D. FEDERICO PIERA COSTA
Colaboración de María Rosario Piera Lluch.
Copyright de María Rosario Piera Lluch.
D. Federico Piera Costa, natural de Barcelona, nacido el 11 de junio de 1922, vecino de Sant Adriá del Besós, Capitán de la Marina Mercante y padre amantísimo de su esposa Roser e hijos Verónica, Federico, Enrique María del Rosario y Gema, fallece en Sant Adria el 14 de septiembre de 1974
Profesor numerario de la Escuela Oficial de Náutica de Barcelona, y Vicedirector de la misma, desarrollo su vida marítima con la siguiente cronología: Después de tres anos de carrera, obtuvo el nombramiento de Alumno de Náutica con la calificación de sobresaliente en todas las asignaturas, en junio de 1940.
Obtuvo el título de Piloto de la Marina Mercante, con el numero uno de su promoción, en mayo de 1943, y, posteriormente, después del correspondiente periodo de practicas, el de Capitán de la Marina Mercante.
Navego durante veinte anos, con diversos cargos, entre otros, en los buques PLUS ULTRA, RIO FRANCOLI, ROMEU, GENERALIFE, CIUDAD DE PALMA, VILLA DE MADRID, DOMINE, LA PALMA, CIUDAD DE VALENCIA, VICENTE PUCHOL, J.J. SISTER, CIUDAD DE SALAMANCA, REY JAIME II, REY JAIME I, GOBERNADOR CHACON, RIA DE VIGO, RIA DE EL FERROL, TORRAS Y BAGES y CASTILLO DE AMPUDIA.
En octubre de 1960 tomo posesión de la cátedra de Ingles, en propiedad, de la Escuela Oficial de Náutica de Barcelona, en virtud de oposición.
En diciembre de 1960, se le nombra para el cargo de Vicedirector do la Escuela Oficial de Náutica de Barcelona.
En julio de 1966 es comisionado por la Subsecretaría de la Marina Mercante para asistir en Madrid y Granada, al cursillo de enseñanza de Ingles con ayuda de laboratorio de idioma.
En varias ocasiones presidio los tribunales de exámenes para Pilotos de la Marina Mercante, Maquinista Naval Jefe y Oficial de Maquinas de 2ª Clase, así como los correspondientes a la obtención de títulos menores profesionales.
Actúo como Vocal Ponente en Tribunales de examen para Capitán de la Marina Mercante.
También actúo como Vocal Ponente en Tribunales de oposición para Cátedras de Escuelas de Náutica y de Formación Profesional Náutico-Pesquera.
En diciembre de 1969 se destaca en Comisión de Servicio, visitando el Arsenal de Cartagena para informar sobre la adquisición de material procedente de desguaces, que pudiera ser útil para la enseñanza en las Escuelas de Náutica.
En la Orden de 14 de julio de 1973, se concede a Don Federico Piera Costa, Profesor numerario de ingles de la Escuela Oficial de Náutica de Barcelona, la Cruz del Merito Naval de 1ª Clase.
Entre otras publicaciones destaca su CURSO DE INGLES NAUTICO, de la Editorial Cadi, publicado en 1970. También su obra ELEMENTOS DE RADAR, en momentos en que no había bibliografía sobre este tema, y que fue editado por la Subsecretaria de la Marina Mercante.
Colaboro, de manera destacada, con la ENCICLOPEDIA ALBATROS y la ENCICLOPEDIA DEL MAR, así como con la reconocida revista THE COMPASS. También edito un manual de señales y son múltiples sus contactos internacionales con objeto de mejorar la reglamentación para la seguridad de la vida en la mar.
Severo y riguroso en su profesión, admirado y querido por familia, amigos y profesionales, tras su fallecimiento el 14 de septiembre de 1974, recibe, en la lección magistral dada en la Escuela Oficial de Náutica de Barcelona, el siguiente reconocimiento por parte de D. Ángel de Urrutia y Landaburu, amigo intimo y compañero inseparable: ….”Hoy la Escuela, está de luto. Sentimos el dolor de la ausencia de ese caballero, gran compañero, que nos dejo para siempre. Don Federico Piera Costa, hombre bueno. Capitán de la Marina Mercante, profesor, Vicedirector y jefe de estudios de este Centro, fallecido repentinamente el dia 14 del pasado mes de septiembre a los 52 anos de edad. Siempre manifiesto sus excelentes y extensos conocimientos que, unidos a la bondad de su corazón le hicieron acreedor del cariño y respeto de cuantos le conocimos.
Corria el mes de enero de 1940 cuando conocí a Piera, era un muchacho espigado, extraordinariamente inteligente y de una gran modestia. Fuimos condiscípulos y desde el principio nos unió una firme amistad. Desde aquella época han transcurrido casi treinta y cinco anos, de los cuales los catorce últimos trabajamos estrechamente unidos. Sin embargo temo que mis palabras no sean mas que un pálido reflejo de la realidad y no den el tono de la gran talla del amigo Piera.
Federico Piera Costa nació en esta hermosa ciudad de Barcelona el once de julio de 1922. Solicito el ingreso en la Escuela de Náutica a la edad de quince años el 15 de septiembre de 1937 y tres anos más tarde, el 18 de junio de 1940, obturo el certificado de Alumno de Náutica.
Fue el alumno más brillante de su promoción, a la que pertenezco, y difícilmente encontraríamos en los archivos un expediente escolar que se pueda comparar al suyo.
De las dieciocho asignaturas de que se componía en aquella época la carrera de Náutica obtuvo quince sobresalientes y es de notar que entonces no existía la calificación de matrícula de honor.
Obtuvo el título de Piloto de la Marina Mercante con el numero uno de su promoción en mayo de 1943 y, posteriormente, después del período de prácticas, el de Capitán de la Marina Mercante.
Navego durante veinte anos con diversos cargos…

Ya al final de su vida. Foto tomada en la Escuela Oficial de Nautica de Barcelona. D. Federico con su esposa Roser, y, en ambos extremos, Charo y Enrique, tambien marino mercante.
Fueron treinta y cinco anos de amistad, los catorce últimos de convivencia diaria, de estrecha colaboración. No os extrañe que me sienta acongojado.
La verdadera grandeza del hombre se mide por lo que ha trabajado para el bien moral y material de sus semejantes. Era tal el genio emprendedor de Piera y tales sus vivísimos deseos de extender y mejorar la enseñanza, no para satisfacer una vanidad pueril, sino para corresponder a la confianza que todos, compañeros y alumnos, habíamos depositado en el, que no se conformaba con impartir las enseñanzas de su cátedra sino que procuraba estar al corriente en los últimos adelantos de todas las disciplinas de la carrera de Náutica, y era tal su modestia y sencillez que parecía sentirse agradecido cuando acudíamos a el en busca do concejo o ayuda que nunca nos nego.
Fue un trabajador infatigable. Era miembro del Instituto Náutico de Londres. Efectuó gran numero de traducciones; colaboraba en revistas de temas náuticos y era autor de diversas obras, entre las que destacan un texto de Ingles náutico, un libro sobre el Radar, otro comentado en ingles y castellano sobre Reglamentos, etc.
Tenía en preparación un tratado de maniobra y había colaborado con el que os habla en la redacción de un libro de Astronomía y Navegación.
Paréceme todavía ver a Piera, con su enjuta figura, su mirada serena, su voz agradable, firme en la dulzura y dulce en la firmeza a la que sabia unir una generosidad de espíritu por la cual se adueñaba del afecto de cuantos le tratábamos, imprimir a la escuela desde la Jefatura de Estudios una marcha ordenada, sostener la disciplina sin hacerla sentir, proveyéndolo todo, multiplicándose sin cesar, si así puede decirse, en todas partes.
Es fácil encontrar en el Jefe de estudios de un centro docente un hombre muy organizador; es raro, sin embargo, que este hombre sepa llegar al corazón de sus semejantes. En Piera se aunaban perfectamente ambas cualidades, pues mientras nada se escalaba a su previsión de modo que todo funcionaba con la mas exquisita regularidad, se veía en él al hombre de corazón, al hombre bueno, siempre presto a acudir en ayuda de los demás.
Si la Escuela de Barcelona se ha mostrado orgulloso de los maestros que en ella han sido, Piera ha pasado a ocupar un lugar preferente entre ellos.
Fue la vida de Piera una vida de actividad extraordinaria y la muerte le sorprendió cuando estaba trabajando en la lección inaugural, que no llego a terminar, y que nos ha leído Don Andrés Pujol Sanjuán.
Inolvidable e ilustre compañero nuestro, como creyentes te deseamos el eterno descanso en la mansión de los justos; recibe de Dios el premio que los hombres no podemos darte; como amiigos de la Escuela procuraremos imitarte mientras te reservamos para siempre en nuestro corazón un vivisimo afecto de admiración y gratitud profunda.
He dicho”
Yo, como hija que soy de tan ilustre marino, junto a mis hermanos, le quiero rendir este pequeño homenaje de amor y recuerdo.



“D. FEDERICO PIERA COSTA”