D. JOAQUIN MARIA LAZAGA Y EL CRUCERO INFANTA ISABEL

Siempre debe loarse primero al hombre y después a la maquina. Es lo ortodoxo, y, en Vida Marítima, nosotros tratamos de serlo. Así pues, empezaremos por este noble marino que llego a ser Contraalmirante de la Armada, y desde la revista EL MUNDO NAVAL ILUSTRADO, Año 1, Num. 10, de 15 de septiembre de 1897, transcribimos un articulo sobre parte de su vida y hechos. Leamos: …”D. Joaquín Maria Lazaga y Garay, Capitán de Navío de Primera Clase.- Nació en San Fernando (Cádiz), el 3 de Febrero de 1843, é ingresó en la Armada como aspirante el 8 de Enero de 1855.
Dispuesta la intervención de España en Méjico (1861), siendo Guardia marina habilitado de oficial y embarcado en el vapor REY FRANCISCO DE ASIS, asistió á la toma de Veracruz y castillo de San Juan de Ulua, de cuya guarnición formó parte.

Don Joaquin Maria Lazaga y Garay. Foto de la revista EL MUNDO NAVAL ILUSTRADO. Año 1897
Don Joaquin Maria Lazaga y Garay. Foto de la revista EL MUNDO NAVAL ILUSTRADO. Año 1897

Operó y cruzó con el buque expresado sobre las costas de Santo Domingo con motivo de la anexión de esta isla á España.
Ascendido á Alférez de Navío (1864), salió en Junio de ese año para la campaña del Pacífico sobre la fragata BERENGUELA, encontrándose en el bombardeo de Valparaíso y en el memorable combate del Callao con el mando de la lancha de vapor de la NUMANCIA, que quedó por el pronto inutilizada y al garete, con pérdida de dos hombres, debido á un proyectil enemigo que la alcanzó. En esta misma campaña y mandando el bergantín-goleta TONGAY, apresado á los chilenos, hizo prisionero á un destacamento del resguardo sobre el morro de Copiapó.
Se hallaba en Cuba cuando estalló la primera insurrección en 1868.
Con la compañía de desembarco de la corbeta AFRICA, buque de su destino, se halló en el ataque y toma de Fray Benito á las órdenes del teniente coronel Benegassi, y después en las acciones del Canalito y del Ramón (bahía de Ñipe), á las del Brigadier Hidalgo, contra los rebeldes mandados por el General americano Jourdín, que acababa de desembarcar con una fuerte expedición en la expresada bahía. En Enero de 1870, mandando el vapor GENERAL CONCHA, se le comisionó para desalojar al enemigo del poblado de la Guanaja con el auxilio de 90 hombres del batallón de Colón que se pusieron á sus órdenes; con esta fuerza y la de su buque fue acometida la Guanaja, que se tomó con pérdida, de cuatro hombres.
Merced á esta afortunada operación, desembarcó sin hostilidad algunos días después la columna expedicionaria del Capitán de Navío Regalado.
Con el mando del cañonero MARTIN ALVAREZ y el eficaz auxilio de la lancha cañonera LISTA, mandada por el Alférez de Navío Novo y Colson, se logró sostener por espacio de año y medio la libre navegación del río Cauto y la protección y abastecimiento de los fuertes enclavados en las orillas, no sin sostener frecuente tiroteo con el enemigo parapetado en aquéllas.

Espectacular imagen de la INFANTA ISABEL. Tomada de una web rusa, pero perteneciente, seguramente, a alguna entidad oficial estadounidense
Espectacular imagen de la INFANTA ISABEL. Tomada de una web rusa, pero perteneciente, seguramente, a alguna entidad oficial estadounidense

Por entonces se fue á pique en mitad del río el vapor mercante DAMUJI, al servicio del ramo de Guerra; con este obstáculo quedó interrumpida la navegación y el avituallamiento de las tropas. Por propia iniciativa acometió la difícil empresa de extraer el vapor sumergido sin más elementos que los de su pequeño cañonero; después de muchos días de ímprobo trabajo y hostilizado desde las orillas por los rebeldes, logró poner á flote al DAMUJI, dejando expedita nuevamente tan importante vía fluvial. Por este servicio fue felicitado de oficio por el General en Jefe, Conde de Valmaseda, premiado con la cruz roja de primera clase del Mérito Naval, y obsequiado por la casa armadora del buque con un magnífico cronómetro, que aceptó después de autorizado por el Jefe del Apostadero, General Chicarro.
Asistió en 1873 á la defensa del Arsenal de la Carraca con el mando de una batería que batía las del puente Zuazo durante el sitio que pusieron á dicho establecimiento un regimiento de artillería sublevado y las fuerzas cantonales de la provincia de Cádiz, mandadas por el Brigadier Eguía.
Levantado el sitio, fue destinado á las inmediatas órdenes del Almirante Lobo para la organización de la Escuadra que después bloqueó á Cartagena y batió á la insurrecta; sirvió en dichas fuerzas navales los destinos de ayudante de órdenes y primer ayudante de la Mayoría general.
Con el mando del cañonero LINCE (1875) y prestando servicio de vigilancia en la costa Sur de Puerto Rico salvó de muerte segura á los tripulantes de la goleta americana MARY BURBETT, perdida en arrecifes próximos á Guanica, distantes 4 millas de la costa y bajo un temporal del SE. Por el antedicho servicio fue recompensado con la cruz roja de segunda del Mérito Naval.

Nueva York, abril de 1893. La INFANTA ISABEL con la pintura blanca. Del libro BUQUES DE LA ARMADA ESPAÑOLA A TRAVES DE LA FOTOGRAFIA. 1.849-1900. Foto Museo Naval
Nueva York, abril de 1893. La INFANTA ISABEL con la pintura blanca. Del libro BUQUES DE LA ARMADA ESPAÑOLA A TRAVES DE LA FOTOGRAFIA. 1.849-1900. Foto Museo Naval

En 1879 se hallaba de segundo Comandante del vapor PIZARRO, cuando tuvo lugar su memorable naufragio, yéndose á pique en mitad del Océano al regresar á España desde Puerto Rico. Por su comportamiento en el siniestro le fue concedida otra cruz roja del Mérito Naval.
Con el mando del crucero INFANTA ISABEL en Buenos Aires, y bajo un temporal del SE., dirigió el salvamento de los habitantes de la isla del Recreo (Riachuelo), invadida por las olas. Se rescataron las vidas de 27 personas, y aún están recientes los honores y agasajos que el Gobierno de aquel país y sus habitantes tributaron á la tripulación del buque.
Las damas argentinas regalaron una hermosa bandera bordada, y el Sr. Lazaga recibió del Presidente de la república como delicado recuerdo un magnífico cronómetro con expresiva y honrosa dedicatoria grabada en una de las tapas; la Sociedad de Salvamento de Náufragos le envió en elegante estuche su medalla de oro. Como caso excepcional consignaremos que el cepillo de aquella Sociedad produjo en el citado buque cerca de 25.000 pesetas en poco más de un año.
Frescos están aún los recuerdos de la campaña de paz y atracción que hizo en ambas orillas del Plata, por lo que fue objeto de dos distinciones de parte del Gobierno del Uruguay que refluyeron en honor de España y de su Marina, distinciones sin precedente hasta entonces.
Una fue la visita oficial que el Presidente de la república hizo al crucero á pesar de prohibírselo la Constitución. La segunda el riquísimo álbum que le fue ofrecido á su regreso á España por los más conspicuos personajes de Montevideo, en el que se harían estampadas las firmas del Presidente de la república, de los Ministros y de muchos senadores y diputados sin distinción de partido, al pie de una muy honrosa dedicatoria de despedida.

Tripulación del INFANTA ISABEL. Año 1.890. Constantino Reigosa., ca 1890. Nº de Reg. 485. Del libro HOMBRES Y BARCOS. LA FOTOGRAFIA DE LA MARINA ESPAÑOLA EN EL MUESEO NAVAL. (1.850-1.935)
Tripulación del INFANTA ISABEL. Año 1.890. Constantino Reigosa., ca 1890. Nº de Reg. 485. Del libro HOMBRES Y BARCOS. LA FOTOGRAFIA DE LA MARINA ESPAÑOLA EN EL MUESEO NAVAL. (1.850-1.935)

En la capitanía del puerto de Manila, su último destino, prestó notorios servicios desde el principio de la actual rebelión: seriamente amenazada la capital por los rebeldes, le confió el Capitán general, señor Blanco, la defensa del barrio extramuros de Tondo, á cuyo efecto puso á sus inmediatas órdenes parte de las compañías de desembarco dé los cruceros CASTILLA y REINA CRISTINA y 150 carabineros, que en penoso servicio cubrieron las zonas avanzadas del lejano barrio, siempre amenazado y alguna vez hostilizado por el enemigo.
Retiradas estas fuerzas á sus buques y cuarteles después de cuatro meses de incesante trabajo, quedaron solamente en la capitanía del puerto 20 soldados de Marina para la vigilancia del río Pasig. Con este puñado de hombres, auxiliados por algunos marineros indígenas y 12 tripulantes del vapor correo ALICANTE, logró sofocar en principio la sublevación del cuartel de carabineros: los sublevados fueron desalojados y perseguidos, haciéndoseles dos heridos y 13 prisioneros.
En su empleo de Capitán de Navío sirvió además los destinos de Jefe de la división naval del Sur de Filipinas, Gobernador interino de la isla de Mindanao en la época más activa de su campaña, jefe de la secretaría militar del Ministerio y vocal secretario del Centro Consultivo de la Armada, para cuyo último puesto ha sido vuelto á nombrar por reciente Real decreto, ya con el empleo de Capitán de Navío de primera clase.
Días de mar, 2.741. Embarcado, 27 años en 41 buques de guerra, de los cuales ha mandado seis y una división naval en Filipinas.

Tripulación del crucero INFANTA ISABEL. Anónimo. 1890. Nº de Reg. 254. Foto del libro HOMBRES Y BARCOS. LA FOTOGRAFIA DE LA MARINA ESPAÑOLA EN EL MUESEO NAVAL.(1.850-1.935)
Tripulación del crucero INFANTA ISABEL. Anónimo. 1890. Nº de Reg. 254. Foto del libro HOMBRES Y BARCOS. LA FOTOGRAFIA DE LA MARINA ESPAÑOLA EN EL MUESEO NAVAL.(1.850-1.935)

Cruces y medallas: las del Callao, Carraca, Cuba, Alfonso XII, Guerra civil y Salvamento de Náufragos; placas de San Hermenegildo, María Cristina, Mérito Naval blanca de tercera clase, id. roja de segunda, id. roja de segunda, Mérito Militar blanca de tercera, id. roja de tercera, ídem roja de tercera, id. roja de segunda; cruces del Mérito Naval roja de primera y Comendador de Isabel la Católica. Fue tres veces declarado Benemérito de la Patria.
El General Lazaga, cuya hoja de servicios bien se ve que no puede ser más brillante, posee otros méritos, de los que no se hace mención en dicha hoja. Son éstos un compañerismo probado en mil ocasiones, una amabilidad sin límites para sus inferiores y una bondad de alma que en el acto aprecian cuantos llegan á tratarle, aunque sea superficialmente.
Es además una fundada esperanza para la Marina española”…
Con referencia a la maquina, el pequeño cañonero –clasificado como crucero no protegido- INFANTA ISABEL, pertenecio a una larga serie de unidades que se bautizaron como: ISABEL II, INFANTA ISABEL, DON JUAN DE AUSTRIA, CRISTOBAL COLON, DON ANTONIO DE ULLOA y CONDE DE VENADITO que ya hemos visto en esta pagina web. Su casco era de hierro, y como tales, fueron los primeros construidos de este material en el Estado español. Sus características técnicas y la vida operacional de esta unidad las encontramos reflejadas, como no, en el esplendido libro BUQUES DE LA ARMADA ESPAÑOLA A TRAVES DE LA FOTOGRAFIA. 1.849-1900, de los historiadores navales Juan Luís Coello Lillo y Agustín R. Rodríguez González; una obra maestra de la historia naval española. Veamos: …”En esencia copias mejoradas de los GRAVINA y VELASCO construidos por la británica Thames Iron Works entre 1880 y 1881, presentaban pequeñas diferencias de detalle entre ellos; así, desplazaban entre 1.150 y 1.190 toneladas, con unas dimensiones típicas de 65.10 m de eslora, 9,75 de manga. 5,33 de puntal y 4,64 de calado máximo. Su armamento consistía en 4 cañones Hontoria de 12 cm modelo 1883 –uno, más a proa, tuvo que suprimirse porque sobrecargaba demasiado a los buques-, alrededor de media docena de piezas ligeras de tiro rápido, con abundantes diferencias entre ellos, una ametralladora de 11 mm y dos tubos lanzatorpedos fijos a proa, con recarga de dos torpedos por tubo, aparte de dos cañones Hontoria de 7 cm para desembarco.

El crucero INFANTA ISABEL con el casco pintado de negro. Foto de lugar y fecha sin identificar. Del libro LA ESPAÑA MARITIMA
El crucero INFANTA ISABEL con el casco pintado de negro. Foto de lugar y fecha sin identificar. Del libro LA ESPAÑA MARITIMA

Llevaban una máquina alternativa de doble expansión, del tipo horizontal de barra invertida sistema Woolf, todas ellas fabricadas en España salvo las de los INFANTA ISABEL y DON JUAN DE AUSTRIA, realizadas en Gran Bretaña por la empresa Humphry Tennant & Co.; con sus cuatro calderas daban 1.500 cv indicados, alcanzando más de 15 nudos durante sus pruebas, reducidos a 14 en la práctica. Tenían una capacidad de carboneras de entre 195 y 250 toneladas, lo que les permitía una autonomía algo superior a las 2.000 millas, aparte de su aparejo, primero de 1.132 m2 y luego reducido a 823. Eran mando de capitán de fragata y su dotación constaba de unos 186 hombr”…
Aparte de esta generalización sobre sus características, y en concreto sobre el INFANTA ISABEL, el libro cita: …”El primero de los seis cruceros de este tipo en entrar en servicio sería el llamado INFANTA ISABEL, convirtiéndose así en el primer buque de casco de hierro y de cierta entidad construido por la industria nacional. También, y por un afortunado azar, sería entre sus compañeros el que más tiempo prestó servicio en la Armada.
Su construcción fue autorizada el 1 de julio de 1882, junto con el futuro DON JUAN DE AUSTRIA, encargándose los trabajos al Arsenal de La Carraca, donde se puso su quilla el 10 de agosto de 1883, siendo botado el 24 de julio de 1885 y entrando en servicio dos años después. Su artillería secundaria fue de cuatro cañones-revólveres Hotchkiss de 37 mm y tres ametralladoras Nordenfelt de 25 mm.
Destinado en 1887 a la Estación Naval del Río de la Plata, al mando de D. Joaquín Lazaga, pudo salvar el 10 de julio de aquel año y con sus embarcaciones auxiliares a 27 personas de unas desastrosas inundaciones, ganándose el agradecimiento y el aprecio de todos los argentinos, que regalaron una placa al crucero en medio de otras muchas celebraciones. Tres años después, en 1890, al mando de D. Ramón Auñón, el INFANTA ISABEL tuvo la distinción de ser la capitana de una división internacional compuesta por buques británicos, de los EE.UU. y de Uruguay, que medió entre los contendientes argentinos enfrentados por un estallido revolucionario, solucionándose la cuestión con el mayor agradecimiento de todas las partes, especialmente del cuerpo diplomático acreditado en Buenos Aires. Otra de sus más lucidas misiones fue la de remolcar, junto con el crucero protegido REINA REGENTE y el cañonero torpedero NUEVA ESPAÑA, las réplicas de las tres carabelas del IV Centenario del Descubrimiento en su travesía del Atlántico, visitando varios puertos, entre ellos Nueva York en abril de 1893…
Afecto al Apostadero de La Habana, el pequeño crucero repetiría visita a los Estados Unidos en 1897 con motivo de las fiestas del aniversario de Grant, junto con el moderno crucero acorazado INFANTA MARIA TERESA. Durante la Guerra del 98, el estado de sus máquinas le impidió tomar parte activa en los combates en torno a La Habana, donde se encontraba en reparación.
Tras ella, y junto al CONDE DE VENADITO, repatrió los supuestos restos de Cristóbal Colón sepultados en la catedral habanera y los del laureado capitán de navío D. Joaquin Bustamante y Quevedo, muerto heroicamente a consecuencia de las heridas sufridas en el combate de las Lomas de San Juan, al mando de la columna de desembarco de la escuadra del almirante Cervera.
Dispuesta su baja junto a sus compañeros en mayo de 1900, ésta fue dejada sin efecto el 3 de enero de 1901, continuando el buque sus honrosos servicios, desprovisto de sus tubos lanzatorpedos y clasificado como simple cañonero. En 1902 fue a recoger a Canarias a los torpederos ARIETE, AZOR y RAYO, destinados en el archipiélago desde que fueron separados de la escuadra de Cervera en la Guerra del 98. El INFANTA ISABEL fue modernizado entre 1910 y 1911, quitándole sus reductos en los costados y reemplazando su artillería por un cañón Skoda de 7 cm en el castillo y 10 Nordenfeit de 57 mm en las bandas, prestando servicio incansablemente en el Sahara, Guinea y Marruecos, hasta su baja el 20 de junio de 1926″…
Este extraordinario libro, con ISBN: 84-95088-37-1 y NIPO: 076-01-116-7, editado por el Ministerio de Defensa; Secretaria General Técnica e impreso por Agualarga y con la colaboración del Instituto de Historia y Cultura Naval, es, no me cansare de repetirlo, una base de datos imprescindible para todos los amantes de la historia de la Armada y de sus buques. Imprescindible en nuestra biblioteca.

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