EL FARO DE OROPESA

La terra mes bonica del mon. Eso es lo que recuerdo de la costa de levante durante mi niñez. Llegando en tren, en un día claro y limpio de otoño, y por la antigua línea de ferrocarril, se podía ver el antiguo faro de Oropesa al tiempo que se disfrutaba el exquisito perfume del azahar en flor de los naranjos. Hoy en día, el bestialismo corrupto e infame de la especulación más salvaje e irracional de los sectores y empresas de la construcción ha acabado con todo ello. El silencio de las instituciones y la alegría de los regidores no dejan lugar a dudas de lo que hay detrás de todo esto, aparte, y por desgracia, del fin de un paisaje maravilloso que nunca más se volverá a disfrutar: Corrupción y corruptela institucional que pudre los conceptos más elementales de la democracia. Pero eso, como siempre, es otra historia.
El precioso faro blanco todavía se puede contemplar y como hablamos de faros, lo haremos a través del libro FAROS ESPAÑOLES DEL MEDITERRANEO, publicado por el Ministerio de Obras Publicas y Urbanismo, Secretaria General Técnica, Centro de Publicaciones. Su ISBN es 84-7433-515-0 y su NIPO: 151-87-112-6, editado en 1987.
MIGUEL ANGEL SANCHEZ TERRY, Técnico de Señales Marítimas (Antiguo Cuerpo de Torreros de Faros), tiene en su haber una monumental obra, en varios volúmenes, que prácticamente referencia todos los faros de la Península, Ultramar, Islas y antiguo Imperio Africano. Imprescindibles, todos los tomos, en nuestra biblioteca, y esperamos que el Sr. SANCHEZ TERRY siga ampliando y difundiendo la que fue nuestra historia en la parte mas romántica de la navegación.
Leamos: El cabo de Oropesa divide en casi dos porciones iguales la costa correspondiente a la provincia de Castellón, es saliente y forma en su frontón tres puntas, siendo la del medio la que más avanza en el mar y la escogida como emplazamiento para un faro de tercer orden.
Situado junto a la llamada Torre del Rey, a 1,8 km. de la población y dentro de una zona turística en plena expansión, se encendió por primera vez el 1 de abril de 1857, con la apariencia de destellos blancos de 3′ en 3′ y un alcance de 9 millas.
Estaba provisto de un aparato Lepaute de 500 mm de distancia focal compuesto de dos partes catadióptricas fijas -la superior y la inferior- y otra central giratoria sobre un carro circular de tejos, accionada por una máquina de relojería de regulador de aletas y cuerda de cáñamo. Fue adquirido junto a la linterna, por un precio global de 24.525 ptas.
La lámpara era Degrand y estaba atendida por dos torreros. En un principio utilizó el aceite de oliva como combustible y, posteriormente, la parafina y el petróleo, adaptándola por medio de un mechero Dotty de dos mechas. Sería sustituida el 16 de agosto de 1916 por un sistema de vapor de petróleo a presión Chance para capillos de 35 mm.
Para modernizar su apariencia, el 2 de junio de 1919 entró en servicio un aparato óptico de tercer orden reformado, al cual se le había puesto un juego de lentes verticales exteriores que giraban sobre basamento y flotador de mercurio, accionadas por una máquina de rotación de movimiento persistente y peso motor. Con él se le dio la apariencia de luz fija variada por tres destellos blancos cada 30″.
La electrificación llegó en 1924 cuando se le puso en foco una lámpara de filamento de 500 w. y un grupo de gasolina Áster de 2,5 H.P.
En 1955 se reforzaría el alcance, reemplazándola por otra de 1.000 w.
Durante la guerra estuvo apagado, desalojado del personal y saqueado.
Una nueva y más profunda modificación se inaugura el 12 de marzo de 1970. En esta fecha se renovaron aparatos y linterna, colocándole una nueva cilíndrica de 2,25 m de diámetro de la casa Racional, basamento giratorio de cojinetes en baño de aceite del mismo fabricante, motores de rotación eléctricos, óptica dióptrica de 250 mm de distancia focal marca Pintch Bamag, cambiador automático y dos grupos electrógenos diesel Ruston y Fita. Con ello pasaría a presentar una apariencia de grupo de 3 destellos cada 15″ y un alcance nominal de 21 millas.
Estructuralmente, el edificio es de forma semicircular de 14 mts. de diámetro, acabado en rectángulo en la fachada principal. En un principio tenía una sola planta distribuida en habitación, cocina y sala para cada uno de los dos torreros, cuarto del ingeniero, almacén y cuarto de limpiezas, con un vestíbulo de entrada y un pasillo que circundaba la torre y daba acceso a los huecos. El tejado de vertiente inclinada, tenía cornisa de sillería que también adornaba las jambas y dinteles de puertas y ventanas. La torre es de forma cilíndrica y se eleva desde el centro del círculo, acabando en una cornisa de sillería que soportaba un primer balconcillo. Desde allí un torreón de 2 m de altura se remataba por la linterna decagonal de cristales planos que estaba rodeada de otro balconcillo para facilitar la limpieza de los cristales por el exterior.
Como en todos los faros redondos, la habitabilidad era muy escasa y en seguida hubo de plantearse una ampliación. Esta se consiguió construyendo una segunda planta sobre la primitiva, según proyecto del ingeniero Pelegrin Sans suscrito en 1887 y aprobado el 30 de septiembre de 1891, dándole la apariencia estética que hoy día tiene. Aunque hay varios proyectos más a lo largo de su historia, únicamente han afectado a la distribución interior y a diversas reparaciones de menor cuantía. Hoy aloja dos viviendas, despacho y sala de motores
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Foto 1.- El faro de Oropesa. De la revista EL MUNDO NAVAL ILUSTRADO. AÑO 1897.

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