia no habia leido este interesante articulo que me traen muchos recuerdos de mi infancia cuando cumpli los seis años, el veintesiete de junio de 1946, lo recuerdo como si fuera hoy, ya con avanzada edad escribi un modesto articulo en el Setmanari Sóller el año 2006. uno mas en recordar aquel tragico suceso, del historico submarino C – 4.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *