LA PESQUERA MALAGUEÑA Y EL VAPOR PUNTA EUROPA

MARENGO (Típico pescadero callejero que en Málaga iba en jarras con sus banastas)

La Pesquera Malagueña, registrada en la Hoja 566, Tomo 18 del Registro Mercantil de Málaga, se constituyó por escritura otorgada en esa ciudad el 30 de noviembre de 1903 ante el notario D. Barroso Ledesma, con un capital social de 150.000 pesetas (otras fuentes citan tan solo 100.000 pesetas) y como buques tenía un par de trawlers bautizados como VILLAMIL y LAZAGA, con ella daba comienzo la aventura comercial de una empresa dedicada a la pesca y derivados; la compañía giraba como La Pesquera Malagueña S.A.
Con el tiempo reunió una buena flota de buques –vapores con casco de hierro y madera- que marcarían la vida marítima de Málaga, gestionados con paternalismo y eficacia, hasta que por las circunstancias de la época les llego su final en el año 1927. Tras la quiebra, los buques fueron comprados, entre otros, por insignes personajes de la vida malagueña como Ramón de Carranza.
Los buques, a partir de una fecha para nosotros indeterminada, comenzaron a bautizarse con el prefijo de PUNTA, añadiéndole los accidentes geográficos de este tipo más conocidos de Málaga y aledaños.

Vapor pesquero PUNTA EUROPA en el puerto de Malaga. Ca. 1920. Postal.jpg
Vapor pesquero PUNTA EUROPA en el puerto de Malaga. Ca. 1920. Postal.jpg

La cara más conocida y longeva de la compañía fue D. Gonzalo Bentabol Solís, y en el presente artículo trataremos de dar una pequeña visión de lo que fue y represento La Malagueña y veremos, en concreto, el vapor PUNTA EUROPA, una reliquia nacida en el año 1866.
Sobre la pesca en la provincia de Málaga, el boletín El Financiero, de Madrid, en su edición de 24 de septiembre de 1920, Nº 1.017, en su página 36, hacia un muy interesante apunte sobre el mercado. El boletín anotaba:
…”Málaga. 20 Septiembre.
A pesar de que la industria pesquera en este litoral sufre las consecuencias del empleo de artes que, arrastrando la cría, disminuye de día en día su abundancia, la plaza de Málaga tiene excepcional interés merced a las dos fuertes Empresas que en ella trabajan, que son la Pesquera Malagueña y la Española, que cuentan con numerosa y bien montada flota de vapores pesqueros.
Esto, unido a la gran cantidad de pescado que a diario se importa procedente de Melilla y demás posesiones de África, y la que aportan las innumerables parejas y lanchas dedicadas a la pesca del renombrado boquerón, se puede asegurar que es el principal centro del Mediterráneo en la explotación de esta industria.
No corre pareja con esta importancia la organización de su mercado, que es bastante irregular y de procedimientos algo rutinarios, pues esto debían estudiarlo con detenimiento los gremios correspondientes, sometiéndolo a un reglamento, con lo que saldrían beneficiados compradores y vendedores.
Hoy, salvo las Compañías o Empresas fuertes, que tienen montado su negocio para la exportación a las demás provincias, el mercado malagueño se reduce a cotizar en la vía pública del pequeño barrio de Pescadería, por medio de un vendedor y un muchacho, que pregona el precio de la mercancía, asignándole al primero una comisión del 5 por 100 y una propina al segundo, y éstos la adjudican al comprador que le conviene el precio, existiendo una gran diferencia en las diversas cotizaciones, que dependen de infinidad de circunstancias, las más de las veces ajenas a la calidad y cantidad, que debía ser lo que marcara el precio regulador. Por esto es difícil poder dar un precio exacto de las ventas; pero a fin de cumplir mejor nuestro cometido haremos siempre un promedio entre las diferentes cotizaciones. Una vez cerrada la venta, pesa la mercancía un romanero, que garantiza la cantidad.
La unidad corriente para la venta del pescado es la arroba castellana de 11 kilos y medio, vendiéndose en capachos o cajones de cuatro a seis arrobas.
Los precios alcanzados durante la pasada semana fueron: Sardinas, de 25 a 30 pesetas arroba; pescadillas, a 25; merluza, a 30; langostinos, de 55 a 60; boquerón (anchoa), de 14 a 15 pesetas arroba. La sardina salada procedente de Melilla, cuando hay abundancia y ha de ser destinada para salazones, suele venderse de 10 a 12 pesetas. Como industria conservera, la más importante es la preparación de la riquísima anchoa de boquerón, y dedicada a ella existen importantes casas, de las que nos ocuparemos más adelante; pero se preparan también otras clases de pescados.
Baste por hoy esta ligera nota, reservándonos el ir dando a conocer en esta Sección todo aquello que pueda ser de interés para nuestros lectores y los que se dedican a esta importantísima industria”…
Firmado por R. Moreno del Puig, era parte de una serie de artículos sobre pesca a cual más interesante.

Vapores con casco de madera de La Pesquera Malagueña en puerto. Foto de El Financiero. Edicion de 31 de diciembre de 1920.tif
Vapores con casco de madera de La Pesquera Malagueña en puerto. Foto de El Financiero. Edicion de 31 de diciembre de 1920.tif

El mismo autor, en el boletín El Financiero, de Madrid, en su edición de 31 de diciembre de 1920, Nº 1.031, página 40, hacía una sucinta, pero muy interesante, descripción de la compañía y de sus gestores. El Financiero apuntaba:
…”La Pesquera Malagueña (S.A.) Málaga, Diciembre de 1920.
En Diciembre de 1903, dos pequeños vapores pesqueros, que llevaban por nombre los de nuestros heroicos marinos VILLAMIL y LAZAGA, al surcar con sus proas estas aguas, iniciaban para esta Sociedad una era brillante, durante la cual se ha consolidado una de las más importantes Empresas de la industria pesquera española, representada por una flota de 15 vapores, varios inmuebles y un valioso arsenal de efectos inherentes a esta industria, y esto, que por sí sólo es suficiente para sentirse orgullosa la más exigente Empresa mercantil, queda quizá relegado a segundo término ante el inapreciable beneficio que en el orden social ha reportado a Málaga esta Empresa, proporcionando directamente medios de vida a más de 400 familias, y en forma más indirecta, pero no menos valiosa, regularizando un mercado, al amparo del cual viven y hacen negocio muchos exportadores, fabricantes de envases y otras industrias derivadas de la pesca.
Claro es que en esta labor cooperan otras Empresas, también de importancia, que quizá en mayor número de lo que permite el campo de explotación de este negocio integran este mercado, pero no cabe regatear de que a la Sociedad que nos ocupa le corresponde el puesto más preeminente, por su prioridad en el negocio, por la importancia de su flota y por la admirable organización de sus servicios.
Ante estos indiscutibles méritos, que son reconocidos por todos, nada más justo que El Financiero se ocupe de esta entidad, si no con la extensión que se merece, por lo menos rindiéndole un tributo de admiración y aplauso y haciendo de ella una somera exposición.
Situación actual. —Las vicisitudes propias de toda Sociedad en el transcurso de los años ha hecho que de los fundadores que constituyeron su primer Consejo, sólo subsista, ocupando el puesto de vocal, el actual gerente D. Gonzalo Bentabol, persona de la que podríamos decir mucho en su elogio, sin hipérbole alguna, si no temiéramos herir su natural modestia.
Baste decir que su larga permanencia en los organismos directivos garantiza una extraordinaria competencia en el desempeño de su difícil cargo, que por lo complejo exige poseer múltiples conocimientos de Marina, armador, comerciante y constructor, y a todo esto atiende el Sr. Bentabol con desenvoltura, rápida percepción y acierto, resolviendo a diario consultas, contratos y disposiciones que pondrían en un aprieto a la más clara inteligencia. Únase a todo esto un trato afable y una hidalga caballerosidad, y éste es el esquema del actual administrador gerente de La Pesquera Malagueña.
Formando un conjunto armónico con dicho señor, funciona el actual Consejo, constituido por los principales y casi únicos accionistas, personas dignísimas y de brillante posición social, desempeñando el cargo de presidente D. Antonio Gómez Cano; de vocales, D. Antonio Gómez Rodríguez, don Enrique Gómez Rodríguez y D. Gonzalo Bentabol, y como secretario, D. Eduardo Heredia.
El capital social es de 800.000 pesetas.
La flota. —Constituyen la flota de la Sociedad 15 vapores de los cuales nueve son de casco de hierro y los restantes de madera. Todos se encuentran en perfecto estado de conservación, reuniendo excelentes condiciones para el trabajo a que se dedican, extendiendo su radio de acción a la costa Norte de Marruecos y occidental de África hasta Larache.
Su dotación la constituye 16 hombres en los de mayor tonelaje, y 12 en los pequeños, dedicándose a la pesca del bou.
Todos ellos llevan por nombres el de las puntas que existen en este litoral, y sus características de tonelaje son las siguientes:
Buques de hierro: (con el prefijo PUNTA todos ellos) CALABURRA, de 162 toneladas; BELILLA, de 156; PALOMA, de 151; ARAMOR, de 150; ALCAZAR, de 150; BERMEJA, de 147; EUROPA, de 111, y NEGRI, de 46 toneladas.
Buques de madera: CASTILLEJO, de 62 toneladas; PESCADORES, de 58; GUADALMESI, de 58; TORROX, de 49, y DONCELLA, de 49 toneladas.
Que hacen un total de 1.540 toneladas.
Como puede apreciarse por una de las fotografías que publicamos, el estado de estas naves es perfecto y a su conservación se atiende con esmero.
El astillero. —En uno de los mejores sitios del puerto, en el paseo de la Farola, está emplazado el astillero, en terrenos cedidos por el Estado en una concesión de cincuenta años, contando con un excelente varadero, en el que existen varias gradas constantemente ocupadas en la construcción y reparación de buques, no sólo de esta Empresa, sino de otras que los envían de distintos puntos del litoral y de Melilla, por ser el astillero que con más elementos cuenta en esta parte del Mediterráneo. También por la fotografía que se adjunta pueden apreciarse los cuatro buques en los que se trabaja en la actualidad, uno de los cuales ha sido botado días pasados, y a cuyo acto asistimos, pudiendo convencernos de las inmejorables condiciones del varadero por la rapidez y feliz maniobra que se llevó a cabo en algunos minutos, sin ningún incidente, a pesar del mal tiempo reinante.
En estos astilleros trabaja numeroso y diestro personal, tanto en la construcción de los buques de hierro como en los de madera.
El almacén de redes y taller mecánico. —Asimismo acompañamos una fotografía del almacén y taller de redes que La Pesquera posee en propiedad en el pintoresco barrio de la Malagueta.
En el amplio patio se hallan instalados los colgaderos para las redes, y en los almacenes y cobertizos se encierra un stock considerable de útiles de pesca que representan un valioso capital, estando allí mismo instalado el taller de reparación y confección de estas artes.
En la misma calle, y frente a este edificio, se encuentra otro inmueble, también propiedad de la Compañía, dedicado a taller de maquinaria, en el que nada falta para atender a las necesidades de la flota y a bastantes trabajos particulares.
Depósito de carbón. -Cuenta también la Compañía con un magnífico solar que dedica a depósito de carbón, con el que abastece su flota, y, como puede verse, en él se apila una cantidad considerable de este combustible, que tan altos precios cotiza y cuya adquisición no es cosa fácil.
Con su previsión acostumbrada, siempre procura la Compañía estar bien provista de reservas, sin mirar el sacrificio que representa tener un capital inactivo, con tal de que no falte tan indispensable elemento de trabajo.
Por último, cierra el número de las propiedades de La Pesquera Malagueña el domicilio social, sito en el mismo barrio de Pescadería, amplio y sólido edificio construido ex profeso, en el que se hallan instaladas las oficinas, las cámaras frigoríficas, el almacén de ventas y otras dependencias auxiliares.

Descargando pescado. Foto de El Financiero. Edicion de 31 de diciembre de 1920.tif
Descargando pescado. Foto de El Financiero. Edicion de 31 de diciembre de 1920.tif

Las tablas reguladoras. —Las autoridades de Málaga, secundadas por la Junta de Subsistencias, han procurado en todo lo posible favorecer el abastecimiento de la población en lo referente a los artículos de primera necesidad, y aunque no pueda considerarse como un éxito el resultado obtenido en algunos, tales como el aceite, por lo irregular del aprovisionamiento, no ha ocurrido lo mismo respecto a las tablas del pescado, en las cuales, metódicamente y sin excusa de ningún género, mejor dicho, sin recurrir a ninguna habilidad, se han venido sosteniendo éstas mediante la entrega de 3.000 kilos diarios de pescado variado, distribuido en diez puertos, con lo cual el vecindario de Málaga ha podido surtirse de este indispensable alimento a precios hoy inconcebibles, que oscilan de cuarenta a setenta y cinco céntimos el kilo, según clase, siendo las que generalmente se expenden: la pescadilla, besugo, pulpo, sardina, boquerón y otras varias.
De tres de estas tablas se encarga del abastecimiento La Pesquera Malagueña, y algunas veces suple lo que falta para atender a las demás.
Su influencia en el mercado. —Como decimos al comenzar estos apuntes, la más importante de las funciones de esta Empresa ha sido el haber contribuido a la regularización del mercado pesquero de Málaga.
Siempre ha sido rica esta zona, más que por la abundancia de pescado, por la variedad de sus especies, que comprende las propias del Mediterráneo y las del Atlántico, y esto, que es muy importante para el abastecimiento de plazas del interior, apenas si podía explotarse antes del establecimiento de las Empresas pesqueras a vapor, puesto que las lanchas y parejas que a esta industria se dedicaban rendían una producción eventual, en la cual a veces era tan extraordinaria, que no solo había que malbaratar la mercancía, sino arrojarla al agua por falta de consumidor, y en cambio en otras ocasiones se carecía en absoluto y no se podía atender a las demandas de los clientes, obligando esto a que el mercado tuviese una vida lánguida y una irradiación muy limitada.
Hoy, merced a las Empresas a vapor, las circunstancias han cambiado; la marcha rápida de sus vapores, el perfeccionamiento de las artes de pesca, el ensanche de sus zonas de operaciones y la mayor seguridad en las naves para aguantar los malos tiempos, permiten que el mercado esté abastecido con toda regularidad, manteniéndose con oscilación moderada la cotización, y los exportadores, al garantizar a sus clientes el envío diario, les ha proporcionado numerosa clientela en las poblaciones del interior, llegando en sus operaciones, no sólo a las provincias centrales, sino también a las del litoral de Levante.
A pesar de los recientes temporales que durante un mes han reinado por estas costas, ni un solo día se ha suspendido la exportación, debiéndose esto a las vaporas (como aquí las llaman los del oficio), que valientemente han seguido sus tareas sin preocuparse del imponente estado del mar.
Por estas causas, por el bienestar que ha creado, son generales las simpatías, las alabanzas y bendiciones que dispensan a la entidad de que nos ocupamos; así es que uniendo nuestra voz al clamor general, al cumplirse el 17 aniversario de su fundación, enviamos nuestro parabién unido a un aplauso a los que con un modesto capital inicial de 150.000 pesetas, puesto al servicio de una recta y briosa administración, han sabido realizar una labor tan meritoria como representa la importante Sociedad La Pesquera Malagueña
Debemos decir que la compañía tuvo más vapores que los aquí relacionados, ya que los PUNTA AZANIER, PUNTA SABINAL, PUNTA LEONA, PUNTA SALTILLO, PUNTA ALMINA, PUNTA CARBONERA y PUNTA OMARA, no aparecen en aquella lista. También es posible que otros más, debido a la cronología de su existencia, no los hayamos relacionado.
Un poco antes que este último artículo, en el boletín El Financiero, Nº 1.024, página 50, el mismo autor anotaba –lo cual tenía su evidencia comercial- que la compañía pertenecía a la Agrupación Patronal Pesquera local. El autor citaba:
”Málaga. 30 de Octubre. La Agrupación Patronal Pesquera.
Bajo esta razón social funciona en esta plaza una entidad fundada en 1914 y constituida por los exportadores de pescado, que tiene por finalidad la defensa de los intereses de la clase y el marchar de acuerdo en las resoluciones que adopten.
Hasta el presente sus resultados han sido inmejorables, dando muestras de una cohesión perfecta; disfrutando los asociados los beneficios de esta unión, que les pone en condiciones de defensa en el caso de que el esfuerzo individual sea insuficiente para ser atendido. Prueba de ello es la actitud adoptada por esta agrupación con motivo de la Real orden sobre los envases, en la que se aprestó a la defensa inmediata, haciendo las gestiones pertinentes de carácter local que creyeron oportunas y designando delegados para constituir la Comisión que la Federación Española de Industrias Pesqueras, a la cual pertenece, envió a Madrid para tratar cerca del ministro de Fomento la modificación o supresión de la citada Real orden.
Presidió esta utilísima agrupación el conocido industrial de esta plaza D. José Romero Valle, persona en la que concurren tal suma de bellas cualidades, que no es de extrañar que se reflejen en la acertada marcha de la entidad que rige. Es el Sr. Romero el propietario fundador del universalmente conocido establecimiento «Los Corales», que es una institución en Málaga visitado por todo el que pone su planta en ella y quiere saborear el clásico pescado frito, entre los que descuellan los renombrados boquerones y los finísimos vinos de esta tierra bendita. Hombre de una inteligencia nada común y una férrea voluntad para el trabajo, el Sr. Romero no sólo cuenta con sobradas energías para atender a sus complejos negocios que desarrolla a la perfección, sino también para cuidar con el mayor celo los intereses de la agrupación, que considera como cosa propia, y dé aquí la eficacia de su organización.
Felicitamos a la Asociación por tener a su frente al señor Romero, y a éste por su acertada dirección y por lo bien que la secundan sus demás coasociados.
Las gestiones de la Federación Española para formar parte de la Comisión que la Federación Española de Industrias Pesqueras ha enviado a Madrid, a fin de gestionar varios asuntos de interés, entre los que figuran el relacionado con la reciente Real Orden sobre los envases, han sido designados como delegados de Málaga el joven e inteligente abogado D. Enrique Gómez Rodríguez, armador y copropietario de la importante Sociedad Pesquera Malagueña, y D. Pedro Moreno Rodríguez, culto industrial y muy competente en el negocio de exportación.
Como el recibimiento que dispensaron a la referida Comisión en el Ministerio de Fomento no era para quedar muy satisfechos, la Federación, consciente de su razón y de su fuerza, tomó el acuerdo de suspender el envío del pescado a Madrid, y bastó el anuncio de esta resolución en la Prensa y los que se pusieron en las expendedurías de pescado para que el ministro cambiara de rumbo y se pusiera al habla con la Comisión, colocando el asunto en vías de arreglo y dejando en suspenso la citada Real orden hasta que una nueva Comisión estudie la forma de hallar un medio que concilié los intereses de todos.
Por ahí es por donde se debió empezar, atendiendo a las justas demandas y no dando lugar a estas violentas actitudes de resistencia, que no dejan bien parado el principio de autoridad.
La Federación Nacional de Industrias Pesqueras es una entidad digna del mayor respeto por parte de los Poderes públicos, porque representa un elemento vital de la Nación de gran importancia y que tiene que resolver muchos problemas que afectan al bien general. Si hasta ahora, por su exagerada modestia y falta de unión, ha permanecido huérfana de todo apoyo y abandonada a su propio esfuerzo, este error debe subsanarse y prestar la atención que se merece, y de esperar es que en lo sucesivo se tenga esto en cuenta”
Como hemos dicho, este grupo de artículos en El Financiero son de gran interés para conocer los problemas e inquietudes del sector en Málaga, mercado en el que la Malagueña era de vital importancia.
La compañía también creo el Economato de la Pesquera Malagueña, inaugurado el 31 de diciembre de 1921 bajo la iniciativa y patronazgo de la Sociedad Pesquera Malagueña S.A. (Fuente: Manuel Morales Muñoz)
En marzo de 1923, para evitar que las medidas sanitarias por la epidemia en la ciudad alteraran las labores de pesca, la compañía envía sus vapores (20 unidades) a Almería.
El fin de la compañía, debido a los problemas generales del sector pesquero, llega en 1927. El Financiero, en su Nº 1353, página 46, edición del 4 de marzo de 1927, confirmaba la triste noticia:
…”Amarre de barco s pesqueros.
A consecuencia de la crisis que atraviesa la industria pesquera en Málaga, la importante Sociedad La Pesquera Malagueña ha amarrado su flota, que se compone de 20 vapores, dejando sin ocupación a los numerosos tripulantes que constituían sus dotaciones.
Muy de desear es que desaparezcan pronto los motivos que ocasionaron esta paralización”
La paralización definitiva la daba también la revista Vasconia Industrial, en su edición de 20 de febrero de 1927.
Los buques e instalaciones se vendían y la compañía desaparecía. La crisis nacional se llevaba también de paso a compañías como Mamelena S.A. en 1929 y Pescaderías Coruñesas S.A. en 1930, entre otras.
Respecto al vapor PUNTA EUROPA, que ilustra este artículo, fue construido en el año 1866, en astillero desconocido, y según la L.O.B. del año 1922, tenía las siguientes características técnicas:
…”PUNTA EUROPA; señal distintiva: LCVS; año de la matricula: 1917; armador: Pesquera Malagueña; eslora entre perpendiculares: 28,50 metros; manga: 5,20; puntal: 4,04; registro bruto: 161 toneladas; registro neto: 25 toneladas; construido en el año 1966”
Antes de bautizarse como PUNTA EUROPA era el vapor pesquero MIGUELITO.
Como MIGUELITO la LOB no da ningún dato, excepto la matrícula de Cádiz, y como PUNTA EUROPA, misteriosamente, no aparece relacionado en las hemerotecas, con lo que prácticamente nada podemos decir de él. Esperamos de la inteligencia de los lectores el poder completar la vida marítima de este simpático vaporcito.

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