EL NAUFRAGIO DEL GLORIA

SEÑERU GAIZTO (algunos designan esta melodía como Salve de los Marineros)

El 13 de diciembre de 1875 se botaba el vapor a hélice GLORIA por los astilleros de William Doxford & Sons Ltd., en las grades Pallion, con el número 73. Se entregó a sus armadores, Olano, Larrinaga y Compañía, de Bilbao, en el día 14 de marzo de 1876 y, por desgracia para el buque, murió por varada apenas unos meses después; el 28 de mayo de 1877.
En origen registraba 2.848 toneladas brutas y 1.855 netas, siendo su puntal de 38,3 pies y su calado de 23,6.
La máquina, compound de dos cilindros, la había construido George Clark Ltd., de Sunderland, siendo el diámetro de los cilindros de 48 y 82 pulgadas para una carrera de los pistones de 48 pulgadas; su potencia indicada era de 1.500 ihp (Fuente: Wear Built Ships)
La capacidad de pasaje era de 160 personas y la maquina transmitía su potencia a un solo eje que lo impulsaba a una velocidad de 12 ½ nudos. El buque llego a Liverpool para entrar en la línea desde este puerto a la Península española y a Filipinas, pasando por Suez, el 13 de abril de 1876 (Fuente: Larrinaga Line. 1863-1974; ISBN: 0-9543310-5-2)
El buque era el segundo en la flota en llevar el nombre de GLORIA, siendo el primero una gran barca que se vendió en abril de 1874.
La primera noticia sobre el buque la anticipaba el diario La Correspondencia de España, en su edición de 19 de abril de 1876, en su página 3, en que citaba:
…”El 20 saldrá de Barcelona para Manila el nuevo vapor GLORIA, de la compañía Olano, que según dicen, es un buque magnifico. Del 8 al 10 llegara a Cádiz”…
El servicio del buque se anunciaba en el diario Crónica de Cataluña, en su edición de 4 de mayo de 1876, en su página 3. :
…”Olano, Larrinaga y Cia.
Primera línea de vapores españoles para Filipinas por el Canal de Suez.
Nuevo vapor GLORIA, capitán D. P. de Larrinaga.
3.500 toneladas y 1.500 caballos.
Saldrá fijamente de este puerto para Manila directo, el 20 de mayo.
Pasar nota anticipada de la carga que desee embarcarses estos consignatarios Galofre y Compañía, plaza Merced 2, principal”…
El capitán siempre fue el Sr. D. Pedro de Larrinaga.
En el primer viaje de vuelta el GLORIA trajo de Filipinas a Cádiz “dos lantacas, pequeños cañones cogidos por nuestros soldados a los moros de Joló, que vienen destinados al Museo de Madrid”, según citaba el diario El Imparcial, en su edición de 19 de septiembre de 1876, en su página 3.
El 27 de octubre de 1876 se anunciaba la salida del GLORIA, desde Barcelona, en su segunda expedición a Manila.
El 7 de noviembre de ese año hacia escala en Port Said, en su viaje a Filipinas.
El 13 de noviembre llegaba a Adén.
La prensa del 28 de noviembre daba su llegada a Singapur sin novedad, lo que debió hacer unos días antes.
El 24 de diciembre de 1876 salía de Manila hacia España.
El 29 de diciembre estaba en Singapur de vuelta a casa. El 12 de enero de 1877 llegaba a Adén, e inmediatamente, en la prensa española, era anunciado el que sería su tercer y último viaje para el 25 de marzo de 1877, desde Barcelona.
En este viaje embarcaría el contraalmirante Sr. Polo, comandante general del apostadero de Filipinas (Fuente: La Correspondencia de España. 14/3/1877, página 1)
El 25 de abril llegaba a Singapore sin novedad, alcanzando Manila el 29 de dicho mes.
El regreso de aquella tercera expedición acabaría en tragedia incruenta, pintoresca y de gran aventura.

Vapor GLORIA. Litografia por J.G. Campbell & Co., de Sunderland. Del libro Larrinaga Line. 1863-1974.jpg
Vapor GLORIA. Litografia por J.G. Campbell & Co., de Sunderland. Del libro Larrinaga Line. 1863-1974.jpg

David Eccles, en el libro Larrinaga Line. 1863-1974, cita sobre la pérdida del GLORIA:
…”La primera perdida en la flota de vapores ocurrió el mismo año. En el tercer viaje, de vuelta a casa, el GLORIA navegaba a toda máquina cuando encallo en unos bajos sumergidos cerca de las islas Natana (entre Borneo y Singapur) el 24 de mayo de 1877. El tiempo era bueno y todos los pasajeros y tripulación fueron rescatados de los botes y desembarcados en Singapur, pero el buque fue pérdida total. Los bajos, sumergidos 8 pies en bajamar, fueron luego marcados como Gloria Reef en las cartas del Almirantazgo. Los pasajeros continuaron luego su viaje a España en el VICTORIA, pero el capitán del buque Pedro de Larrinaga volvió como pasajero de un vapor de P&O hasta Gibraltar”…
No fue tan sencillo el rescate como narra el autor del libro, y de la lectura del naufragio que transcribimos a continuación puede sacar el lector constancia de ciertos privilegios ridículos que se otorgaron a autoridades militares. El resumen del naufragio lo daba el diario La Época, en su edición del sábado 18 de agosto de 1877, en que anotaba:
…”Perdida del vapor GLORIA. Manila. 6 de julio.
El hermoso vapor GLORIA salió de este puerto el 26 del pasado mes de mayo, con un valioso cargamento de azúcar y abacá y un numeroso pasaje, de más de 60 de cámara y 150 de proa. Después de cinco días próximamente de navegación con vientos fuertes, en la mañana del 30, a las diez y minutos de la misma, en ocasión de hallarse almorzando el pasaje, con un día al parecer muy bonancible, tuvo lugar aquel accidente marítimo, o sea la varada. El pánico fue estraordinario y general la consternación, siendo tres los choques violentos del vapor en el banco de piedra madrepórica, en la que ha quedado clavado. Se dispuso al momento echar los botes al agua, pero esta operación, en la que trabajaron deportados, artilleros y marinería de trasporte, tardó una hora en verificarse: en el primer bote se embarcaron las ocho señoras y cinco niños que iban a bordo con el general Daban y dos distinguidos oficiales de nuestra armada que las custodiaran, y sucesivamente los demás pasajeros al siguiente día.
Los náufragos fueron recibidos en la isla, a donde arribaron, por el sultán, con manifestaciones de amistad, que miraron con cierta prevención, por cuanto aquel, sus súbditos y aun las mujeres llevaban armas.
Establecióse en un local, a orillas de la playa, el campamento al airé libre, ínterin se traían lonas de abordo, con la debida vigilancia. La estancia allí no creo fuese muy agradable careciéndose de buenos alimentos, y teniendo que comprar algunos a aquellos naturales a un precio exorbitante; y eso que gracias a los infelices deportados, de quienes se hacen justos y merecidos elogios, tenían en abundancia mariscos y cocos, que aquellos, con riesgo de sus vidas, buscaban y traían de la playa e interior de la isla y repartían Con todos amigablemente.
Poco tiempo después de la varada, salió un boté bajo la dirección de un atrevido oficial de marina de guerra, en demanda de auxilio; pero regresó a los tres días, por habérsele corrompido el agua que llevaba, en ocasión de divisarse la barca inglesa MARQUIS D´ARGYLE, en viaje para Batavia, a cuyo buque se le habían hecho señales de socorro.
Él 4 de junio se embarcaron en el espresado buque, con rumbo a Singapore, para dar aviso de lo ocurrido, el sobrecargo y el maquinista del GLORIA; la barca empleó en la travesía nueve días, de suerte que hasta el 13 no llegó a la isla el vapor inglés BERTHAN.
En los días 19 y 20 se verificó el embarque en este buque, zarpando á las nueve y media de la mañana del último día, con destino a Singapore, a cuyo punto arribó sin novedad, dejando el GLORIA totalmente abandonado después de salvar en su mayor parte los equipajes.
La varada ha tenido lugar a unas diez millas al Sur de Pula Lant, isla situada al Norte de las Natunas, que forman un intrincado laberinto de arrecifes e islotes, rodeando a otra isla montuosa, constituyendo tres grupos que se estienden por un espacio dé cerca de medio grado de radio. Se encuentra esta isla y bajos á que da nombre en la enfilación recta de Balabac á Singapore, y más cerca dé Borneó que de dicho puerto.
Estos son, en resumen, los datos que tengo y he podido reunir del deplorable siniestro que todos lamentamos, y que, a pesar de no haber ocasionado desgracias personales, ha venido en días pasados a introducir la alarma en las familias de los que tantas privaciones han experimentado. Hoy, después de todo, felicitémonos de que se hallen ya sanos y salvos en seguro puerto éstos desgraciados náufragos que llenos de alegría y contento regresaban al seno dé la madre patria, y que tan bruscamente fueron interrumpidos en su viaje”…
El mismo diario La Época, en su edición de 19 de agosto de 1877, en su página 3, citaba:
…”Según cartas de Manila que publican varios periódicos, el siniestro ocurrido al vapor GLORIA, de que hablamos en el día de ayer, tuvo lugar a las diez de la mañana, con cielo despejado y buena mar en un bajo conocido perfectamente por todos los marinos.
Las pérdidas se calculan en 380.000 duros sin contar los 300,000 que poco más o menos valía el barco”…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *