EL CIUDAD DE CÁDIZ Y LA EXPEDICION A CABO VERDE

CUANDO LA GAVIOTA VISITA AL LABRADOR, MAL LE VA AL PESCADOR

Al CIUDAD DE CADIZ le toco vivir, como a todos los buques de Trasatlántica, muchos episodios bélicos. En el entramado de intereses económicos y políticos en que navegaba la Compañia Trasatlántica, que en su época estuvieron envueltos en numerosos incidentes militares casi todos ellos de triste fin, hubo numerosas anécdotas y aventuras para casi todos sus buques.

El vapor CIUDAD DE CADIZ en estado de origen. Foto de la revista EL MUNDO NAVAL ILUSTRADO. AÑO 1898.JPG
El vapor CIUDAD DE CADIZ en estado de origen. Foto de la revista EL MUNDO NAVAL ILUSTRADO. AÑO 1898.JPG

Un nodriza, o mother ship como dicen los anglosajones, es uno que por construcción o necesidad, da apoyo a otro grupo de barcos, abasteciéndolos de combustible, alimentos, pertrechos, agua y personal especializado para reparar en la mar averías que de otra manera harían volver a dicha unidad a puerto. Los nodrizas son habituales en las flotas militares, pero también es habitual en la pesca, los llamados factorías, que recogen y almacenan de los mas pequeños el producto elaborado o sin elaborar y que les permite a estos seguir faenando hasta volver a llenar las bodegas y reiniciar el proceso. Todo esto generalizando como siempre.
El CIUDAD DE CADIZ había sido comprado en gradas por Antonio López y Cia., en 1.878, desconociendo quien fue la compañía que ordeno la construcción; fue botado en noviembre de 1.878 y acabado en Marzo del 79, por los astilleros Lobnitz & Co., en Renfrew con el numero de grada 143. En Marzo de 1.898 salio del puerto de Cádiz con destino a Las Palmas y Cabo Verde con destino final Puerto Rico llevando la insignia de Villaamil, como nodriza de la escuadrilla de torpederos, pequeñas latas de sardinas de mucha maquina y velocidad, pero pésimas condiciones marineras, sin apenas franco bordo y con una autonomía muy limitada, que eran muy vulnerables a las condiciones meteorológicas, sobre todo en el Atlántico.
La expedición estaba formada por el CIUDAD DE CADIZ, armado para la ocasión con cuatro piezas de 120 mm, dos de 90 mm, y cuatro de pequeño calibre; este portaba carbón, pertrechos, municiones y provisiones para los destructores TERROR, FUROR y PLUTON y para los torpederos RAYO, ARIETE y AZOR. A la salida formaron los destructores a babor del CIUDAD DE CADIZ y los torpederos desfilaban por estribor.

Salón de música del CIUDAD DE CADIZ. Foto del LIBRO DE INFORMACION PARA EL PASAJERO. COMPAÑÍA TRASATLANTICA. AÑO 1919.JPG
Salón de música del CIUDAD DE CADIZ. Foto del LIBRO DE INFORMACION PARA EL PASAJERO. COMPAÑÍA TRASATLANTICA. AÑO 1919.JPG

Respecto a las piezas de 120 mm, es notorio hacer constar lo que nos cuenta Rafael González Echegaray en su libro La Marina Cantabra. Desde el Vapor: Vol. II. en que cita: …”La Trasatlántica desde 1.888 tenia previsto el artillado de sus buques con piezas de hasta 120 mm, de las que en 1.894 compra a su exclusivo cargo, nada menos que veinte. La flota de vapores correos, no sólo tendría que soportar el esfuerzo logístico del país para apoyar a sus ejércitos lejanos, sino que debería mantener el enlace comercial con las propias provincias y batirse en combate acaso con el posible enemigo que se perfilaba y que terminaría por convertir lo que empezó siendo una guerra civil en un sangriento duelo internacional con todas sus consecuencias”…
De la revista El Mundo Naval Ilustrado: Año 2, Núm. 26, edición de 15 de Mayo de 1.898, transcribimos la aventura de estos pequeños barcos, que tuvieron la fortuna de contar con su fiel perro pastor que les busco y protegió hasta su llegada, sanos y salvos, a puerto. Leamos: …”Miscelánea. Viaje de la Escuadrilla desde Cádiz a Cabo Verde.
La relación del peligroso viaje realizado por la Escuadrilla de torpederos desde Cádiz a Cabo Verde es por demás interesante y aunque el suceso no es de fecha reciente, estimamos de justicia no pasar en silencio el merito que representa efectuar aquella travesía sufriendo un terrible temporal.

Salón fumador del CIUDAD DE CADIZ. Foto del LIBRO DE INFORMACION PARA EL PASAJERO. COMPAÑÍA TRASATLANTICA. AÑO 1919.JPG
Salón fumador del CIUDAD DE CADIZ. Foto del LIBRO DE INFORMACION PARA EL PASAJERO. COMPAÑÍA TRASATLANTICA. AÑO 1919.JPG

De Cádiz á Las Palmas (Gran Canaria) no hubo novedad. Salio la escuadrilla de este ultimo puerto el 23 de marzo, a las 10 de la mañana, con tiempo regular y rumbo a Puerto Rico.
Los días 24 y 25 no ocurrió novedad. Al amanecer del 26 empezó el temporal durísimo.
Las tripulaciones luchaban valerosamente contra la mar y el tiempo. Se hizo necesario poner el agua y los víveres a media ración, pues a causa del tiempo era imposible a los torpederos comunicar con la nodriza CIUDAD DE CADIZ.
Al amanecer del 27 el temporal seguía espantoso. El ARIETE había desaparecido de la vista. Terribles angustias. El CIUDAD DE CADIZ derivo, para buscarlo, en demanda del derrotero que durante la noche anterior habían traído. Los demás barcos se aguantaron proa a la mar. Un golpe de mar tiro el palo trinquete del AZOR y partió el mayor por la encapilladura del TERROR.
Así estuvieron aguantando las mares gruesas y chubascos día y noche.
En la mañana del 28 divisose por horizonte un buque: era el CADIZ. Pero a poco se advierte que el RAYO había quedado rezagado hasta perderse de vista. Suponiéndosele falto de carbón y agua. El FUROR va en su busca, le encuentra y consigue darle remolque. Un golpe de mar parte el remolque, pero logra darle otro el PLUTON.
A las once de la mañana desaparecen el PLUTON, el FUROR y el RAYO, quedando en su lucha con los elementos el TERROR y el AZOR.
Nadie pensó en poner popa a la mar, regresando a Canarias. Todos, valientes, sin ponerse de acuerdo, siguieron rumbo adelante.

Abajo Vázquez, La Rocha, Villaamil y Carlier. Arriba, Somoza, Rizo, Arderius y Alvargonzalez. EL MUNDO NAVAL ILUSTRADO. AÑO 1898.JPG
Abajo Vázquez, La Rocha, Villaamil y Carlier. Arriba, Somoza, Rizo, Arderius y Alvargonzalez. EL MUNDO NAVAL ILUSTRADO. AÑO 1898.JPG

En la tarde del 28 encontraron al CADIZ con el ARIETE a remolque, siguiendo durante los días 29 y 30 con tiempo en media bonanza. El temor a que faltaran víveres o carbón no arredro a nadie, haciendo arribada a Cabo Verde, donde con gran alegría se encontraron todos los de la flotilla.
El ARIETE y el RAYO tenían averías en las calderas y en los tubos. Los demás, de poca importancia. El personal iba muy fatigado pero animoso.
El día 13 de Abril, a las nueve y media de la mañana, dieron allí fondo el COLON y el INFANTA MARIA TERESA, con gran regocijo de todos”…
Rafael González Echegaray, en su libro Capitanes de Cantabria, al narrar la vida de los “Manchegos”, hace la siguiente anotación: …” El CIUDAD DE CÁDIZ era un viejo correo -bonito como pocos- que fue comprado en construcción por don Antonio López en 1878. En 1896 fue decretado su artillado, consistente en 4 piezas del 120, dos de 90, dos menores de tiro rápido y dos ametralladoras, y en Febrero de 1898, cuando iba a salir en viaje normal hacia América, fue oficialmente militarizado con orden de proceder de Barcelona a Cádiz, en donde completó su armamento, transformándose en buque-madre de la flotilla de destructores que había de unirse en las Antillas a la Escuadra de Operaciones.

El vapor CIUDAD DE CADIZ embarcando tropas y pertrechos en Las Palmas. POSTAL.JPG
El vapor CIUDAD DE CADIZ embarcando tropas y pertrechos en Las Palmas. POSTAL.JPG

Simultáneamente zarpan de Cartagena para Cádiz los torpederos RAYO, ARIETE, AZOR y HALCÓN para unirse a los destructores FUROR, PLÜTÓN y TERROR y todos bajo el apoyo del CIUDAD DE CÁDIZ, que fue abarrotado de carbón, munición y provisiones, y tomo a su bordo los torpedos y la pequeña artillería de las flotillas. El mando de la expedición lo asumió el Capitán de Navío de la clase don Fernando Villamil y el del CIUDAD DE CÁDIZ lo conservó el capitán mercante de Trasatlántica don Salvador Moreno.
El 13 de Marzo se hizo a la mar la formación. El CIUDAD DE CÁDIZ remolcaba a los pequeños torpederos, cuya navegación resultaba especialmente dificultosa, aún con poca marejadilla.
El día 16 llegan a Las Palmas y el ARIETE con las máquinas averiadas, era remolcado permanentemente por el CÁDIZ. Tras un descanso muy necesario, salió de nuevo la flotilla el 23, llegando al Puerto Grande de la Isla de San Vicente de Cabo Verde el día 1° de Abril, habiendo sufrido muy malos tiempos durante la travesía y teniendo el CÁDIZ que remolcar repetidas veces al ARIETE y al RAYO.
El día 15 llegaba la Escuadra del Almirante Cervera y seguidamente comenzó a carbonear del CÁDIZ. La operación se hacía casi imposible, bordo a bordo y en rada abierta. Decía Cervera: «Estoy desesperado con la lentitud del CIUDAD DE CÁDIZ que está bien preparado para el pasaje y muy mal para la carga…»
El Almirante, que había subido a bordo del CÁDIZ, felicitó a su tripulación por el esfuerzo y buena voluntad con que llevaba a cabo su responsable misión.

El CIUDAD DE CADIZ, saliendo de Cartagena, cuando realizaba los servicios Cartagena-Oran. Del LIBRO DE INFORMACION PARA EL PASAJERO. COMPAÑÍA TRASATLANTICA. AÑO 1908.JPG
El CIUDAD DE CADIZ, saliendo de Cartagena, cuando realizaba los servicios Cartagena-Oran. Del LIBRO DE INFORMACION PARA EL PASAJERO. COMPAÑÍA TRASATLANTICA. AÑO 1908.JPG

El día 23 se ordena la salida de la escuadra hacia Puerto Rico acompañada del CIUDAD DE CÁDIZ, pero posteriormente y vistas las escasas posibilidades de los pequeños torpederos, se decide por el mando el regreso del transponte a la Península con las unidades más pequeñas.
El CÁDIZ devolvió su artillería a los destroyers, alijó cuanto pudo de carbón a la escuadra y el 29 de Abril regresó a la Península en compañía del también carbonero de escuadra SAN FRANCISCO, igualmente de Trasatlántica.
El 30 hubo de arribar otra vez a Cabo Verde con una vía de agua en el AZOR y seguidamente se hizo de nuevo a la mar llevando el CIUDAD DE CÁDIZ a remolque al ARIETE y al AZOR. El SAN FRANCISCO remolcaba al RAYO. Tras una calamitosa y dura navegación llegan a Las Palmas el 7 de Mayo y el 9, libres de los torpederos, salen hacia la base de Cádiz los dos auxiliares.
Fue particularmente meritoria la actuación de la oficialidad del CIUDAD DE CÁDIZ y con ella la de su Segundo D. Francisco Fernández. Pero aún tuvo ocasión de mejorar su brillante hoja de servicios militares, puesto que a poco de llegar el barco a Cádiz, recibe orden de incorporarse a la 1ª División de Cruceros-Auxiliares, mandada por don José Barrasa, e integrada por el CIUDAD DE CÁDIZ, el ALFONSO XIII y el METEORO.
Realizó con esta formación diversos movimientos de exploración y descubiertas en aguas del Golfo de Cádiz, y a primeros de Julio, zarpa de La Coruña en una misteriosa misión de guerra por aguas del Canal de la Mancha, llegando a Amberes el día 14. La presencia del crucero auxiliar español, pintado de gris y artillado, en aguas del Norte de Europa fue un suceso que conmovió a la opinión.

Grabado sobre la expedición. Autor desconocido.JPG
Grabado sobre la expedición. Autor desconocido.JPG

Regresó al Ferrol, y el 31 de Agosto en compañía del ALFONSO XIII y del BUENOS AIRES, fue desmilitarizado en dicha base, aunque conservando su armamento.
El primer viaje de repatriación desde Cuba lo rindió en Santander el 27 de Septiembre, trayendo a su bordo a las dotaciones de las pequeñas unidades déla. Armada hundidas en el teatro de la guerra, y la del correo ANTONIO LÓPEZ, cazado por los americanos y hundido a la entrada de Puerto Rico.
Aún dio otro viaje de repatriación, regresando a Cádiz el 15 de Noviembre”…
En 1.907, junto al MANUEL L. VILLAVERDE, vuelve a efectuar transportes de tropas a África.
En 1.908 es destinado a una nueva línea comercial de Cartagena a Oran, en servicio regular.
Prestando sus servicios en la línea de Guinea, el 10 de Octubre de 1.924 se pierde definitivamente el viejo CIUDAD DE CADIZ, al tocar en unos bajos entre San Carlos y Santa Isabel.
Las características técnicas de este buque, según el Lloyd´s Register of Shipping: Año 1904-1905, eran las siguientes: …”Vapor a hélice con casco de hierro; señal distintiva, HGQF; tipo: Awning Deck; 3 cubiertas corridas (2 de hierro); 4 mamparos estancos; luz eléctrica; registro bruto, 3.179 toneladas; under deck, 2.133 toneladas; registro neto, 1.834 toneladas; clasificado como + 100 A1; botado en noviembre de 1878; constructor, Lobnitz, Coulborn & Co., de Renfrew; eslora entre perpendiculares, 363,6 pies; manga, 38,2 pies; puntal en bodega, 24,2 pies; matricula de Barcelona; maquina alternativa de triple expansión; diámetro de los cilindros, 28 ½ , 48 y 74 pulgadas; carrera del pistón, 54 pulgadas; presión de trabajo, 160 libras; caballos nominales, 453; 1 caldera de vapor y 2 maquinas diagonales (¿?); 15 hornos; superficie de parrilla, 300 pies cuadrados; superficie de calefacción, 7435 pies cuadrados; maquinas construidas por Lobnitz, Coulburn & Co. de Renfrew”…
Otras fuentes indican: eslora, 112,23 metros; manga, 11,67; puntal, 9,70 metros; registro bruto, 3.174 toneladas; registro neto, 1.841; desplazamiento 5.620 toneladas; casco de hierro; maquina alternativa con una potencia de 1.600 ihp o 3.350 ehp para una velocidad máxima de 16,25 nudos; tres palos.
Como se ve, estos buques eran minúsculos. Una manga de 11,67 equivale a la de un remolcador actual. Su registro es 40 o 50 veces menor que uno de los supercruceros actuales (mas o menos una medida de volumen, generalizando), lo que unido a una maquina de tan solo 1.600 caballos indicados, hacia bueno lo que citan las Reglas de York y Amberes sobre la navegación: “Una aventura marítima común”

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