CHIO

LA ESPAÑA MARITIMA, escrito por Leandro de Alessón y López y publicado en Madrid, en el año 1901, es un libro con una gran influencia de la revista EL MUNDO NAVAL ILUSTRADO. Es un repaso genérico a la Marina española con algunos interesantes pasajes dedicados a varios en la Vida Marítima nacional. En el analisis de las navieras españolas podemos leer: …”Las Compañías navieras Rodas, Marítima Unión y Cantabria, que preside el excelentísimo Sr. D. Francisco Martínez Rodas, forman reunidas una de las flotas de vapores de carga mejores del mundo, no por el numero, pero si por la cualidad de los barcos, que son de los primeros en su clase” …
Vapor CHIO frente al puerto de San Esteban. De LA ILUSTRACION ASTURIANA. Num. 11 y 12. Noviembre de 1904.jpg
Vapor CHIO frente al puerto de San Esteban. De LA ILUSTRACION ASTURIANA. Num. 11 y 12. Noviembre de 1904.jpg
No de las mejores flotas del mundo, pero si de nuestro Estado, los vapores de Marítima Unión eran de los mas grandes de nuestra flota. En cambio, en el grupo de navieras de Rodas, la pequeña Sociedad Marítima Cantabria tenia tres pequeños vaporcitos de cabotaje bautizados con el nombre de pájaros; eran el CHIO, el CHINDOR y el CHIMBO.
Hoy veremos el CHIO, que con el tiempo fue el primer vapor de la naviera cantabra Lafuente y Elorza.
En la literatura marítima española la mejor referencia la encontramos, como no, en el libro LA MARINA CANTABRA. DESDE EL VAPOR. Volumen III, de Rafael González Echegaray. Este libro apunta: …”Lafuente y Elorza fueron dos armadores asociados, que durante muchos años tuvieron su flotilla de costeros chicos y escritorio de consignaciones abierto indefectiblemente a todos los pataches gallegos y asturianos que llegaban a Santander. La contraseña que adoptaron fue cuadra en rectángulo concéntrico blanco, rojo, negro y blanco, de afuera adentro, y en el dado interior, en cada ángulo, las iniciales N L Y C.
Foto de detalle, desgraciadamente coloreada, del vapor CHIO en Gijón. Foto del libro GIJON. VISION Y MEMORIA PORTUARIA..jpg
Foto de detalle, desgraciadamente coloreada, del vapor CHIO en Gijón. Foto del libro GIJON. VISION Y MEMORIA PORTUARIA..jpg
Los vapores llevaron chimenea roja con coronamiento negro y estuvieron matriculados indistintamente -como los costeros de García y los de Pérez– en Bilbao o Santander, si bien la gerencia se llevó siempre aquí.
El primer barco que tuvieron -que por cierto fue el mayor- fue un vapor construido en 1883 por Russell & Co., en Glasgow, con el nombre de EDITH, que luego cambió por el de STELLA, para volver a ser EDITH, de la Grimsby SS. Co., de Grimsby, hasta que se abanderó en España, definitivamente en Bilbao en 1889 con el nombre de CHÍO. Era de 409 toneladas de registro y casi 500 de carga; con 45,41 metros de eslora, 7,15 de manga y 3,38 de puntal. Tenía una bodega a proa y otra a popa, con sus palos por los extremos respectivos, y con pozo en el número 1.
En general el aspecto del barco era bueno y representaba mucho mayor porte de el que realmente desplazaba.
El vapor CHIO en el puerto de Gijón, en una de esas vista irrecuperables en el tiempo. Foto del libro GIJON. VISION Y MEMORIA PORTUARIA.jpg
El vapor CHIO en el puerto de Gijón, en una de esas vista irrecuperables en el tiempo. Foto del libro GIJON. VISION Y MEMORIA PORTUARIA.jpg

Vino a España comprado por D. Antonio de Amézaga, para formar parte de la Sociedad Marítima Cantabria, que hacia fines de siglo figura incorporada a la gerencia del grupo Martínez Rodas con la Marítima Rodas y la Marítima Unión. Sus compañeros de contraseña eran el CHIMBO y el CHINDOR, de características muy similares. En 1909 de «los tres pájaros» sólo queda el CHÍO en la Marítima Cantabria, que en 225.000 lo vende a Lafuente en mayo de 1916.
El CHÍO pasó su vida española en el cabotaje cantábrico y aquí había tenido también sus peripecias. El 27 de enero de 1905 sostuvo un abordaje en el abra bilbaína con el mercante ELANTSOSE, que entraba cuando el salía y sufrió una vía de agua teniendo que ir a Sestao para embarrancar y luego reflotarse. El día 10 de diciembre de 1913 sufrió un aparatoso incendio en su bodega de popa estando cargando en Marín.
Poco tiempo estuvo bajo la contraseña de la Montaña este barco.
En 1918 volvió de nuevo a Bilbao. Adquirido por Gerardo Yandiola, lo vendió en enero de 1925 en cien mil pesetas. El 11 de junio, en un viaje de Santander a Gijón, embarrancó, cerrado en niebla, en la Punta del Olivo, en las proximidades de Tazones, faltando ya solo diez millas para llegar al final de su trayecto. Salio de Gijón el remolcador GADITANO para auxiliarlo pero no tuvo éxito. El CHIO acabo allí sus días”…
La perdida del CHIO aparecía narrada de esta manera en el diario ABC de 12 de junio de 1925: …”Buque Perdido.- Gijón, 11, 8 noche. Se da por totalmente perdido el vapor CHIO, que encallo ayer por la niebla en Punta de Tarones. Esta sobre un fondo rocoso batido por las olas, siendo imposible acercarse a el. El remolcador GADITANO, que intento auxiliarle, tuvo que desistir.
El barco tiene una vía de agua de tres metros de larga por uno de ancha.
Desplazaba el CHIO 440 toneladas”...
Sus características técnicas las obtenemos, como siempre, del LLOYD´S REGISTER OF SHIPPING, Años 1904-1905: …”Vapor a hélice con casco de hierro; señal distintiva, HJRD; Well Deck; una cubierta corrida; registro bruto, 404 toneladas; under deck, 296; registro neto, 266 toneladas; construido por Russell & Co. de Port Glasgow; eslora entre perpendiculares, 149,2 pies; manga, 23,5 pies; puntal en bodega, 11,3 pies; matricula de Bilbao; maquina compound de dos cilindros; diámetro de los cilindros, 18 y 36 pulgadas; carrera de los cilindros, 24 pulgadas; 53 caballos nominales; maquina construida por Alley & MacLellan, en Glasgow; puntal a cubierta, 12 pies”…
Según la prestigiosa pagina web CLYDE BUILT SHIPS, su vida operacional fue la siguiente: …”Se bota el viernes 3 de agosto de 1883. Numero de grada 71 de los astilleros Russell & Co., de Port Glasgow. Bautizado como EDITH para la Grimsby & London Steam Shipping Co.
En 1887 pasa a la contraseña de W. France, de Grimsby; en 1890 esta en W. France & Co.; 1890 pasa a J. Francis, de Grimsby; 1896, cambia de nombre a STELLA y pasa a la contraseña de J. Constant, de Londres; 1896, pasa a la Cie. Francaise de L´Afrique du Sud, de Le Havre; 1898, registrado en la compañía Temple, Thompson & Clark, de Londres; 1899, como CHIO, pasa a la contraseña de la Compañía Marítima del Cantábrico; 1922, pasa a Gerardo Yandiola, de Bilbao y en 1924 a J. Castro García, de Gijón”…
Se pierde, como hemos visto en 1925.

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