VIDA MARITIMA. 10 AÑOS Y AVANTE

SIN LA ARROGANCIA DEL CAPITAN QUE PISA FUERTE LA CUBIERTA, Y UN TANTO CON EL TEMOR DEL POLIZON (D. Julio F. Guillem Tato)

Articulo y Copyright del Dr. Enric García Domingo. Historiador marítimo.
Cap de l’Àrea de Gestió de Col·leccions i Coneixement.
Museu Marítim de Barcelona

El investigador de la historia marítima española está destinado a sufrir, buscando y rebuscando fondos dispersos y fuentes documentales incompletas o inaccesibles. Cuando uno admira lo que se hace en el mundo anglosajón, se olvida generalmente de las facilidades que tienen quienes trabajan a partir de fondos completos, ordenados y accesibles. También es cierto que esta dificultad es, para muchos, más un estímulo que un freno, de forma que continuamos adelante aceptando nuestras circunstancias y nuestra realidad.

Puerto de Barcelona. Fernando Blasco Hueso. Marina. Setdart.jpg
Puerto de Barcelona. Fernando Blasco Hueso. Marina. Setdart.jpg

Hoy en día Internet ha abierto una vía nueva hacia unos recursos inimaginables hace unos años. Cuando necesitas disponer de datos, de forma inmediata, sobre una persona, un barco o una empresa, por poner un ejemplo, entras en un buscador, tecleas un nombre, y esperas a ver que cogen tus redes en la Red. Muchas veces hay suerte y encuentro lo que busco, pero cuando empiezo a rastrear la pista del origen de la información, descubro que alguien había llegado antes: Vicente Sanahuja con su Vida Marítima.
Te sorprende comprobar que, acerca de ese barco o de ese capitán que te resultaba totalmente desconocido, Vicente ya había escrito algo. Y empiezas a leer, y a seguir la pista más allá hasta llegar a la fuente original. En tu camino Vida Marítima resulta una ayuda extraordinaria, ya que condensa muchos datos y los relaciona con otros que pueden ser también de tu interés, o incluso te señala caminos nuevos que ni sospechabas.
Pero, pese a lo importante de este servicio, no es aquí donde el trabajo de Vicente destaca. Aquello que de verdad le da valor es el rigor. La red está llena de información, pero buena sólo en una pequeña parte; también hay mucho lastre sin valor y también mucha basura. Cualquiera puede escribir un artículo, una biografía o un libro completo de historia, y el lector tiene que hacer un acto de fe sobre su contenido. A menudo son aguas sucias que confunden al historiador y le desvían del rumbo correcto.

Puerto de Malaga. Enrique Florido Bernils. Setdart.jpg
Puerto de Malaga. Enrique Florido Bernils. Setdart.jpg

Pero la historia es una ciencia que exige criterio, rigor, y una cierta ética sobre el uso de las fuentes y la comunicación de los datos. Este filtro lo pasan muy pocas páginas web (en nuestro ámbito cultural y lingüístico Trasmeships sería otra excepción, otro puerto seguro para el investigador). En otras se acumulan con demasiada frecuencia datos y datos sin que uno sepa de dónde han salido, o si han sido inventados o malinterpretados. Una de las primeras obligaciones del historiador es ser crítico con la fuente, retorcerla y presionarla: ¿Qué dice y que no dice? ¿Quién lo dice y por qué? ¿Cómo hay que interpretar los datos? Unas cuantas preguntas que convierten al investigador en un hábil interrogador que quiere descubrir la verdad que hay detrás del documento.
Armado con este criterio estricto como si fuera un sable de abordaje, el investigador descubre que no se puede fiar de casi nadie, pero también reconoce de inmediato el auténtico tesoro de una fuente fiable, y Vida Marítima lo es. Puede confiar en lo que dice y puede apoyarse en sus páginas. Pisa una cubierta donde ni tropieza ni resbala ni se hunde. Navegando por Vida Marítima se desplaza por aguas seguras, sin sorpresas y sin riesgo. Y esto para un investigador, y para cualquier amante de las cosas del mar, donde las cosas tienen que ser ciertas y fiables, es una amarra firme.
El valor acumulado en diez años de Vida Marítima no está sólo en la cantidad de información que atesora (ampliable en los próximos años si los Dioses quieren), sino también en el hecho que esta información es sólida como un rompeolas y que sirve de la misma forma para el curioso, para el erudito y para el que quiere aprender.
Conocer nuestra historia marítima es, gracias a las páginas de Vida Marítima, más fácil y accesible. Nos las bebemos como un ron añejo y nos preguntamos cómo lo hacíamos antes sin ellas.
Larga vida a Vida Marítima.

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