EL BOTE ELECTRICO ZETA

EN INVIERNO NOCHE MUY CLARA, EL SOL QUE SIGUE NO DA LA CARA

A finales del siglo XIX, D. Félix Chavarri encargo un bote de recreo que fue una autentica novedad técnica en la flota de recreo de nuestro Estado. Aun a pesar de no disponer de ninguna foto o grabado, creo que la transcripción integra de la noticia es de gran interés técnico e histórico. El bote disponía de propulsión eléctrica y se bautizo como ZETA. Hoy, más que nunca, rogamos la colaboración de los lectores para poder obtener más información sobre la lancha, o, a ser posible, alguna foto o grabado con el que ilustrar este articulo.
Sobre el bote en cuestión, y en la revista La Naturaleza, Tomo V, Núm. 19, del año 1894, se cita: …”Bote eléctrico. Al capitalista bilbaíno D. Félix Chavarri, cabe la gloria de ser el primero (que yo sepa) en poseer en España un bote movido por la electricidad y á la ría de Bilbao ser también la primera en cuyas aguas surcó un buque de tal naturaleza.
El bote, todo él construido de teca, tiene por nombre ZETA y mide en metros 10,9 de eslora por l,7ó de manga y 1,2 de puntal con 2,58 toneladas de arqueo: cala con carga completa 0,68 metros y sin carga 0,53, pudiendo ir en él cómodamente sentadas veinticinco personas.
Aún no tiene aparejo, pero piénsasele poner en el centro una vela latina, pero sin foque, lo que hará resaltar más y más su esbeltez y buena construcción, pues son inmejorables sus condiciones marineras.
El motor ó aparato eléctrico de á bordo, del mismo sistema que la dinamo, está instalado de un modo invisible en la parte de popa y transmite directamente el movimiento al árbol de la hélice. Los demás aparatos, acumuladores, etc., son construidos por «The General Electric Power Traction Cª»
Cada acumulador, de 2 ½ volts, pesa 28 kilos. Lleva 46 de éstos montados, 20 al costado de babor, 20 al de estribor, 3 á popa y otros 3 á proa, desarrollando una fuerza de 115 volts. Háse empleado para conexionarlos tiras de plomo que se sujetan con tuercas porque las terminales de los electrodos están á rosca.
A toda marcha funcionan ambas series de acumuladores, y cuando se quiere utilizar sólo la mitad de aquélla, se hace uso de una serie ó costado del bote.
El barco tiene en su proa un pequeño cuadro en donde están instalados: un inversor de corriente con objeto de cambiar la polaridad del motor y que sirve para hacer avante o atrás en la marcha; una llave para abrir y cerrar el circuito y otra llave para dar toda ó la mitad de la máquina, según se quiera hacer entrar en acción las dos series ó sola una, de los acumuladores.
Delante de ese cuadro de proa lleva también una pequeña rueda para hacer maniobrar el timón; pero si se quiere ó por si aquella se inutiliza, lleva á popa una cana, con la que puede maniobrarse lo mismo.
Los acumuladores tienen carga para ocho horas y la primera vez que se lea cargó, se tardó en efectuarlo treinta horas. En las siguientes recargas sólo exigió cinco, pudiendo asegurarse que el tiempo necesario para la recarga será de cuatro y media á cinco horas.
La hélice del barco es de bronce y de dos palas, como también es de dos palas el timón, formando como una media luna, y funcionan hélice y timón de tal manera, que aquélla se encuentra siempre resguardada por las tíos palas del timón, girando la hélice dentro de él.
La primera prueba se verificó el 9 del actual. En la segunda prueba tuve el gusto de ir embarcado en el ZETA y quedé encantado de ver correr sobre las aguas esta embarcación, sin chimenea, sin velas, sin ruido, sin olor, como un cisne que majestuosamente se deslizara por las tranquilas aguas de un estanque.
Parece un sueño que el bote avance sin ninguna vibración, sacudida ni trepidación, siendo la tranquilidad absoluta, sin temor á una explosión ó incendio, sin ensuciarse, sin la molestia del silbato ni los inconvenientes de las cuerdas y teniendo la ventaja de que con gran comodidad se le hace maniobrar por la persona menos perita, que solo tiene que atender el cuadro colocado á proa.
El recorrido efectuado fue desde Bilbao á Portugalete y viceversa, dando un andar á toda máquina y á favor de la corriente de siete millas por hora y seis y media contra la corriente.
La estación central ocupa una superficie de 45 metros cuadrados, y en ella se halla instalada una maquina construida por la casa Ruston Proctor y Compañía, de Lincoln, de alta presión, de un solo cilindro vertical con regulador de máquina de gran velocidad muy sensible. La regulación la hace una válvula equilibrada que va conectada al cilindro. Este tiene 0,14 metros de diámetro por 0,254 de carrera. Da 160 revoluciones por minuto.
La máquina tiene siete caballos de fuerza, pudiéndose reducir á cuatro, y puede funcionar en los dos sentidos por medio de un excéntrico que también sirve para aumentar ó disminuir la admisión del cilindro. En el eje de la máquina tiene una excéntrica que da movimiento á una bomba que sirve para alimentar la caldera. Máquina y caldera están instaladas sobre un zócalo hueco, de fundición, que sirve de depósito de agua para la caldera; y como á dicho depósito va el tubo de escape del cilindro, calienta el agua y resulta una gran economía en el combustible.
La caldera es de acero dulce Siemens-Martin, y trabaja á una presión de 5,27 kilogramos, ocupando entre ella y la máquina un espacio de 1,9 metros cuadrados.
A cinco metros de la máquina y unida por una correa de balata, está la dinamo Shimt-Wound, que da 125 volts y 35 amperes con una velocidad de 1.700 revoluciones. El enrollado de los inductores lo está en cantidad y divididos en cuatro, pero comunicándose dos á dos entre sí, pues es bipolar, tiene los inductores á los costados y las piezas polares arriba y abajo. El inducido es de Siemens.
La distancia del bote á la estación central es de unos 30 metros, y para la recarga se emplea cable de siete conductores de cobre del núm. 16.
El gasto de carbón por hora es de 12 á 13 kilogramos y en igual tiempo so calcula en 10 céntimos de peseta el importe de las materias para la lubrificación.
Tengo gusto en consignar que todas cuantas personas han visto la instalación están conformes conmigo en lo que dejo expuesto, y muy especialmente D. Juan Cabré, director gerente de «La Electra», que asistió á una de las pruebas de marcha.
Como tengo que ceñirme á poco espacio, véome precisado á no agregar algunos otros datos, pero no debo dejar de hacer constar que, tanto la estación central como la parte eléctrica del bote, ha sido montada en unos seis días por el primer maquinista naval D. Francisco Montero, que en la actualidad presta sus servicios como maquinista y jefe de la estación central de la Sociedad para el alumbrado eléctrico de Bilbao «La Electra», á quien, así como á D. Félix Chavarri, doy mi más completa enhorabuena por el resultado obtenido, al propio tiempo que expresivas gracias por las deferencias que me han dispensado”.
Firma el artículo Juan Fabregues.

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