MEJICO O MEXICO

A PILOTO DIESTRO, NO HAY MAR SINIESTRO

El sábado 29 de enero de 1876 resbalaba por las gradas de Middleton Yard, de los Astilleros London & Glasgow Engineering & Iron Shipbuilding Co. Ltd., de la localidad de Govan, en Escocia, el número 188, un hermoso vapor a hélice, con casco de hierro, de nombre TRENTHAM HALL. Su número de registro ingles era el 74498.
El armador en origen fue Sun Shipping Co. Ltd., de Liverpool, es decir, la Hall Line de aquella plaza.

El MEXICO camino de Guantanamo transportando minas Bustamante. Marzo 1898. DEl libro La Armada Española y la Fotografia en Cuba, Puerto Rico y Filipinas. Los Sucesos de 1898.jpg
El MEXICO camino de Guantanamo transportando minas Bustamante. Marzo 1898. DEl libro La Armada Española y la Fotografia en Cuba, Puerto Rico y Filipinas. Los Sucesos de 1898.jpg

Su vida marítima, resumida, fue la siguiente:
En 1881 lo compra la naviera del Marques de Campo, creada de la nada y que fue uno de los mayores fiascos de la marina mercante nacional, y lo renombra MEJICO.
En 1885, tras el descalabro de la naviera del marques, lo compra la Compañía Trasatlántica, junto a casi toda la flota citada, y se renombra MEXICO.
Tras una destacada actuación en la guerra hispano-americana, se pierde el 10 de julio de 1901, sin víctimas, en Viana do Castelho, Portugal, debido a la niebla.
Era un hermoso vapor de tres palos, de minúsculo tamaño para los estándares actuales, que tenía una eslora entre perpendiculares de 331,5 pies; una manga de 34,3 y un puntal en bodega de 24,9 pies. Su registro bruto era de 2.101 toneladas y su registro neto de 1.359.
La máquina era compound de dos cilindros, siendo el diámetro de estos de 38 y 71 pulgadas y la carrera de 48 pulgadas. La potencia nominal era de 300 nhp que se transmitían a un solo eje. Las maquinas habían sido construidas por el mismo astillero.
El nombre de MEJICO, en las amuras, fue llevado por varios buques, pertenecientes a varias banderas, lo que trajo consigo un buen número de confusiones. En 1863 se hundió un MEJICO, de nuestra contraseña, causando un buen número de bajas, y contemporáneo a él hubo otros del mismo nombre.
Cuando en 1881 llega el así nombrado por el Marques de Campo, había también otro MEJICO de la Compañía Mejicana Trasatlántica, por lo que deduzco –en el reino de las suposiciones- que la Trasatlántica española, en 1885, al recibir el MEJICO, lo rebautizaría MEXICO para evitar confusiones.
Sea como fuere, en 1881 llega el TRENTHAM HALL a nuestra contraseña y se renombra MEJICO. El primer anuncio en las hemerotecas es del diario El Liberal, de Madrid, en su edición de 7 de noviembre de 1881, en su página 3, en que cita:
…”Habana, 5. Ha llegado el vapor MEJICO, del marques de Campo, segundo de los destinados al servicio de correos trasatlánticos”…
Pasado el buque a la contraseña de la Compañía Trasatlántica, navega con el nombre de MEXICO hasta la llegada de la guerra hispano-americana, en la que tendrá un papel destacado. Para hablar de este, y de su capitán en aquellos momentos, D. José de Oyarbide Echevarría, recurrimos al libro Capitanes de Cantabria, publicado en 1970 y escrito por Rafael González Echegaray, desde el cual, condensando, transcribimos los siguientes apuntes:

El capitan Jose de Oyarbide Echevarria. Foto del libro Capitanes de Cantabria.jpg
El capitan Jose de Oyarbide Echevarria. Foto del libro Capitanes de Cantabria.jpg

…”José de Oyarbide y Echevarría nació en Santander el 13 de Junio de 1852 en el primer piso de la casa núm. 1 del Muelle, de una familia metida de lleno en los negocios marítimos. Era su padre don Santiago de Oyarbide y Noriega, capitán y armador de veleros (mandó entre otros buques la corbeta HERMOSA BAILEN y el bergantín LABERINTO) y su madre doña Candelaria Echevarría; sus hermanos se llamaban, Elinora, Adela, Asunción y Eloy. Cuatro buques propios tuvo don Santiago y tres llevaron el nombre de cada una de sus hijas: FLUVIA, ELINORA, ADELA y ASUNCIÓN
…José estudió en nuestra ciudad todo el Bachiller y la Náutica en el Instituto, y comenzó a prepararse para seguir la carrera de ingeniero industrial. El viejo armador, con ideas fijas y estricto sentido del deber familiar en la empresa, truncó las aspiraciones terrestres de José, que concluyó pilotando las naves de su padre.
Dos de ellos al menos, el bergantín FLUVIA y la corbeta ADELA, fueron mandados por José…
…Tras el abandono del FLUVIA, Oyarbide pasa a la flota del Marqués de Campo, que fue un día la más importante naviera española en abierta y terrible competencia con la de Antonio López. Los barcos valencianos de las chimeneas rojas y negras, daban la vuelta al mundo, desde Filipinas a Hamburgo y desde San Francisco a Oran. El fenómeno Campo -tan olvidado- fue con el más sensato y feliz de Comillas, la más notable efemérides naviera del siglo XIX.
Oyarbide, un capitán de 29 años, cargado de prestigio, con buena educación y rico por su casa, era el ideal para los nuevos vapores de Campo, que hacían escala en Santander, puerto en donde se fueron matriculando uno a uno y en donde muy pronto adquirió la empresa carta de ciudadanía, por la atención especial que a ello prestó el propio Marqués, dada la importancia comercial de nuestra escala y el empeño en la rivalidad sostenida contra su colega de Comillas.
El primer mando de Oyarbide en la flota de la contraseña blanca con la M roja coronada, fue el del pequeño paquete CARIDAD, que formaba un trío muy particular con otros dos que llevaron los nombres de FE y ESPERANZA
…En las postrimerías de la vida de Campo y de los restos de su flota, José Oyarbide desembarcaba del CARIDAD, en trance ya de venta. En 1889 falleció el Marqués y el CARIDAD se vendía a armadores ingleses.
La siguiente etapa de la vida marinera de Oyarbide, que vivía por entonces en el n.° 2 de la Cuesta del Hospital, comienza el 10 de Noviembre de 1888 al ingresar como tercer oficial en la Trasatlántica en el ISLA DE PANAY y enseguida, con el mismo cargo, al flamante y hermosísimo ALFONSO XII (segundo de este nombre en la Compañía)…
… Antes del relevo de Martínez Campos como Capitán General y la llegada de Weyler, Oyarbide entregó su mando (el MANUEL L. VILLAVERDE) al capitán don Gregorio Amézaga y él tomaba el de otro vapor interinsular de Trasatlántica: el MÉXICO, el 23 de Noviembre de 1895.
El MÉXICO era un barco procedente de la flota del Marqués de Campo -por tanto viejo conocido de Oyarbide– y gemelo del PANAMÁ. Se había llamado TRENTHAM HALL, con el pabellón inglés de la Sun Shipping Co. desde 1876, fecha de su construcción en Glasgow hasta su compra por el Marqués en 1881. Era de 2.100 toneladas de arqueo y 4.000 de desplazamiento, con 101,57 mts. de eslora por 10,65 de manga y 7,60 de puntal. Tenía 3 palos, proa de violín, 1.400 caballos, una hélice y 12 nudos de andar.
Cuando don Claudio López Brú compró a Campo la mayor parte de su flota, a comienzos de 1884, el MÉXICO entró en el lote. En compañía del EBRO y el VERACRUZ fondeó en Santander, y en conserva con ellos zarpó para Cádiz de nuestra bahía el 30 de Mayo. Allí tuvo lugar la ceremonia de la entrega oficial.
Este barco, que iba a hacer célebre al capitán Oyarbide, le dio no obstante el primer susto, el 10 de Febrero de 1896, cuando a la altura de la isla holandesa de Aruba, en las Pequeñas Antillas,-una especie de gran playa blanca sentada en la mar, que apenas sobresale un palmo dé la superficie- fue abordado por el vapor mercante norteamericano NAUSEROND, lleno de pasajeros, echándolo a pique, pudiéndose salvar por fortuna gran número de ellos y su tripulación en el propio MÉXICO.
La guerra con los Estados Unidos ya estaba a dos pasos. Aquellos últimos meses de 1897, en que todo parecía resuelto se trocaron bien pronto en angustia evidente ante el fracaso de las tardías reformas políticas de la Isla y sobre todo ante el acoso diplomático y militar de Norteamérica exacerbado con la funesta explosión del MAINE en aguas del puerto de La Habana.
Oyarbide seguía mandando el MÉXICO en aguas del Caribe. Con el PANAMÁ, el SAN AGUSTÍN y el M. L. VILLAVERDE, servía las líneas exteriores permanentemente alejado de la metrópoli; en constante tensión de guerra; de sorpresa en sorpresa en la recalada de todos los puertos; a merced del enemigo y en la más desoladora incomunicación. El MÉXICO, clasificado como crucero auxiliar desde 1896, estaba armado oficialmente con 2 cañones de 90 mm., otros dos de 80 y una ametralladora «maxim», si bien a la hora del desarme sólo había a bordo 2 piezas de a 45 y cuarenta fusiles Mauser.
El 20 de Abril se rompieron oficialmente las hostilidades entre los Estados Unidos y España y el MÉXICO estaba en aguas de La Habana, quedando a disposición de la Armada al día siguiente. El Comandante General del Apostadero, Manterola, ordenó su salida y el 22, a las doce de la mañana, dejaba de través el Morro al mando de su capitán Oyabirde y llevando como comandante militar al Teniente de Navío de la clase don Julián García Duran, a más de un condestable y un cabo de cañón para dirigir el fuego de las piezas e instruir a la marinería en su manejo.
El MÉXICO se había convertido en un buque más de la Marina de Guerra, si bien su adscripción oficial a las Fuerzas del Apostadero no se publicó hasta el 17 de Mayo de 1898.
El objeto de la salida era el de transportar municiones y torpedos flotantes -así se llamaban las minas entonces- a diversos puertos de la Isla. Con su cargamento de torpedos Bustamante, accesorios para el fondeo de los mismos, un sinfín de elementos auxiliares, munición, pólvora, etc., zarpó orgulloso el correo de Trasatlántica, convertido en barco de guerra, bajo el mando del montañés Oyarbide.
Navegando con las precauciones debidas, -porque la flota americana comenzó inmediatamente el bloqueo efectivo de toda la costa- arribó al puerto de Nuevitas por la tarde del día 23, es decir que granjeó toda la costa norte de la isla, que era la más vigilada, llegando hasta la actual provincia de Camaguey. Descargó los torpedos precisos para la defensa de este puerto y su bahía y sale el 24 para Gibara, en la provincia de Oriente, unas 80 millas más al este. Dos horas permaneció el MÉXICO tan sólo en esta plaza: el tiempo suficiente para que García Duran entregara personalmente los pliegos reservados de instrucciones que el alto mando confió al Comandante Militar.
A las dos de la tarde zarpa de nuevo Oyarbide con destino a Ñipe, en cuya bahía permanecía fondeado como pontón el viejo crucero JORGE JUAN, Cumplida la misión de este puerto y entregados los pliegos de órdenes al comandante de este último buque, una hora después sale otra vez el MÉXICO con rumbo a Guantánamo, al sur de la isla, contorneado su extremo oriental por cabo Maisi. El día 25 a las 11 dé la mañana llegaba a la preciosa bahía de Guantánamo, en donde queda al abrigo de la ensenada Caimanera. Allí alijó el resto de su precioso cargamento, mientras protegía la boca del puerto el pequeño cañonero SANDOVAL.
Una vez terminada la descarga, tomó a bordo varias cureñas de artillería y zarpa seguidamente para Santiago, sesenta millas al oeste, corriendo paralelo al sur. El Teniente de Navío García Duran quedó en Guantánamo para dirigir las faenas del minado de la boca del puerto.
El 27 entraba el valiente MÉXICO entre el Morro y la Socapa en la bahía de Santiago de Cuba. Allí estaban encerrados desde el día 21 el SAN JUAN, de la flota de Herrera, mandado por el notable y valiente capitán santanderino don Fernando Pereda Palacio, el TOMAS BROOKS y el REINA DE LOS ANGELES del armador torrelaveguense don Antinógenes Menéndez Pintado, tío carnal de Menéndez y Pelayo. El día 26 había llegado también el MORTERA, de la flota de Herrera, conduciendo 150 reses, y un cargamento de harina, garbanzos, arroz, judías y vino enviado por el Capitán General Blanco desde La Habana para atender al suministro de la población civil y del ejército de Oriente. El SAN JUAN y el MÉXICO fueron los últimos barcos que entraron en Santiago, si exceptuamos la escuadra del Almirante Cervera, la de una pequeña goleta inglesa con harina y cebollas procedente de Jamaica y la del mercante alemán POLARIS, que por casualidad entró en Santiago para dejar 1.700 sacos de arroz que no se atrevía a llevar hasta La Habana.
La hazaña de Oyarbide fue estupenda. Mientras llevaba a efecto su temerario periplo con cinco escalas eran capturados por los yanquis en las cercanías de la isla de Cuba los grandes mercantes españoles BUENAVENTURA, PEDRO, MIGUEL JOVER, CATALINA, SATURNINA, PANAMÁ, y ERNESTO y los veleros MATILDE, ANTONIA, SOFÍA, CONCHITA, CÁNDIDA y CARMELITA, algunos de ellos en los mismísimos puntos y casi a la misma hora en que había estado en su aguaje el MÉXICO.
En Santiago la Armada le embarcó más torpedos y material de guerra así como 50 reses de ganado. Todo ello, por orden del General don Arsenio Linares que mandaba la plaza, fue llevado a Guantánamo, para donde volvió a zarpar el MÉXICO en la madrugada del día 28, llegando a la bahía guantanamera a eso de las once de la mañana. El fiel SANDOVAL esperaba en la boca del puerto, mientras el barco de Oyarbide raspando la Punta Aguadores, el Sardinero y Daiquirí se colaba en la bahía.
La próxima salida estaba prevista para Cienfuegos, en Las Villas, pero habiendo llegado noticias telegráficas del cerrado bloqueo que los barcos de guerra yanquis mantenían sobre aquel puerto, se optó por regresar a Santiago, a donde llegó el MÉXICO en la tarde del día 30 de Abril.
Para entonces la cosecha fúnebre de mercantes españoles capturados por la escuadra americana era abrumadora. Los vapores TELESFORA, AMBROSIO BOLÍVAR, GUIDO y ARGONAUTA y los veleros TRINIDAD y ENGRACIA, por lo menos, habían caído además en sus manos. El MÉXICO quedó desde ese momento convertido en el único barco de guerra de alguna importancia para llevar a cabo el servicio de vigilancia en el puerto de Santiago de Cuba. Le acompañaban el cañonero ALVARADO, varado en seco y en reparación, y el viejo crucero REINA MERCEDES, con las calderas inútiles y convertido en batería flotante de dudosa eficacia.
El día 19 de Mayo entraba en Santiago procedente de Curaçao la escuadra del Almirante don Pascual Cervera, integrada por los cruceros-acorazados INFANTA MARÍA TERESA, VIZCAYA, OQUENDO, COLÓN y los destructores PLUTÓN y FUROR (el TERROR, averiado, quedó en Martinica y pasó luego a Puerto Rico). Había comenzado el final del gran drama naval de España.
El MÉXICO, abandonando su cualidad de vigilante, pasó a convertirse en buque-madre de la media flotilla de destructores. Vigilaban éstos de noche la boca del puerto y de día se abarloaban por los costados del barco de Oyarbide en donde dormían o reposaban sus dotaciones, pues no hay que olvidar que estos pequeños buques, terriblemente incómodos, carecían del más mínimo confort y el servicio continuado de guerra a su bordo era realmente agotador”…
Y este fue, según el magnífico relato hecho por Rafael González Echegaray, el periplo lleno de peligros que corrió en su navegación cayera el vapor MEXICO.
El 15 de abril de 1915, a la edad de 63 años, moría debido a una arterioesclerosis don José de Oyarbide Echevarría, otro de aquellos grandes capitanes de la Compañía Trasatlántica, algunos de los cuales hemos visto en esta web.
Unos años antes, concretamente el 10 de julio de 1901, el buque que había mandado, y que le hizo célebre, había acabado su vida marítima en una varada en niebla cerrada en la costa portuguesa.
La prensa lo narraba de esta manera: El diario La Correspondencia de España, en su edición de 12 de julio de 1901, en su página 1, citaba:
…”Vapor Encallado. Por Telegrafo. Como Embarranco. Vigo, 11. 8,55 n.
El vapor MEXICO ha embarrancado á las tres y cuarto de la tarde de ayer, á causa de haber tropezado con un monte de piedra.
Una parte del casco quedó sobre las piedras y la otra se partió. La causa de haber embarrancado fue la cerrazón que había.
El choque del buque contra las piedras fue á siete kilómetros al Sur de la barra de Viana.
El Salvamento.
Tan pronto como ocurrió el choque se procedió al salvamento do los pasajeros. Esta operación se hizo con el mayor orden, bajando á las lanchas del buque los pasajeros.
Muchas lanchas pescadoras que se hallaban por aquellas inmediaciones acudieron al sitio de la catástrofe tan pronto como de ella se apercibieron.
Los náufragos perdieron sus equipajes, no pudiendo sacar más que los bultos que llevaban á la mano.
El cargamento.
Después de salvar el pasaje, los tripulantes y los pescadores que al MEXICO acudieron, intentaron salvar el cargamento.
Consiste éste en maíz, lana y cueros.
Conferencia Telegráfica.
El subsecretario de Gobernación ha conferenciado telegráficamente con el consignatario de la Compañía Trasatlántica en Vigo, pidiéndole detalles de lo ocurrido, pues el ministro no sabe más detalles.
Traslado de los náufragos.
El consignatario de la Trasatlántica ha salido para Viana, con objeto de disponer el traslado de los náufragos á Vigo.
La primera noticia.- Ansiedad. Cádiz 11, 7’45 t.
Tan pronto como se tuvo aquí noticia de la desgracia ocurrida al vapor MEXICO, se llenó de gente la delegación de la Compañía Trasatlántica.
La mayor parte de los tripulantes del barco son gaditanos, y, por lo tanto, la ansiedad era grandísima.
La carga del barco.
El vapor encallado cargó aquí para Vigo 80 sacos de café, dos de cacao y una caja con 400 libras esterlinas para Bilbao y 1.135 para Santander, y 500 sacos de café.
El siniestro.
Salió de este puerto el vapor MEXICO el lunes por la tarde. Procedía de la Argentina y del Brasil, carrera que tiene marcada para sus viajes.
El martes, á las siete, zarpó de Lisboa y ayer tarde debió llegar á Vigo.
En el trayecto de estos dos puntos, y al llegar a las inmediaciones de Vianna do Cástelo, cerca de Vigo, quedó encallado sobre una piedra. De Vigo debía ir á Mondáriz (textual)
Los pasajeros.
Iban en el barco el capitán del puerto de Sevilla, el marqués del Real Tesoro y su familia.
Llevaba 20 pasajeros para Coruña, Vigo, Villagarcía y Bilbao, entre ellos la esposa del capitán del barco.
Él resto del pasaje le componían 107 individuos en su mayoría inmigrantes gallegos.
La tripulación.
Mandaba el MEXICO el capitán D. Julián Osler, uno de los oficiales más antiguos de la compañía trasatlántica.
Navegaba desde que tenía dieciocho años y se encargó del mando del MEXICO en Enero de 1899.
En Cuba, durante la guerra, mando un vaporcito remolcador.
Hizo después un viaje desde Cádiz á Manila que le valió muchos elogios.
Ha desempeñado el mando de los barcos JOAQUIN PIELAGO, LARACHE y otros.
El resto de la tripuLición se compone de 73 individuos, en su mayoría gaditanos.
La oficialidad del barco son: D. Antonio Diez, capellán; D. José M. Ponce médico; D. Francisco Aiza, primer oficial; D. Pablo Loreto, segundo y D. Ramón Villaza, maquinista.
El buque fué construido en Inglaterra el año 1870.
Todos salvados.
En la delegación de la trasatlántica se ha recibido un telegrama del Sr. Osler.
En dicho despacho confirma el capitán del MEXICO haberse salvado el pasaje y la tripulación.”…

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