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D. JUAN ALBERTÍ Y LA MISA A BORDO

No hay hombre de mar que no sepa rezar…a pesar de las creencias que cada uno de ellos pueda tener. El cansancio, las condiciones meteorologicas y el riesgo extremo en que la naturaleza pone a veces la propia existencia de uno mismo, hacen que a veces hasta los mismos profesionales recurran a este espiritual remedio…por lo menos para ayudar en la dura tarea de la supervivencia.

Que no seria pues de las fogosas creencias inspiradas por la mar cruel en los pasajeros que en aquellos pequeños vapores del siglo XIX intentaban cruzar el charco.

Para ello las compañias de navegación tenian sus propios capellánes que auxiliados por miembros de la tripulación extendian su pastoral entre tan devota clientela…sobre todo durante y despues de los temporales.

El Sr. Antonio Bofill me envio hace unos meses un extraordinario documento inedito –que espero tenga a bien editar cuanto antes- que relata la vida a bordo del vapor Castilla, en el año 1.872, describiendo una genuina travesia desde Barcelona a La Habana.

Con su permiso y referente a los servicios religiosos transcribiremos a continuación unos resumenes de algunos de sus comentarios. Espero que el Sr. Bofill, en el futuro nos pudiese conceder –si encontramos material grafico de valor- la posibilidad de transcribir integro el texto y la minuciosa descripción del vapor que hace su abuelo, el Sr.D. Ignasí Bofill Brujo, durante el viaje que realizo a Cuba a fin de encontrar una salida a sus dificultades economicas. Veamos pues: Día 14. Con un sol hermosísimo amaneció este día, ofreciendo una vista hermosísima por ir el vapor costeando siempre; viéndose desde el vapor muchos pueblos de la costa pasándose el día sin novedad hasta que por la noche se declaró un poco de marea haciendo el buque un movimiento de popa a proa no muy agradable siendo la causa de que muchos pasajeros se mareasen aun que yo no notara ningún síntoma de mareo, continuando el mismo tiempo toda la noche…

Día 21. Al levantarnos por la mañana, la mar estaba más brava, temiendo todos algún percance, y más los que no habíamos viajado nunca; por la tarde continua la mar en el mismo estado o más mal no ocurriendo otra particularidad a bordo más que algunas caídas por cubierta de los pasajeros que tenían algún atrevimiento de pasear por ella. La mayoría de los pasajeros permanecían en sus camarotes. A alta hora de la noche continua la mayor ansiedad entre los pasajeros, temerosos de que suceda alguna novedad. Lejos de amenguar, la tempestad continua en estado más furioso que durante el día. Toda la tripulación está alerta y ejecutando las maniobras que el laborioso y entendido Capitán ordena y gracias a las bien acertadas medidas que se adoptaron creo que no tendremos desgracia alguna que lamentar…

Día 24. Amaneció el día con un cielo hermosísimo, pudiendo presenciar la salida del sol en todo su esplendor, permaneciendo la mar en estado verdaderamente de calma. Volviendo los ánimos a recobrar la tranquilidad y volviendo todas las cosas a un estado normal…
A las doce horas de la noche se celebró la misa llamada del «GALL», estando bastante concurrida principalmente de señoras. Y toda la noche se pasó en bromas con motivo de la «Noche Buena», sin que nadie se acordara de los ratos pasados durante los últimos días…

Día 25. A las nueve de la mañana se celebró otra vez «el Santo Sacrificio de la misa», concurriendo muchísima gente. Después se dio una comida magnífica por ser Navidad. Se pasó el resto del día divirtiéndose y haciendo bromas sin que ocurriera novedad alguna…

Día 26. A las 11 horas de la mañana se celebró otra vez misa. Continuaron las diversiones. A las 12 horas más o menos, hubo una pequeña avería en la máquina, por lo cual tuvo que pararse ocasionando alguna ansiedad…

Pronto se salió de ella porque se supo que pronto estaría reparada. Pudimos volver a emprender la marcha. Se pasó la noche sin novedad alguna…

Día 29. Hoy pasé el día sin otra novedad que el de celebrarse misa. Concurriendo las señoras ataviadas con bastante lujo como si se tratara de asistir a una iglesia de las grandes ciudades. La misa se celebra en la popa del buque cerca del timón, allí en pocos momentos se arregla un magnífico altar. El cura sale revestido del cuarto del Capitán que es donde se guardan todos los vestidos y demás útiles necesarios para oficiar. El sacerdote acompañado del primer piloto se dirige al altar, siendo dicho Sr. Piloto quien ayuda en la misa…


Día 1. A las diez de la mañana se celebró misa muy concurrida, pasó el día sin ninguna cosa digna de mencionarse y por la noche, permitiéndolo el estado de la mar, en la cámara de 1ª se dio un baile. Antes de empezar se tocaron al piano algunas lindas piezas ejecutadas por las bellas señoritas que vienen en este viaje. Después empezó el baile hasta altas horas de la noche. Por parte de algunos jóvenes que asistieron al baile se llevaron gratos recuerdos y bastantes esperanzas…

Día 7. Al levantarme, he subido a cubierta y se distingue perfectamente la tierra que es la punta del puerto de la Habana. Según todas las probabilidades, a las 12 de la mañana entraremos en dicho puerto. Todos los pasajeros están arreglándose y preparándose para la hora del desembarco…

Estupendo documento en que se ve la sencillez y dureza de la vida a bordo en aquellos tiempos.

Juan Llabres Bernal, Correspondiente de la Real Academia de la Historia, del Instituto Historico de la Marina, editaba unos curioso libros, muchos de ellos recortes y citas de pequeños apuntes en la prensa diaria, que aportan al conocimiento de nuestra Vida Maritima inigualables datos y cifras de gran valor historico. Referente al tema que hoy tocamos, en su libro Para la Historia de la Compañía Trasatlantica Española. Notas del Capellán D. Juan Albertí (1.886-1.919), D.L. P.M. 854-1.964-Num. Registro 28-64, diario de uno de los decanos de los capellánes de la Compañía, vamos condensar y transcribir los siguientes apuntes: Los apuntes meramente personales que transcribimos integros a continuación, pertenecen al que fue dignisimo Capellán de la Trasatlantica Rvdo. Sr. Don Juan Albertí Bujosa, y ofrece el reseñar la casi totalidad de sus navegaciones desde 1.886 a 1.919, tan vario y abundante material para la gran historia de la primera de nuestras Compañias marítimas –mucha de cuya documentación no existe ya- que bien merecen los honores de ver la luz. Compruebelo el lector: Desde hace tiempolos correos maritimos con America y Filipinas estan confiados a la Compañía Trasatlántica Española.

Fundó esta empresa de navegación en el año 1.881 don Antonio López y López, Marques de Comillas, prestándole el impulso de su actividad y de su inteligencia y transmitiendole las honradas y gloriosas tradiciones de su casa, cuya razón social era A. López y Compañía.

El 24 de septiembre de 1.886, a bordo del vapor Habana, celebre mi primera misa en la Compañía, en el puerto de Barcelona, Festividad de la Merced, Patrona de la ciudad. Salida de Barcelona el 25 de septiembre. Con viaje a Malaga, Cádiz, Puerto Rico, Habana, Progreso y Veracruz.

El dia 8 de diciembre fui transbordado en Cádiz al vapor España, con viajes a la havana, Progreso y Veracruz. Su capitan D. Jose Mª San Pedro.

El total del libro esta disponible en la estupenda pagina web Buques.org, escaneado y colgado por el Sr. Jaime Pons Pons y para terminar acaba de la siguiente manera: No continuan mas las notas del P. Alberti –letra apretada y pequeña en un block recortado y pequeño tambien titulado: Vapores correos de la Compañía Trasatlántica en que he navegado y con la reseña de sus viajes (32 fols). En el Infanta Isabel estuvo embarcado mas de nueve años y de el salio, en Barcelona en septiembre de 1.921, para dejar la Trasatlantica al ser jubilado por edad. Era el decano de sus capellanes y en verdad queridisimo por todos.

Como buen mallorquin paso a su “roqueta” a esperar con sosiego el final de sus dias. No llegue a conocerlo, pero por capitanes de la Compañía paisanos suyos y amigos mios, que navegaron con el- don Meliton cardona Bosch y don Gabriel Rossello Guiscafre, ya fallecidos- supe que fue de agradable porte, siempre vistiendo uniforme pulcrisimo, austero, agradable con el pasaje, de fina conversación y cuidadoso de conservar recuerdos de sus viajes, de las lejanas tierras que visitara, y retratos y autografos de las muchas personalidades que conocio y trato en sus largos años de vida a bordo. En una palabra: el prototipo del Capellán del vapor correo español del siglo pasado.

Murio el Rvdo. D. Juan Albertí en su pueblo natal, Beñalbufar, unas casitas blancas incrustadas en los riscos de la costa Norte de Mallorca el 23 de junio de 1.933. Sobre la azotea de su casa, una torre que levantó ex
profeso, atalaya un gran trozo de mar y de cielo…

Habia nacido en 1.860

Agradecer desde estas lineas el trabajo del Sr. Jaime Pons en la pagina Buques.org, por su contribución a la memoria historica del Estado.

Foto 1. Escenas de la misa a bordo. Revista de Navegación y Comercio. Año 1.894. pag. 262.

Foto 2. El padre capellán D. Juan Albertí. Del libro del texto.

Foto 3. El vapor Infanta Isabel de Borbon, en el que el capellán Juan Albertí navego durante 9 años. Del Libro de Información para el Pasajero. Compañía Trasatlántica. Año 1.919.

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