SI EL REMO ROMPE LA PALA, EL PATRÓN PAGA; SI ROMPE POR EL GUION PAGA EL PATRÓN

El Astillero de San Martín. Un Siglo de Construcción Naval (ISBN: 84-300-1.302-4), un afortunado libro de Rafael González Echegaray, fue editado por Astilleros del Atlántico en 1.979. Narra un poco la historia de la construcción naval cántabra y de las dos grandes familias que se vieron involucradas; los López-Doriga y los Corcho.
Desde finales del siglo XVIII, todo el XIX y parte del siglo XX, los López-Doriga dieron generaciones de armadores a nuestra vida marítima. También la Armada, el deporte náutico y la construcción naval están unidos a tan ilustre apellido.
En el Santander decimonónico, D. Antonio López-Doriga y Aguirre fue todo un prohombre miembro fundador de la Liga de Contribuyentes, presidente de la Junta de Obras del Puerto desde 1.873 a 1.876, socio fundador del Banco de Santander en 1.857 y de la Compañía de Seguros La Montañesa en 1.849.
[pe2-image src=»http://lh3.googleusercontent.com/-WoANzW3wrq0/Vj4rz1-DHZI/AAAAAAAAUrk/Pyuei4EeIFc/s144-c-o/Botadura%252520del%252520MATILDE%252520Y%252520MARIA.%252520Del%252520libro%252520El%252520Astillero%252520de%252520San%252520Mart%2525C3%2525ADn.jpg» href=»https://picasaweb.google.com/113886998120802357007/22DeJulioDe2011#6214452705478516114″ caption=»Botadura del MATILDE Y MARIA. Del libro El Astillero de San Martín.jpg» type=»image» alt=»Botadura del MATILDE Y MARIA. Del libro El Astillero de San Martín.jpg» pe2_single_image_size_format=»C» pe2_single_image_size=»w750″ ]
También fue un gran amante de la mar y un gran gentleman y yachtman, como se decía en la época. Un extraordinario yate de recreo, encargado al famoso ingeniero naval Watson, fue su legado para la historia de la marina deportiva española; su nombre; MATILDE Y MARIA. Veamos a través del libro citado como fue su concepción:
…»Entre tanto se encargaba a astilleros ingleses la construcción de los primeros costeros «SOTILEZA», «MECHELIN» y «MARIANELA», en agosto de 1888 se pone la quilla en San Martín a la obra maestra de los astilleros de Dóriga, el segundo yate «MATILDE Y MARIA», para el patriarca don Antonio, que no se consolaba de la ausencia de los anteriores.
La construcción de este buque fue un auténtico suceso internacional, porque si bien la dirección se llevó a cabo precisamente por Eduardo, los planos fueron encargados directamente al famosísimo arquitecto naval inglés George L. Watson, que era ya entonces el primer diseñador de embarcaciones de recreo en todo el mundo. Watson, que era hijo de un médico de Glasgow, a los dieciséis años se colocó en Napier, en el Clyde, y a los veinte dirigía ya construcciones navales. Construyó cinco prototipos para la Copa de América, entre ellos el inolvidable «MADGE», de 1881, que ganó en seis de las siete veces que disputara el trofeo; el «THISTLE», y, sobre todo, el fabuloso yate real «Britannia».
Watson
introdujo en los cascos de los buques de regatas la proa de violín y las formas de los clipper. El «Britannia», que registraba 211 toneladas con 124 pies de eslora, ganó su primera regata en 1893. Después fue buque de crucero, siendo ya rey Jorge V, y al morir este monarca, que tenía auténtica chifladura por su barco, se acordó hundir el «Britannia» en alta mar para que no sobreviviese a su propietario. Corría ya 1936.
Con estos antecedentes el lector puede hacerse una idea de lo que pudo ser el «MATILDE Y MARIA» segundo, que fue botado laboriosamente y con exquisito cuidado el 13 de junio de 1889. Su casco, que registraba 70 toneladas, era de acero Martín-Siemens, con dos palos y una chimenea. La máquina, de 120 caballos, estaba alimentada por una caldera de acero de dos hornos y estaba movida por una hélice que daba diez nudos de marcha.
Sus dimensiones eran de 24,4 metros de eslora (29,50 total) por 4,30 de manga, 2,60 de puntal y 2 de calado y su coste –sin beneficio alguno para el astillero- de 95.511 pesetas de las de hace un siglo. La distribución interior del buque, de proa a popa, era así: pañol, caja de cadenas, cámara, salón comedor, dos camarotes, camarote de mayordomo y tocador. Tras el segundo mamparo transversal venía la sala de calderas y máquina, y a popa estaban los camarotes del capitán, maquinista, cocina y cámara con literas para cuatro tripulantes, tocador, pañoles, etc.
La cubierta era de pino amarillo del Canadá, de dos pulgadas y media, y los trancaniles, la regala, las tapas de lumbrera y los enjaretados de teca de la India. La decoración de la cámara estaba hecha por artistas pejinos con maderas nobles de pino amarillo, cedro y nogal. Un sueño.
Para botarlo hubo que hacerle rodar 140 metros en tres tiempos. Primeramente se le corrió horizontalmente unos 100 metros desde el taller, y después se le dio una inclinación de 8,5% por medio de una prensa hidráulica de 70 toneladas.
Nunca se había construido en ningún astillero español un vapor metálico de recreo como el «MATILDE Y MARIA», que fue el asombro del mundo naval español de entonces.
[pe2-image src=»http://lh3.googleusercontent.com/-1nuv3xtVMNg/Vj4r5Rjj8VI/AAAAAAAAUrs/oY64HppL0p0/s144-c-o/Aunque%252520de%252520mala%252520calidad%25252C%252520esta%252520foto%252520del%252520MATILDE%252520Y%252520MARIA%252520es%252520de%252520las%252520pocas%252520que%252520deben%252520existir.%252520Foto%252520de%252520la%252520revista%252520La%252520Vida%252520Mar%2525C3%2525ADtima.%252520A%2525C3%2525B1o%2525201902.jpg» href=»https://picasaweb.google.com/113886998120802357007/22DeJulioDe2011#6214452798782959954″ caption=»Aunque de mala calidad, esta foto del MATILDE Y MARIA es de las pocas que deben existir. Foto de la revista La Vida Marítima. Año 1902.jpg» type=»image» alt=»Aunque de mala calidad, esta foto del MATILDE Y MARIA es de las pocas que deben existir. Foto de la revista La Vida Marítima. Año 1902.jpg» pe2_single_image_size_format=»C» pe2_single_image_size=»w750″ ]El 23 de diciembre de 1890 fallece don Antonio López-Dóriga y Aguirre y en 1893 el «MATILDE Y MARIA» emigró de nuestra matrícula. Se vende en doce mil duros al opulento naviero francés Emile Fabre, que ya para entonces había tenido tres o cuatro yates para el disfrute de sus vacaciones. El «MATILDE Y MARIA» vino a sustituir al «FEUFOLLET» y tomó el nombre de «AIDA». Vinieron a Santander, desde Marsella, un capitán y siete tripulantes para hacerse cargo del buque y se hicieron a la mar el 6 de abril de 1892. No tuvieron buen tiempo y después de doblar Finisterre se vieron obligados a entrar de arribada varias veces en puertos portugueses y españoles. Por fin, el día 23 el «AIDA» estaba al través con la isla Ratoneau y poco después quedaba amarrado en una dársena del puerto marsellés.
Andando los años cambió de propietario y pasaba a manos del famosísimo ingeniero Eiffel, autor de la célebre torre parisina y colaborador desventurado de Fernando Lesseps en la aventura primera del Canal de Panamá. Se dice que el «MATILDE Y MARIA» concluyó sus días en Santa Isabel de Fernando Poo, hundido por falta de cuidados»…
Estupendo relato, como siempre, de Rafael González Echegaray sobre el viejo y elegante MATILDE Y MARIA, quien abundantemente nombrado en la revista Le Yacht, desafortunadamente no he podido encontrar más fotos que las expuestas en este articulo.