EL SANTA TERESA. REMOLCADOR DEL EJERCITO

El día 26 de abril del 2.006, a las 1305, el buque de salvamento Miguel de Cervantes anunciaba con un triste pitido el hundimiento controlado del remolcador del ejercito Santa Teresa, segundo en llevar este nombre. El buque ahora es una base para que la naturaleza forme un arrecife artificial en latitud de 35º 54´ Norte y longitud de 5º 17,9 Oeste. Muy cerca de Ceuta.
Muchos años antes, en 1.916, el ejercito había recepcíonado un pequeño remolcador de casco de madera y maquina de vapor, que, construido por los reconocidos astilleros Barreras, era entregado al Estado español para su explotación por el Ejercito en soporte de sus destacamentos en el complicado litoral marroquí.
Alfalfa, munición, tropas, oficiales y mandos, ganado vivo, pertrechos, correo y víveres eran transportados por el pequeño remolcador, que aun en 1.935 figuraba en la Lista Oficial de Buques con las siguientes características: señal distintiva, EGPH; matricula de Ceuta; Armador, Ministerio de la Guerra; casco de madera; eslora entre perpendiculares, 27,42 metros; manga, 5,42; puntal, 2,87; calado máximo, 2,20; registro bruto, 99,88 toneladas; registro neto, 34,63; carga máxima, 30; desplazamiento en carga, 120,88; maquina alternativa; una caldera trabajando a 12,6 kilos de presión; 52,5 caballos nominales; 210 caballos indicados; capacidad de las carboneras, 18 toneladas; consumo diario, 5; consumo diario de agua de maquinas, 8 toneladas.
De la revista Vida Marítima, Año XV, Num. 532 de 10 de octubre de 1.916 transcribimos íntegramente un articulo aparecido en referencia a la bendición del citado buque: Vigo —Bendición del remolcador Santa Teresa.—Muy lucida resultó la ceremonia efectuada en estas aguas, de bendecir el remolcador Santa Teresa, construido en los Astilleros Barreras, de Vigo, para el servicio de transportes militares entre Ceuta, y Rincón del Medick.
Lleva el buque el nombre de Santa Teresa, por ser ésta la Patrona del Cuerpo de Intendencia y haber sido madrina, en el acto de la bendición, la Exma. Sra. Doña María Teresa del Pino de Milans del Bosch, esposa del Comandante general de Ceuta, á la que representó en dicho acto Doña María Teresa Bolibar, esposa del Ingeniero D. José Barreras Massó, socio déla casa constructora. Para la bendición del remolcador habían hecho los señores Barreras varias invitaciones, y respondiendo á éstas, concurrieron el General gobernador de la plaza, Sr. Prieto Valero; el Comandante de Marina, Sr. Conde de Villar de Fuentes, con su señora; varias distinguidas familias de esta ciudad; el Presidente de la Junta de Obras del Puerto, Sr. Gándara; el Mayor de Intendencia militar, Sr. González Anta; varios Jefes y Oficiales del Ejército y la Marina; los Directores de la Concordia y el Faro de Vigo, Sres. Fernández Lema y Lema y otras muchas personas.
Los constructores del buque, Sres. Barreras Massó, y sus respectivas familias, recibieron amablemente á los invitados, y á las cinco y cuarto arrancó el Santa Teresa del muelle de viajeros. Poco después de ponerse en marcha, se verificó la bendición del buque, estando á cargo esta ceremonia religiosa del Capellán del regimienio de Murcia, D. Saturnino 0tero.
Luego marchó el buque hacia la ensenada del Lazareto, y al regresar, los señores Barreras Massó obsequiaron espléndidamente á todos los invitados con champaña, refrescos, emparedados, medias noches, pasteles y cigarros.
Llevaba el Santa Teresa, en el tope, la insignia del General gobernador; en la verga, la matrícula de Ceuta y el gallardete con el nombre del buque, y en el asta de popa, el pabellón nacional, con las iniciales de la Intendencia Militar.
A las siete desembarcaban los invitados en el muelle de viajeros, haciendo elogios de las magníficas condiciones del buque y votos por la prosperidad de la industria constructora naval de Vigo.
Es el Santa Teresa el buque de vapor de mayores dimensiones y fuerza construido hasta ahora en los astilleros vigueses.
Mide 27,50 metros de eslora, 5,42 de manga y 2,87 de puntal, y desplaza 100 toneladas. Va provisto de un juego de máquinas de triple expansión, de 210 caballos indicados de fuerza. Ha dado en pruebas una velocidad de diez millas y su consumo resultó inferior á !00 kilogramos por hora.
Está forrado con planchas de cobre hasta la linea de flotación. Lleva un rancho á proa, capaz para seis tripulantes, y debajo del puente, un lujoso camarote de caoba para el oficial sobrecargo, retrete para oficiales y cocina. En las bodegas tiene capacidad para 30 metros cúbicos de carga.
Su puente tiene capacidad para 15 ó 20 personas, y puede conducir, en el servicio á que está destinado, hasta 200 soldados con el equipo de guerra correspondiente.
La cubierta es de construcción muy reforzada, para poder instalar ametralladoras á proa y á popa. A popa tiene una cámara de madera de teka para dos oficiales, con dos divanes-camas suplementarios.
Va provisto de una maquinilla á vapor para levantar el ancla y para servicio de carga. Tiene algibes de agua dulce para cinco toneladas y carboneras para 15 toneladas, que le permitirán un radio de acción de más de 1.200 millas. Sobre la cámara de máquinas lleva dos botes y está dispuesto para poder efectuar remolques. Va dotado también de servicio contra incendios, boyas y chalecos salvavidas.
Las pruebas efectuadas por la Comisión de Inspección y de Recepción, han sido muy satisfactorias. habiendo cumplido los constructores con exceso las condiciones que señala el contrato con el Estado, como lo demuestra el hecho de que, debiendo tener el Santa Teresa 70 toneladas de arqueo y 165 caballos indicados de fuerza, los constructores, previa autorización del ramo de Guerra, lo construyeron de 100 toneladas y 210 caballos, aumentando proporcionalmente todo lo demás sin recargo de precio, significando esto un perjuicio para la casa constructora y un beneficio, en cambio, para el Estado, que recibe un buque de condiciones muy superiores al que habían contratado.

Desafortunadamente no he podido averiguar la fecha en que fue dado de baja en el ejercito y los que fueron sus ultimos servicios. Queda esta aclaración sujeta a la colaboración de los estimados lectores.
Foto 1. El remolcador Santa Teresa en las pruebas de mar. De la revista Vida Maritima. Año 1.916.
Foto 2. La bendición del buque. De la misma revista.
Foto 3. Los invitados a bordo del Santa Teresa. De la misma revista.

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