EL PROYECTO 138

CON CALMA Y OPORTUNAMENTE, DAR ATRÁS ES CONVENIENTE

El papel lo aguanta todo. Cualquiera que haya sido responsable de proyectos o que este acostumbrado a trabajar con presupuestos sabe lo que significa esta máxima.
Pongamos por caso un programa naval; una persona, destacada, escribe y redacta un programa compuesto por 4 acorazados, 2 cruceros protegidos o super-cruceros, 12 cruceros ligeros, 54 destructores, 36 torpederos, 50 submarinos, 100 lanchas rápidas y un numero indeterminado, pero grande, de auxiliares, tren naval, etc.
También decide, de un plumazo, cortar con su anterior suministrador de tecnología y construcción y así mismo debe acometer un tremendo programa de infraestructuras para dar soporte a semejante flota, mas la ya disponible, por no hablar del tremendo esfuerzo a hacer en cuanto a formación de personal y adaptación industrial a las circunstancias.
Versión 1. Crucero Super Washington. Diseño por Richar Allison. Del libro Battleships. Axis and Neutral Battleships in World War II.JPG
Versión 1. Crucero Super Washington. Diseño por Richar Allison. Del libro Battleships. Axis and Neutral Battleships in World War II.JPG

Viendo esto se puede pensar en un programa francés, japones, alemán o incluso, porque no, en la Royal Navy o la Navy americana. Pues no, era un programa aprobado en plena guerra civil por el gobierno de Burgos, el 8 de septiembre de 1.938 y considerado como secreto por las máximas autoridades militares. El gobierno fascista del general Franco se comprometía totalmente en el y los socios tecnológicos serian ahora Alemania e Italia, políticamente hermanos.
Evidentemente tales fiebres fueron reconducidas por la realidad tecnológica de la nación, por la realidad de la economía y por la realidad de las circunstancias bélicas del momento. Alemania entra en guerra y cierra el grifo de los apoyos, tanto tecnológicos como económicos. Solo queda Italia. La gran Ansaldo, que ya en los años veinte había intentado un desembarco en la industria naval española con unas adelantadas conversaciones con responsables de la Unión Naval de Levante, es tomada como fuente de tecnología y se seleccionan, entre otros los acorazados italianos tipo LITTORIO y los destructores tipo SOLDATI probables modelos para el superproyecto español.
Juan Luis Coello Lillo, en su libro Buques de la Armada Española. Los Años de la Postguerra, de Aldaba Ediciones (ISBN: 84-88959-15-X) lo narra de esta forma: …»Pero no bastaba con remozar los buques en activo, sino que habría que iniciar nuevas construcciones, como mínimo en el volumen necesario para la sustitución de las unidades más antiguas a medida que se fuesen retirando del servicio. En los planes del Gobierno se contemplaba además una importantísima ampliación de la Flota, como componente fundamental de la voluntad política de volver a convertir a España en potencia de primer orden en el concierto internacional, pero que los acontecimientos de la época hicieron que no pasase más allá del deseo.
Por todo ello, una de las primeras actuaciones de Moreno consistió, al mes escaso de ocupar la cartera de Marina, en la promulgación de la Ley de 8 de septiembre de 1939 de construcción de nuevas unidades navales. En ella se disponía la ejecución de 4 acorazados, 2 cruceros protegidos, 12 cruceros ligeros, 54 destructores, 36 torpederos, 50 submarinos, 100 lanchas torpederas, buques auxiliares en número indeterminado, adquisición de pertrechos y repuestos, la reforma y construcción de Bases Navales y Escuelas y, finalmente, la ampliación de talleres y elementos de trabajo en las factorías propiedad del Estado. Como objetivo prioritario, debía intentar conseguirse la nacionalización de todas las obras en el menor plazo posible, impulsando al máximo el desarrollo de las industrias auxiliares del sector de la construcción naval. Para llevar a cabo este ambicioso programa se autorizaba un gasto de 5.500 millones de pesetas, a invertir durante once años en anualidades medias de 500 millones, con flexibilidad para distribuir las cantidades no invertidas en algún año durante los siguientes.

Version 2. Cañones de 305 mm. Diseño por Richar Allison. Del libro Battleships. Axis and Neutral Battleships in World War II.JPG
Version 2. Cañones de 305 mm. Diseño por Richar Allison. Del libro Battleships. Axis and Neutral Battleships in World War II.JPG

El programa naval se contemplaba, por tanto, como un factor básico en el resurgimiento de la industria nacional al actuar como elemento multiplicador, creando una fuerte demanda de productos industriales y contribuyendo a la mejora de las técnicas existentes y a la introducción de otras nuevas. Y es que no debemos olvidar que el Nuevo Estado surgido de la victoria en la Guerra Civil otorgaba la máxima prioridad al desarrollo industrial, como elemento clave de la modernización de la nación y la consecución de la mayor autosuficiencia económica posible.
En paralelo con la aprobación de este ingente programa naval, se decidió también proceder a la nacionalización de las construcciones navales militares. Para ello se tomaron dos importantes decisiones: por un lado se creó la Dirección de Construcciones e Industrias Navales Militares (DIC), encargada de asumir en lo sucesivo todo lo relativo al diseño de los futuros buques de guerra y al planeamiento y suministro de sus equipos y armamento, trabajando según los requerimientos y especificaciones dictados por el EMA; por otro, se decidió la rescisión del contrato que había ligado desde 1909 al Ministerio de Marina con la Sociedad Española de Construcción Naval (SECN), la popular «Naval» o «Constructora».
Para sustituirla en la gestión de las factorías y astilleros propiedad de la Armada se decidió constituir una nueva sociedad de titularidad pública, pero en tanto cobraba forma y se liquidaba el contrato con la SECN se creó un organismo provisional totalmente estatal y dependiente del Ministerio de Marina, que fue denominado Consejo Ordenador de las Construcciones Navales Militares, al que las circunstancias iban a deparar una vida bastante más larga de la prevista.
Ello se debió a las diferencias de criterio acerca del régimen de funcionamiento de la nueva empresa mantenidas entre el ministro Moreno y el primer Director de Construcciones, coronel de Ingenieros de la Armada Juan Antonio Suanzes Fernández que tras cesar en este cargo pasaría a ser el primer presidente del poderoso Instituto Nacional de Industria (INI), que irían retrasando constantemente su constitución, pese a que una Ley de 11 de mayo de 1942 proporcionaba el marco jurídico para su creación. Esta tuvo por fin lugar el 11 de julio de 1947, naciendo así la Empresa Nacional «Bazán» de Construcciones Navales Militares, Sociedad Anónima, con el INI como único accionista. Unos meses después, el 2 de octubre, se efectuaría el traspaso de competencias de manos del Consejo Ordenador, que quedó disuelto a partir de ese momento, englobándose sus medios materiales y de personal en la nueva Empresa Nacional «Bazán».
Pero los ambiciosos planes trazados para la expansión de la Armada se iban a ver trastocados casi desde su nacimiento por el estallido de la Segunda Guerra Mundial. El Programa Naval de 1939, que dependía para su realización de una importante ayuda tecnológica y económica por parte de Alemania e Italia, no pasaría de sus primeros balbuceos, quedando abandonado a todos los efectos a lo largo de 1941. Por ello, la actividad principal de la Armada y de la industria de construcción naval militar en los primeros años de la postguerra pasó a centrarse en dos campos: la ya citada reparación y reforma de las unidades existentes y, sobre todo, la reparación, ampliación y modernización de los arsenales y astilleros, ingente labor realizada en su mayor parte con grandes problemas y dificultades entre 1940 y 1948 por el Consejo Ordenador y su sucesor directo, la Empresa Nacional «Bazán», que la continuaría y prolongaría hasta bien entrada la década de los cincuenta»…

Versión 3. Cañones y torres de origen aleman de 280 mm. Diseño por Richar Allison. Del libro Battleships. Axis and Neutral Battleships in World War II.JPG
Versión 3. Cañones y torres de origen aleman de 280 mm. Diseño por Richar Allison. Del libro Battleships. Axis and Neutral Battleships in World War II.JPG

De esta manera, prácticamente desde su nacimiento, tal Marina Imperial quedaba relegada a una serie de proyectos, nonatos casi todos, uno de los cuales era el Numero 138 de la Sociedad Española de Construcción Naval, perteneciente al tipo crucero protegido o super crucero Washington. En realidad un crucero de combate con artillería de 8 pulgadas, que posteriormente tendría dos versiones mas; una con cañones de 12 pulgadas, que podrían haber sido los recuperados del JAIME I, y otra con dos torres triples y cañones de 280 mm de origen alemán.
Battleships. Axis and Neutral Battleships in World War II, editado por el Naval Institute Press, de Annapolis, Mariland y escrito por William H. Garzke, Jr y Robert O. Dulin, Jr. con graficos de Thomas G. Webb y Alan Raven, es uno de esos libros ya clásicos en la abundantisima bibliografia sobre buques de guerra que actuaron en la Segunda Guerra Mundial; una biblia, vamos.
En el capitulo 8, dedicado a España, y en el apartado Armored Cruiser Design Studies, leemos y traducimos el siguiente apunte: …»La base para los nuevos proyectos de cruceros protegidos españoles era un diseño para un poderoso crucero pesado conocido como proyecto 138. El diseño, esencialmente un diseño ampliado y mas poderoso del crucero CANARIAS, fue iniciado en los astilleros de Ferrol en 1.938. Las características de este super crucero Washington son presentadas en la tabla adjunta.
Este diseño de extremadamente poderoso crucero daba una excelente combinación de poder artillero, blindaje y alta velocidad. La modesta manga, como las de todos los cruceros, no permitía un sistema de defensa anti torpedo.
Ya a finales de 1.939, una versión blindada del proyecto inicial fue desarrollada. Esta variante preveía una mejorada protección y una artillería de seis cañones de 305 mm en tres torres dobles. …
…Como los españoles habían quedado muy impresionados con las características de los acorazados de bolsillo alemanes DEUTSCHLAND, ADMIRAL GRAFF SPEE y ADMIRAL SCHEER, que ocasionalmente operaron en las costas españolas en soporte de las fuerzas del general Franco, no es sorprendente que eventualmente contemplaran un crucero protegido fuertemente influenciado por el diseño alemán.
Durante 1.942-43, los españoles propusieron otra variante del diseño de crucero pesado original. Este nuevo esquema hubiese dispuesto de una batería de seis cañones de 283 mm en torres triples, a proa y popa. Tal armamento hubiese estado mas rápidamente disponible y el buque hubiese quedado mas bien equilibrado que con los seis cañones de 305 mm. En particular , esta variación del diseño podría haber dispuesto de mas espacio de casco y volumen, sobre todo en la parte de proa, para haber conseguido un mejor esquema de blindaje.
El crucero de batalla alemán GNEISENAU había sido severamente dañado en febrero de 1.942. La torre delantera de 283 mm estaba completamente destruida y el buque estaba tan tocado que los alemanes pensaron que se necesitarían dos años para arreglarlo cambiándole el armamento principal a tres torres dobles para cañones de 380 mm. Es ciertamente plausible pensar que los españoles tuvieran intención de obtener las dos torres triples de 283 mm que tal conversión haría posible.Esto habría acelerado mucho la construcción del cabeza de serie.
Sus características eran: Crucero Super Washington: desplazamiento estándar, 17.500 toneladas (17.781 métricas); eslora total, 225,66 metros; manga, 23,58; calado, 6,15; puntal en la linea central, 12,80; armamento: 12 piezas de 8/50 pulgadas/calibres; 12 piezas de 90 mm en torres dobles (modelo a desarrollar en España y que en el libro de Coello se explica con detenimiento); 16 de 40 mm en afustes dobles y 16 de 20 mm en afustes dobles.

Factoria de San Carlos. Cañones de 305 mm del acorazado JAIME I montados en torres simples para defensa costera. Del libro La Construcción Naval Militar Española. (1.730-1.980).JPG
Factoria de San Carlos. Cañones de 305 mm del acorazado JAIME I montados en torres simples para defensa costera. Del libro La Construcción Naval Militar Española. (1.730-1.980).JPG

Protección: coraza lateral principal; 150 mm en el centro del buque; 300 mm en los depósitos de munición.
Torreta; 150 mm en el frente de la torre; 100 mm en los laterales; 100 mm en las placas del techo.
Cubierta; 75 mm en el centro del buque; 100 mm sobre los depósitos de munición.
Potencia: 167.674 shp o su equivalente 170.000 mhp.
Velocidad máxima, 36 nudos; autonomía, 7.000 millas a 18 nudos.
Por su parte el proyecto de crucero protegido daba como características:
Desplazamiento estándar; 19.000 toneladas (19.305 mt)
Armamento; seis de 12/50 pulgadas/calibres.
Resto igual.
Velocidad máxima, 34 nudos»…
Personalmente las lineas inglesas de los dos primeros proyectos son las que mas me gustan. Pienso que los dibujos de Richard Allison que sirven para ilustrar este articulo no dan fe de la belleza de lineas que podría haber tenido el buque y también pienso que lo mas sencillo hubiese sido equiparlos con las torres dobles de 305 mm que se podrían haber construido en los talleres de San Carlos, basadas en las piezas costeras simples que ya se habían realizado usando cañones de los acorazados tipo ESPAÑA.
También pienso que una maquinaria mas sencilla, la misma que los del crucero CANARIAS, de 90.000 caballos, hubiese sido mas que suficiente para una velocidad cercana a 30 nudos, mucho mas practica y económica que semejante planta motriz como la que se diseño. Pero eso son solo cabalas, la realidad se quedo en nada. Otro mas de los que nunca lo fueron. What if?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *