EL BERGANTIN ANTONIA PUJOL, ANTES PRIM

DE NAVEGAR APERCIBIDO, NADIE SE HA ARREPENTIDO

En un sorprendente articulo (para mi) el Sr. Luis Galera Isern, relata las dificultades de la investigación sobre buques al intentar aclarar la vida marítima de alguno de ellos en particular. No digamos si es un velero. Con la identificación de fotos pasa otro tanto. Reconozco que la modificación de este artículo, que al autor le llevo un año, me ha costado un par de horas. Tal como el Sr. Luis Galera Isern, reconoce, el paso del tiempo favorece la investigación, aunque la informática le quita gran parte del placer. Aun así, dependiendo del nombre del buque, como ahora veremos, es prácticamente imposible su identificación. Veamos este interesantísimo artículo, al que hemos mutilado la parte final, que será cabecera de otro, si encontramos las fotos correspondientes, ya que, aunque con el mismo nombre, el FRASQUITO capturado por los americanos era otro velero.

El bergantin PRIM. Capitanes Cayetano Bertran, Leonor Pla, Pere Sust y Josep Maristany. Oleo de Josep Mongay, del año 1890. Col.leccio Lamines de Vaixells.jpg
El bergantin PRIM. Capitanes Cayetano Bertran, Leonor Pla, Pere Sust y Josep Maristany. Oleo de Josep Mongay, del año 1890. Col.leccio Lamines de Vaixells.jpg

En el diario La Vanguardia, edición del martes, 26 de enero de 1971, en su página 44, Luis Galera Isern cita: …”Investigación y anécdota de un velero.
Puedo asegurar a los que leen asiduamente la página de La Vanguardia dedicada exclusivamente a la Marina y aún a los que sin ser aficionados a las cosas del mar les interesa el proceso de investigación que abarca cualquier método puesto en práctica, cualquier principio científico, cualquier aclaración histórica, que este pasaje que vamos a describir -que no es nada extraordinario- ha costado cerca de un año de intensa investigación a dos personas y aún puede que la cosa no sea segura.
Se nos dirá que ello depende de la competencia y capacidad intelectual del investigador, y aquí tenemos que referirnos a uno de nuestros queridos maestros, el señor Robert (q. e. p. d.), (se refiere a Juan B. Robert) que había manifestado en repetidas ocasiones que algunos pasajes de nuestra historia marinera no solamente eran confusos, sino qué seguir la investigación era, como se dice vulgarmente, para volverse loco.

Brig FRASQUITO. Brodie Collection, La Trobe Picture Collection, State Library of Victoria..tif
Brig FRASQUITO. Brodie Collection, La Trobe Picture Collection, State Library of Victoria..tif

Quizá porque, algo más jóvenes que nuestros queridos maestros, creemos tener más tesón, es por lo que hemos hecho de este estudio una cuestión de prestigio y hemos querido llegar al final, suponiendo que este final sea el auténtico.
La cosa partió de un bergantín-goleta de Masnou que habla sido capturado por los yankees en 1898 de manera poco honesta, y su catalogación en el marco de la historia era sumamente embrollada. Daremos primero cuenta del proceso seguido para el estudio presente y luego relataremos la anécdota.
Ocurre con las naves veleras del pasado siglo, que no siempre eran un patrimonio patriarcal de padres a hijos, aunque esta era la regla general, sino que también se vendían o se traspasaban, con la consiguiente variación muchas veces del nombre y del aparejo, y, por lo tanto, en las listas oficiales de buques que para seguros marítimos y registros se editaban anualmente en Londres (el Lloyd) en París y Montevideo (el Bureau Veritas) y más tarde por el Ministerio de Marina, de Madrid, no siempre llegaban las variaciones producidas con la prontitud y veracidad necesarias para mantener la lista correcta. Tampoco favorecía esta integridad la dualidad de nombres, que es por donde empezaban las confusiones. Si tuviéramos que Iniciar una Investigación con el nombre de una nave que se llamara, por ejemplo, Virgen del Carmen, les aseguro que lo dejaríamos correr, porque con este nombre se bautizaron en el siglo pasado y en diversos tipos de naves mucho más de un centenar de embarcaciones. Así explicadas las cosas, el lector comprenderá que, aun disponiendo de las listas oficiales, de publicaciones diversas, de registros y de fondos notariales cuando se sabía cuál era el camino protocolario, no siempre se daba con la verdad, y si en este proceso faltaba uno de estos elementos, el esclarecimiento era mucho más difícil.

El ANTONIA PUJOL seguramente al final de sus días. Del libro Velers.jpg
El ANTONIA PUJOL seguramente al final de sus días. Del libro Velers.jpg

En todas numerosas publicaciones existen largas listas y menciones de naves de nuestro litoral en más de cien años, pero por causas que explicaremos en todas esas obras y en todas esas listas hay equívocos, confusiones y datos de las mismas naves que no concuerdan. Autores de buena fe como Arturo Masriera, Ricart y Giralt y Pedro J. Basegoda, etcétera, que creyeron con los datos verbales que les suministraban y no efectuaron loe correspondientes cotejos, con lo que los errores persistieron unas veces, se aumentaron en otras, y el confusionismo quedó como polilla roedora. No hay que desestimar, sin embargo, a todos estos autores aludidos y a otros que no mentamos, pues ellos pusieron la primera piedra en esta relación histórica de nuestra Marina velera con mucho más mérito que los autores extranjeros que encontraron quizá menos anárquico en sus respectivos países el acervo documental de que se valieron para sus estudios; y si esta acervo documental adolece de los mismos defectos que los nuestros, entonces sus, dimensiones históricas será necesario digerirlas con mucha cautela.
El bergantín «ANA».
En la playa de Blanes y en 1852 «se tira al mar», usando de las mismas palabras que se estilizaban en la época, un bello bergantín redondo de nombre ANA, salido de los astilleros de Salvador Vieta, de casco negro con troneras simuladas como era común durante todo el siglo anterior, que hace sus primeros viajes con un capitán del «Masnou», Jaime lsérn, y a las órdenes de un armador de Málaga, Heredia. En parecidas fechas, en los astilleros del «mestre d’aixa» Carreras, del Masnou, botan una corbeta-polacra llamada también «ANA» (1850); capitán y armador, Olivé y Alsina, de la citada villa. Hay además en este litoral levantino catalán otros buques del mismo nombre. El bergantín-redondo «ANA» es vendido o traspasado, con lo que sus nuevos propietarios lo remozan en Mahón en 1872, que algunos amanuenses, al no haber en aquella época máquinas de escribir, confunden la grafía de Mahón por Masnou y lo que son los datos dimensionales del bergantín pasan a la corbeta-polacra. Se le rebautiza con el nombre de «PRIM», al mando de un capitán masnouense de grandes aptitudes: Cayetano Bertrán, con el que efectúa excelentes viajes a América, pero entre tanto existe nueva nave del mismo nombre, construida en Vinaroz.
Sería el nunca acabar si fuéramos relatando este complicado proceso de todas estas naves. El «ANA»-«PRIM» pasa a nuevos propietarios, que vuelven a bautizarlo, esta vez de nombre «INDIA» a la que hay que añadir otra «INDIA», corbeta; y otra «INDIA» más, que nada tiene que ver con las dos anteriores y con dos naves más, una del Masnou, que se llama «INDIO». El «ANA-PRIM-lNDIA» vuelve a nuevos armadores y sin cambiar el aparejo se le rebautiza con el nombre de «FRASQUITO». Pero de nuevo, en Blanes, en 1867, se bota un bergantín-goleta de nombre «FRASQUITO» que algunos relatores de listas confunden con el primero y con la polacra goleta «FRASQUITA» a los que atribuyen los datos construccionales de los anteriores. Es realmente un quebradero de cabeza que no se puede recomendar ni como pasatiempo. El bergantín redondo «ANA-PRIM-lNDIA-FRASQUITO» navega hasta nuestros días con el nombre de «ANTONIA PUJOL», de la casa Pujol, Durall y Cía. y que parece que fue desguazado en Tarragona o en Torrevieja.
Fue al saber que el FRASQUITO que habían capturado los «yankees» nada tenía que ver con el FRASQUITO que aún corría por nuestras aguas mediterráneas en 1920, lo que nos movió a una investigación que fue larga, pesada, molesta y nada fácil, ya que hasta los reporteros gráficos de ayer y que seguramente no tenían suficientes nociones marineras, publicaron una fotografía del bergantín redondo «FRASQUITO» con el nombre del bargantín-goleta FRASQUITO, de la casa Antonio Ramos y Cía., siendo así que el aparejo no confrontaba. Creemos que esta es la trayectoria «correcta», pero sin jugarnos ni dos maravedís de Fernando VII, que era la moneda fraccionaria más pequeña que corría en estas fechas heroicas”…
El libro Velers fue publicado por el Museu Maritim de Barcelona y editado por Angle Editorial. Esta escrito por los reconocidos Camil Busquets i Vilanova y por Marta García Garralón. Su ISBN es 978-84-96970-72-4 y su primera edición corresponde a noviembre de 2.008. Un libro interesante, de consulta, que nos lleva de viaje por el sueño de la vela. Un libro que recomiendo, como siempre, para tener en nuestras bibliotecas. De el tomamos una de las fotos que ilustran este artículo, la del bergantín redondo ANTONIA PUJOL, perteneciente a la flota de Durall, Pujol y Cia. Además de este, estaba compuesta de los veleros JOSEFA MATEU y JOAQUIN PUJOL que ya hemos visto en Vida Marítima.
Todos estos tragavientos estaban bautizados en honor de algún miembro de la familia Durall-Pujol y fueron consecuencia, ni más ni menos, de las circunstancias provocadas por la Gran Guerra.
Otro libro extraordinario y ya conocido en esta página web, La Marina Mercant de Lloret de Mar. Segles XVIII i XIX, escrito por el docto Agustí Mª Vila i Galí, (ISBN: 84-606-0697-X) será el que usaremos para aclarar las circunstancias que dieron origen a la casa armadora y la vida operacional del velero. Sobre sus armadores el Sr. Vila i Galí comenta: …”Finalmente cuando la navegación a vela ya había prácticamente desaparecido, se produce un resurgimiento circunstancial, consecuencia de la primera guerra mundial. Por razones de falta de fletes, algunas sociedades que tenían negocios con América se vieron obligadas a adquirir veleros para mantener activas sus fábricas.
Una de estas sociedades fue precisamente la casa Durall, Pujol y Cia, constituida por miembros descendientes de la rama de Tomas Durall y Margarida Puigtraver. La sociedad Durall, Pujol y Cia., por su negocio de pieles, necesitaba recibir materias primas de los puertos de América del Sur, en vista de lo cual y de las criticas circunstancias que atravesaba el transporte marítimo, decidió comprar y armar tres veleros, el bergantín redondo JOSEFA MATEU, el bergantín redondo ANTONIA PUJOL, de 200 toneladas, y el bergantín goleta JOAQUIN PUJOL de 3.000 toneladas.
Estos tres barcos volvieron a ser aparejados por el capitán lloretenc Just Marles i Vilarrodona y, dieron servicio hasta el final de la guerra. Podemos decir que fueron los últimos veleros ligados de alguna manera a Lloret que hicieron la ruta de las Américas”…
El autor, referente al buque en si, cita: …”Bergantín ANTONIA PUJOL. Embarcación construida en Blanes el año 1.852 por el mestre d´aixa Salvador Vieta.
Antes de ser adquirido por la sociedad Durall, Pujol y Cia., el ANTONIA PUJOL se llamó sucesivamente ANA, PRIM, INDIA y FRASQUITO. Hacia la ruta de Barcelona a Cartagena de Indias.
El nombre de ANTONIA PUJOL correspondía a la mujer de Josep Durall i Llobet, la señora Antonia Pujol i Mateu.
Josep Durall i Llobet descendía de la rama de los Durall i Puigtraver, de raíces bien lloretenques y marineras”…
El final de este bonito bergantín lo desconozco. Como siempre sería muy de agradecer si algún estimado lector diese algo de luz sobre los datos que puedan faltar en este breve relato.
Según el Lloyd´s Register of Shipping: Año 1904-1905, como INDIA, tenía las siguientes características técnicas: …”señal distintiva; HNVD; registro bruto: 193 toneladas; registro neto: 184; construido en Blanes en 1856; armador: E. Sala; eslora entre perpendiculares: 91,2 pies; manga: 26,7 pies; puntal en bodega: 12,1 pies; matricula de Palma de Mallorca”…

3 comentarios en “EL BERGANTIN ANTONIA PUJOL, ANTES PRIM

  1. Trabajo de taxista en Barcelona. Hoy mismo he llevado en el taxi a un nieto de la familia Durall. Se llama Salvador Durall. Tiene más de 80 anyos. Casualmente me comento la actividad de su familia en el comercio con América con 3 veleros que tuvieron que comprar. Me pareció interesante y lo busque en Internet. Me parece interesante explicárselo. Saludos.

  2. Buenos dias, soy Tatarañieta de Leonor Pla Oliver, vivo en Argentina, los origenes de Leonor son de El Masnou, me gustaria saber si se puede obtener mas datos de sus viajes, desde ya muchas gracias.

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