LOS DIFICILES COMIENZOS DEL REAL CLUB NAUTICO DE VIGO

De turbulento se puede clasificar el nacimiento del Real Club Náutico de Vigo. Tuvo unos comienzos muy difíciles debido a la misma esencia en si de los clubes en los inicios del siglo XX. Debían ser cotos cerrados elitistas o su misma razón de ser desaparecía, y, con ello, los mismos clubes en si no tenían futuro. Se buscaba siempre el apoyo real y el militar, estamento este al que siempre acudía la marina deportiva en aquellos años de marcadas clases.
El nacimiento abortado del de Vigo, se debio a que el Club tenia mas socios de los deseados por sus fundadores. Tampoco eran estos socios del nivel y clase buscado, con lo que sus primeros fundadores decidieron su desaparición. Posteriormente, durante la dictadura de Primo de Ribera, se volvió a intentar y, pese a dificultades, arranco lo que hoy es una consolidada entidad. Todo esto lo encontramos narrado en el libro EL REAL CLUB NAUTICO. CIEN AÑOS DE HISTORIA DE VIGO. Escrito por José Gómez Alén, y publicado en el año 2008, tiene el ISBN: 978-84-8457-304-3. Veamos como fueron esos tempestuosos inicios según su autor: …Aquellos empresarios, algunos de cuyos miembros disponían ya de embarcaciones, carecían del marco adecuado para su mantenimiento y para el deporte de la vela. La idea de crear un club náutico no podía ser extraña a una ciudad como Vigo, que disponía de un entorno marítimo óptimo para la práctica de los deportes náuticos en aquella coyuntura de crecimiento económico en torno al mar y con unas élites sociales que necesitaban una infraestructura mínima para incorporarse a una actividad deportiva novedosa y característica de la burguesía industrial de la época, tal como ya se venía realizando en otras ciudades del litoral español como Barcelona, Valencia, San Sebastián, Bilbao, Santander o Tenerife, que ya contaban con clubes náuticos. Incluso en Galicia existía uno desde 1902 en la ría de Arousa, que desde 1904 podía denominarse Real Club de Regatas de Galicia.
Esas intenciones parecían estar presentes en la mente de las personas que, después de breves anuncios aparecidos los días previos en la prensa de la ciudad, se reunieron en el Casino vigués el 15 de abril de 1906 para fundar un club náutico. Una idea que según testimonió Martín Barreiro Álvarez, posteriormente presidente también de la entidad, tuvo su génesis en los cotidianos encuentros que el diputado conservador José Elduayen
Gorriti, aficionado a la navegación y propietario de dos embarcaciones, mantuvo en su residencia de Monte Real en Bayona con el comandante de marina José Luis Rivera. De los contactos de aquellas personas saldría el proyecto de crear un club, que el mencionado marino se encargaría de dinamizar como lo demuestra el hecho de que públicamente apareciese como el convocante de la decisiva reunión, que así reproducía el Faro de Vigo el 4 de abril: En el salón de Fiestas del Casino se celebrará el próximo domingo, a las seis de la tarde, una reunión para tratar acerca de la creación de un Club Náutico. Esta reunión se celebrará por iniciativa del comandante de Marina Sr. Ruiz Rivera.
Dos días después, el 17, el mismo diario informaba en su primera página del acontecimiento:
Con numerosa concurrencia se verificó el domingo en el salón de actos del Casino, la anunciada reunión para tratar acerca de la fundación de un Club Náutico en esta ciudad. Expuesta la idea por el comandante de Marina Sr. Ruiz Rivera iniciador del pensamiento fue aceptada por todos. Seguidamente se procedió a nombrar la junta directiva provisional: Presidente D. Antonio Conde. Vicepresidente D. Fernando García Arenal. Secretario D. Manuel Barcena y Andrés. Vicesecretario D. Francisco Tapias. Comodoro D. José Curbera. Tesorero D. Francisco Barreras. Vocales: D. Enrique Mulder. D. Estanislao Duran. D. Francisco Yañez. D. Francisco Esténs. D. Luis Suárez Llanos. D. Alejandro Molíns. D. Guillermo Oya y D. Tomás Miranvell. El Sr. Ruiz Rivera fue nombrado presidente honorario por aclamación. Antes de terminar la reunión se inscribieron como socios del Club más de cincuenta personas. El Sr. Ruiz Rivera obsequió con champagne a los concurrentes a la reunión.
Como se desprende de los apellidos de los promotores que formaron aquella primera Junta Directiva, se trataba de las familias que formaban la reducida burguesía empresarial viguesa ya citada anteriormente. Eran los empresarios de las conservas y de los astilleros, consignatarios y accionistas de Tranvías Eléctricos o del Banco de Vigo, entre los que estaba Francisco Esténs, presidente de la influyente Cámara de Comercio y Tomás Miranvell, otro de los grandes empresarios de la ciudad con intereses en diversos sectores (tranvías, cordelerías, servicio de aguas…), que en aquel momento era además presidente del gimnasio, el Club que durante el último tercio del siglo XIX organizaba las competiciones de remo en la ría. Aquella ligazón iba a ser una constante durante la mayor parte de la historia de la institución como también tendremos ocasión de comprobar en las etapas siguientes…
Sobre las instalaciones, el autor apunta:… Pronto fueron llegando los proyectos para la construcción de la sede social. En primer lugar, el mencionado ingeniero y director de la junta de obras del puerto y a la vez vicepresidente de la directiva Antonio García Arenal, que en poco más de un mes presentó dos proyectos que fueron estudiados, tal como se recoge en la nota que se hace llegar a la prensa:… Está ya terminado el proyecto de pabellón para el Club Náutico a cuya organización se procede en esta ciudad. El pabellón que se colocará a flote entre los dos muelles mide de largo 30 metros y 12 de ancho y comunicará con tierra por medio de un puente que tendrá un recibimiento. Consta de un departamento para guardar las embarcaciones con su correspondiente pescante y rampa de acceso, cuarto de baño con escala al mar, habitaciones para el conserje, la secretaria y un salón de fiestas de 14 metros. Circundará al pabellón una galería corrida y en el frontispicio lleva los atributos marítimos….
Su presupuesto asciende a unas 25.000/35.000 pesetas. El otro proyecto, más ambicioso, ascendía a 60.000 pesetas. En un primer momento la Junta acordó realizar en ambos algunas reformas para resolver en definitiva. Sin embargo en los meses siguientes otros proyectos firmados por Eduardo Endériz y Mariano González, por Gómez Román y Franco de Vigo y por Antonio Palacios de Porrino, llegaron a manos de la Junta, lo que introdujo seguramente un factor de distorsión interna al tener que tomar la decisión definitiva sobre el pabellón…
En enero de 1907 se recibe la confirmacion oficial para empezar a construir la sede, al mismo tiempo, la Casa Real concede el privilegio de usar la denominación de Real y Alfonso XIII acepta la presidencia de honor. Todo parecía encarrilado, pero…
Otro de los posibles factores que influyeron en su desintegración puede haber sido la idea que podría estar presente en aquellos primeros promotores sobre el carácter más abierto o más elitista del Club. Sabemos que al principio fueron poco más de cincuenta los miembros y hay referencias de que posteriormente se incorporaron al Club numerosas personas. Entre ellas, parece ser, un importante número de ingleses, algo que era lógico ocurriese en una ciudad que tenía un colectivo permanente de británicos de cierta importancia. Hay que tener en cuenta que los barcos de la Mala Real inglesa visitaban frecuentemente la ciudad y a diario había notas en la prensa refiriéndose a esta compañía y que además existía el Cable Inglés que organizaba diferentes actividades sociales. Por lo tanto no es extraño pensar que muchas de estas personas se incorporasen a una entidad que tenía como objetivo promocionar la práctica del deporte de la vela que tanto éxito e importancia tenía ya en Gran Bretaña.
Aunque no disponemos de datos oficiales, sí podemos hacer alguna estimación de que el número de socios se había incrementado, como se desprende de uno de los avisos de Junta General que aparecieron en la prensa en estos momentos de crisis. En él se indicaba que el quorum para poder realizar la Junta y tomar decisiones era de dos tercios de los socios o sea ciento cincuenta. Este dato colocaba al Club con cerca de 225 socios. Seguramente aquel crecimiento asociativo y lo que podía significar, alarmó o simplemente no agradó a los empresarios que habían decidido la fundación del Club, pues lo que sí es claro es que si no fue adelante, fue básicamente porque no les interesó lo suficiente en aquellas condiciones. Este planteamiento de desear en realidad un Club más cerrado y elitista se percibe también en otras referencias posteriores, en el marco del proceso final de disolución.
El club languideció económicamente, los Presidentes se sucedieron casi al mismo tiempo que las deudas y, según el autor: … Pero las gestiones para conseguir el apoyo de los socios empresarios a la propuesta de saneamiento económico no obtuvieron el fruto deseado y Elduayen presentó su dimisión, llegando a solicitar su baja como socio, lo que obligó a convocar una Junta General. Los síntomas más pesimistas invadían a la institución y el mismo Faro de Vigo, que la defendía incondicionalmente, percibía un final que lamentaba …hechos ya los trabajos de organización con planes a punto de desarrollar ¿hemos de ver ahora como todo se derrama al lugar de las cosas imposibles?. La reunión de la Junta General daba cuenta de la dimisión de Elduayen al …no poder constituir el club en la forma que había prometido por haberle faltado el apoyo de la mayoría de los socios a quienes se consultó e invitó para que adquirieran balandros, sin los cuales cree y creyó siempre era imposible constituir el Club debidamente y dar regatas con el esplendor que requiere la importancia de este puerto. Ante la dimisión en pleno de la directiva los Sres. Conde de Torrecedeira, Duran y Curbera prometieron adquirir balandros que prestarían al Club para las regatas. Con esta nueva iniciativa se acordó escribir al marqués de Elduayen para que reconsiderase su decisión.
La propuesta no tuvo éxito y el Náutico se precipitó hacia su final. 48 socios solicitaron una nueva Junta General para disolverlo, propuesta que votada en la asamblea decidió por 35 votos contra quince disolver el Club. Se formaría una comisión de liquidación de la sociedad que contaba en aquel momento con cerca de 100 socios, un capital de 35.723,45 pesetas, de las cuales 21.100 correspondían a las acciones emitidas, un almacén y unas cuantas embarcaciones. Se convocó entonces a la Junta de accionistas para tratar de la liquidación del patrimonio, avisándoles que de no asistir se entiende renuncian a sus derechos. Después de una larga discusión entre los accionistas fue nombrada una comisión liquidadora que formaban José Curbera Fernández, Alberto Oya y Emilio Belin, que finalmente se negarían a realizar el trabajo después de analizar las actas y los libros del Club y apreciar, en su opinión, importantes irregularidades e ilegalidades en ellas. Posteriormente el Faro de Vigo publicaría, a petición de Curbera la declaración de aquella comisión en la que concluían que el reglamento por el que se regía el Club no concordaba en diversos aspectos con lo que aparecía reflejado en los libros de actas….
Sobre su final, se cita:… Resulta difícil rastrear cómo fue el final de este proceso de disolución, pero la realidad es que esta primera andadura del Real Club Náutico de Vigo terminaba como un sonoro fracaso, cuya responsabilidad correspondía al grupo de empresarios a quienes, por las razones que fuera, no les había interesado suficientemente la consolidación del Club.
Sobre la refundación del Club en 1926, también en una época de dificultades y confrontaciones sociales podemos leer: … Es cierto que la situación no era la óptima para reemprender la aventura de resucitar el Club Náutico. Sin embargo, a mediados de los años veinte, esa decisión fue planteada por un grupo en el que estaban entre otros Gerardo Campos Ramos, Tomás Calvar, Manuel Borrajo, los balandristas Carlos Barcena y Humberto Álvarez Reina, además de los antiguos miembros de la directiva que decidieron la disolución del primer Náutico, Camilo Molíns y Guillermo de Oya. Este colectivo se encargó de la tarea de pulsar la opinión de aquellos que potencialmente podían formar parte de un club náutico y de las posibilidades de refundarlo.
Realizaron, sobre todo durante todo el año 1925, numerosas entrevistas entre las personas con posibilidades económicas que podían adherirse a la idea, con el objetivo de conseguir 200 socios fundadores con una cuota de inversión de 200 pesetas para reunir las 40.000 que se consideraban necesarias para dar los primeros pasos. La respuesta a todo aquel esfuerzo no fue muy positiva y, después de un buen número de contactos, solamente lograron encontrar 173, muchos de ellos forzados por amistad, dispuestos a emprender aquel renacimiento marítimo.
Tomada la decisión de crear un Club Náutico, se formó entonces una comisión organizadora, presidida por Gerardo Campos Ramos con los arriba mencionados, que presentó el correspondiente reglamento estatutario en el Gobierno Civil de Pontevedra en enero de 1926 y convocó una reunión constituyente que se celebró en los salones de la Federación Patronal el 24 de abril. Las 34 personas asistentes constituyeron oficialmente el Club Náutico de Vigo y eligieron la Junta Directiva que, presidida por el empresario consignatario, Estanislao Duran, único miembro de la dirección que ya había estado presente en la primera fundación de 1906, estaba compuesta por: Gerardo Campos como vicepresidente, tesorero Guillermo de Oya, secretario Ángel Nuñez, vicesecretario Luis Loño, comodoros Tomás Calvar y Humberto Álvarez Reina, capitanes Federico Olivié y Manuel Borrajo y vocales Camilo Molíns, Félix Cabello y Fernando Lagos. Dos de estos directivos, Félix Cabello y Ángel Nuñez junto a otros socios del Náutico fundarían en septiembre de ese año el Rotary Club de Vigo. En la primera reunión de aquella Junta, un mes después, se aprobaban las modificaciones necesarias en el reglamento, que establecía una cuota de entrada de 200 pesetas y una mensual de 10 pesetas y para la admisión de socios se utilizaba un sistema de bolas blancas y negras.
El 5 de septiembre de ese mismo año y después de una iniciativa similar se fundaría también el Real Club Náutico de A Coruña, mientras el Club vigués, con un limitado número de socios, ya se había asentado en un embarcadero, en el antiguo muelle de hierro de la Compañía del Ferrocarril, buscaba una sede social y recibía una subvención de 5000 pesetas del Ayuntamiento. En la Junta del 11 de mayo se decidió la compra de la goleta KLOSOFIC, un velero de 3 palos y 800 toneladas que pertenecía a Carlos Barcena y después de las conversaciones respecto al precio llegaron a un acuerdo adquiriéndolo en agosto de aquel año, por 24.000 pesetas pagaderas a plazos. El barco, instalado frente al muelle de viajeros se acondicionó para su nueva función, destinando sus bodegas para almacenar las embarcaciones en invierno y su amplia cubierta como espacio principal para realizar las reuniones, las fiestas y las recepciones. Disponía de otras estancias como baños, servicios, almacenes para las velas y habitaciones para el contramaestre y los marineros. Sobre la cubierta tenía un bar y un restaurante y en popa un gran salón con biblioteca. La inauguración de la sede tuvo lugar el 24 de agosto con una fiesta a la que asistieron el Ministro de Marina Cornejo y el de Hacienda Calvo Sotelo. Fue un acontecimiento en la ciudad que viviría otro similar en la inauguración oficial del 12 de septiembre…
De esta manera quedaba fundado el Club, que vivió años de penuria económica durante esta época, viéndose forzado en 1931 a vender de la goleta KLOSOFIC (por 18.000 pesetas) y quedándose con el embarcadero como único referente de la sociedad. Solo en la posguerra española se consolido el Club, con el resultado de la realidad actual de esta hermosa institución.
Volveremos con esta parte de la vida del Club en un futuro artículo.
Como siempre, agradeceríamos la colaboración de los lectores para la ampliación tanto en texto como fotos de este pequeño resumen de este excelente libro.
Foto 1.- La goleta KLOSOFIC. Foto tomada de la web de la Autoridad Portuaria de Vigo.
Foto 2.-
Foto 3.- Foto tomada sobre 1926 en el que aparece la goleta KLOSOFIC, sede flotante del Real Club Nautico. Foto tomada del libro EL REAL CLUB NAUTICO. CIEN AÑOS DE HISTORIA DE VIGO.
Foto 4.- De 1926 a 1929 el KLOSOFIC fue la sede flotante del Club. Foto tomada del libro EL REAL CLUB NAUTICO. CIEN AÑOS DE HISTORIA DE VIGO.
Foto 5.- Los origenes de la sede social. Foto tomada del libro EL REAL CLUB NAUTICO. CIEN AÑOS DE HISTORIA DE VIGO.

Un comentario en “LOS DIFICILES COMIENZOS DEL REAL CLUB NAUTICO DE VIGO

  1. La foto número 2 corresponde a D. Gerardo Campos Ramos, mi abuelo materno.
    Muy interesante el articulo que publican.
    Agradecería me facilitasen información sobre cualquier tema relacionado con mi abuelo pues estoy proyectando un estudio sobre su persona y su actividad.
    Gracias de antemano por su atención.
    Un saludo

    José Luis Rubio Campos

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