EL VAPOR ROMULUS Y LA ODISEA DEL GUTHRIE

CON BALLESTRINQUE Y COTE, NO SE ZAFA NINGUN BOTE

Construido en las gradas de Phoenix Works con el número 36 de los astilleros de H. MacIntyre & Co., en Paisley, Escocia, para Mcleod y Compañía, de Manila, que posteriormente, y como ya hemos visto, se integrarían en la gran Compañía Marítima, una de las primeras agrupaciones de negocio marítimo de nuestro Estado, el vapor ROMULUS tuvo una larguísima vida que acabo en tragedia, bajo las bombas japonesas, y ya con el nombre de LEYTE. Había sido botado el 7 de junio de 1879 y vivió innumerables aventuras en los mares tropicales de las Islas Filipinas. Tras la debacle española, con la caída de las colonias de ultramar, pasa a llevar bandera americana (obligación impuesta por los americanos para poder efectuar el cabotaje en Filipinas) y desarrolla labores de transporte de tropas para los americanos entre las islas. En 1900 es convertido en buque cablero auxiliar para ayudar al BURNSIDE (otro mercante español convertido en cablero, el RITA) en sus labores de establecimiento de una moderna red de comunicaciones en las islas. En 1901 se devolvió a sus armadores; la Compañía Marítima.

El vapor ROMULUS, de la Compañia Maritima. Postal. Ca. 1900.jpg
El vapor ROMULUS, de la Compañia Maritima. Postal. Ca. 1900.jpg

Sus características técnicas, según el Lloyd´s Register of Shipping: Año 1904-1905, eran las siguientes: …”Vapor a hélice con casco de hierro; tipo: well deck; maquinaria a popa; 1 cubierta corrida; dos mamparos estancos transversales; registro bruto: 830 toneladas; under deck: 688; registro neto; 531; eslora entre perpendiculares: 210,0 pies; manga: 29,2; puntal en bodega: 15,3 pies; matricula de Manila; castillo de proa de 16 pies; maquina compound de dos cilindros; diámetro de los cilindros: 28 y 50 pulgadas; carrera de los pistones: 33; presión de trabajo: 93 libras; potencia nominal: 114 nhp; maquinas construidas por Hutson&Corbett, de Glasgow”…
Sus singladuras por los mares de Filipinas estaban plagadas de peligros, tanto por las condiciones meteorológicas –los terrible baguios y la falta de ayudas a la navegación a bordo y en tierra- como por la situación de alerta continua en la colonia, en donde el poco inteligente control por la iglesia y el ejército de la situación, siempre tenía como consecuencia la insurrección de los patriotas filipinos que deseaban su justa independencia.
Según el diario Wyoming County Times, edición del jueves 24 de abril de 1890, el ROMULUS abordo y hundio al vapor ORDOÑEZ (antiguo feeder del Marques de Campo) cerca de Manila. Afortunadamente sin pérdida de vidas humanas.
Sin duda alguna, el que fue el hecho más relevante de su vida marítima, fue el salvamento del vapor australiano GUTHRIE, que vivió una de aquellas epopeyas que muy pocos vapores tuvieron la suerte de poder contar. En medio de un baguio monstruoso perdió las palas de la hélice y quedo al garete. Solamente la ciencia e inteligencia de aquellos marinos extraordinarios decimonónicos, pudo salvar el buque que, en buena ley, debería haberse ido al frio bentos.
La narración de los hechos la haremos desde el punto de vista español y el australiano, pero ambos guiados por noticias aparecidas en el diario El Comercio, de Manila:
Según el diario La Unión Católica, en su edición de 24 de noviembre de 1890, en su página 2, los hechos ocurrieron de la siguiente manera: …”Salvamento importante.
De una carta que publica nuestro querido compañero El Comercio, de Manila, llegado hoy á Madrid, tomamos los siguientes párrafos relativos á un importante salvamento llevado á cabo por el vapor español ROMULUS en aguas de Manila en los primeros días del mes de Octubre último: «El domingo 6 de Octubre, á las once de la mañana, abandonaba el puerto de Manila el vapor ROMULUS con destino á su acostumbrado itinerario de la costa del Norte de Luzón. El tiempo aun inseguro y achubascado, á consecuencia del inmenso baguio de los últimos días del mes anterior, parecía con tendencia á abonanzar, y los barómetros subían.
El mar, no obstante, agitábase en oleaje tendido é impetuoso, como si aún se sintiese estremecido por el huracán.
A mitad de aquella noche salía el ROMULUS de Subic, envuelto en sombras obscurísimas y espesa lluvia. Antes del amanecer pareció que se sentían cañonazos lejanos: no era ilusión del oído; á poco algunas luces de bengala y continuos cohetes nos aseguraron de la proximidad de un buque que reclamaba auxilio: el intrépido capitán del ROMULUS, D. Fausto Ormaechea á quien nunca se elogiará lo que merece, sin vacilar ni un momento, puso rumbo hacia el barco que en el obscuro horizonte se adivinaba.
Al llegar á su lado, clareaba el día: hallábase el buque al Éste de la farola de las islas Capones, mal fondeado á unas tres millas de la costa, casi al pie de los inhospitalarios montes de Zambales, destrozada la máquina, sin hélice ni gobierno alguno, y á poca distancia de un bajo de piedra: era el buque un vapor australiano magnífico, el GUTHRIE, allí arrojado por la furia del pasado huracán, y espuesto á perecer en tan peligroso paraje con las ciento veinte personas que conducía á su bordo.
El Capitán del ROMULUS se resolvió á salvarlo, después de conferenciar con el jefe del buque Australia (sic), que en un bote excasamente tripulado, no sin gran riesgo, se acercó y subió á nuestro barco: la pasada angustia y la alegría presente se reflejaban en aquellos semblantes curtidos en el mar y acostumbrados á desafiar impávidos el peligro.

S.S. GUTHRIE. Ernest G. Best postcard collection. Foto State Library of New South Wales. Web Trove.tif
S.S. GUTHRIE. Ernest G. Best postcard collection. Foto State Library of New South Wales. Web Trove.tif

Nos acercamos al GUTHRIE, pero una marejada fortísima dificultaba las faenas, que se realizaron, no obstante, con la mayor pericia: dos largas horas duraron las de dar un cable al buque náufrago, y conducir á nuestro barco el pesado alambre que lanzó el GUTHRIE. Terminada al fin la tarea, y al emprender la marcha, el cable del babor estalló como si fuese una débil cuerda, y al ponerse en tensión al alambre de estribor, arrancó con extruendo un pedazo de la barandilla del ROMULUS.
Por un instante, el pánico se pintó en todos los rostros: el GUTHRIE había levado anclas, y temimos por su suerte; pero el alambre resistió la arrancada, y momentos después ambos barcos marchaban hacia Subic, fuertemente balanceados por las olas.
La noche, cubierta da neblina espesa, nos impidió entrar en Subic, y hubimos de seguir navegando en demanda del faro del Corregidor.
Al amanecer del martes entrábamos en la inmensa bahía de Manila: el GUTHRIE estaba en salvo…pero ¿quién describe las angustias de aquella noche interminable? Un débil alambre de menos de tres centímetros de diámetro unía el barco australiano al ROMULUS y de el solo de su insegura resistencia, tal vez de un golpe de mar, dependía la vida de un centenar de personas. ¡Noche en ambos barcos de larga angustia, de zozobra mortal, de esperanzas inciertas, de continuas temores, coronados por el éxito.
jEspectáculo grandioso, conmovedor, el de la salida del ROMULUS, pasando junto á la popa del buque salvado! Allí la tripulación en masa, subida en palos y cuerdas, allí elegantes damas, niños, extraños tal vez al peligro anterior, saludaban al ROMULUS con entusiastas y repetidas ¡hurras!, lanzados por cien bocas de otros tantos seres devueltos á la vida. Allí el júbilo ya, la gratitud de aquellos seres arrebatados á la muerte, entre los que atraía las miradas una bellísima joven que agitaba en sus manos, febriles da alegría, una bandera norte-americana.
Más de un rostro curtido por el mar se humedeció con lágrimas: muchos corazones latieron de entusiasmo y tal vez alguno se estremeció de legitimo orgullo, como héroe del salvamento y por el bien realizado.»”…
Por su parte, el diario australiano The Maitland Mercury and Hunter River General Advertiser, de New South Wales, en su edición del martes 25 de noviembre de 1890, cita: …”Accident to the Steamer GUTHRIE.
The Overland China Mail states that the passengers of the s.s. GUTHRIE arrived in Hongkong on October 12 by the ZAFIRO. Among their number was Mr. Andrew Crombie, a Queensland J.P., who gave the following particulars of the accident which befell the vessel:-” During the first part of the voyage after leaving Port Darwin, the weather was beautiful, and all the passengers enjoyed themselves as if they were on a picnic tour, the ship being well found and the service good. On entering the China Sea, the steamer found itself in a hurricane. It was on Saturday, 27th September, while approaching the Phillippine Islands, that the bad weather first set in.
Captain Shannon steamed against the strong wind for two or three days. On Tuesday night 30th September, he concluded that the vessel had got into a typhoon and he put his ship about with the idea of running out of the danger. Before an hour had elapsed all the blades were stripped off the propeller, and the GUTHRIE lay helpless in the trough of the sea, great waves breaking over the vessel. The storm continued all night with unabated violence and for some 30 hours afterwards, the ship rolled so that at times we thought she could never right herself. Captain Shannon then made, with what sail was available for Manila, and had it not been for the alterations made on the lighthouses of the Island of Luzon by the Spanish authorities, which had not been notified to the public, Captain Shannon would in all probability would succeeded in navigating his ship safely into Manila, crippled as she was. When daylight broke on Thursday morning (2nd October), we discovered that instead of a fair run into Manila Bay being before us, a pile of high mountains with terrible fringes of reefs appeared as far as the eye could reach, with two large masses of breakers on our lee bow. Captain Shannon put the ship in the wind and passed the word for the anchors to be let down. How Mr. M’Arthur, together with the other officer and crew, managed to execute the order was a marvel to everyone. The anchors were stowed on deck and double lashed. It was blowing a hurricane, raining in torrents, and the ship was rolling to something like an angle of 40. However they did succeed, and the ship swung to her anchors when only a cable length or so from the boiling surf.
We remained in this perilous condition for five days and nights. Finally the S.S. ROMULUS came
up, took us in tow, and brought us in safety to Manila.”…
Y en un articulo mas amplio, el diario Northern Territory Times and Gazette, de Darwin, en su edición del viernes 31 de octubre de 1890, narraba: …”The S. & A. Co.’s S.S. GUTHRIE in a Typhoon. (From the Hong kong Daily Press, Oct. I6th.)
The steamer ZAFIRO arrived here on the 12th inst., bringing the passengers of the steamer GUTHRIE, now lying at Manila with a broken shaft. It appears that the GUTHRIE fell in with a typhoon on the 30th September, and after battling with the storm for some days broke her propeller. For three days, in the full force of the storm, disabled as she was, she drifted. On the 3rd October she found anchorage in an extremely dangerous place, being momentarily expected to part company with her mooring and drift upon the rocks. The boats were got ready for lowering, life buoys were served out to the passengers, and every preparation made for a break-up of the ship. We translate the following particulars of her rescue from this pericolous situation, from the Comercio, a Manila paper:-“The Spanish mail steamer ROMULUS sailed from Manila on the 5th inst. She arrived at Subic about 9 p.m. in the evening, and there received information that some fifteen miles to the north of the Capones Islands there was a large steamer lying close in shore and apparently disabled. The ROMULUS accordingly made for the place indicated, and a little after 4 o’clock the next morning saw three lights, indicating a steamer at anchor and unable to manoeuvre. The lights of the ROMULUS had apparently been seen by the helpless vessel, which commenced to fire guns, let off rockets, burn blue lights, blow her steam whistle, and ring her bells. The night being dark and the sea high, nothing could be done till daylight, when the ROMULUS anchored near the other vessel Communication being established it was discovered that the vessel was the E. & A. Co.’s S.S. GUTHRIE, which had been caught and disabled in a typhoon whilst voyaging from Australia to Hong-kong. In view of the perilous situation of the vessel, and the fact that the provisions for the 120 persons on board were beginning to run short, the ROMULUS could not do otherwise than render all the aid possible, especially as the state of the sea rendered all communication with the shore impossible. It was therefore decided to take the GUTHRIE in tow, which had to be done with great care, the high sea rendering the operation extremely dangerous. The hawser having been successfully passed, a course was shaped for Sual, the port to which the ROMULUS was bound, but owing to the size of the GUTHRIE and the high sea it was soon seen that to make that port was little less than impossible and dangerous for both vessels. After a consultation it was decided to make for Subic, and the vessels arrived off that port at 7.30 in the evening. The night, however, being dark and squally it was impossible to make out the entrance to the port, and seeing the manner in which the ROMULUS was labouring in the heavy sea and the danger which might be incurred by waiting for daylight in that position, the course was continued to Mariveles.
Here, again, the circumstances were the same, and it was therefore decided to continue to Manila, which was reached at 9 o’clock on the morning of the 7th. Prior to being assisted by the ROMULUS, a boat manned by two officers and six men had been dispatched from the GUTHRIE with instructions to try and effect a landing and make known the dangerous position in which the vessel was placed. Up to time of the ZAFIRO‘s departure nothing had been heard of this boat. Previous to leaving for Hong Kong the GUTHRIE passengers presented Captain Neil Shannon with an address, of which the following is the gist:-“We cannot allow the occasion of our leaving your ship to pass without placing on record our high appreciation of the many good qualities displayed by you in the midst of one of the most awful typhoons ever known, in a sea running mountains high, and the vessel helplessly drifting on to a lee shore. We are deeply sensible that, under Providence, we owe our lives to the pluck, determination, and good seamanship which you evinced day after day, and night after night, for over a week at a stretch, and that, in fighting as it were to the last gasp, in which you were nobly seconded by your officers and crew, you succeeded in saving your ship and 140 lives at a moment when we all expected to be cut to pieces on the coral reefs within an hour.” Mr. Andrew Crombie, a Queensland member of Parliament, who was a .passenger, is responsible for the following:-“When daylight broke on Thursday morning (2nd Oct.) we discovered that instead of a fair run into Manila Bay before us, a pile of high mountains with terrible fringes of reefs appeared as far as the eye could reach, with two large masses of breakers on our lee bow. Captain Shannon put the ship in the wind and passed the word for the anchors to be let down. How Mr. McArthur, together with the other officers and crew, managed to execute the order was a marvel to every one. The anchors were stowed on deck and double lashed. It was blowing a hurricane, raining in torrents and the ship
was rolling to something like an angle of 40º. However, they did succeed, and the ship swung to her anchors when only a cable length or so from the boiling surf. We remained in this perilous condition for five days and nights. Finally the S.S. ROMULUS came up, took us in tow, and brought us in safety to Manila.”
The boat which left the vessel to look for land was manned by the third officer, Mr. Moir, the 2nd engineer, Mr. Millar, and a crew of six men-all picked men and good swimmers. Out of seven boats on board five were smashed.”…
Hace poco, un buque de crucero, el VOYAGER, sufrió un episodio parecido al Norte de las costas de África, que duro solamente unas pocas horas, y en donde el pasaje quedo aterrado. Imaginen los lectores el sufrimiento continuado de aquel pasaje, en medio de un baguio que enviaba una mar enorme, tras ver pasar los días sin recibir ningún auxilio. Imaginen también la ciencia necesaria, y sobre todo el valor, para largar las velas en medio de vientos huracanados, y con ellas maniobrar el buque, y para finalizar, bajar a cubierta y largar las anclas en medio de aquel infierno. Ni que decir de botar un bote –ya un milagro en según qué condiciones de mar- y enviarlo al infierno a encontrar ayuda. Al final la muerte debió ser el final de aquellos valientes.
Según hemos comentado, en 1927 cambia de nombre, a LEYTE, pero no de compañía.
En enero de 1942 es hundido por las bombas japonesas en Cebu.

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