ANTONIO MILLAN E HIJOS Y EL VAPORCITO CADIZ

SOPLA NORTE OSCURO, A RESGUARDO SEGURO

Buques.org es probablemente la decana de las web marítimas de nuestro país. Una excelente pagina de Internet que muestra prácticamente todas las navieras que existen, o existieron, en nuestro país. Es, indudablemente, imprescindible en nuestra biblioteca virtual, y, como tal decana que es, esperamos que se perpetuara en el tiempo y nos permitirá seguir disfrutando de su contenido. Dentro de esta web hay una sección dedicada a los Astilleros en Cádiz, y en el apartado de Vea Murguia podemos encontrar información sobre el vapor que hoy estudiaremos; el CADIZ.
En 1872 se instalaba en Cádiz el consignatario de buques, y naviero, Antonio Millán, quien con el buque SAN ANTONIO iniciaba un servicio de vapores en la bahía para conectar la capital de la bahía a distintas poblaciones del entorno.

Puerto Real. Vapor CADIZ. Foto de la web Fundacion Juan March. Legado Joaquin Turina.jpg
Puerto Real. Vapor CADIZ. Foto de la web Fundacion Juan March. Legado Joaquin Turina.jpg

Según la web Galeon.com, en un apartado titulado “Vapores en la Bahía”, y sobre el muelle de estos vapores, anota: …”Desde sus comienzos (1820) a nuestros días el atraque de los vapores de pasajeros siempre se realizó en puntuales y obligadas ocasiones, en embarcaderos sitos junto a la plaza y muelle de las Galeras Reales. En Cádiz a la derecha según va llegando o frente a la fábrica de tabaco y hoy día a la izquierda o en el muelle trasatlántico”…
A partir del año 1890 la empresa de Antonio Millán pasaría a llamarse Antonio Millán e Hijos, y su flota, en 1896, la formaban los vapores: DOS HERMANOS, MARIA GRACIA, ANITA, EMILIA, AMAPARO, MERCEDES, MILLAN CARRASCO, JOSE MARIA, PUERTO DE SANTA MARIA, APOSTOL, SALVADOR, VIRGEN DE AFRICA, PUERTO REAL y CADIZ.
Los vapores hacían servicios locales y de cabotaje en la zona con líneas marítimas como las que unían, diariamente, la bahía de Cádiz, El Puerto de Santa María, Puerto Real, Carraca y Dique de la Compañía Trasatlántica, u otras de mayor alcance como los servicios semanales entre Cádiz, Sevilla, Sanlúcar y Huelva.
Otra de las líneas que cubría la empresa Antonio Millán e Hijos era un servicio quincenal entre Sevilla, Cádiz, Algeciras Gibraltar, Ceuta, Tánger, Casablanca, Mazagán, Mogador e Islas Canarias.
Según la web mencionada: …”En 1900, el Ministerio de Fomento aprueba la construcción de un muelle de hierro, a cargo de la empresa Antonio Millán e Hijos se llegó a un acuerdo donde la empresa tendría su propiedad y uso exclusivo durante cincuenta años, pasando luego al Ayuntamiento. Un año más tarde y una vez terminada las obras del nuevo muelle entraría de nuevo en servicio”…
Y también: …”La empresa de Antonio Millán e Hijos, esta familia gaditana, estuvo presente en nuestra Ciudad de forma interrumpida durante 63 años con una flota de 16 vapores y un sin fin de otras embarcaciones”…
La firma Antonio Millán e Hijos disponían de un varadero en la margen izquierda del río Guadalete muy conveniente para las reparaciones de su flota de pequeños vapores.
El ultimo vapor de la Compañía fue el vapor MERCEDES (que veremos próximamente) llegado a principios del siglo XX.
La muerte del patriarca ocurre en el año 1920.

El CADIZ atracando en Sevilla. Fecha indeterminada. Postal.jpg
El CADIZ atracando en Sevilla. Fecha indeterminada. Postal.jpg

Sobre el vapor CADIZ, y según cita el libro “La factoria naval Vea Murguia Hermanos”, escrito por Mariano de Retegui Bensusan: …“Entre otras botaduras menores, se realizaron en la Factoría las de los vapores CADIZ y SAN FERNANDO y la del yate EULOGIA, que fueron cubriendo algo los desfases de la construcción del CARLOS V.
Los vapores CADIZ y SAN FERNANDO fueron encargados por D. Modesto Escauriaza y reflejaban el carácter de la época. Así las cámaras de 1ª clase, tenían la forma de coche salón americano, con departamentos reservados para señoras. A proa iba la cámara de 2ª, también lujosa. El CADIZ estuvo dedicado al servicio de pasajeros entre Cádiz, La Carraca, Puerto Real y Puerto de Santa María”…
Por ejemplo, en el enlace entre Cádiz y Puerto de Santa María, habitualmente, se verificaban entre dos y cuatro viajes diarios, según fuese la temporada alta o baja, y un viaje duraba de 50 a 60 minutos.
En el libro El nacimiento de una industria. El astillero Vea Murguia de Cádiz. (1891-1903) escrito por José Luis Gutiérrez Molina, y editado por la Diputación de Cádiz, Servicio de Publicaciones, en el año 2001, se lee: …”Las pequeñas construcciones mercantes.
Aunque el periodo de construcciones mercantes más importante del astillero fue el comprendido en los años iniciales del siglo, desde su inauguración se realizaron obras menores. Fueron un total de once, casi la mitad de ellas, cinco, pesqueros. Aunque su carga de trabajo -apenas 1.000 toneladas- no fue relevante, si tuvieron importancia para mantener activa la factoría. Fue el caso de las tres primeras -los vapores EULOGIA, CADIZ y SAN FERNANDO– realizadas durante sus dos primeros años de existencia.
El EULOGIA fue un pequeño yate que construyeron los hermanos Vea-Murguía para su uso personal. Aunque finalmente acabo prestando sus servicios en la factoría. Las otras dos, en realidad las primeras construcciones civiles del astillero, fueron dos embarcaciones encargadas por Modesto Martínez Escauriaza para cubrir el trafico de pasajeros de la bahía. Eran gemelos aunque su destino final fue diferente. Desde los primeros días de marzo de 1893, junto a la grada numero 2, que había dejado libre el FILIPINAS, comenzaron a acopiarse los materiales. El 18 de marzo, con la asistencia de los propietarios, representantes de la Novelli y el armador, se pusieron las quillas de ambos buques. En el discurso que pronuncio, Escauriaza alabo las instalaciones de la factoría y, sobre todo, el precio que habían ofertado los Vea Murguia, inferior al ofrecido por astilleros escoceses.
Un año mas tarde, ambos buques fueron botados con sus maquinas ya instaladas. Pocos días después estaban preparados para comenzar sus servicios. Sin embargo ninguno de los dos vapores termino en poder de quien los había encargado. Ya en junio se suspendieron los viajes anunciados en el CADIZ para el día de San Juan.
Después, las relaciones del naviero con el astillero se agriaron de tal forma que Escauriaza denuncio al Ministerio de Marina que el capital de la factoría era ficticio y que no podría cumplir su compromiso de construcción del CARLOS V. Finalmente el CADIZ fue comprado por el propietario jerezano Ivison quien, al poco tiempo, se lo traspaso al armador local Antonio Millán que lo dedico a cubrir la ruta Cádiz-Puerto Real. De otro lado, el SAN FERNANDO acabo como remolcador al servicio del astillero”…
Sobre las características de los buques, el autor cita: …”Desplazaban 183 toneladas y median 30 metros de eslora, por 5 de manga y 2 de puntal. Diseñados por la casa inglesa Novelli y Cia de Londres, llevaban maquinas -de la misma nacionalidad- de 200 caballos de potencia que les permitían realizar los recorridos previstos en menos de 30 minutos. Podían transportar unos 150 pasajeros distribuidos en dos cámaras -de primera a popa y de segunda a proa- provistas de una doble hilera de bancos separados por un pasillo, y una toldilla central en la que se situaban unos bancos corridos con capacidad para unos 60 viajeros (En Diario de Cádiz, (m) 4 y 7.2.1894)”…
El CADIZ tenía el número de grada 4.
El buque se perdió como consecuencia de la explosión de una de sus calderas que tuvo como consecuencia el desfonde del buque y la destrucción del muelle de hierro. Lo atestigua el diario La Voz, de Madrid, edición de 9 de julio de 1929, en su pagina 1: …”Estalla una caldera del “CÁDIZ” y se hunden este buque y otras dos embarcaciones.
Se ahoga un anciano menesteroso que dormía en el vapor.
Puerto de Santa María. 9 (12 m.).- Esta mañana hizo explosión una caldera del vapor CADIZ, propiedad del señor Milán, que hace el servicio de viajeros entre Cádiz y Puerto de Santa María.
La explosión fue causa de que el vapor se fuese a pique, y también, y a consecuencia de ella, dos embarcaciones pesqueras que se hallaban próximas naufragaron.
El anciano Joaquín Cano, que por carecer de domicilio acostumbraba dormir en el vapor, ha perecido en la catástrofe. El cadáver ha sido hallado por el personal de salvamento.
En las embarcaciones dichas se hallaban los marineros Santiago García Meller, Manuel Salmerón, José Oviedo Gómez, Manuel Cuevas y Francisco Matíola, todos los cuales resultaron con lesiones de escasa importancia y fueron asistidos en el hospital de San Juan de Dios.
El enorme estampido que produjo la explosión causó alarma en teda la ciudad. Se rompieron infinidad de cristales.
La violencia de la explosión lanzó trozos de barro a gran distancia y piedras de considerable peso.
El muelle, de hierro y madera, donde estaba atracado el barco ha sufrido grandes daños, pues la explosión ha partido algunas de las gruesas columnas de hierro que lo sostiene.
El Juzgado de Marina ha comenzado a instruir el sumario”…
Y esta es la historia de este pequeño vaporcito que marco el final de una era y de una compañía. A partir de entonces, y por ordenanzas municipales, solo efectuarían el recorrido pequeñas motonaves.

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