EL VAPOR FIVALLER Y LA COMPAÑIA DE TRASPORTES MARITIMOS

QUIEN NO TUVIESE QUEHACER, ARME NAVIO O TOME MUJER

Según parece ser, la Compañía de Trasportes Marítimos fue fundada en 1882 por el consignatario de Barcelona D. Pelegrin Pomes y Bordas.
Permaneció en activo aproximadamente tres años y tuvo en servicio los vapores FIVALLER (en origen CITY OF BALTIMORE), SOLIS (en origen MANHATTAN) y CLARIS (en origen el cunarder HECLA). El Capitán del buque fue, casi permanentemente, D. José Batlle y el buque fue vendido a finales de 1885, y tras varias subastas frustradas, a la casa naviera valenciana Ripolles, quien lo rebautizo como BENICARLO. El buque sobrevivió hasta 1892 en que fue desguazado.
El buque CITY OF BALTIMORE había sido botado el 20 de enero de 1855 para la compañía Inman Line, de Liverpool. Había sido construido por los astilleros Tod & McGregor, de Glasgow y tenia el numero de grada 75. Sirvió como transporte en la guerra de Crimea. Se reformaron sus maquinas en 1866 y en 1874 es vendido a la Hall Line. Su primer viaje comercial lo efectúa el 23 de abril de 1856, de Liverpool a Filadelfia. En las paginas web consultadas su vida como CITY OF BALTIMORE aparece correctamente citada, sin embargo su vida bajo la contraseña española sufre numerosos errores.
El vapor BENICARLO, antes FIVALLER, de la matricula de Valencia. La Ilustración Española y Americana. Año 1887.tif
El vapor BENICARLO, antes FIVALLER, de la matricula de Valencia. La Ilustración Española y Americana. Año 1887.tif
Sorprendentemente la vida de este buque, bajo pabellón español, aparece muy referenciada en Internet. Usaremos la excelente hemeroteca del diario La Vanguardia, en donde se cita frecuentemente al vapor, y un libro sorprendente, que puede obtenerse en la red, titulado Memorias de Mon Viatge a la America del Sud en lo Vapor Espanyol FIVALLER. Escrito por Joseph Roses Feliu, y publicado en 1884, en Barcelona, por la Tipografía La Academia, D´Evaristo Ullastres, es una autentica joya que narra la vida a bordo del buque en un viaje de ida y vuelta que realizo el escritor (de buen nivel social), y que nosotros aquí, en Vida Marítima, nos limitaremos a condensar y transcribir las partes mas interesantes, ya que esta escrito en un catalán delicioso muy de la época. Comencemos pues con apuntes de este libro: …»En todos los periódicos de Barcelona estaba anunciado, para emprender su viaje a America del Sur, el día 23 de abril de 1882, el vapor español FIVALLER. Entusiasmado con la idea de realizar una gran travesía por el Atlántico y deseando al mismo tiempo visitar el Río de la Plata para conocer su hermosa y joven naturaleza al tiempo que los usos y costumbres de sus habitantes, determine hacer en el susodicho vapor un viaje de recreo….
Por cierto que en vapores como el FIVALLER en los que se reúne tanta gente en los que se reúne tanta gente y se pueden considerar como pequeñas poblaciones o ciudades, se encuentran también reunidos en estos todos los detalles, pasiones y hasta las flaquezas y ridículos de las personas..
Estando pues anunciado, como he dicho, para salir el día 23 de abril, y deseando presenciar los preparativos inherentes a la marcha, el día anterior me instale a bordo. De momento dudaba si aquello era un vapor o un vasto arsenal, en donde solo se sentían los martillazos, el gemido de las limas, el silbido de la sierra y todo aquel ruido confuso, mezclado de tantos otros instrumentos que son los verdaderos amigos del obrero porque le procuran la honra del trabajo y el pan de la familia. Allí se veían, en efecto, los marineros manejando el velamen, los maquinistas preparando los motores, calafates claveteando, embaladores encajonando; todo en medio de un aparente desorden impulsado por las continuas disposiciones de los oficiales y aumentado por el ruido, la confusión que producía la verdadera legión de amigos o curiosos que se encontraban a bordo. Procure que me instalasen en el mejor camarote de popa, que es la parte destinada a los que son de primera clase, y una vez depositado mi equipaje, recorrí todos los sitios y dependencias del vapor….
Litografia coloreada del CITY OF BALTIMORE. Currier & Ives. National Maritime Museum Greenwich.jpg
Steam-Ship City of Baltimore, PY0289

Era pues, el citado día 23, que veo antes de la salida del sol, izada en el palo de trinquete la bandera de salida y, flameando en la popa el pabellón español que debía recoger y amparar en sus pliegues nuestra nacionalidad. Todo indicaba que el FIVALLER estaba próximo a zarpar. La chimenea extendía ya su negro plumero; los maquinistas esperaban la señal de abrir las válvulas impulsoras; todos los oficiales estaban convenientemente situados para el momento de la salida.
Formaban esta oficialidad: comandante, D. Joseph Batlle; capitán, D. Alejandro Montalvo; 1º oficial, D. Francisco Guardiola; 2º oficial, D. Paulino Comas; Doctor, D. Gustavo Batlle; capellán, Mosen Pere.
El Comandante, persona muy experimentada en la navegación e inteligente en ella, era de carácter sumamente amable. Tenia unos 58 años, estatura regular, pero de constitución gruesa, cara afable y de expresión tranquila y barba canosa. Vestía con elegancia levita y pantalón azul y gorra de igual color con triple galón de oro….
La tripulación propiamente dicha era de unos 60 hombres, disponiendo además de mozos para la atención al pasaje.
El primer cuidado de cada pasajero al entrar a bordo era visitar el comedor, para marcar el puesto de su cubierto, formalizando así su posesión. Después iba todo el mundo a reconocer los camarotes que según el número inscrito en sus billetes les habían sido adjudicados…
Volviendo al momento de la salida debo decir que el tiempo se presentaba bastante bueno; el sol se dejaba ver con intensa claridad solo momentáneamente interrumpida por alguna nube ocasional, si bien en alta mar debía reinar fuerte viento, parecía que al FIVALLER no le preocupaba, o al menos parecía muy tranquilo y confiado. El motor respiraba ya con mas fuerza , según la espesa columna de humo que despedía la ancha chimenea. Estrepitosos remolinas demostraban que la maquina estaba forzando. Entonces subí junto a otros pasajeros al castillo de proa para ver la maniobra de la recogida del ancla. Se dio la señal de salir. La hélice, resonando a popa, azotaba lentamente con sus capas la superficie del mar y cortando su superficie el vapor comenzó su marcha….
A las tres horas de navegación estábamos a la vista de Tarragona, nuestra primera escala, y mientras los pasajeros se dedicaban a la contemplación de unos pescadores entregados a las inseguras operaciones de su trabajo para poner a la venta después el fruto de de sus afanes, sonó en nuestros oídos el primer toque de campana que avisaba que el almuerzo estaba servido. Aquel metal resonaba, con gran contento de todos, cinco veces al día: a las siete de la mañana para el chocolate, te o café; a las nueve y media para almorzar; a la una de la tarde para el refresco; a las cuatro y media para comer y a las ocho de la noche para tomar el te…
Acabado el almuerzo se lleno de gente la cubierta. El vapor estaba fondeado y comenzaba la operación de carga a efecto de la cual había al costado una docena de lanchas cargadas de botas de vino que eran rápidamente introducidas a bordo….
Una vez listos zarpamos rumbo a Valencia….
En el interior del vapor la disposición estaba muy bien entendida. A proa los camarotes de los marineros, fogoneros y demás tripulación, como también el pasaje de tercera clase. A popa, en donde están alojados los pasajeros de primera, hay dos filas de camarotes separados por un pasillo que conduce al salón. El Comandante, Capitán, medico y capellán, tienen también sus habitaciones en esta parte del barco. Los camarotes del primero, segundo tercero y cuarto maquinistas están en el centro del vapor, y también los del primero y segundo oficiales. En dicho centro se halla también la cámara de segunda clase.
La maquina del FIVALLER tiene una potencia nominal de 1500 caballos. El eje impulsado por dicha fuerza puede dar hasta 60 revoluciones por minuto y en este caso el vapor camina a una velocidad de 13 millas por hora…
Por fin llegamos a Valencia, donde recogimos las botas de vino que nos esperaban; terminada completamente la carga, el capitán dio orden para hacer rumbo a Málaga.
El toque de campana para cenar no saco de su abatimiento a los que habían sufrido el mareo.
La vida a bordo se iba organizando a pesar de los balances desordenados. La gente cuando el tiempo lo permitía afluía a cubierta y todos aquellos pasajeros que a pesar de los balances conservaban la verticalidad no parecían mas que soldados borrachos a los que se comunicaba los mismos aires y movimientos de la marcha…
No tardamos en dar fondo en el puerto de Málaga, en donde hicimos provisión de aves., huevos y otros comestibles; y fue admitida a bordo la poca carga que nos tenían preparada, salimos en busca de Gibraltar a donde llegamos a las pocas horas….
El vapor hacia provisión de carbón aquella noche, y cuando era mas profunda la calma y oscuridad que por todas partes reinaba, sentimos, sorprendidos, lastimosas exclamaciones y voces de socorro que nos hicieron acudir al lugar de donde partían. Lanzaban estas exclamaciones unos infelices pertenecientes al vapor ingles que nos daba carbón y que no se sabe porque habían caído al agua. El oficial mando inmediatamente iluminar la parte de popa del vapor y lanzar un bote al agua y, ejecutado todo con prontitud, como mandan estos casos, fue posible acudir en auxilio de aquellos hombres y sacarlos de tan arriesgada situación e inminente peligro. Toda aquella gente era inglesa.
Pasado aquel desagradable incidente y llegada la mañana zarpamos rumbo a Cádiz…
Al mediodía el capitán ordeno alargar el cuchillo y la cangreja…
Después de siete horas de feliz navegación llegamos al puerto andaluz, en el cual no dejaríamos de hacer nuestra visita o paseo de curiosidad hasta la hora señalada de partir…
Llegada la hora el vapor se puso en marcha. Saludamos todos al ultimo puerto de España y muchos se despidieron con lagrimas en los ojos de aquella madre patria que al alejarse de ella la sentían mas grande y mas querida, en la que dejaban su corazón y a la que , pensándolo con tristeza, es posible que nunca mas volviesen a ver.
El vapor izo rumbo a las islas Canarias.
A las ocho menos cuarto, la oficialidad subió al puente; el tiempo estaba a propósito para observar la altura del sol y así lo hicieron. Cada uno de ellos tenían en las manos un octante miraban en todo momento el horizonte por el Sur, en el cual los espejitos del instrumento debían presentar el astro del día.
¡Ocho horas! Grito de pronto el comandante. Enseguida las campanas tocaron la hora y todos los relojes del vapor se corrigieron.
Hacia la tarde, el viento condenso algunas nieblas sobre el océano. La oscuridad era grande. La plena iluminación de los salones contrastaba con aquella oscuridad. Resonaban sucesivamente valses y polkas acogidos con mucha animación y aplausos que aumentaron en medio de varios vivas cuando uno de los frailes se levanto y se hizo acompañar al piano una canción que silbo con verdadero aire de payaso.
El día siguiente era domingo. La tripulación vestía de gala. Los oficiales y maquinistas llevaban sus uniformes con botones dorados. El comandante, capitán, primero y segundo oficial llevaban levita azul, abotonada militarmente y paseaban arriba y abajo esperando la hora de la misa, para la que avisaba ya el ruido de la campana tocando a intervalos regulares…
Durante la noche la mar estuvo bastante agitada. Cuerdas, maderas, todo gemía. Cuando salimos a cubierta a las siete de la mañana del día siguiente llovía. El viento había refrescado y el oficial de guardia había mandado cargar las velas. El barco sin apoyo, comenzó a balancearse de firme. La cubierta estaba despejada y hasta el salón estaba poco concurrido. La animación de otros días había desaparecido. Las dos terceras partes del pasaje no acudieron al almuerzo. Se hacia imposible jugar al domino o a las damas. Algunos valientes procuraban leer, o cuando menos dormir, extendidos en los sofás. No era peor aguantar la lluvia sobre cubierta. Los marineros, con sus impermeables, paseaban filosóficamente. El oficial que estaba de guardia resistía la crudeza del tiempo bien envuelto en su ropa de abrigo.
La atmosfera era pesada y de un color gris. Las líneas del cielo y del mar se confundían con la niebla a poca distancia…
La velocidad del vapor, además, había disminuido debido al viento contrario que le atacaba por la proa dificultándole la marcha.
Por fin avistamos el elevado pico del Teide o de Tenerife….
Y a las cuatro de la tarde dábamos fondo en el puerto de Santa Cruz de Tenerife, que es la capital de las islas Canarias. Empleamos en la travesía cerca de tres días…
…regresando después a nuestra casa móvil, donde encontramos gente forastera, pues el vapor acababa de hacer provisiones y había admitido, además, un buen numero de pasajeros con destino a America del Sur.
Salimos con rumbo a las islas de Cabo Verde, posesión portuguesa, lo cual representaba unos cuatro días de navegación.
La mar seguía alborotada. Se formo en la atmosfera un velo tan espeso que los oficiales, colocados en sus puestos, no podían ver a los marineros que estaban en la proa. Vapores grandes como el FIVALLER, que son de rápido caminar, cruzando como cruzan en todas direcciones, son un peligro constante para la navegación por lo que respecta a los desgraciados choques y terribles embestidas, muchas veces difíciles de evitar, y que hace parte de los oficiales y marineros tomen siempre toda clase de medidas y precauciones, aumentadas con un cuidado que nunca es excesivo, en la horas de espesa niebla o tupida atmosfera como la que entonces había.
Las señales que por medio de una campana daba un marinero, que estaba de guardia y que llamaban el serviola, al divisar alguna embarcación, eran las siguientes: Un toque significaba un barco a proa; dos toques un barco a estribos; y tres, barco a babor…
La noche que sobrevino fue muy mala; platos, copas, botellas, todo comenzó a hacer música. El FIVALLER navegaba en aguas que casi siempre están alborotadas…
El maquinista confeso que durante los pasados días de mal tiempo el FIVALLER había padecido bastante. Pero seamos justos; si la velocidad era solo mediana, este admirable vapor ofrecía, en cambio, seguridad completa contra los embates de la mar. Resistía como una mole maciza, debiendo esta rigidez a la homogeneidad perfecta de su construcción, a su doble quilla y a lo maravillosamente ajustadas que están sus piezas. A pesar de ser un buque viejo, esta en buen estado debido a su sólida construcción, construcción que hoy ya no se usa en los vapores modernos…
Hacia la popa y los costados del barco, aquella noche, y esos se repetía casi en todas, se proyectaba un remolino fosforescente de encantadora vista…
Al día siguiente llegamos a la isla de San Vicente de Cabo Verde para efectuar provisión de carbón…
Hecha ya nuestra visita, volvimos a la habitación flotante. El vapor acababa de cargar carbón para la alimentación de las calderas suficiente para llegar al final del viaje.
Estábamos en cubierta paseando nuestra mirada por todo aquel panorama y enalteciendo su pintoresco aspecto cuando un fraile, que seguramente no había inventado la pólvora, se nos acerco, y con toda la inocencia e ignorancia de un niño de cuatro años, nos dijo: “Bendito sea Dios, esta mole de atierra como flota sobre el agua”. Nos desternillamos de risa al escuchar semejante disparate dicho tan en serio…
Salimos al día siguiente en busca de Montevideo, larga y penosa travesía que significaba 15 días más de navegación…
Faltaban pocos días al FIVALLER para cortar las aguas americanas, cuando se nos presento una tempestad que puso a prueba las fuerzas de los dos elementos. El viento cambio, soplando del Sudeste. Grandes nubes formando espesa bóveda comenzaron a cubrirnos. La marcha del barco era por momentos mas lenta. El cielo estaba oscuro. La mar iba creciendo, hinchándose; encrespadas olas se estrellaban con violenta furia. El vapor parecía un juguete de ellas. En una palabra, ¡todos los síntomas de un temporal!
Aquella noche fue horrorosa. Todos los pasajeros nos reunimos en el salón e inventamos toda clase de juegos y distracciones para pasar aquellas horas ansiosas, fatales, hasta media noche, momento en que nos retiramos a nuestros camarotes.
La tempestad se llenaba. La lluvia caía desecha en mangas de agua. La mar era un monstruo bramante. Los truenos retumbaban poco después del latigazo de los relámpagos. Torrentes de agua se precipitaban a cubierta por las rompientes de las olas que parecían montañas abiertas por un volcán. Todo era imponente y pavoroso. Los golpes de mar se sucedían con espantosa rapidez. Uno de ellos, mas fuerte que los otros, despidió a muchos pasajeros de sus literas, y uno de estos, valenciano por cierto, tuvo la calma de soñar cuando los otros no la tenían para dormir…
El temporal fue cediendo poco a poco, presentándose ya el día siguiente algo mas claro y sin que hubiésemos tenido, afortunadamente, ninguna desgracia a bordo…
…poco tardamos ya en presentarnos a la vista de Montevideo, y entonces todos los pasajeros saludamos a aquella tierra con verdadera expansión y alegría, pues la larga navegación que llevábamos la habían hecho desear y ansiar con creciente anhelo. A las siete de la tarde fondeábamos en el puerto de Montevideo, pero como el sol se había puesto ya no nos dieron entrada hasta el día siguiente…
A las ocho de la noche un toque de campana nos avisaba del banquete ofrecido a los pasajeros con motivo de la feliz llegada al término del viaje; costumbre que tienen casi todos los vapores que hacen estas largas travesías en obsequiar al pasaje con algo extraordinario…
…a la mañana siguiente, a las ocho de la mañana, vino para darnos entrada un vaporcito que llevaba a bordo la comisión sanitaria de la capital de aquella republica. A los pocos minutos llegaba otro vaporcito que era el de la capitanía del puerto…
Enseguida comenzó el desembarco de todos aquellos compañeros de viaje. Íbamos a pasar unos días en Montevideo, pues el FIVALLER debía zarpar después para Buenos Aires…
El FIVALLER había dejado toda la carga que llevaba para aquel puerto y se disponía a salir para Buenos Aires…
Hicimos rumbo a las ocho de la noche, y después de doce horas de navegación por el Río de la Plata, fondeamos en la rada de Buenos Aires a 13 millas de la ciudad. No es posible entrar mas por el poco fondo del río, pues en los parajes de su curso donde hay mas agua tan solo cuentan con 30 pies ingleses de profundidad, pero en cambio hay puntos en que su anchura llega a 60 leguas…
Llega sanidad y nos dan la entrada. Un vaporcito se lleva a los que venían como emigrantes para llevarlos a tierra y alojarlos en el Hotel de Inmigración que hay en buenos Aires, a cuenta del gobierno de aquella republica, hasta que sean colocados. Otro vaporcito recoge el resto del pasaje, pero nos extraña que el mismo no nos deje en el muelle. Nos trasladan a una ballenera y desde allí a unos carros que hacen el trayecto diariamente….
Sucede no obstante, muchas veces, que estos carros que se dedican también a la carga y descarga de mercancías, mientras están ocupados en este trafico, y debido a la crecida súbita del río, quedan cubiertos de agua carro, caballo y conductor. Son casos que se puede decir se repiten con cierta frecuencia y es muy extraño que no se hallan tomado precauciones para evitar estas desgracias. Varias comisiones inglesas han hecho buenas propuestas al gobierno para construir un muelle digno de la capital de la Republica Argentina, pero parece ser, hasta la fecha, que han sido rechazadas todas…
He de hacer notar que desde donde estaba fondeado el FIVALLER hasta el muelle invertimos más de tres horas…
Dos días después el FIVALLER se disponía a zarpar para Montevideo»…
El autor narra también, aunque muy esquemáticamente, el viaje de vuelta a Barcelona. Un libro de 31 paginas que podemos bajar de Internet y que no podemos dejar de tener en nuestras bibliotecas.
Los apuntes sobre su vida operacional los sacamos, abreviados, de la hemeroteca virtual del diario La Vanguardia. Leamos algunos de estos apuntes.
Cita en el diario del 22 de abril de 1882: …»La «Compañía de trasportes marítimos», de la que es director gerente don Pelegrin Pomes y Bordas, celebrará esta tarde, á las cuatro y media, el acto de bautizar el vapor FIVALLER, primero de los buques españoles adquiridos por la mencionada compañía, para hacer el servicio fijo entre este puerto y el Rio de la Plata. El segundo de dichos vapores, que probablemente estará en este puerto el mes próximo, será bautizado con el nombre de CLARIS«…
Cita en el diario del 23 de abril de 1882: …»Crónica. Ayer tuvo lugar el bautizo del nuevo vapor de la Compañía de Trasportes Marítimos titulado FIVALLER. Fueron padrinos doña Mª Josefa Llorens de Comas y don José Comas y Cañas, celebrando en la ceremonia por delegación del señor Obispo de esta Diócesis, el canónigo don Manuel Víllaronga. Asistieron al acto las autoridades y representantes de la prensa.
El vapor que se bautizó con el nombre de FIVALLER, ha sido construido en Glasgow, su eslora es de 96,80 metros, la manga mide 11,78, el puntal 7,84 y cuenta con 2408,83 toneladas de registro.
Tiene acomodo para 50 pasajeros do 1ª, además de los cuartos del médico y capellán en sus cámaras de popa repartidos en espaciosos y muy ventilados camarotes con lavatorios; cuenta con una cámara especial para señoras con su baño y escusado independiente. Hay otros baños y escusados para los demás pasajeros. El salón-comedor tiene además piano. A proa una cámara de tercera espaciosa y ventilada, también con cámara para señoras comprendiendo en junto 79 literas.
El casco es todo de hierro dividido en seis secciones estancadas á prueba de agua; tiene dos entrepuentes en cada bodega para la mejor estiva de pipas, pudiendo embarcar 4.000 entre todas ellas.
Su máquina es del sistema moderno de alta y baja presión llamado «Compóund», siendo el diámetro de los cilindros 44 y 82 pulgadas y 45 de curso, sus grandes calderas tubulares con 6 hornos cada una y trabajando normalmente a 70 libras de presión y 60 revoluciones, desarrolla uña fuerza de 1500 caballos nomínales imprimiéndole una marcha de 13 1/2 millas. El hélice es de 4 palas sistema «Smith», y su paso es de 23 pies.
Las carboneras tienen capacidad para 25 días de navegación.
El camarote del capitán y del primer piloto se halla á popa, y la demás oficialidad y maquinistas en las casas del centro, y en las de proa el resto de la tripulación.
Seis embarcaciones pequeñas de tamaños proporcionados y los correspondientes salvavidas se hallan dispuestos para el desgraciado caso de un siniestro. En cuanto á instrumentos náuticos hay abordo los más modernos y perfectos siendo de notar entre ellos el compás de Thompson, que reúne todas las condiciones necesarias para hacer una navegación segura.
Entre sus travesías notables tiene una de Nueva-York á Liverpool en solo siete días.
Finalmente este buque reúne tales condiciones náuticas y de belleza, que ha sido elegido como modelo del CITY OF ROME que mide unas 10.000 toneladas.
La Compañía tiene comprado otro vapor muy semejante y algo mayor que el FIVALLER, que se llamará CLARIS, de la misma velocidad y llegará á esta dentro unos quince días.
Asimismo ajustado y pendiente de reconocimiento otro análogo que debe titularse «SOLIS», con los que podrá verificar una salida mensual para aquellos mares.
Estos vapores tocan en Tarragona, Valencia, Cádiz y Cananas, y en el Brasil en épocas no cuarentenarias.
Después de la ceremonia sirviose en la cámara de popa un espléndido lunch.
Inició los brindis el señor canónigo Villaronga, siguieron los señores Pomés, un delegado del señor Comandante de Marina, el señor Director de Sanidad, el señor Giral de la Revista Marítima, el señor Roca de la Gaceta de Cataluña, el señor Gallard de la Renaixensa, el señor Vidal de El Diluvio, el señor Ginesta de La Crónica, el señor Pasarell de La Campana de Gracia, el señor Domenech de La Libertad, el señor Frontaura, de El Principado, el señor Vidal y Valenciano y el representante de La Vanguardia.
Brindó también el capitán del buque señor Batíle y otros cuyos nombres no recordamos, reasumiendo, en nombre de la Empresa el señor Pomes.
Todos hicieron votos por la prosperidad de la primera línea catalana de vapores que ha puesto á España en comunicación directa con la América del Sud, y á tales votos se asocia también La Vanguardia, deseando á la Compañía de trasportes marítimos suerte en sus empresas y que la Providencia aleje de sus buques las tempestades que podrían poner en peligro su existencia»…
Cita en el diario del 6 de septiembre de 1882: …»El 3 del corriente llego al puerto de Montevideo el vapor FIVALLER, de la Compañía de Trasportes Marítimos habiendo efectuado la travesía sin novedad»…
Cita en el diario del 2 de mayo de 1883: …»De hoy a mañana es esperado el FIVALLER, de esta matricula y perteneciente a la Compañía de Trasportes Marítimos«…
La Compañía debió quebrar a finales de 1894, según se desprende del siguiente articulo.
Cita en el diario del 10 de enero de 1885: …»En virtud de lo dispuesto por el señor don Bonifacio Mala Juez de primera instancia del distrito de Palacio de esta capital, con providencia de cinco de los corrientes dictada en la pieza separada de los autos de quiebra de la compañía anónima de «Trasportes Marítimos», se venderán en pública subasta los buques de vapor pertenecientes á la misma denominados CLARIS y FIVALLER, anclados actualmente en este puerto, valorados en trescientas cincuenta mil péselas el primero y en trescientas mil el segundo. El remate con intervención del subastador público don José Santasusagna, tendrá lugar en el Juzgado, á las once de la mañana del día diez y nueve de febrero próximo bajo las condiciones siguientes: 1ª-Que no se admitirá postura alguna que no cubra el tipo de avalúo á cada uno de ambos vapores. 2ª- Que cada uno de ambos vapores será subastado por separado, y por consiguiente que las posturas se habrán de hacer con relación á cada uno de ambos á medida que tenga lugar la subasta de cada uno de los dos. 3ª- Que para tomar parte en dicha subasta deberán los lidiadores consignar previamente en la Sucursal del Banco de España en esta plaza el diez por ciento efectivo del importe de aquel de los dos vapores en cuyo remate intenten tomar parte, devolviéndose dicho diez por ciento á los deponentes acto seguido de terminada la licitación, excepto el diez por ciento que corresponda al mejor postor de cada vapor, que será reservado en depósito como garantía del cumplimiento de su obligación y en su caso como parte del precio de la venta. 4ª- Que hecho el remate deberán los compradores firmar la escritura dentro el término de quince días y en el acto de la firma entregar la parte restante de precio de cada uno de ambos vapores, comprometiéndose á aceptar la escritura que de acuerdo con las condiciones del remate sea extendida por el notario de esta ciudad que el Juzgado designara oportunamente. 5ª- Que el mero hecho de hacer postura indicará la más absoluta conformidad con la titulación, la cual estará de manifiesto en la Escribanía del actuario para que puedan examinarla todos los que pretendan ser licitadores á los cuales no se admitirá por consiguiente reclamación alguna después del remate ni oposición á la firma de la escritura, ó demora en el pago del precio por ningún concepto ó razón. 6ª- Que atendido á que varios de los títulos tendrá que conservarlos la quiebra para todas las operaciones de reconocimiento y graduación de créditos, solo tendrán derecho los rematantes á que se les entreguen trasuntos ó testimonios auténticos de los documentos necesarios que integren la titulación de los expresados dos vapores. Y 7ª- Que vendrán á cargo de los compradores los gastos de la subasta, escrituras, derechos y demás consiguientes al traspaso hasta la definitiva entrega de los vapores. Barcelona, siete enero de mil ochocientos ochenta y cinco –José Fíter«…
De este tipo de anuncios se publicaron al menos tres en el citado diario, según iba bajando el valor de los buques subastados y nadie acababa de ofertar, hasta…
Cita en el diario del 20 de diciembre de 1885: …»Los vapores FIVALLER y CLARIS, que hace tanto tiempo se hallan surtos en este puerto y pertenecían á la Compañía Catalana de trasportes marítimos, han sido vendidos á pliego cerrado, el primero á la casa Ripollés, de Valencia, que trata de destinarlo á la misma carrera del Río de la Plata, y el segundo lo adquiere de nuevo la antigua casa inglesa á la cual pertenecía y que representa en esta plaza don José Serra y Calsína«…
Cita en el diario del 3 de marzo de 1886: …»El vapor trasatlántico FIVALLER, al que se ha bautizado con el nombre de BENICARLO, debe zarpar hoy con rumbo a Marsella, en cuyo puerto limpiara sus fondos, debiendo emprender viaje a su regreso para el Rio de la Plata»…
Cita en el diario del 10 de marzo de 1886: …»A pesar de tener el vapor BENICARLO (antes FIVALLER) fijada su salida ayer para Montevideo y Buenos Aires, es lo cierto que dicho buque no había llegado todavía de Marsella, á cuyo puerto pasó á limpiar sus fondos.

Anuncio en el diario LA VANGUARDIA del año 1882 sobre la partida del FIVALLER. Interesantísimo leer el texto del anuncio.jpg
Anuncio en el diario LA VANGUARDIA del año 1882 sobre la partida del FIVALLER. Interesantísimo leer el texto del anuncio.jpg

Si á esto se añade que el BENICARLO ha de emplear algunos días en este puerto para embarcar la carga, resulta que la fecha de salida fijada por la empresa, es, cuando menos, muy prematura»…
Cita en el diario del 16 de noviembre de 1886: …»Según telegrama recibido anteayer, se sabe la feliz llegada a Buenos Aires del vapor BENICARLO, antes FIVALLER«…
Cita en el diario del 6 de enero de 1887: …»Dicen de Valencia que ha sido despedido al lazareto sucio de Mahon el vapor español BENICARLO, por traer patente sucia expedida en Buenos Aires el 6 de diciembre y Viso consular del 8 del mismo, en que se declara ocurren invasiones del cólera morbo»…
Cita en el diario del 17 de julio de 1887: …»Hace algunos días circulan rumores de haber naufragado en el banco Inglés, cerca de la costa uruguaya, el vapor BENICARLO, perteneciente á la casa Ripollés y Compañía, de Valencia.
Ignoramos el fundamento de semejante noticia»…
Esta noticia no era cierta como se ve a continuación.
Cita en el diario del 2 de agosto de 1887: …»Procedente de buenos Aires, fondeo ayer mañana en este puerto el vapor BENICARLO«…
Cita en el diario del 20 de septiembre de 1887: …»Los iniciadores de La Exposición flotante que ha de llevarse é cabo á bordo del vapor mercante BENICARLO, después dé someter el pensamiento al juicio de varias personas peritas, han publicado una circular en que se dan detalles del mismo, que deben ser conocidos por los comerciantes é industriales que traten de presentar sus productos, y á quienes se ofrece la garantía necesaria á responder de ellos.
Dentro de breves días se celebraré una reunión, con e! objeto de que la idea se haga pública oficialmente, y nombrar la comisión ejecutiva, en la cual tendrán representación los centros y corporaciones de alguna importancia.
El vapor BENICARLO se esté decorando convenientemente, y han dado comienzo las obras para la instalación.
Deberá zarpar del puerto de Valencia en los primeros días del mes de diciembre, con rumbo al imperio del Brasil, repúblicas de Uruguay, Argentina, Chile, Bolivia, Perú y Ecuador, en cuyos principales puertos se detendrá el tiempo suficiente, tanto para la exhibición de los productos, como para atender á las demandas de pedidos.
La expedición durará próximamente seis meses»…
Cita en el diario del 14 de octubre de 1887: …»Remolcado por un vapor francés llegó á Buenos-Aires el 15 de septiembre el vapor BENICARLO, de la matrícula de Valencia.
Sorprendido por una furiosa tormenta en pleno Atlántico del Sur, no tardó en quedarse sin gobierno y llegó é tener todo el costado de babor sumergido en el agua.
Fue entonces necesario aligerar de carga el buque -que, por cierto, llevaba 200 pasajeros,- y entonces arrojaron al agua 40 pipas de vino, 300 cejas de cebollas y 200 de melones.
Un fuerte golpe de mar inundó la cámara, la cubierta y parte de la máquina y el viento arrancó el velacho.
El BENICARLO entró en Buenos Aires completamente destrozado, pero con toda la tripulación y todos los pasajeros sanos y salvos.
El BENICARLO, á su regreso de Buenos Aires, debía alistarse para verificar un largo viaje sirviendo de Exposición flotante»…
La exposición flotante no llego a realizarse en este buque, ya que en febrero de 1888 el buque estaba de nuevo en línea y volvía de Marsella a Barcelona.
Cita en el diario del 20 de marzo de 1892: …»Próximamente debe llegar a este puerto para ser desguazado el vapor BENICARLO«…
No dejen los lectores interesados en el buque en indagar en la citada hemeroteca, ya que las citas, buscando y rebuscando, son considerables.
Volveremos pronto con el resumes sobre el vapor SOLIS de la misma compañía.
Agradecería infinitamente la colaboración de los lectores caso de disponer de alguna foto de este buque, tanto de interiores como de exteriores.

1 comentario en “EL VAPOR FIVALLER Y LA COMPAÑIA DE TRASPORTES MARITIMOS

  1. Mi abuelo Francisco Maria Furió Lanuza , llegó a Bs As el 4 oct 1889 en el vapor Benicarlo procedente de Valencia, despues de 52 dias de penosisima navegacion por los temporales,segun mi abuelo era un vapor viejisimo.pienso que se referiria a mal mantenido.
    meinteresa indagar sobre esto, soy navegante en argentina cordialmente roberto.furio@lam-bull.com

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