EL VAPORCITO SAN ANTOLIN

BIZIARENGATIK ARRISKIATZEN DUGU BIZIA

Articulo y copyright del Sr. Juan Mª Rekalde

Quiero aportar este artículo como felicitación y agradecimiento. Felicitación, a la página “Vida Marítima” y a todos sus colaboradores, por los diez años que lleva en la red y agradecimiento a su administrador, Vicente Sanahuja, por esta ventana abierta al conocimiento de la historia marítima de nuestro país, tan olvidada.
Por la época en que se desarrollan estas historias, todas las fotografías que se conservan son en blanco y negro y la ventana no tendría color, a no ser, por algunas reproducciones de cuadros de buques que los navieros y armadores tenían en sus despachos o en sus casas y la inestimable aportación de Roberto Hernández, “El Ilustrador de Barcos”.
El encabezamiento del artículo, no es un refrán, es la oración de los antiguos balleneros vascos. Su traducción sería “Por la vida arriesgamos la vida”, esto, que para cualquiera parecería un contrasentido, no lo es para los hombres de la mar. Cuántas veces hemos visto, sobre todo en periodo de guerras, a los marinos, que, no conociendo otro oficio para ganar el sustento de los suyos, se embarcaban, aún, a sabiendas del terrible riesgo que corrían sus vidas.
A principios del siglo XX hubo, en la costa cantábrica, un incremento importante en la adquisición de vaporcitos de pesca, en su inmensa mayoría de construcción francesa.
Esta demanda hizo que, en la ría de Bilbao, los “Astilleros del Nervión” y los, recién creados, “Astilleros Euskalduna” se decidieran por la construcción de varias de estas unidades.
Estos últimos astilleros, en el año 1903, construyeron seis de estos pesqueros, entre ellos uno con el nombre de ELANTXOBE.
En 1907 volvió el ELANTXOBE al astillero, donde se le extrajo la máquina y la caldera, para incorporarlas a la construcción Nº 15, un vaporcito de carga general con el nombre de SAN ANTOLIN.

El vapor SAN ANTOLÍN atravesado y con maniobra comprometida a la entrada de Lekeitio. Acuarela de El Ilustrador de Barcos .jpg
El vapor SAN ANTOLÍN atravesado y con maniobra comprometida a la entrada de Lekeitio. Acuarela de El Ilustrador de Barcos .jpg

La construcción del SAN ANTOLIN fue encargada por D. Manuel Mendía Echevarrieta, vecino de Lekeitio, director gerente de la sociedad colectiva “Manuel Mendía y Cía.
Se puso la quilla el día 15 de septiembre de 1906, fue botado a la ría del Nervión el día 6 de febrero de 1907 y quedó inscrito en la Capitanía Marítima de Bilbao al folio 296 de la 2ª lista.
Sus características técnicas: Clase: vapor a hélice con casco de acero; Eslora: 17,00 metros; Manga: 3, 50 metros; Puntal: 2, 00 metros; Calado: 1, 70 metros; RB: 30,76 toneladas; Descuento: 23,12 toneladas; RN: 7,64 toneladas.
Caldera multitubular cilíndrica y maquina compound de 32 caballos de potencia indicada, llevaba condensador y juego de bombas más un caballo de vapor destinado a los servicios de a bordo.
En pruebas dio una velocidad de 7 ½ nudos.
Como buque menor de 100 toneladas no se le asignó numeral.
Las comunicaciones por carretera entre Lekeitio y Bilbao, en aquella época, eran pésimas, por lo que, la vía marítima era ideal para el transporte de toda clase de géneros para la vida cotidiana y más, si se hacía con un barco pequeño, por las restricciones de calado del puerto de Lekeitio.
Salía de Bilbao cargado de vino, café, lentejas, paños, etc. y algunas veces al salir de Lekeitio para la capital, se acercaba hasta Zumaya donde cargaba cemento para Bilbao haciendo viaje redondo.
El día 4 de marzo de 1908, se encontraba el vapor amarrado en el muelle de Uribitarte, en Bilbao, aguas arriba de la Grúa Grande, para proceder a la descarga del cemento que traía de Zumaya. En la bajamar de la noche, tumbó sobre el costado hacía el cauce del centro de la ría y al subir la marea, le entro agua por la borda, no consiguiendo sus tripulantes adrizarlo por más esfuerzos que hicieron, quedando sumergido y dejando a la vista solamente la chimenea y los palos.
Al inundarse la bodega y endurecerse el cemento, su extracción fue dificultosa, pero pudo reflotarse y repararse, aunque, poca vida le quedaba por la proa.
El 24 de diciembre, día de Navidad de ese mismo año 1908, salió cargado de Bilbao con rumbo a Lekeitio, no llegando jamás a su destino. Así lo relatan los periódicos de la época:
Periódico “El Noticiero Bilbaíno” 27 de diciembre de 1908, página 1:
…”Un Naufragio
Desde hace dos días circularon por Bilbao rumores alarmantes respecto a la suerte que pudo haber cabido al vapor SAN ANTOLIN, que el día 24 salió con carga general de nuestro puerto para el de Lequeitio.
Estos rumores, que ayer, especialmente tomaron mayor cuerpo tanto aquí como en Lequeitio, de donde anoche recibimos algunos despachos de nuestro corresponsal, desgraciadamente parecen confirmarse.

Vapor SAN ANTOLÍN perfil de plano del Museo Marítimo de Bilbao. El Ilustrador de Barcos .jpg
Vapor SAN ANTOLÍN perfil de plano del Museo Marítimo de Bilbao. El Ilustrador de Barcos .jpg

El vapor SAN ANTOLIN abandonó el muelle del Arenal a las once de la mañana del día 24, con objeto de llegar a Lequeitio a las seis de la tarde, para pasar la Noche Buena.
Hasta anoche, sin embargo, no se tenía noticia del paradero de la embarcación.
Era el SAN ANTOLIN de unas 40 toneladas y se dedicaba a la navegación de cabotaje entre los puertos citados, a cuyo efecto había sido adquirido por varios comerciantes de Lequeitio, constituidos en Sociedad Anónima.
Estaba construido en los talleres de los diques de Euskalduna.
Mandaba el vapor el joven patrón D. Hermenegildo Arrinda, de Lequeitio y llevaba de tripulación tres hombres más también de Lequeitio y un maquinista de Santurce.
Además, y en este último viaje, llevaba como pasajero a un muchacho de doce años que iba a pasar las fiestas de Navidad con su familia.
El día anterior, el padre de este muchacho había marchado también a Lequeitio, haciendo el viaje por tierra, pero su hijo prefirió hacerlo embarcado.
El consignatario del SAN ANTOLIN en Bilbao, era la casa de la señora viuda de Vicuña.
Ni el vapor ni la carga estaban asegurados.
Como detalle extraño se cita el caso de que precisamente el mismo día 24, hallábase en la mar hasta unas cien lanchas pescadoras de Lequeitio, Ondarroa y otros puntos de la costa, las cuales regresaron al anochecer a sus respectivos puertos, sin que ninguna de ellas viera al SAN ANTOLIN.
Confiábase ayer en Lequeitio que dicho vapor hubiese quedado detenido en el puerto de Bilbao, pero no era así, y el vigía del semáforo manifestó que salió sin novedad hasta que lo perdió de vista”…
Periódico “El Nervión” lunes 28 de diciembre de 1908, página 1:
…”El vapor SAN ANTOLIN
Al haber transcurrido un día más sin que se tengan noticias del paradero del vapor SAN ANTOLIN que debía haber realizado su travesía a Lequeitio, en pocas horas, viene, desgraciadamente, a confirmar los pesimistas rumores circulados desde ayer.
Las autoridades de marina han comenzado a instruir diligencias con motivo de la perdida de dicho vapor y es de esperar que lo ocurrido sirva de escarmiento para lo sucesivo.
Personas que conocían bien el vapor SAN ANTOLIN afirman que las condiciones marineras de este eran muy deficientes, especialmente por algunas obras que en su cubierta se habían realizado y a pesar de ello y no obstante ser un vapor de unas 35 toneladas escasas, cargaba hasta 45 y 50, yendo materialmente sumergido.
En diferentes ocasiones se había pronosticado lo que hoy todos lamentamos.
Además, carecía de botes en condiciones para el caso de un apuro.
El diputado provincial Doctor D. Julián Anduiza, había embarcado en dicho vapor hasta 18 bultos, conteniendo varios muebles, ropas y útiles de su profesión. Por un verdadero milagro se salvó personalmente del naufragio, pues teniendo el propósito de pasar la noche buena con su familia en Lequeitio, pensó hacer el viaje en el SAN ANTOLIN donde llevaba su equipaje, pero desistió de embarcar y marchó a Lequeitio por ferrocarril, por una afortunada equivocación, pues entendió que el vapor, salía a las nueve en vez de a las once, como lo hizo y aquella hora le pareció muy prematura.
Con este motivo el Sr. Anduiza, recibe estos días numerosas felicitaciones”
Periódico “El Noticiero Bilbaíno” miércoles 30 de diciembre de 1908, página 1:
…”El naufragio del SAN ANTOLIN
Sr. Director de “El Noticiero Bilbaíno
Muy señor mío: hoy lunes a las nueve de la noche, leo en “El Noticiero Bilbaíno”, número del domingo 27, un suelto referente al naufragio del vapor SAN ANTOLIN.
El día 26 del corriente por la noche, en una reunión de labradores, vecinos de esta, se dijo que D. Antonio Goitia, respetable vecino de este pueblo, estando pescando en la orilla del mar el día 24, vio que un pequeño vapor, después de una explosión, se había sumergido.
Desde la costa de este pueblo, se abarca la parte de mar comprendida entre los cabos Villano y Machichaco, o entre jurisdicciones de Gorliz y Bermeo, respectivamente.
Mañana hablaré con el citado señor y ampliaré esta información, por si puede serles útil a las familias de los tripulantes del referido vapor.
De usted afmo. S.S
Hipólito Arteche
El periódico madrileño “El Liberal” de viernes 1º de enero de 1909 decía:
”El alcalde de Lequeitio ha enviado al gobernador civil una vasta relación de las víctimas del naufragio del vapor SAN ANTOLIN que el día 24 salió de Bilbao con rumbo a aquel puerto.
Son los ahogados Hermenegildo Arrinda patrón, Benito Iglesias maquinista, Teodoro Burgaña, Bernardino Iribarren y Pedro Mendiola tripulantes e Ignacio Arteagabeitia pasajero.
Todos son de Lequeitio excepto el maquinista que es de Santurce.
Dejan desamparados, el primero viuda y dos hijos, el segundo viuda y cinco hijos, el tercero viuda encinta y dos hijos y el último era un niño de trece años único sostén de su padre con quien iba a pasar la Noche Buena.
Sospechase que el SAN ANTOLIN se hundió por exceso de carga.
Nadie lo vio y es muy extraño, teniendo en cuenta la corta distancia que hay entre los puertos de Bilbao y Lequeitio, la circunstancia de hallarse la mar bella y lo concurrido que siempre suele estar ese trozo de costa”
La carga que transportaba en este último viaje la encontramos en el periódico de comercio y navegación titulado “Revista Bilbao” de fecha 2 de enero de 1909:
”Sección exportación día 24 de diciembre de 1908
Sale de Bilbao con destino a Lequeitio, el vapor SAN ANTOLIN, con la carga siguiente:
690 kilos de azúcar, 30 kilos de papel, 14 kilos de achicoria, 91 kilos de café, exportados por J. T. Uribe.
1524 kilos de azúcar, 101 de arroz, 36 kilos de almendra, 191 kilos de café, exportados por Hijos de Zuricalday.
3600 kilos de vino, 200 kilos de patatas, 250 kilos de muebles, 300 kilos de jabón, 600 kilos de salvado, 200 kilos de higos, 60 kilos de quincalla, 3200 kilos de abono, exportados por Viuda de Vicuña.
Total 12.877 kilos”
Hasta aquí una pequeña historia que hubiera relatado mejor que yo, sin duda, Manuel Rodríguez Aguilar, experto en estos temas, pero no termina ahí la cosa.
Con el tiempo algunos pescadores de Lekeitio vieron, que, en una zona donde antes no se pescaba nada, empezaban a coger fanecas (Trisopterus Luscus). Marcaron la situación y no dijeron nada, para que nadie más pescara en ese caladero.
Los pescadores saben que para crear una nueva biodiversidad en la mar, no hay nada mejor que los pecios, así que empezaron a sospechar que allí abajo se encontraba el SAN ANTOLIN.
La siguiente información, me fue facilitada por el submarinista Joseba Alberdi.
Fue el medico bilbaíno Fernando Urizar quien primero se interesó por el pecio, empezando a recabar documentación por el año 1988. La pista la dieron estos pescadores de Lekeitio, de quien hablábamos, que conocían el fanequero, a escasas dos millas de ese puerto y a unos 70 metros de profundidad.
A principios de los noventa, coincidieron Fernando Urizar y Joseba Alberdi en el club de buceo “Urpeko Taldea” de Lekeitio, donde salió el tema del SAN ANTOLIN, pero no fue hasta el verano de 2006, cuando Alberdi, ya instructor de buceo técnico, formó un equipo de buceadores para bajar al pecio. En la localización les ayudó el lekittarra Andoni Akordarrementeria.
El equipo de buceo estaba compuesto de las personas siguientes:
Joseba Alberdi; Jordi Chías; Unai Artaloitia; Nef Santiesteban e Izaskun Garitaonandia.
Después de casi 100 años sumergido, encontraron el pecio, como les indicaron, a escasas dos millas del puerto de Lekeitio, en fondo de arena a 70 metros de profundidad. Aunque del buque quedaba poco, dicen estos buceadores y otros que después lo han visitado, que, efectivamente se trata del SAN ANTOLIN.

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