LA AVENTURA DEL BRICBARCA VIVA

LA GAVIOTA, CUANTO MAS VIEJA, MAS LOCA

La barca LODESTAR, junto a su casi gemela LATIMER, pertenecían a la flota de John Lidgett, un estricto Metodista que ejercía su religión, y, como consecuencia de ello, el trato a las tripulaciones era muy correcto, y sus sueldos, “a bit over the highest rate of wages”, según nos cuenta Basil Lubbock en uno de sus geniales libros (The Last of the Windjammers, Vol. I)

La barca noruega VIVA, de Arendalo, bajo el mando del capitan Hj Paulsen. Pintor desconocido. Ca. 1900. Gouache sobre papel sin firtma. De la web bruun-rasmussen.dk.jpg
La barca noruega VIVA, de Arendalo, bajo el mando del capitan Hj Paulsen. Pintor desconocido. Ca. 1900. Gouache sobre papel sin firtma. De la web bruun-rasmussen.dk.jpg

Esta barca, tras una serie de peripecias, acabaría siendo la VIVA bajo intereses nacionales.
El apogeo de la marina de vela en nuestro Estado fue en 1.877. Por aquella época habían en nuestra matricula 2.744 buques de más de 50 toneladas, con un total de 554.500 toneladas de registro bruto. A partir de ahí se inicia una fase de rápida recesión que sitúa en niveles muy bajos -alrededor de 300 unidades- el registro nacional con un mínimo en el año de 1.915 en que solo hay matriculados 217 buques para 29.100 toneladas. En parte por el ocaso de la vela y en parte por la venta a matriculas extranjeras debido a las circunstancias bélicas. A partir de aquí, como hemos visto repetidas veces, se inicia una rápida evolución debido al renacimiento de los pequeños talleres artesanales de ribera y a la recuperación de grandes unidades que hacían de pontones de carbón, de combustible líquido o cualquier otra función; todos ellos acudiendo a la llamada de la Gran Guerra con todos sus consecuencias.
El zenit se produce en 1.923 en que están consignados 591 buques con 97.500 toneladas de registro bruto e incluso los armadores de ellos han creado la organización Navegación Libre Española para conseguir mejoras en la explotación y en el trato fiscal. La estudiaremos dentro de poco.
Como hemos dicho, se compraron en aquellas fechas grandes veleros, uno de los cuales fue el brick-barca VIVA. Con casco de hierro -aquellos cascos increíbles mitad de viejos que el tiempo, que no se oxidaban y sobrevivían a incendios, golpes y a la misma tecnología- su distintivo era JWDC y aunque registrado en la naviera de Gasoliba y Alvargonzalez de Barcelona, figuraba en la Lista Oficial de Buques de 1.924 como propiedad de Manuel López Martín, de Buenos Aires (¿?).

El VIVA en el puerto de Buenos Aires. Revista Catalunya Marítima. Año 1.919.JPG
El VIVA en el puerto de Buenos Aires. Revista Catalunya Marítima. Año 1.919.JPG

La historia de la vida marítima de la fragata VIVA es la siguiente:
Botada el 20 de septiembre de 1884 por los Astilleros William Gray & Co., de West Hartlepool, con el número de grada 296. Señal distintiva: WHJS.
Su primer armador: John Lidgett & Sons, de London, UK. Se bautiza como LODESTAR.
En 1897, el 15 de junio, se vende a Knöhr & Burchard Nachf., de Hamburg, y se renombra STEINBECK.
En 10 de mayo de 1907 se vende a A/S Viva (Hans & Axel Hansen), de Arendal. Se renombra VIVA.
En 1915 se vende a J. Ripamonti, de Valparaíso, Chile, manteniendo el nombre.
En 1918 se vende a L. Belardi, de Valparaíso, Chile, con el mismo nombre.
En 1918 la compran Gasoliba y Alvargonzález S.A., de Barcelona, y en 1921 es vendida a J. Michel, de Barcelona.
Se desguaza en Italia en 1925.
Sus características técnicas, como STEINBEK, según el Lloyd´s Register of Shipping: Año 1904-1905, eran las siguientes: …”Barca con casco de hierro; señal distintiva: RKQL; ex LODESTAR; 2 cubiertas corridas; 1 mamparo cementado; registro bruto: 1.736 toneladas; under deck: 1.623; registro neto: 1.643; clasificada como + 100 A1; botada en septiembre de 1884; astillero: W. Gray & Co., de West Hartlepool; armador: Knör & Burchard Nfl; eslora entre perpendiculares: 259,3 pies; manga: 39,2 pies; puntal en bodega: 22,9 pies; matricula de Hamburgo”…
Esta fragata tuvo una vida aventurera, como casi todos los tall ships, y estuvo a punto de perderse en varias ocasiones. Veamos a través de un pequeño apunte de la Revista Catalunya Marítima, de 1.919, como era de azarosa y aventurera la vida a bordo de estos windjammers: …”El velero VIVA. A mediados de Diciembre del año pasado entro en nuestro puerto el velero VIVA. Salió de Bahía (Chile) el 18 de Mayo y a causa de los fuertes temporales se separó de su ruta pero logro alcanzar la costa de África. Delante de las costas de Rio de Oro se encontró un submarino que lo detuvo al cañón. El capitán del submarino hizo abandonar el buque y subió a bordo a su capitán. Después de controlar la documentación y viendo que no era buena presa, el Comandante del submarino lo dejo seguir. A causa de la larga navegación se estaban acabando los víveres y el agua cuando encontraron al vapor ALGORTEÑO, que a pesar de los intentos no les pudo suministrar debido al estado de la mar. No tuvieron más remedio que arribar a la bahía de Los Cristianos, en Tenerife y de aquí un remolcador los llevo a Santa Cruz donde al cabo de un mes reemprendieron la navegación. Tiene 3.000 (tpm) toneladas y fue construido en Inglaterra. Fue comprado en Chile y es de los primeros en que vuelve a ondear la bandera de la matrícula de Barcelona. La misma casa ha comprado el VICTORIOSA, que ha salido de Bahía, de 1.500 toneladas; el MARIPOSA de 2.000 y pronto saldrá también el CISNEROS de 4.500 toneladas. Todos ellos aumentaran la matricula catalana”…
El VIVA figuraba entre los buques incautados por el Gobierno de España para hacer transportes estratégicos de grano y otros productos.
Las travesías en estos buques eran peligrosas y se producían bajas entre la tripulación. Lo acredita el diario La Prensa, en su edición de 5 de octubre de 1918, en que se cita: …”Tripulante muerto. Durante la travesía de la brick-barca VIVA, del Brasil al puerto de los Cristianos, falleció a bordo el tripulante José Antonio Dos Santos.
Su cadáver fue sepultado en el mar.
El cargamento de la citada barca se compone de coquillo, café, azúcar y cacao, con destino a Valencia y Barcelona.
La brick-barca VIVA, saldrá, terminados sus trámites, para los citados puertos”…
Pasado el espejismo, todos estos bellos veleros del nitrato morirían en un brevísimo plazo de tiempo; el VIVA concretamente en 1.925, y en 1.932 el registro nacional ya contaba solo 363 buques con 43.800 toneladas.

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