EL NAUFRAGIO DEL CHURRUCA

Nuevamente aparece en estas páginas el apellido MaCANDREW, de gran importancia en el negocio marítimo en la España de la segunda mitad del siglo XIX. Precisamente en el año 1874, los MaCANDREW promovieron la creación de una naviera en Barcelona, denominada J. ROCA Y COMPAÑIA, SOCIEDAD EN COMANDITA. Como parte del proceso de liquidación de los vapores matriculados en Gijón a nombre de SERAPIO ACEBAL LAVIADA, un buen número de buques se incorporaron a esta nueva naviera en el mismo año de su constitución. Uno de ellos tenía que haber sido el CHURRUCA, un vapor de 818 TRB y 70,1 metros de eslora, que finalmente se perdió en 1873.
Pasaron los años y esta naviera decidió cambiar de nombre denominándose a partir de ese momento COMPAÑIA MARITIMA, aunque manteniendo su sede en la capital catalana. A mediados de los años ochenta encargó la construcción de dos buques al astillero británico JOHN READHEAD & COMPANY, de Shouth Shields. Los nuevos vapores gemelos de 1.200 TRB y 1.700 toneladas de Peso Muerto, botados con un mes de diferencia, se denominaron GRAVINA y CHURRUCA, con números de construcción 224 y 225, respectivamente. La COMPAÑIA MARITIMA recibió a nuestro protagonista en el mes de septiembre de 1886. Las características principales del vapor CHURRUCA eran las siguientes: 1.195,91 TRB, 814,14 TRN, 68,26 metros de eslora, 9,86 metros de manga y 6,66 metros de puntal. Su máquina alternativa de vapor proporcionaba 99 NHP. Fue asignado a la línea de Barcelona a Gran Bretaña y Alemania con escalas en puertos intermedios.
A finales de 1896, los temporales que llegaban del Atlántico afectaron gravemente al Gofo de Vizcaya. El 7 de diciembre de ese año, el CHURRUCA regresaba a España sorteando un imponente temporal del NO. Navegaba con la mar de popa cuando a las siete de la mañana, el paso de una enorme ola, primero lo levantó y después lo cubrió de agua causando graves e irreparables averías. Su capitán, MODESTO BARRENECHEA, enumeró en la Protesta de mar las siguientes: “Rendición de las lumbreras de la máquina y cámara; rotos los botes salvavidas, llevándose el de babor con pescante, pernos y parte de la cubierta, así como el carrete de alambre que fue arrancado y todo; y la cubierta, entre la cámara y la escotilla mayor, quedó abierta, con numerosos destrozos difíciles de enumerar.” La tripulación trabajó admirablemente para cerrar todas las aberturas a fin de evitar el paso del agua, utilizándose hasta las bombas de mano. Todo intento era inútil ya que el agua iba entrando sin parar hasta alcanzar los hornos de las calderas, lo que provocó que se parase la máquina.
En esos trágicos momentos pasó por las proximidades el vapor británico VINA, de 1.021 TRB, al cual se solicitó auxilio inmediato. Todavía no estaba todo perdido y se hizo un intento de dar remolque al buque hacia Santander. El CHURRUCA iba poco a poco hundiéndose y el agua rasaba ya con la popa en un momento en que el remolque faltó. El hundimiento estaba próximo y no se podía hacer más, ordenando el capitán abandonar el buque, cuya tripulación fue recogida por el vapor británico. Todos llegaron finalmente sanos y salvos al puerto de Liverpool. El Cónsul de España en esa ciudad facilitó los correspondientes Socorros a los tripulantes para su repatriación. El CHURRUCA estaba valorado en 250.000 pesetas.
Mi agradecimiento a Vicente Sanahuja.
Foto 1.- Portada de la Memoria de la COMPAÑIA MARITIMA correspondiente al ejercicio 1896 (archivo MANUEL RODRIGUEZ AGUILAR).

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