APUNTES PARA LA BIOGRAFIA DEL INSPECTOR GENERAL DE LA ARMADA EXCMO. SR. DON JOAQUIN TOGORES Y FÁBREGUES. HIJO ILUSTRE DE MALLORCA (1835-1904)

Continuando con la serie de artículos de revistas y opúsculos transcritos íntegramente, hoy damos a conocer el escrito por D. Juan Llabres Bernal, copia a su ves del aparecido en la revista STVDIA, Palma de Mallorca, Año XVII, agosto-septiembre de 1945.
Textualmente apunta: …”Dos almirantes, el célebre don Antonio Barceló y don José Rodríguez de Arias, capitán general de la Armada, el ingeniero general don Joaquín Togores y el capitán de navío e hidrógrafo don Felipe Bauza, representan honrosamente a la Marina en el conjunto de Hijos Ilustres de Mallorca, cuyos retratos encuadran con evocadores recuerdos de un pasado glorioso el Salón de sesiones de nuestra Casa Consistorial.
Se han publicado noticias biográficas y estudios más o menos extensos y documentados sobre aquellos otros (1)- (Barceló posee muy copiosa bibliografía que inició el erudito don Joaquín María Bover en VARONES ILUSTRES DE MALLORCA, Palma, 1847, págs. 676-678.
Con fuentes de primera mano el autor de estas líneas ha publicado dos estudios parciales sobre tan distinguido marino titulados: De como ingresó en la Rea! Armada e! general Barceló (–Episodios del corso marítimo del siglo XVIII), Palma, ¡1944, 43 págs., con una lám., 8.° y El último mando del general Barceló (1790-1792), en el Boletín de la Sociedad Arqueológica Luliana Palma, 1921 vol. XVIII, págs. 102-109.
Sobre Rodríguez de Arias-hijo de un comisario de Guerra de Marina de la Real Armada y nacido accidentalmente en nuestra ciudad en 1761—escribieron Bover, en su obra ya citada, y con más amplitud y conocimiento el vicealmirante don Francisco de P. Pavia en su Galería biográfica de los generales de Marina, Madrid, 1873, vol. III, págs 341-347.

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Caratula del opusculo.

Y con referencia a Bauza véase mi folleto Breve noticia dé la labor científica del capitán de navío don Felipe Bauza y de sus papales sobre América (1764-1834) publicada con motivo del centenario de su muerte, Palma, 1934, 76 págs., con una lam., 8ª.–) y únicamente de don Joaquín Togores, prestigiosa figura déla ingeniería naval -Inspector general del cuerpo- representante de España en cuantas manifestaciones industriales y científicas internacionales tuvieron lugar en su época, político distinguido y hombre inteligente y de corazón, permanece casi desconocido para sus paisanos porque, ni el Excmo. Ayuntamiento de Palma –a quien siguiendo tradicional costumbre correspondía hacerlo- ni nadie que sepamos en nuestra isla, ha dedicado a su memoria el postrer homenaje de un recuerdo.
A reparar en lo posible este olvido, y sin pretensión alguna de alarde biográfico sino como modesta remembranza de una figura ilustre, se contrae este breve relato.
Los seis hijos de don José Antonio Togores, hacendado oriundo de la villa de Sineu y de doña Francisca Fábregues y Santander, de antigua familia de militares palmesanos, sirvieron en la Armada, en la segunda mitad del siglo pasado: don Epifanio, don José, don Jaime y don Antonio en Infantería de Marina, don Juan, murió de guardia marina en la Habana en 1857, y don Joaquín -el primogénito- en el cuerpo de Ingenieros.
Había nacido el 29 de septiembre de 1835 y en 1855 ingresó en la Marina como oficial alumno. El Diario de Palma, decano de los periódicos mallorquines, dio cuenta de ello en la siguiente gacetilla inserta en el número correspondiente al 7 de enero: «Recompensa al talento.-Hace algunos meses que regresó a Palma, su país natal, el joven D. Emilio Pou, después de haber concluido sus estudios en Madrid. Su aplicación y talento no sólo le hicieron distinguir entre sus condiscípulos y le granjearon el aprecio de sus profesores y de cuantos allí le trataron, sino que enseguida el gobierno le confirió la plaza de Ingeniero civil con destino al distrito de las Baleares, que actualmente desempeña. Hijo también de nuestra Patria es D. Joaquín Togores que habiendo dado su nombre en las oposiciones a Ingenieros de la Armada, convocadas por Real orden de junio último y celebradas en el Colegio Naval desde 1.° a 13 de diciembre, ha salido premiado con el núm. 3.° de dichas plazas y con el grado efectivo de alférez de fragata. Es de notar que eran seis solamente las plazas que debían darse y diez y seis los opositores, entre ellos varios profesores que llevan algunos anos de enseñanza y un joven muy allegado a personas de muy alta categoría. Al considerar estas circunstancias y las de que el joven Togores no cuenta más que de 19 a 20 años y que se vio precisado a estudiar por sí solo el Cálculo integral y la Mecánica, hechos los demás estudios en Cádiz de 1852 a 54, no podemos menos de apreciar como muy elevados los conocimientos de este joven y de aplaudir cuanto cede en gloria de nuestro pais».
Cursados sus estudios profesionales y terminada su instrucción en Francia -París y arsenales de Tolón y Brest- como era reglamentario en aquella época, fue promovido a alférez de navío en 1858 y destinado después a los talleres de arboladura, madera y detall del ramo del Departamento de Cartagena, embarcando en septiembre de 1860 como ingeniero de la escuadra que al mando del brigadier don José Montojo y Aíbizu, condujo a S. M. la Reina doña Isabel en su visita a varios puertos del Mediterráneo, entre ellos Manon y Palma en la fragata PRINCESA DE ASTURIAS.
En 1861 -ascendido ya a teniente de navío desde noviembre anterior- fue nombrado comandante de ingenieros del Apostadero de Filipinas con residencia en Cavite a donde marchó, vía Suez, en los paquebotes de la línea inglesa.
Ancho campo halló Togores en aquellas latitudes para desarrollar su actividad y conocimientos especialmente entonces en que el material de vela y remo con que contaba el archipiélago comenzaba a sustituirse por modernos cañoneros de vapor.
Veinte de estos buques se trajeron de Inglaterra, en piezas, para ser montados en el arsenal de Cavite. Existen dos modelos, uno de ellos perteneciente al PRUEBA (1863), en el Museo Naval. (2) (Consigna el Catálogo del Museo Naval, edición de 1894, debida a nuestro paisano el teniente de navío de 1.a clase don Juan Puig y Marcel, Director entonces de aquel establecimiento; «Núm. 78 —Diseño de los cañoneros de fuerza de 20 caballos de vapor, construidos en el arsenal de Cavite por el Sr. Ingeniero de la Armada D. Joaquín Togores. Sus dimensiones principales eran: eslora 21 m.; manga 4,27; puntal 1,96; desplazamiento total 45 toneladas. Escala de 5 ctms. por metro».
«Núm. 7°.— Diseño corpóreo del cañonero PRUEBA, de fuerza de 30 caballos de vapor, construido en el Arsenal de Cavite por los planos y dirección del Ingeniero de la Armada D. Joaquín Togores, para reemplazar otro de acero. Media 28,46 m. de eslora 4,50 de manga; 2,18 de puntal y desplazaba 76 toneladas».)
Bajo sus planos y dirección se construyó igualmente en aquellas gradas el cañonero CAVITEÑO (1865) en ocasión de cuyas pruebas fue recomendado al Excmo. Sr. Ministro de Marina por sus excelentes servicios.
Formó el plan general para la instalación de un arsenal en Subic y fue eficacísimo colaborador del comandante general del Apostadero el ilustre don Francisco de Paula Pavía, Jefe de escuadra, con quien recorrió el archipiélago pasando por dos veces a China pura inspeccionar las obras del transporte de guerra de vapor PATIÑO (1863), y de la corbeta de hélice NARVAEZ (1865) en los astilleros de Hong Kong. Contrató con la empresa propietaria de los diques de Wampoa (China) el varar allí los buques que no pudieran hacerlo en Cavite, cuyos varaderos grandes acondicionó para la carena de goletas de hierro de 100 caballos y entre otras mejoras que introdujo, figura a propuesta suya, la Escuela de Maestranza de Arsenales de Cavite, creada en septiembre de 1865 y tan necesaria para la eficacia de los trabajos de reparación de las unidades de aquel apostadero.

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Excmo. Sr. D. Joaquin Togores y Fabregues. (Palma de Mallorca 1835- Cartagena 1904. Foto del opusculo de referencia.

Su permanencia en Filipinas no pudo ser más provechosa y así fue reconocida en Manila, siendo elegido miembro de la Real Sociedad Económica de Amigos del País y premiado por el Gobierno sus merecimientos, en otro orden de cosas, con la cruz de Carlos III por su destacada actuación con motivo del terremoto del 3 de ¿unió de 1863.
Promovido a Capitán de fragata en julio de 1866, regresó a España y hallándose en Mallorca con licencia, fue comisionado para trasladarse a los puertos de Baleares que en el curso de un viaje de instrucción, había de visitar la fiota británica, con objeto de imponerse de la nueva construcción y medios defensivos de los grandes buques acorazados, aparecidos por entonces, y marchando después a Inglaterra a perfeccionar estos conocimientos.
Vuelto en 1867 a Cartagena -en donde contrajo matrimonio con doña María Valariño y Sixto, hija de los condes de Santa Lucia- se le encargó, entre otras comisiones de las obras del varadero de Santa Rosalia (1868) y de la Comandancia de Ingenieros del Departamento. Puso, en mayo de 1869, la quilla de la corbeta de guerra ARAGON, construyó el taller de calderería y ajuste de planchas de blindaje, y corrieron a su cargo los trabajos de transformación y armamento de las fragatas blindadas NUMANCIA y RESOLUCION, llamada luego MENDEZ NUÑEZ en recuerdo del ilustre marino, ya fallecido, que se batiera con ellas en el Callao. En el varadero de Santa, Rosalía rehizo, además, las obras convenientes para poner el dique receptor en disposición de recibir al flotante para varar y pintar fondos.
En septiembre de 1870 ascendió a Ingeniero inspector de 2.a clase. Fue nombrado Vocal de la Junta Especial de Construcciones del Almirantazgo y seguidamente, formando parte de la delegación de aquel alto centro, marchó a Italia a bordo de la NUMANCIA acompañando al Ministro de Marina almirante Beranger y a la Diputación de las Cortes Constituyentes que iba a ofrecer la Corona de España al Duque de Aosta, hijo segundo del rey Víctor Manuel, hallándose en Florencia en el solemne acto de la notificación al nuevo Monarca Don Amadeo I.
A partir de 1873 desempeñó en propiedad la jefatura del ramo de Ingenieros del Departamento de Cartagena, ocupándose con preferencia en activar la construcción de la corbeta a vapor ARAGON, terminación del cañonero COCODRILO y otros trabajos de importancia.
La Junta de gobierno de la Comisión General Española de la Exposición Universal de Viena, le designó, en marzo, miembro de la Junta calificadora y organizadora encargada de remitir los efectos y productos, que presidida por el Capitán de navío de 1.a clase don José María de Soroa, Comandante general del Arsenal de Cartagena, se instaló en dicho establecimiento, llenando Togores tan cumplidamente su misión, que fue elegido por el Gobierno Jurado representante de España en tan importante certamen, en el que puso a contribución todo su esfuerzo para levantar nuestra industria, defendiendo con entusiasmo ante el Jurado internacional los intereses y el mérito de los expositores españoles.
También a últimos de este año 1873 fue nombrado representante de España en la Conferencia Internacional de Constantinopla, convocada con objeto de uniformar el sistema de arqueo de los buques, que demandaba la apertura del istmo de Suez, y fijar el tipo porque debieran exigirse los derechos de tonelaje al paso del canal.
Tomó posesión de su cometido en la capital de Turquía en 1° de octubre, y habiendo sido distinguido con la ponencia, suyo es el informe final o Reglamento para el arqueo internacional de buques, que aprobado por el Congreso y adoptado unánimemente por las naciones, permanece todavía básicamente vigente. El erudito historiador Capitán de navío Fernández Duro en sus DISQUISICIONES NAUTICAS y otros tratadistas científicos, señalan la actuación inteligente de nuestro paisano en aquella ocasión, que dio lugar al Real decreto de 2 de diciembre de 1874, impreso en Madrid en un folleto en folio, en que se define la tonelada de arqueo, se dan reglas para determinar el volumen e instrucciones precisas para tolas las operaciones, fórmulas matemáticas a que se ajustan, los modelos correspondientes y un imprescindible vocabulario técnico.
En 1874 -en plena guerra civil- paso a Francia como jefe de la Comisión de Marina y con objeto de contratar la construcción de buques destinados a la defensa de las costas y ríos y a combatir a las fuerzas carlistas en combinación con el ejército de tierra.
Más tarde, en octubre de 1876, y sin desatender tan importante misión, fue nombrado agregado naval de nuestra Embajada, y en marzo de 1878 -en posesión ya de los honores de Ingeniero inspector de 1.a clase (General) con que se premiaron, en julio de 1877, sus trabajos durante la guerra al frente de la citada Comisión- se le designó para el cargo de Jurado de España en la Exposición Universa i de París y Ayudante de S. M. el Rey Don Francisco de Asís, que presidía la Comisión General Española. De su destacada y eficacísima labor en aquella admirable manifestación industrial y artística, en la que llevó también la representación nacional en el Sindicato General de Máquinas, da la mejor idea el siguiente extracto de una comunicación cursada por la Comisaría Delegada al Ministro de Marina el 8 de diciembre de 1878: «El Brigadier Togores respondió como siempre. Miembro de un verdadero areópago científico, conquistó consideraciones y respetos para que España brillase y obtuviere distinciones de un Cuerpo tan considerable como lo fue el Sindicato. Ayudó después a la instalación de los productos no dejando nada que desear en el cumplimiento de este encargo. Débele la industria española gran parte del lustre que ha adquirido. La Fábrica de Armas de Toledo debiera esculpir su nombre por la brillante defensa que hizo de la producción de ese centro de industria. El Gran Preínio de Honor que hoy ostenta Toledo, lo debe muy principalmente a ios esfuerzos hechos por el señor Togores…»
También volvió a representar a España en el Congreso Internacional del Canal Interoceánico de Panamá, celebrado en 1879 y presidido por el famoso ingeniero don Fernando de Lesseps, siendo asignado a la Comisión de Navegación y tomando parte muy activa en las discusiones y trabajos. Su afortunada gestión refléjase en el Diario de Sesiones que se publicó y fue repartido entre todos los componentes del Congreso.
Y de nuevo representó a nuestra nación, al año siguiente, en el Congreso de Electricidad que tuvo lugar también en París, y de cuyo cometido dio cuenta al Ministerio de Marina en una notable Memoria que suscribió en unión del Ingeniero jefe don Andrés Comerma, destinado a sus órdenes desde Londres, para estudiar cuantos adelantos se presentaron a aquel certamen, en el que se fijaron por primera vez las unidades eléctricas.
Una Real orden de octubre de 1881 dispuso continuara en Francia, siempre como Jefe de la Comisión de Marina, en el transcurso de cuyo mando y bajo su alta inspección contrató y se construyeron paya nuestra Armada en los astilleros de la sociedad «Forges et Chantiers de la Mediterráneo:», en La Seyne, las unidades siguientes: monitor PUIGCERDA (553 tons.), cruceros SANCHEZ BARCAIZTEGUI y JORGE JUAN (935 tons.) FERNANDO EL CATOLICO y MARQUES DEL DUERO (500 tons.), cañoneros EBRO, BIDASOA, TERUEL, TOLEDO, NERVION, TAJO, ARLANZA, TURIA, SEGURA y SOMORROSTRO (87 tons.) y torpedero CASTOR (23 tons.), «y después de vencer -consigna el historial de sus servicios- todos los obstáculos que se presentaban para la consecución de las mejores elaboraciones y activando continuamente las obras de estos buques, al fin, y con la posible economía, ayudó a lograr con todas sus fuerzas resultados positivos y palpables, pues las pruebas de los mismos se efectuaron con éxito completo y resultados satisfactorios».
Por aquellos años había sido proclamado don Joaquín Togores Diputado por el distrito de Palma de Mallorca.
Perenne estaba su recuerdo por cuanto en favor de las Baleares se había interesado en todo momento, y especialmente con motivo de las instalaciones con que la provincia acudió a la Exposición Universal de París, haciéndose acreedor por su atención y cuidado desplegado entonces, al reconocimiento de. la Junta de Agricultura, Industria y Comercio.
Ocupó su escaño en el Congreso en las segundas Cortes de la Restauración (junio de 1879), defendiendo en el seno del partido liberal-conservador a que pertenecía, los intereses de nuestras islas, con cariño y tesón tal que merecieron que en 27 de junio de 1880 fuese declarado Hijo Adoptivo de Felanitx, en prueba eterna de gratitud a las gestiones que llevó a cabo en beneficio de esta ciudad, consiguiendo la limpia de Porto-Colom, mejora importantísima que facilitaba grandemente el tráfico de vinos tan en auge en Mallorca en aquella época.
Más tarde, en la legislatura de 1884, representó a Cartagena en el Congreso -siendo ya Ingeniero inspector de 1.a clase efectivo desde el mes de abril de aquel año-; se le aceptó poco después la renuncia de la jefatura de la Comisión de Marina en Francia, haciéndosele presente que S, M. quedaba satisfecho de su inteligencia y celo, y pasó a situación de cuartel en atención a su condición de Diputado.
En aquellas Cortes formó parte de las Comisiones de Presupuestos y de Fuerzas Navales para la reorganización de la Armada. En calidad de ponente presentó en el seno de esta última un completo dictamen precedido de una extensa Memoria, sosteniendo la absoluta necesidad de la construcción de buques acorazados como base fundamental de la Marina nacional, tanto para la eficaz defensa de las costas y puertos, como para que España contara con el necesario valimiento en sus posesiones de América y Oceanía, sin desechar por ello ni los cruceros de gran velocidad, entonces ya en boga, ni los torpedos ni torpederos, que consideraba como elementos auxiliares de gran utilidad. Desvirtúado su dictamen, con tanto conocimiento como acierto y augurio del porvenir expuesto, por la mayoría de la Comisión, formuló voto particular que defendió brillantemente, aunque sin éxito, en varias sesiones.
Presentó también el general Togores el programa para la contratación y construcción del acorazado PELAYO (botado al agua en La Seyne en 1887), ayudado de los estudios que sobre el perfeccionamiento de la industria naval militar realizó durante sus diez años de permanencia en Francia.
Además de estos trabajos conocemos de nuestro ilustre paisano las publicaciones siguientes: RESEÑA HISTORICA DEL DESENVOLVIMIENTO Y PROGRESOS DE LA MARINA DE GUERRA, en la REVISTA GENERAL DE MARINA, Madrid, 1877, vol.I; MARINA DE COMBATE, folletón encuadernable del DIARIO DE PALMA, que empezó a publicarse el 29 de septiembre de 1877 y CONSIDERACIONES SOBRE DEFENSAS SUBMARINAS Y DE COSTAS, también en la REVISTA GENERAL DE MARINA, 1878, vol II.
«En 1885 el cólera morbo asiático invadió Cartagena de la manera más desoladora. La mayor parte de las familias bien acomodadas abandonaron la ciudad y aunque algunas enviaban recursos para enjugar la escasez de las clases desheredadas, llegaron aquellos a ser insuficientes y la ola de la miseria se elevó a la terrible altura de la desolación.
En tan solemnes momentos -dice don Isidoro Martínez Rizo en CARTAGENA ARTISTICA correspondiente al 10 de octubre de 1890, I, núm. 25- y cuando empezaba a proyectarse en el fondo de aquel terrible cuadro la silueta de la desesperación, el señor Togores, que siente latir en su pecho un corazón magnánimo y que sabe arrostrar con serena faz toda clase de peligros, aun el de la pérdida de su existencia, en unión de su no menos esforzada esposa, se traslada a Cartagena en aras de la caridad y vierte copiosamente el bálsamo del consuelo en el corazón del desgraciado con su presencia y con su cariñosa palabra. El y su digna compañera, cual ángeles de salvación, recorren la ciudad y los barrios extramuros, derramando a manos llenas sus riquezas, y asocian sus sufrimientos a los del enfermo, y su alegría infinita noble y santa, a la de los que se sienten redimidos por sus dones. ¡Qué hermoso es esto y cuan digno de loa y de la más viva gratitud!
Por eso el pueblo de Cartagena, terminada la epidemia, sorprendió a los señores de Togores colocándoles por la noche sobre la puerta de su casa una piedra de mármol con la siguiente inscripción:
¡¡Gratitud!!.-A los Excmos. Señores Don Joaquín Togores y Doña María Valarino de Togores.- El pueblo de Cartagena por su comportamiento en la epidemia de 1885.
Si en tiempos que pasaron se envanecían las familias ostentando sobre los frontispicios de sus casas blasones que sus antepasados alcanzaron de la munificencia de sus reyes, con cuanta más razón puede enorgullecerse nuestro biografiado por esos timbres nobilísimos, fruto de su abnegación y caridad, otorgados por todo un pueblo agradecido.
Si el Ayuntamiento de Cartagena hubiese necesitado de estímulo para premiar las virtudes cívicas del señor Togores, y si por un momento vacilara en la elección del camino que debía seguir para interpretar fielmente la opinión de sus representados, la presentación de ocho instancias suscritas por crecidísimo número de vecinos de la ciudad y su término municipal (San Antonio Abad, Santa Lucia, Algar, Real, Alumbres y barrio de la Concepción), en solicitud de que fuera nombrado Hijo Adoptivo de Cartagena, fue motivo para que en su sesión del día 14 de septiembre de 1885, concediera tan honroso título al ínclito varón que al favorecer al pueblo con su inagotable caridad había honrado los más nobles sentimientos del corazón humano».
También acordó el Ayuntamiento y llevó a cabo seguidamente, variar la rotulación de la antigua plaza de San Francisco en la que hoy se lee Plaza de Valarino-Togores.
En febrero de 1886 fue nombrado Togores comandante de Ingenieros del Departamento de Cartagena y vocal de la Junta de Administración y Trabajos del Arsenal, en cuyo desempeño -once afios- y bajo su inmediata inspección se llevó a cabo la construcción de los cruceros de hierro DON JUAN DE AUSTRIA, REINA MERCEDES (1887), CONDE DE VENADITO (1888), LEPANTO (1893) y cañonero-torpedero TEMERARIO (tipo del ingeniero Tallerie, (1889), se realizaron importantes mejoras en los talleres de herreros de ribera y nuevo de maquinaria del Arsenal, muelle de experiencias de torpedos, etc.
En 1888 se ultimó el trazado de un crucero de 7.000 toneladas -después llamado CATALUÑA– y a fines de dicho año se encargó de Real orden del Varadero de Santa Rosalía, por supresión del cargo que en él desempeñaba el ingeniero de Caminos, Canales y Puertos don José. Baldasano y Vienert, practicando los estudios definitivos para el achique del dique receptor e impulsando notablemente el proyecto del dique de carena. Cesó en su cometido en la Agrupación Especial -como se denominaba entonces al Varadero- al ponerse en vigor las nuevas Ordenanzas de Arsenales en 1893.
En noviembre de 1898 pasó don Joaquín Togores a situación de cuartel y en 19 de agosto de 1899 alcanzó la cúspide de su carrera militar al ser promovido a Inspector general de Ingenieros y nombrado Inspector general del Cuerpo y servicios y vocal del Centro Técnico y Consultivo de la Armada.
En el terreno particular dirigió y puso a gran altura !a fábrica de cristal -primera en España- fundada en 1832 por su padre político el Excmo. Sr. don Tomás Valarino, conde de Santa Lucia, y la de loza denominada «La Amistad», cuyos productos alcanzaron las más estimadas recompensas en los certámenes internacionales a que se presentaron, consiguiendo emancipar a España de la importación de manufacturas que, elaboradas en la fábrica cuya gerencia ostentó durante muchos años, consiguió colocar esta industria al nivel de las mejores del mundo.
En la mañana del 2 de diciembre de 1904, poco tiempo después de haber pasado a la reserva, falleció en Cartagena el general Togores, en su casa-torre de la barriada de San Antonio Abad.
Tenía entonces sesenta y nueve anos, era de estado viudo y no dejó sucesión. Recibió sepultura en el cementerio de Nuestra Señora de los Remedios, panteón de la familia Alfaro.
La prensa cartagenera y el diario El Porvenir en particular, al dar noticia de su muerte y de la manifestación de verdadero duelo que constituyó su entierro -cierre del comercio, sociedades y círculos, la población entera en la calle y a su cabeza el Ayuntamiento y autoridades de todas clases- recordó en sincera y rápida semblanza la vida de esfuerzos continuados, impulsores constantes e inteligentes de nuestro progreso militar é industrial, de quien como don Joaquín Togores, unía a sus méritos y posición, los sentimientos más nobles y caritativos, su acendrado amor a Cartagena y un trato atento y llano para todos.
Fue en política, además de Diputado por Baleares y Cartagena, ex Senador electo por esta ciudad, siguiendo siempre a don Francisco Silvela desde la fundación de su partido. Hallábase nuestro biografiado en posesión de las siguientes condecoraciones y honores: Caballero de la Orden Americana de Isabel la Católica (1860), Caballero de la Real y Distinguida Orden de Carlos III, (1864), Gran Oficial de la Corona de Italia (1870), Comendador de número de la Orden Americana de Isabel la Católica (1871), Comendador de la Orden del Osmanié de Turquía (1873), Encomienda de número de la Real y Distinguía Orden de Carlos III (1875), Cruz sencilla de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo (1876), Caballero de la Legión de Honor de Francia (1877), Comendador de número del Nishan Iftijar del Bey de Túnez (1878), Caballero de tercera clase del Mérito Naval con distintivo blanco (1878), Oficial de la Legión de Honor de Francia (1878), Gran Cruz de la Orden Americana de Isabel la Católica (1879), Caballero Placa de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo (1889), Gran Cruz de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo (1891), y Gran Cruz de la Orden del Mérito Naval con distintivo blanco, de las designadas a premiar servicios especiales (1891).
Era Socio de número de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Filipinas (1865), Socio de número de la Económica de Amigos del País de Cartagena (1869), Miembro correspondiente de la Sociedad Geográfica de Amberes (1873,) Socio de la Real Sociedad Geográfica de Madrid (1880), Socio protector de la Sociedad de Socorros Mutuos de Cartagena «El Obrero», de la que fue fundador y presidente honorario.
En Mallorca, como queda ya dicho, fue nombrado en 1880 Hijo Adoptivo de Felanitx y en 1901 el Excmo. Ayuntamiento de Palma honró también dignamente los merecimientos de nuestro distinguido paisano declarando al general Togores Hijo Ilustre de Mallorca en sesión celebrada el día 3 de julio.
Suscribieron la moción correspondiente, tributándole el debido homenaje, los concejales don Francisco Villalonga Fábregues y don Teodoro Cantos, ofreciendo el primero próximo familiar suyo -en 20 de agosto de 1903 el retrato al óleo que pintado por Bauza figura en la Galería de Varones Ilustres de la Casa Consistorial y cuya reproducción aparece al frente de estos apuntes. (1) El apellido Togores continua desde 1855 en las listas de la Armada, representado hoy por el Excmo. Sr. don José J. Togores y Balzola, general de división del cuerpo de Ingenieros de la Armada y por su hermano el limo. Sr. don Jaime Togoreí y Balzola, coronel de Infantería de Marina, hijos de don Jaime Togores y Fábregues, teniente coronel de Infantería de Marina (Palma 1841-Palma 1886), hermano de don Joaquín, que casó en San Fernando (Cádiz) con doña María Josefina Balzola y del Rio, y que se cita en la página 5 de este opúsculo”.

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