TRAGEDIA EN EL ESTRECHO: EL NAUFRAGIO DEL MARTOS
En el verano de 1910 las aguas cercanas al Estrecho de Gibraltar se tiñeron de rojo una vez más, “…en el mismo sitio donde ocurrió la catástrofe del crucero REINA REGENTE”, como recogía ampliamente la prensa de la época. El vapor español MARTOS había sido abordado por el vapor alemán ELSA en medio de una espesa niebla y echado a pique con graves pérdidas humanas.
El MARTOS era un vapor mixto, de carga y pasaje, construido en los artilleros británicos de GOURLAY BROS & CO., de Dundee, (número de construcción 121) para la COMPAÑIA VALENCIANA DE NAVEGACIÓN. Entró por primera vez en el agua en el mes de noviembre de 1883 y fue entregado a la naviera española en los primeros meses de 1884. Tenía un registro bruto de 1.427 toneladas, un registro neto de 1.046 toneladas, puente y máquina en el centro y cubierta con castillo aunque sin toldilla. Sus principales características eran: 68,90 metros de eslora, 10,14 metros de manga y 6,69 metros de puntal. El sistema de propulsión estaba compuesto por una caldera de carbón y una máquina alternativa de triple expansión que desarrollaba 155 NHP. Su potencia le proporcionaba un andar de 9 nudos que le catalogaba como un buque rápido.
Prácticamente desde su llegada a España el vapor fue destinado a la línea Cádiz-Génova, con escalas variables en varios puertos del recorrido. Fijos se consideraban los puertos de Huelva, Málaga, Valencia, Barcelona y Marsella, y ocasionales eran los de Sevilla, Alicante, Tarragona, Séte y Livorno. Durante 26 años habían compartido su mando numerosos capitanes (VIVES, SENTÍ, LLORET, ESQUERDO, LAFUENTE BENITEZ o MORATO), correspondiéndole su titularidad entre los años 1904 y 1908 al capitán SOLER. Precisamente en 1908, la COMPAÑIA VALENCIANA DE NAVEGACIÓN tenía una flota compuesta por seis
vapores: CABAÑAL, DENIA, GRAO, JATIVA, SAGUNTO y nuestro protagonista. Una nueva rotación de capitanes propuesta por la naviera entre sus buques otorgó el mando del MARTOS el valenciano MIGUEL CANO, un marino de 68 años de edad con gran experiencia, residente en Barcelona y con un hermano concejal en el Ayuntamiento en su ciudad natal.En 1909, tras más de veinte años de servicio, sus propietarios decidieron que había llegado el momento para efectuar importantes reparaciones con el fin de prolongar su vida comercial. Un año más tarde, la COMPAÑIA VALENCIANA DE NAVEGACIÓN desaparecía al fusionarse con la naviera LA RODA HERMANOS, surgiendo de esa unión la COMPAÑIA VALENCIANA DE VAPORES CORREOS DE AFRICA, naviera que unos años después llegó a tener una flota de 18 buques.
Uno de los numerosos vapores que transportaba regularmente mercancías españolas para otros países europeos era el alemán ELSA, de 816 TRB, perteneciente a la NEUE DAMPFER-COMPAGNIE, A.G., de Stettin. Al mando se encontraba el capitán M. CARL PETERS y en su último viaje había cargado una partida de fruta en Almería con destino a Glasgow. La noche del 15 de agosto de 1910 navegaba entre Tarifa y el cabo Trafalgar cerrado en niebla, “a pequeña velocidad y tocando la sirena”, como explicaba su capitán. Ese día el MARTOS navegaba por la misma zona con destino a Málaga y Barcelona. Había partido por la tarde desde Cádiz con 26 tripulantes, 88 pasajeros (10 de primera clase y 78 de tercera) y unas 1.000 toneladas de carga general, compuesta principalmente por sacos de cereales y conservas. Una buena parte de los pasajeros eran de origen malagueño y viajaban con la intención de disfrutar de las fiestas de su ciudad, aunque la gran mayoría se trataba de pescadores que regresaban a sus casas una vez concluida la campaña de la pesca del atún en las almadrabas de Barbate y Ayamonte. La oficialidad del MARTOS estaba compuesta por: MIGUEL CANO, capitán; EMILIO LANDABURU, primer oficial; MIGUEL RAMOS, segundo oficial; VICENTE FERRER, primer maquinista; y VICENTE REDONDO, segundo maquinista.
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A pesar de encontrarse enfermo, el capitán CANO se mantenía vigilante en el puente de mando. En medio de la espesa niebla el MARTOS navegaba con marcha moderada y haciendo sonar la sirena y la campana. Cuando acababan de dar las dos y media de la madrugada del día 16, de repente apareció la proa de un vapor que embistió al MARTOS por el costado de estribor, en el centro de la eslora, abriéndole un boquete en plena sala de máquinas por donde comenzó a entrar un torrente de agua. Entre los sorprendidos pasajeros, muchos de los cuales se despertaron al oír un tremendo golpe, se produjeron escenas de pánico. Nada más subir a cubierta la confusión era completa, todos corriendo y dando gritos, lo que imposibilitaba a los tripulantes que pudieran echar los botes salvavidas al agua. El capitán desde el puente gritaba que tuvieran calma aunque comprendía que el buque se hundía con rapidez. Enseguida aparecieron varios botes que pertenecían al otro vapor, lanzándose algunos pasajeros al agua al verlos. El MARTOS desapareció de la superficie en menos de cinco minutos llevándose consigo la vida de 32 pasajeros y 7 tripulantes, incluyendo al capitán CANO, que no quiso abandonar el puente.
Los tripulantes del ELSA acudieron inmediatamente y realizaron un gran trabajo auxiliando a los náufragos del MARTOS. Rescataron a 56 pasajeros -uno de primera (LUIS PONS) y 55 de tercera- y a 19 tripulantes, que fueron conducidos a Gibraltar. Entre los supervivientes había numerosos heridos, aunque ninguno de gravedad, que necesitaron asistencia médica en los hospitales del Peñón. El segundo oficial, uno de los fallecidos, era hermano del capitán del vapor español ENERO, de 2.047 TRB, que se había perdido por colisión en 1902 en el Canal de la Mancha.
A la llegada a Gibraltar, el capitán del ELSA hacía las siguientes declaraciones: “Mi barco es de mitad de tonelaje que el MARTOS. Nos encontrábamos a 32 millas al Oeste de Tarifa, con niebla espesa, e íbamos a pequeña marcha y tocando la sirena. De pronto ví a un barco español que a la distancia de dos cuerpos de barco trataba de cruzar por proa. Inmediatamente di toda máquina atrás pero ya era tarde. E
El día 19 de agosto, el capitán del vapor VILLAREAL denunció ante la Comandancia de Marina de Algeciras lo que parecía la arboladura de un buque hundido a unas cinco millas y media del faro de cabo Trafalgar y en la enfilación de éste con la torre de la Meca, en un fondo de dos metros, que podían pertenecer al MARTOS y constituían un peligro para la navegación. La comprobación que se hizo fue positiva, ya que se trataba del MARTOS, y se decidió eliminarlos. Antes de su voladura, finalmente efectuada el 10 de septiembre de 1910 porque tuvo que aplazarse en varias ocasiones, los buzos pudieron verificar que no quedaba ningún cadáver entre los restos del vapor recién desaparecido.

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