EL LAZARETO DE MAÓ

Siete años fue francés el puerto de Mahon; de 1756 a 1763. Durante ese mismo siglo fue español en dos etapas; de 1700 a 1708 y de 1782 a 1798, y también fue ingles en tres etapas; de 1708 a 1756, de 1763 a 1782 y de 1798 a 1802. Increíble, dura e interesante la vida en la magnifica isla en ese siglo en el que se hicieron importantes obras de infraestructura en la imponente rada del puerto de Mao. Se construyeron castillos, fortificaciones, edificios, almacenes etc., a fin de dar soporte a la formidable marina de Su Graciosa Majestad, la Royal Navy.
Joan Alemany, a través del libro LOS GRANDES PUERTOS DE LAS BALEARES. PALMA, ALCUDIA, MAHON, IBIZA Y LA SABINA, nos cuenta de manera magistral todos estos acontecimientos y como durante la segunda dominación inglesa se construyo el hospital de la Isla del Rey y, tras la Paz de Versalles de 1793, que ponía Menorca en manos españolas y Gibraltar en inglesas, se inician las obras del gran lazareto de Mao.
Antes del gran lazareto que se construyo a partir de 1793, cuyas obras se realizaron en principio bajo las órdenes de Miguel Pueyo, ya desde 1490, actuaba de hecho como lazareto la Illa Plana. En 1771 se edificaron varias dependencias y en 1785 se construye un gran edificio para albergar personas en cuarentena. En el libro citado leemos: Para la construcción del lazareto de la isla Plana o de la Cuarentena se contó con los recursos económicos provenientes de un aumento del derecho de anclaje que pagaban los barcos extranjeros. La medida fue impulsada por Richard Kane y el municipio de Mahon y fue aprobada por el gobierno ingles en 1753. El objetivo era construir el lazareto de la isla de la Cuarentena y mejorar la Casa de la Consigna (que pertenecía a la Junta de Sanidad)….
Mas adelante, el mismo libro, cita: La consigna era un simple edificio, sede de sanidad, que se encontraba en la parte de levante de los muelles de la ciudad de Mahon. Su función principal fue la inspección y la certificación del estado sanitario de los barcos. Delante de el se pasaba cuarentena.
El lazareto de la isla de la Cuarentena fue construido a principios de la segunda dominación inglesa y funcionaba en 1771. La isla se había utilizado históricamente para depositar y orear las mercancías que venían de países infectados o sospechosos de mantener crónicamente enfermedades infecciosas, básicamente la peste. Los ingleses construyeron el edificio de una sola planta que puede verse en diferentes grabados, dibujos y cuadros del puerto de Mahon y en una maqueta del Museo de Menorca. Junto al edificio principal se alzaban dos edificios auxiliares en los que se alojaba el personal de guardia de las instalaciones. La isla de la Cuarentena y sus diversas edificaciones cumplieron funciones sanitarias desde 1490 hasta 1785. Este ultimo año Menorca recibió a 268 esclavos españoles que habían sido repatriados después de permanecer presos en Argelia. Las instalaciones no poseían capacidad suficiente para acogerlos y algunos tuvieron que alojarse en la pequeña isla de Colom.
La construcción del lazareto general se realizo en un paraje próximo a la isla de la Cuarentena poco después de la repatriación de los esclavos procedentes de Argelia.
La insuficiencia del antiguo lazareto y de la isla de la Cuarentena hizo que el proyecto impulsado por el conde de Floridablanca a partir de 1785 se llevara a cabo en la cercana península de Felipet (hoy isla del Lazareto) y no optara por la reforma y la ampliación de las antiguas instalaciones sanitarias. Las edificaciones de la isla de la Cuarentena se mantuvieron hasta el siglo XX, en que fueron derruidas para construir los almacenes militares.
El nuevo lazareto se proyecto y empezó a edificar durante la dominación española del siglo XVIII, pero la conquista inglesa de 1798 y la guerra de la Independencia retrasaron su terminación hasta el ano 1817….
¿Pero que era un lazareto?, ¿y como funciona?, ¿Qué reglas guían el comportamiento de los enfermos?, ¿Eran laboratorios sociales o espacios de exclusión?. Todo esto nos lo aclaran, de una manera concreta y concisa, con rigor histórico y a nivel mundial, en un primer momento, y local después, Enrique Perdiguero Gil y Josep M. Vidal Hernández, editores del libro LA CIUDADELA DE LOS FANTASMAS. LAZARETOS Y PROTECCIÓN SANITARIA EN EL MUENDO MODERNO. Pertenece a la Col.leccio Recerca, con el NUM. 18, y su ISBN es 978-84-95718-80-8. En el, varios autores, incluidos los editores, nos explican las diferentes visiones sobre el tratamiento que se daba, en diferentes épocas, a las diferentes epidemias y enfermedades y al tratamiento que recibían mercancías y pasajeros a la llegada a los puertos cuando venían de otros países. Nosotros condensaremos, desde un articulo de Josep Miquel Vidal Hernández, del Institut Menorqui D´Estudis, titulado El Viaje Interrumpido: La Vida en un Lazareto Marítimo, el apartado titulado El Lazareto Marítimo Español, en que leemos: … El caso de España era diferente, porque el hecho de que en el siglo XVIII no tuviera ningún lazareto marítimo en sus costas no era debido a la aceptación de un paradigma etiológico específico para las enfermedades infectocontagiosas, sino a que la nación no necesitaba ninguna instalación de este tipo. La causa de ello era simple, los intereses de la Corona española estaban en America y en este continente, en aquella época, no existía la peste que era la enfermedad que había motivado la construcción de lazaretos. Además, el viaje desde el continente americano a la metrópoli tenia una duración suficientemente larga, alrededor de un mes, para que el mismo viaje sirviera de cuarentena, puesto que si durante el viaje no se manifestaba ninguna enfermedad contagiosa contraída en America, se podía pensar que tampoco se manifestaría más tarde. Todos estos razonamientos no era aplicables a la navegación mediterránea porque en los países del Levante mediterráneo y del norte de África los focos de peste reaparecían periódicamente y el tiempo de navegación entre un extremo y otro del mar Mediterráneo, en condiciones favorables, se podía reducir a unas pocas semanas, lo que hacia posible importar la peste a sus costas occidentales, es decir Francia e Italia. España por su parte no tenia este peligro por la menor importancia de sus relaciones mediterráneas y, en todo caso, siempre podía recurrir a un lazareto en la costa francesa para la cuarentena de sus naves.
Con todo, la peste de Marsella de 1720, la última gran epidemia de esta enfermedad que golpeo al continente europeo, hizo ver a la Corona española que aun cuando sus naves no fueran al encuentro de la peste a lo largo de sus singladuras, esta podría acercarse a España hasta constituir una amenaza real. Como consecuencia de este hecho se creo la Junta Suprema de Sanidad y por primera vez se discutió la necesidad de que las costas españolas dispusieran, al menos, de un lazareto marítimo para prevenir situaciones como las que se habían producido a causa de la peste marsellesa.
Desgraciadamente, cuando ceso la situación de emergencia en Francia también cesaron las precauciones en España y desapareció, al menos temporalmente, la Junta Suprema de Sanidad y el interés por la construcción de un lazareto marítimo. Con el tiempo renació la Junta Suprema y ya no dejo de existir, salvo muy breves periodos de tiempo en los primeros anos del siglo XIX, hasta que la modernización de la medicina dio paso a nuevas instituciones que heredaron y ampliaron sus atribuciones. Los proyectos de lazaretos marítimos, por su parte, fueron recuperados, sobretodo a partir de la segunda mitad del siglo XVIII, pero ninguno se llego a hacer realidad por falta de acuerdo sobre el lugar donde debían construirse o por falta de recursos económicos.
El ano 1785 la situación dio un vuelco a causa de que la Corona española firmo un tratado de paz con las regencias argelinas debido a lo cual el norte de África se abrió al comercio español que hasta aquel momento no había podido acceder a la mayoría de países de la zona. Esta apertura supuso también una mayor exposición a los peligros sanitarios, a causa que la peste era una enfermedad endémica en la zona comprendida entre la actual Libia y el Oriente Próximo de modo que, si la llegada de la peste a España por este camino había sido una eventualidad remota hasta aquel momento, la situación iba a cambiar, debido a que el previsible incremento de las relaciones entre España y esta zona del Mediterráneo tendría como consecuencia un aumento de la posibilidad de que la temida enfermedad pudiera llegar hasta la península Ibérica.
La primera situación conflictiva en este aspecto tuvo lugar como consecuencia del propio hecho de la firma del tratado de paz, porque la primera providencia exigida a los argelinos fue la liberación de 365 esclavos españoles que estaban en su poder. El retorno de estos esclavos a la patria, sin embargo, no se realizó sin problemas puesto que salieron de Argel cuando existía una epidemia de peste en la ciudad y esto les obligaba a someterse a la correspondiente cuarentena antes de desembarcar. La cuestión fue entonces la de encontrar el lugar para efectuar la cuarentena, porque ningún puerto español les quiso admitir por falta de instalaciones adecuadas para acogerles y la Corona no quería llevarles a un puerto extranjero.
Como solución transitoria se propuso enviar a los antiguos esclavos a la isla de Menorca donde se sabía que existía un lazareto construido por los ingleses durante su dominación -la isla había sido devuelta a España hacia solo tres años-,pero la propuesta tampoco se llevó adelante porque el lazareto inglés era demasiado pequeño para alojar a tantas personas. Finalmente la solución se encontró en la misma isla de Menorca; en un islote situado en su costa norte llamado isla den Colom que había sido usado en ocasiones como lugar para aislar naves y pasajeros de barcos provenientes de lugares apestados. En este islote se construyeron unos barracones provisionales para alojar a los antiguos esclavos y se apostaron numerosos cuerpos de guardia en las costas de la isla mayor desde las cuales se pudiera controlar cualquier intento de fuga, y de esta manera se resolvió este problema puntual.
Sin embargo, esta no podía ser la solución definitiva a causa que el islote en invierno estaba expuesto a los fortísimos temporales del Golfo de León y esto hacía imposible mantener los barcos anclados en sus proximidades mientras sus ocupantes cumplían la cuarentena y los mismos barcos eran sometidos a operaciones de descontaminación. Por esto cuando Floridablanca en 1787 dio la orden de construir un lazareto marítimo para atender a las necesidades de las costas españolas y eligió la isla de Menorca para su ubicación, el lugar elegido en ella no fue la isla den Colom sino la península, hoy isla, de Felipet situada dentro del puerto de Mahón y muy cerca de su bocana.
A pesar de la orden de Floridablanca, la construcción del Lazareto se hizo esperar, puesto que las obras no se iniciaron en cuanto se recibió la orden del ministro de la Corona sino que, nuevamente por problemas económicos, hubo que esperar al año 1793 para que se pusiera la primera piedra y, también en este caso, la aparición de una amenaza, una nueva epidemia de peste en Argelia, fue lo que obligó a tomar la decisión. Las obras se realizaron a un buen ritmo hasta que en el año 1798 la isla fue conquistada por los ingleses en lo que sería la última ocupación y éstos decidieron, como era de esperar, que no necesitaban continuar con la construcción de unas instalaciones sanitarias que solo eran de interés para España.
Esta ocupación de Menorca por la Gran Bretaña no fue de mucha duración porque los cambios de estrategias y alianzas hicieron que la isla fuera devuelta a España en 1802 por el tratado de Amiens, y un año más tarde se reiniciaron las obras de lazareto que fueron finalizadas y bendecidas por el obispo de Menorca en septiembre del año 1807. La inauguración, sin embargo, no supuso la entrada en funcionamiento inmediata de la institución, porque la Guerra de la Independencia y los problemas subsiguientes hicieron que el tema del lazareto, una vez más, pasara a segundo término y que nadie se ocupara de dar los pasos necesarios para su puesta en funcionamiento. Finalmente, en julio de 1817, después de algunas reparaciones para arreglar los desperfectos debidos a que las instalaciones habían padecido un uso inadecuado durante los años anteriores (prisión, hospital, cuartel, etc.), entró en funcionamiento y el 1 de septiembre recibió su primer barco en cuarentena.
La arquitectura del Lazareto de Mahón refleja de una manera fiel todo lo que hemos expuesto antes sobre el papel que correspondía a estas instalaciones. Su estructura consiste, básicamente, en un espacio delimitado por una doble muralla de forma poligonal y 1.200 m lineales de desarrollo total con torres de vigilancia en dos de sus vértices. La altura de cada lienzo de muralla es de poco más de 7 metros y la separación entre los dos es de 12 metros. El espacio interior del recinto esta dividido en dos partes casi iguales por otra doble muralla orientada en el sentido N-S -que hoy solo se conserva parcialmente- a modo de diámetro del recinto poligonal.
Este esquema constructivo dio lugar a una estructura en departamentos: el normalmente estaban libres de peste. En el interior del departamento sospechoso la zona destinada al alojamiento de las personas y la que contenía los almacenes para las mercancías, estaban separadas por otra doble muralla, de menor altura que la principal. En el espacio interior de esta doble muralla se encontraban las enfermerías para las enfermedades comunes y unos huertos para el cultivo de las verduras.
Al este de la doble diametral interior se encontraba el departamento sucio o tocado, que acogía a los viajeros llegados de puertos en los cuales, en el momento de la salida de la nave que los había transportado, existía una epidemia de peste declarada o que viajaban en buques en los que durante el trayecto hasta Mahón alguno de los pasajeros había caído enfermo de peste o de una enfermedad sospechosa de ser epidémica. Los almacenes para las mercancías que iban en estos buques también debían ingresar en este departamento en recintos separados de los alojamientos para personas mediante unos muros.
Por la parte de levante del departamento sucio se había adosado un recinto de forma triangular, separado del primero por una muralla simple, el límite exterior del cual era la doble muralla general del lazareto. Este recinto era el departamento apestado, destinado exclusivamente a recibir personas afectadas por enfermedades infectocontagiosas y, por tanto, solo contenía unos edificios para enfermos, llamados eufemísticamente enfermerías, y ningún almacén para mercancías, porque estas, tanto si en barco que las transportaba había enfermos como si no, quedaban depositadas en el departamento sucio.
La estructura arquitectónica del lazareto tenía que completarse con un cuarto departamento que hubiese recibido el nombre de limpio, que no llegó a construirse nunca, y que se hubiera destinado a acoger a los empleados del lazareto que no tuvieran contacto con los confinados y los viajeros y tripulaciones que llegaran de países no sospechosos sanitariamente, es decir básicamente de Europa occidental y nórdica. El motivo que no se construyera este departamento es que estos viajeros, según las normativas, tan solo tenia que pasar unas cuarentenas llamadas de observación de tres o cuatro días, cosa que en la práctica se cumplía en contadas ocasiones. Por ello no resultaba rentable desde este punto de vista la construcción de unos edificios y otras instalaciones con tan poca utilidad práctica, y poco después de la entrada en funcionamiento del lazareto se tomó la decisión de darlo por acabado sin la construcción del departamento limpio. De esta manera quedaba por resolver el problema del alojamiento de los empleados y para ello se habilitó un edificio del departamento sucio, aislado completamente del resto y con salida independiente al exterior, para que dichos empleados pudieran comer y dormir mientras duraba su trabajo en las instalaciones de la institución.
Los departamentos recibían también el nombre de patentes, es decir, patente sospechosa, sucia o tocada y limpia, haciendo referencia a las patentes de sanidad, documento que habían de transportar obligatoriamente las naves en sus singladuras y que consistían en un certificado expedido en el puerto de origen de la nave por el cónsul español, o en su defecto por el cónsul de un país europeo, en el que se especificaba el estado sanitario del lugar. Estas patentes, cuyas denominaciones fueron el origen de las de los departamentos, determinaban, en principio, el lugar al que tenían que ir a parar las personas que debían pasar cuarentena en el lazareto…
El libro continua con excelentes apartados como: Interrogatorios a la Llegada al Lazareto, Primeras Actuaciones, Tratamientos aplicados a las Mercancías y Buques, El Orden Publico en el Lazareto, Prestaciones Sanitarias en el Lazareto, etc., a cual mas interesante e ilustrativo sobre la terrible vida en estos recintos. Recomendamos encarecidamente la compra de este libro que nos aclarara, definitivamente, como funcionaban estos getos.
Si alguien desea mas información, en Internet se encuentra un articulo titulado EL LAZARETO DE MAHON, firmado por Lorena Ocaña Quevedo, y basado en los libros HISTORIA DE LA SANIDAD MARITIMA EN ESPAÑA, de Ramón Navarro y García y EL LAZARETO DE MAHON. UNA FORTALEZA SANITARIA, de Josep M. Vidal Hernandez.
Foto 1.- L´Illa Plana fue de hecho el primer lazareto de Mahon. Del libro MENORCA. RECORD D´UN TEMPS
Foto 2.- L´Illa Plana, o Isla de la Cuarentena, tiene 212 metros de largo por 50 de ancho. A partir del año 1490 comenzó a prestar servicio para quemar las ropas y restos de pasajeros llegados al puerto de Mao presentando enfermedades infecciosas. En 1771 se edifico con varias dependencias, construyéndose en el año 1785 un edificio para alojar pasajeros en cuarentena. La construcción del Lazareto definitivo acabo con los servicios de esta isla como tal. Foto del libro IMATGES DEL PORT DE MAO.
Foto 3.- Vista y plano del lazareto a mediados del siglo XIX. Foto CHM. Del libro LOS GRANDES PUERTOS DE LAS BALEARES.
Fotos 4 y 5.- Son una misma foto escaneada en dos secuencias. Muestra un grupo de buques pasando cuarentena el día 12 de julio de 1884. A lo largo de ese mismo año, 260 vapores y 578 buques de vela pasaron cuarentena, lo que represento la inspección de 10996 tripulantes y 4462 pasajeros. Foto del libro IMATGES DEL PORT DE MAO
Foto 6.- La construcción del Lazareto comenzó el 15 de septiembre de 1793. Las obras las dirigió inicialmente Miguel Pueyo. En septiembre de 1807 finalizaron las obras que acabo el ingeniero Juan Antonio Casanova. No fue hasta el 17 de julio de 1817 que el establecimiento se abrió. Como edificio de cuarentena se uso hasta el año 1917. Foto del libro IMATGES DEL PORT DE MAO
Foto 7.- Vista en perspectiva del lazareto de Mahon en la que figuran los dos muelles semicirculares. 1827. Del libro LOS GRANDES PUERTOS DE LAS BALEARES.

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